Por qué mis lechugas tienen hojas amarillas
- 09 Nov, 2025
Ver mis lechugas tienen hojas amarillas es una de esas molestias que aparecen en cualquier huerto, ya sea en una terraza de Valencia o en una parcela de la Meseta. No solo arruina la estética del cultivo, sino que también puede afectar el rendimiento y el sabor de la cosecha.
Afortunadamente, el amarillamiento suele tener causas bien identificables y, con unos ajustes sencillos, puedes devolverle el verde a tus plantas en pocos días.
En este artículo descubrirás las razones más habituales del amarillado y, paso a paso, aprenderás a diagnosticar y a corregir cada problema antes de que se convierta en una derrota segura.
Causas posibles del problema
1. Carencia de nitrógeno (la causa más frecuente)
El nitrógeno es el nutriente que más influye en el color verde de las hojas. Cuando el suelo está empobrecido o el compost no se ha incorporado en los últimos meses, las hojas inferiores se tornan amarillo pálido y, con el tiempo, se caen. En la práctica, observarás que los brotes nuevos siguen verdes mientras los más viejos se vuelven opacos. Esta carencia es típica en suelos arcillosos de la Castilla-La Mancha que no reciben abonado regular.
2. Exceso de riego o mal drenaje
Regar en exceso es un error que cometen muchos hortelanos, sobre todo en climas húmedos del norte de España. Cuando el sustrato permanece mojado durante varios días, las raíces se ahogan y empiezan a pudrirse, lo que impide la absorción de nutrientes y produce un amarillado generalizado en toda la planta. Además, el suelo se vuelve compacto y deja de ventilarse, favoreciendo hongos como el Pythium.
3. Falta de luz solar directa
Las lechugas son plantas de hoja que demandan al menos 6 horas de sol al día. En zonas con sombra persistente, como bajo viñedos de Jerez o en balcones orientados al norte, las hojas más grandes adquieren un tono amarillo verdoso y la planta tiende a “espigarse”, alargar tallos débiles en busca de luz. El síntoma empieza por las hojas exteriores, más expuestas al déficit lumínico.
Otras causas menos frecuentes
- Deficiencia de hierro (clorosis férrica): hojas jóvenes amarillas con nervios verdes, frecuente en suelos muy alcalinos de la zona de Almería.
- Plagas como la araña roja: puntitos amarillentos y telarañas finas en el envés de la hoja.
- Enfermedades fúngicas (fusarium): amarillado que parte de la base del tallo y avanza rápidamente.
Diagnóstico: cómo identificar la causa correcta
Observación sistemática
- Distribución del amarillado – ¿Las hojas amarillas están solo en la base o por toda la planta?
- Textura y tono – ¿El amarillado es pálido y seco o húmedo y flácido?
- Estado del suelo – Inserta el dedo a 5‑10 cm de profundidad: ¿está húmedo, seco o compacto?
- Presencia de plagas – Examina el envés con una lupa: ¿ves ácaros, telarañas o pequeños insectos?
Tabla de diagnóstico rápida
| Síntoma observado | Probable causa |
|---|---|
| Hojas inferiores amarillas, superiores verdes | Deficiencia de nitrógeno |
| Hojas amarillas y blandas, suelo mojado | Exceso de riego o mal drenaje |
| Hojas amarillas con nervios verdes, suelo alcalino | Deficiencia de hierro |
| Amarillón general + tallos delgados, < 6 h sol | Falta de luz |
| Puntitos rojos o telaraña en el envés | Plaga de araña roja |
Una vez que determines la causa, procede a la sección de soluciones específicas.
Soluciones paso a paso
Si la causa es carencia de nitrógeno
- Aplicar fertilizante rico en nitrógeno: utiliza un NPK 10‑5‑5 o un fertilizante foliar de nitrógeno soluble.
- Dosificación: disuelve 12 ml por litro de agua y riega la lechuga a fondo. Repite cada 15 días mientras la planta crezca.
- Enmienda orgánica: incorpora 2 kg de compost bien descompuesto alrededor de la base, mezclándolo con la capa superficial del suelo.
- Resultado esperado: en 7‑10 días verás nuevas hojas de tono verde intenso y la planta recuperará vigor.
Si la causa es exceso de riego o mal drenaje
- Detén el riego y deja que la capa superior del sustrato se seque al menos 5 cm antes de volver a regar.
- Mejora el drenaje: en macetas, añade 30 % de perlita o arena gruesa al sustrato; en suelo, incorpora arena de río y crea surcos de drenaje.
- Trasplante (si es necesario): saca la planta con cuidado, sacude el exceso de tierra y vuelve a colocarla en un contenedor con agujeros y sustrato bien aireado.
- Resultado esperado: las raíces recuperarán oxígeno y, en 2‑3 semanas, el amarillado se detendrá; las hojas nuevas volverán a ser verdes.
Si la causa es falta de luz solar
- Reubica la lechuga en un sitio con 6‑8 horas de sol directo, preferiblemente orientado al sur en la Península.
- Poda sombra: si la lechuga está bajo árboles o en fila con otras hortalizas altas, poda las ramas o retira las plantas competidoras.
- Luz artificial (opcional): instala una lámpara LED de cultivo 400‑500 lux a una distancia de 30 cm durante 12 horas al día, útil para balcones oscuros en Madrid.
- Resultado esperado: aunque las hojas amarillas viejas no vuelvan a verde, los nuevos brotes serán de un verde brillante en 10‑14 días.
Si sospechas de deficiencia de hierro u otras causas menores
- Hierro quelado: aplica 5 g de sulfato ferroso disuelto en 1 litro de agua, una vez a la semana.
- Control de plagas: utiliza una solución de jabón potásico 1 % para la araña roja, rociando mañana y tarde.
- Fungicidas ecológicos: aplica cobre verde (cobre óxido) al 0,3 % sobre la base de la planta para combatir fusarium.
Prevención futura
Para que las hojas amarillas no vuelvan a ser un problema, establece una rutina de cuidado equilibrado:
- Fertiliza cada primavera y otoño con compost o fertilizante NPK 10‑5‑5, respetando las dosis recomendadas.
- Riega solo cuando los primeros 5 cm del sustrato estén secos; en climas cálidos como la Costa de Granada, riega al amanecer para minimizar la evaporación.
- Optimiza el drenaje añadiendo perlita o arena a suelos pesados, y nunca uses macetas sin agujeros de salida.
- Asegura buena exposición al sol, especialmente en balcones del norte; si no puedes mover la plantación, considera luces auxiliares.
Cuándo preocuparse (y cuándo no)
Es normal que las hojas más viejas, situadas en la base, se vuelvan amarillas y caigan; la planta las reemplaza por hojas nuevas. En cambio, preocúpate si el amarillado afecta a más del 30 % de la planta, se extiende rápidamente, acompaña a marchitamiento, manchas marrones o pérdida de vigor. En esos casos, la raíz del problema suele ser más grave (pudrición, plaga intensa) y requiere una intervención rápida para evitar la muerte de la cosecha.
Conclusión
En la mayoría de los casos, mis lechugas tienen hojas amarillas por falta de nitrógeno, exceso de riego o insuficiente luz. Identificar dónde aparecen las manchas, comprobar la humedad del suelo y observar la exposición al sol te permitirá diagnosticar con precisión. Aplicando los abonos, ajustes de riego o cambios de ubicación indicados, tu lechuga volverá a lucir un verde saludable en una o dos semanas. ¡Con un poco de observación y los trucos adecuados, tu huerto seguirá produciendo crujientes y sabrosas hojas verdes!