Pepino con hojas marrones: causas y soluciones efectivas
- 05 Nov, 2025
Introducción
Ver tu pepino con hojas marrones en medio del verano puede ser desconcertante, sobre todo cuando la fruta parece crecer con normalidad. Ese tono oscuro en las hojas es un síntoma que indica que algo no está del todo bien en el cultivo. La buena noticia es que, conociendo las causas más habituales y siguiendo unos pasos sencillos, puedes revertir la situación y volver a disfrutar de un pepino saludable. En este artículo te explico qué factores provocan esas manchas marrones y cómo actuar en cada caso.
Causas posibles del problema
1. Exceso de riego o mal drenaje (causa más frecuente)
Cuando el sustrato está demasiado húmedo, las raíces pierden oxígeno y aparecen manchas marrones en los bordes de las hojas. En la zona del Levante o la Cataluña, donde las lluvias de primavera suelen ser intensas, es fácil que el agua se estanque si la bandeja o el suelo no drenan bien. Además, el exceso de agua favorece la aparición de hongos como la roya o el oídio, que también dejan manchas oscuras.
2. Falta de agua (sequía)
Al contrario, en áreas con veranos muy secos, como la Murcia o el Almería, la planta puede sufrir estrés hídrico. Cuando el riego es insuficiente, las hojas se vuelven marrones en los extremos y se enrollan. La sequía impide la absorción de nutrientes y acelera la desecación de la periferia foliar.
3. Deficiencia de potasio (K)
El potasio es esencial para la regulación de la presión osmótica y la resistencia a enfermedades. En su ausencia, las hojas más viejas presentan manchas marrones tipo “quemaduras” que aparecen primero en los márgenes y luego se extienden. Esta carencia es frecuente en suelos arenosos de la Comunidad Valenciana, donde la pérdida de sales minerales es rápida con el riego frecuente.
4. Quemaduras solares o exceso de luz directa
En cultivos bajo plástico o en invernaderos sin sombra, la exposición prolongada al sol intenso puede provocar puntos marrones en la superficie de las hojas. En la Costa de Granada, donde el sol de verano es brutal, es común ver este tipo de daño si la planta no tiene suficiente sombra parcial.
5. Plagas: ácaros o pulgones (menor frecuencia)
Los ácaros rascan la piel de la hoja, dejando manchas pequeñas y marrones que luego se unen. Los pulgones pueden transmitir virus que aparecen como decoloraciones marrones. Estas plagas son más habituales en la zona atlántica (Galicia, Asturias) cuando la humedad es alta.
Otras causas menos frecuentes
- Deficiencia de magnesio (clorosis con venas verdes).
- Enfermedad bacteriana (puntos acuosos que se tornan marrones).
- Contaminación por fertilizantes (quemaduras por exceso de nitrógeno).
Diagnóstico: cómo identificar la causa correcta
El primer paso es observar dónde aparecen las manchas y cómo se manifiestan. Pregúntate: ¿las hojas se vuelven marrones por los bordes o por toda la superficie? ¿ El daño aparece en hojas jóvenes o en las más viejas? Estas pistas orientan rápidamente.
- Hojas con márgenes marrones y aspecto “acartonado” → probable exceso de riego o mal drenaje.
- Puntas marrones y hojas enrolladas → falta de agua (sequía).
- Manchas marrones tipo quemadura, con bordes bien definidos → deficiencia de potasio o quemadura solar.
- Pequeñas manchas con polvo blanco y telaraña → ácaros; revisa la parte inferior con lupa.
A continuación, comprueba el estado del suelo: mete el dedo a 5 cm de profundidad. Si está muy húmedo y con olor a tierra mojada, el exceso de riego es la causa. Si está seco y suelto, probablemente la planta necesita más agua. En suelos arenosos, haz una prueba rápida de potasio: coloca una hoja fresca en agua y observa si el color se vuelve amarillo en los bordes después de 24 h (indicador de baja absorción de K).
Soluciones paso a paso
Si el problema es exceso de riego o mal drenaje
- Detén el riego durante 2‑3 días y deja que la capa superior del sustrato se seque.
- Mejora el drenaje: si cultivas en maceta, añade una capa de grava de 2 cm en el fondo y mezcla el sustrato con 30 % de perlita o arena gruesa. En el huerto, crea surcos de 15 cm de profundidad y rellénalos con arena ligera.
- Riega de forma “a mano”: introduce el dedo a 5 cm; solo riega cuando los primeros 5 cm estén secos. Una buena regla es 1 litro por metro cuadrado cada 4‑5 días en verano.
- Controla la humedad con un medidor de suelo o una varilla de plástico; la humedad ideal está entre 40‑60 %. Mejoras visibles aparecen en 1‑2 semanas.
Si la causa es falta de agua (sequía)
- Riega a fondo una vez que la capa superior esté seca; aplica 1,5 L por planta para que el agua llegue a 30 cm de profundidad.
- Mulching: coloca una capa de paja o corteza de 5‑8 cm alrededor de la base para reducir la evaporación. En la zona del Almería, el mulching de paja de cereal es barato y eficaz.
- Programa de riego: en climas áridos, riega 2‑3 veces por semana durante las horas más frescas (temprano al alba). Ajusta según la humedad del suelo.
- Recuperación: verás nuevas hojas verdes en 7‑10 días si la planta no ha sufrido daño irreversible en las raíces.
Si la deficiencia de potasio es la culpable
- Aplica un fertilizante rico en K: usa sulfato de potasio (K₂SO₄) a razón de 5 g por m² cada 30 días, o un fertilizante NPK 10‑10‑20 disuelto en 200 ml de agua por cada 10 L de riego.
- Enmienda orgánica: incorpora corteza de árbol o cáscaras de plátano en el surco; ambos liberan potasio lentamente. Aproximadamente 2 kg por 10 m².
- Riego equilibrado después de la aplicación para evitar quemaduras en la raíz.
- Resultado: las hojas viejas dejarán de tornarse marrones y las nuevas crecerán con un verde intenso en 10‑14 días.
Si la quemadura solar es el problema
- Proporciona sombra parcial: instala una malla sombra del 30‑40 % de densidad durante las horas más intensas (12‑16 h). En la Costa de Granada, una tela de sombra negra es suficiente.
- Riega por la mañana para que la planta recupere humedad antes del mayor calor.
- Repara hojas dañadas: corta con tijera de podar los márgenes quemados para evitar que la energía se desperdicie.
- Prevención: planta los pepinos en surcos orientados al norte‑sur y usa tutorías que dejen la planta ligeramente elevada del suelo caliente.
Si la causa son plagas (ácaros o pulgones)
- Lava la planta con agua a presión suave para desplazar los ácaros.
- Aplica jabón potásico: 1 cucharada sopera en 5 L de agua, rociando abundante y repitiendo cada 5‑7 días hasta que desaparezcan.
- Introduce depredadores naturales: libera mariquitas o crisopas en el huerto; ambos se alimentan de pulgones. Un paquete de 500 mariquitas cuesta menos de 8 € y cubre 100 m².
- Control visual: revisa la parte inferior de las hojas cada semana; si las plagas reaparecen, repite el tratamiento.
Prevención futura
Para evitar que las hojas del pepino vuelvan a ponerse marrones, sigue estas buenas prácticas:
- Fertiliza de forma equilibrada cada primavera con compost bien descompuesto y, si el suelo es arenoso, complementa con sulfato de potasio.
- Riega con criterio: controla la humedad antes de cada riego y utiliza mulching para reducir la evaporación.
- Asegura buen drenaje añadiendo perlita o arena al sustrato y evitando macetas sin orificios.
- Protege del sol intenso en áreas muy expuestas con mallas sombra o cultivo bajo mallas de jardín.
- Vigila plagas revisando las hojas semanalmente y manteniendo la biodiversidad con plantas aromáticas como la albahaca o el eneldo que repelen a los ácaros.
Cuándo preocuparse (y cuándo no)
Es normal que las hojas más viejas, situadas en la base de la planta, se vuelvan de color marrón y caigan; la planta lo hace para enfocar su energía en el crecimiento nuevo. Sin embargo, deberías alarmarte si el amarilleado o el enrojecimiento se extiende a más del 30 % de la folla, si aparecen manchas acuosas o puedes oler tierra podrida. En esos casos la raíz ya está dañada y es necesario actuar con rapidez siguiendo los pasos de diagnóstico y solución descritos.
Conclusión
Las hojas marrones del pepino pueden deberse a exceso o falta de riego, deficiencia de potasio, quemaduras solares o plagas. Observa dónde aparecen los síntomas, comprueba la humedad del suelo y actúa según la causa: mejora el drenaje, riega adecuadamente, aporta potasio o protege del sol. Con estos ajustes tu pepino volverá a lucir hojas verdes y a producir frutos sabrosos en una o dos semanas. ¡Ánimo, que el huerto te recompensará!