Por qué mi peral tiene hojas marrones
- 22 Oct, 2025
Ver que tu peral con hojas marrones pierde vigor es frustrante, sobre todo cuando la cosecha de peras se vuelve incierta. Ese tono quemado no siempre indica una enfermedad grave; a menudo se trata de un desequilibrio que puedes corregir en pocos pasos. En este artículo analizaremos las causas más habituales en España y te enseñaremos a detectar la raíz del problema para aplicar la solución adecuada.
Causas posibles del problema
1. Deficiencia de potasio (causa más frecuente)
El potasio es esencial para la regulación del agua y la fotosíntesis. Cuando su nivel es bajo, las hojas más viejas se vuelven marrones en los bordes y pueden presentar manchas secas. En la meseta central y zonas con suelos arenosos, la pérdida de potasio por lixiviación es común, sobre todo tras lluvias intensas de octubre‑noviembre. El síntoma típico es un amarillamiento progresivo que termina en manchas marrones secas en los márgenes, sin afectar a las hojas jóvenes.
2. Quemadura solar por déficit hídrico
En climas mediterráneos como Murcia o Almería, los veranos llegan a 40 °C y la evaporación es alta. Si el riego es insuficiente, la corteza y las hojas pueden sufrir quemaduras que aparecen como áreas marrones y crujientes. La falta de sombra y la exposición directa al sol durante más de 6 h al día empeoran el daño. Observa si las manchas aparecen primero en la parte superior del dosel, donde la radiación es mayor.
3. Plagas: pulgón y rosalida del peral
Los pulgones secretan una melaza pegajosa que favorece la aparición de fumagina y, con el tiempo, de manchas marronas en las hojas. La rosalida (dactylopius) produce una capa cerosa que impide la transpiración y provoca necrosis en los bordes. Estos insectos son habituales en la Costa de Granada y en huertos con poca circulación de aire. El rasguño típico es la presencia de pequeños insectos verdes o una capa blanquecina que se vuelve anaranjada.
Causas menos frecuentes (mención rápida)
- Falta de calcio: hojas jóvenes con márgenes pálidos que se tornan marrones.
- Exceso de nitrógeno: crecimiento vigoroso pero hojas con manchas marrones por desequilibrio.
- Enfermedad de la mancha negra (Venturia piricola): manchas circulares negras con halo marrón en la parte inferior del dosel.
Diagnóstico: cómo identificar la causa correcta
Observación sistemática
- Ubicación del amarillamiento o marrón: ¿es en los bordes de hojas viejas o en todo el dosel?
- Textura de la hoja: ¿crujiente como papel (quemadura) o blanda y húmeda (exceso de agua)?
- Estado del suelo: inserta el dedo 5 cm; si está húmedo, descarta déficit hídrico; si está seco y compacto, sospecha de falta de agua o de déficit de potasio.
- Presencia de insectos o melaza: revisa el envés con una lupa; los pulgones son visibles como pequeñas manchas verdes o negras, mientras que la rosalida deja una capa cerosa brillante.
Tabla de diagnóstico rápido
| Síntoma | Probable causa | Acción de comprobación |
|---|---|---|
| Bordes marrones, hojas viejas → | Deficiencia de potasio | Analiza la fertilidad del suelo (test de K) o revisa historial de fertilización. |
| Hojas crujientes, manchas quemadas → | Quemadura solar por falta de agua | Toca la tierra a 10 cm; si está seca, riega profundo y observa mejora en 7‑10 días. |
| Mancha cerosa, pequeña melaza → | Pulgón / rosalida | Busca insectos con lupa; prueba con jabón potásico al 0,5 % o aceites vegetales. |
Una vez identificada la pista clave, pasa a la solución correspondiente.
Soluciones paso a paso
Si la causa es deficiencia de potasio
- Aplicar fertilizante rico en K: utiliza un fertilizante 0‑0‑60 o K₂SO₄. Disuelve 20 g en 10 l de agua y riega la zona del cepellón.
- Repetir cada 30 días durante la primavera y el otoño, cuando la absorción de nutrientes es mayor.
- Enmienda orgánica: incorpora 2 kg de harina de hueso por árbol al momento de la poda invernal; aporta potasio de forma lenta.
- Resultado esperado: nuevas hojas con color verde profundo en 10‑14 días y desaparición de los márgenes marrones en 3‑4 semanas.
Si la causa es quemadura solar por déficit hídrico
- Riego profundo: riega 30‑40 l por árbol cada 10‑12 días, asegurándote de que el agua penetre al menos 30 cm de profundidad. Utiliza manguera de goteo para evitar evaporación.
- Mulching: coloca 5 cm de paja o corteza triturada alrededor de la base para conservar la humedad y moderar la temperatura del suelo.
- Sombrado temporal: monta una malla de sombra ligera (30 % de bloqueo) durante los meses de máximo calor (julio‑agosto) si la exposición es total.
- Resultado esperado: recuperación de la turgencia foliar en 7‑10 días; las hojas quemadas no vuelven a verde, pero nuevas brotaciones serán sanas en 2‑3 semanas.
Si la causa son plagas (pulgón o rosalida)
- Control manual: aplasta los pulgones con un chorro fuerte de agua o con un pincel.
- Jabón potásico: prepara una solución al 0,5 % (5 ml por litro) y rocía abundante al dosel, especialmente en la mañana. Repite cada 5‑7 días hasta que desaparezcan.
- Aceite vegetal: en caso de rosalida, rocía aceite de neem al 1 % (10 ml por litro) cubriendo hoja y tallo. Aplica al atardecer para evitar quemaduras por sol.
- Fomentar enemigos naturales: si tienes crisantemos o cactus cerca, atraerás mariquitas y avispas parasitoides que se alimentan de pulgones.
- Resultado esperado: reducción de la población en 3‑5 días y desaparición total en 2‑3 semanas, lo que permite que las hojas se recuperen sin manchas marrones.
Prevención futura
- Fertiliza equilibradamente: cada primavera, aplica NPK 10‑10‑10 a razón de 250 g por árbol, y complementa con harina de hueso para potasio.
- Riega con criterio: usa el método del “palmo seco”; si el sustrato a 10 cm está seco, riega; si está húmedo, espera.
- Protege del sol extremo: en zonas de >35 °C, coloca mallas de sombra o cultiva bajo setos de lavanda que reducen la radiación y atraen insectos beneficiosos.
- Control biológico regular: instala insectos depredadores como mariquitas cada primavera y mantén una cubierta vegetal de flor de caléndula para favorecer su presencia.
- Poda adecuada: elimina ramas densas que bloquean la luz y mejoran la circulación de aire, reduciendo la humedad que favorece plagas y hongos.
Cuándo preocuparse (y cuándo no)
Es normal que las hojas más viejas del peral se vuelvan marrones y caigan: el árbol las reemplaza de forma natural. Sin embargo, preocúpate si el cambio de color afecta a más del 30 % del dosel, si aparecen manchas acuosas o exudados pegajosos, o si la madera muestra sudoración (signo de pudrición de la raíz). En esos casos, actúa de inmediato y, si la situación empeora, consulta a un agrónomo.
Conclusión
Las hojas marrones en tu peral suelen deberse a deficiencia de potasio, quemadura solar por falta de agua o plagas como pulgón y rosalida. Identifica el síntoma concreto observando el borde de la hoja, la textura y la presencia de insectos, luego aplica la solución correspondiente: fertilizante de potasio, riego profundo con mulch o tratamientos con jabón potásico y aceites vegetales. Con un seguimiento constante y buenas prácticas de prevención, tu peral volverá a dar frutos sanos y jugosos en poco tiempo. ¡A por esas peras!