Por qué mis espinacas tienen hojas amarillas

Por qué mis espinacas tienen hojas amarillas

Ver que tus espinacas desarrollan hojas amarillas es una de esas situaciones que hacen fruncir el ceño al jardinero. No estás solo: es un síntoma muy frecuente en huertos de toda España, desde los campos de Valencia hasta los huertos familiares de Granada. Lo bueno es que, con un poco de observación, puedes averiguar qué está provocando ese amarilleo y corregirlo sin recurrir a químicos.

En la mayoría de los casos, el problema se reduce a tres causas principales: exceso de riego, deficiencia de nitrógeno y falta de luz. Cada una tiene señales distintivas que, si sabes reconocerlas, facilitan la solución adecuada.

Causas posibles del problema

1. Exceso de riego (causa más habitual)

El riego excesivo mantiene el sustrato constantemente húmedo, lo que priva a las raíces de oxígeno. Cuando las raíces se ahogan, la planta pierde la capacidad de absorber nutrientes y las hojas amarillas aparecen de forma generalizada, sin distinguir entre inferiores y superiores. Este problema se ve con frecuencia en zonas como Murcia o la Costa del Sol, donde la tentación de regar a diario en climas cálidos es alta. Además, si utilizas macetas sin buen drenaje, el agua se acumula y el encharcamiento se vuelve inevitable.

2. Deficiencia de nitrógeno (segunda causa frecuente)

El nitrógeno es el nutriente que controla el tono verde de las hojas. Cuando el suelo está empobrecido o el fertilizante es insuficiente, las hojas inferiores se vuelven amarillo pálido mientras las superiores permanecen verdes. Este patrón es típico en suelos arcillosos de la Meseta Central, donde la materia orgánica suele escasear. El amarilleo se extiende lentamente y, si no se corrige, la espinaca deja de producir brotes tiernos.

3. Falta de luz (tercera causa)

Una exposición insuficiente a la luz solar directa provoca clorosis parcial: las hojas más jóvenes, que están bajo sombra, adoptan un tono amarillento con nervios verdes, mientras el resto mantiene su verdor. Este problema se presenta en huertos bajo pérgolas o en balcones orientados al norte, típicos de Galicia y el País Vasco. La espinaca, aunque tolerante, necesita al menos 4‑5 horas de sol pleno al día para mantener el vigor.

Otras causas menos frecuentes

  • Carencia de hierro (clorosis férrica): amarilleo de hojas jóvenes con venas verde‑oscuro.
  • Plagas como pulgones que succionan savia y provocan manchas amarillentas.
  • Enfermedades fúngicas (p. ej., fusarium) que generan amarilleo desde la base del tallo.

Diagnóstico: cómo identificar la causa correcta

Observación sistemática

  1. Ubicación del amarilleo – ¿Aparece en las hojas inferiores, en todas, o solo en las jóvenes bajo sombra?
  2. Textura y olor del sustrato – Mete el dedo a 5 cm de profundidad: ¿está húmedo, empapado o seco y compacto?
  3. Presencia de manchas o insectos – Revisa el envés de las hojas con una lupa.

Tabla de diagnóstico rápido

Síntoma observadaProbable causa
Hojas inferiores amarillas, superiores verdesDeficiencia de nitrógeno
Hojas amarillas por toda la planta, suelo húmedoExceso de riego
Hojas jóvenes amarillas, nervios verdes, sombraFalta de luz
Manchas marrones + amarilleo, presencia de polvo blancoPulgones
Amarilleo solo en hojas viejas, sin otros síntomasProceso natural de envejecimiento

Una vez que hayas identificado el patrón, verifica el sustrato. Si está encharcado, el problema probablemente sea el riego. Si el suelo es muy compacto y pobre, el nitrógeno será el culpable. Y si la zona está sombreada, la solución pasará por reubicar la plantación o podar la vegetación que la cubre.

Soluciones paso a paso

Si es exceso de riego

  1. Detén el riego hasta que la capa superior del sustrato (5 cm) esté seca al tacto.
  2. Mejora el drenaje añadiendo perlita o arena gruesa al sustrato en una proporción del 30 %.
  3. En macetas, verifica que los agujeros de salida no estén obstruidos; si es necesario, trasplanta a una maceta con mayor número de agujeros.
  4. Ventila el huerto colocando pequeñas brechas entre los surcos o usando una pala para aflojar superficialmente la tierra.
  5. La recuperación suele verse en 2‑3 semanas; nuevas hojas volverán a ser de un verde intenso.

Si es deficiencia de nitrógeno

  1. Aplica fertilizante rico en nitrógeno: NPK 10‑5‑5 o un fertilizante foliar con 30 % de nitrógeno.
  2. Disuelve 12 ml de fertilizante líquido en 1 litro de agua y riega la zona alrededor de la base de la planta.
  3. Repite la aplicación cada 15 días mientras la espinaca esté en fase vegetativa.
  4. Como alternativa ecológica, incorpora compost maduro: 2 kg por cada 10 m² de huerto, mezclándolo al suelo.
  5. Verás mejoría en 7‑10 días: las hojas nuevas volverán a ser de un verde oscuro.

Si es falta de luz

  1. Reubica la plantación a un sitio con mínimo 5‑6 horas de sol directo al mediodía. En zonas con sombra parcial, orienta los surcos al norte‑sur para captar la mayor luz posible.
  2. En huertos urbanos, poda los arbustos o enredaderas que bloquean la luz, dejando un corredor de al menos 1 m de ancho.
  3. Si no puedes mover la zona, instala una luz LED de cultivo (espectro completo) a unos 30 cm sobre la planta, funcionando 12 h diarias durante la fase de crecimiento.
  4. Las hojas amarillas no recuperarán el verde, pero los nuevos brotes crecerán sanos en 10‑14 días.

Prevención futura

  • Riega por necesidad, no por calendario. Usa un medidor de humedad o la prueba del dedo antes de cada riego.
  • Fertiliza de forma equilibrada: una dosis de compost en primavera y otoño, y un fertilizante líquido cada 3‑4 semanas durante la temporada alta.
  • Asegura buena exposición solar: si el huerto está bajo sombra, plantea una arquitectura ligera (mallas tensadas) que permita el paso de luz sin sobrecalentar.
  • Mejora la estructura del suelo añadiendo materia orgánica cada año; esto aumenta la retención de nutrientes y la aireación, reduciendo tanto la deficiencia de nitrógeno como el riesgo de encharcamiento.

Cuándo preocuparse (y cuándo no)

Es normal que las hojas más viejas de la espinaca, situadas en la base, se vuelvan amarillas y se caigan; la planta las sustituye por brotes nuevos. Preocúpate si el amarilleo afecta a más del 30 % de la planta, si todas las hojas simultáneamente pierden vigor, si aparecen manchas marrones, pudrido en el sustrato o presencia de plagas. En esos casos, la intervención debe ser inmediata para evitar la pérdida total de la cosecha.

Conclusión

Las hojas amarillas en la espinaca suelen deberse a exceso de riego, deficiencia de nitrógeno o falta de luz. Identifica dónde aparece el síntoma, revisa la humedad del suelo y la exposición solar, y aplica la solución correspondiente: ajusta el riego, fertiliza con nitrógeno o reubica la plantación. Con estos pasos, tu espinaca volverá a lucir verde y saludable en cuestión de semanas, y podrás seguir disfrutando de sus tiernas hojas en la mesa.