Por qué mis lechugas tienen hojas marrones y cómo solucionarlo
- 27 Oct, 2025
Ver tus lechugas con hojas marrones puede desanimar, sobre todo cuando esperas una cosecha crujiente y fresca. Ese pardeamiento suele ser señal de que algo no está en equilibrio: riego, nutrientes o exposición al sol. Lo bueno es que, con un diagnóstico acertado, la solución suele ser sencilla y económica.
En este artículo repasaremos las causas más habituales, te enseñaremos a distinguirlas y te daremos un plan de acción paso a paso para que tus plantas vuelvan a verde en tiempo récord.
Causas posibles del problema
1. Exceso de riego (causa más frecuente).
Cuando el suelo permanece húmedo durante varios días, las raíces se ahogan y aparecen manchas marrones en los bordes de las hojas. En la Meseta Central (Madrid, Castilla‑La Mancha) es típico en primavera, cuando llueve y muchos hortelanos siguen regando a diario. El exceso de agua también favorece la aparición de hongos como el mildiu.
2. Deficiencia de nitrógeno.
El nitrógeno es esencial para la síntesis de clorofila. Si la tierra está pobre o el compost se ha agotado, las hojas más viejas se vuelven marrones y secas, mientras las jóvenes permanecen verdes. En regiones mediterráneas como Valencia, donde el suelo tiende a ser arenoso y bajo en materia orgánica, esta carencia se observa con frecuencia a finales de verano, cuando el cultivo ya ha consumido los nutrientes disponibles.
3. Quemaduras solares y altas temperaturas.
Aunque la lechuga prefiere climas frescos, en años de veranos intensos (temperaturas superiores a 28 °C) las hojas pueden sufrir desecación y tornarse marrones en los bordes. En la costa de Cataluña y en la zona de Almería, donde el sol es más fuerte, el problema aparece a partir de julio si las plantas están expuestas sin sombra parcial.
Causas menos frecuentes
- Pulgones que succionan savia y dejan manchas marrones.
- Enfermedad bacteriana (bacteriosis) que produce manchas húmedas que se vuelven marrones.
- Exceso de fertilizante rico en potasio, que quema la raíz y evidencia manchas en la hoja.
Diagnóstico: cómo identificar la causa correcta
Lo primero es observar dónde aparecen las manchas:
- Márgenes marrones en hojas viejas, fondo del cultivo húmedo → probable exceso de riego.
- Manchas marrones en hojas inferiores, con tallos que siguen verdes → deficiencia de nitrógeno.
- Bordes quemados, hojas rígidas y suelo seco al tacto → quemaduras solares o calor excesivo.
A continuación, comprueba la humedad del sustrato. Inserta el dedo 5 cm en la tierra; si está húmeda en toda la profundidad, el riego es el culpable. Si está seca y la planta muestra signos de calor, revisa la exposición al sol.
Por último, revisa el envés de la hoja con una lupa: si ves insectos pequeños o melaza pegajosa, la causa puede ser una plaga y no un desequilibrio hídrico o nutricional.
Soluciones paso a paso
Si el problema es exceso de riego
- Suspende el riego hasta que la capa superior (5 cm) esté seca.
- Mejora el drenaje añadiendo perlita o arena gruesa (30 % del sustrato) y creando surcos de drenaje si se trata de un huerto en tierra.
- Si la lechuga está en maceta, cambia a una maceta con agujeros y utiliza una mezcla de tierra de jardín + 20 % compost + 20 % perlita.
- En caso de pudrición de raíces, corta los extremos negros con tijeras desinfectadas y deja que la planta se recupere en un sustrato más aireado.
Verás mejoría en 7‑10 días; las hojas nuevas crecerán verdes y firmes.
Si la causa es deficiencia de nitrógeno
- Aplica un fertilizante rico en nitrógeno (NPK 10‑5‑5 o similar). Disuelve 12 ml en 1 litro de agua y riega la base de la planta.
- Repite la aplicación cada 15 días mientras dure la fase de crecimiento vegetativo.
- Complementa con compost maduro: esparce 2 kg alrededor de cada fila y cubre ligeramente con tierra.
- Si prefieres una opción casera, usa cáscaras de huevo trituradas (½ taza por metro cuadrado) como fuente lenta de nitrógeno.
Las hojas nuevas recuperarán el verde intenso en 5‑7 días y el follaje antiguo dejará de marchitarse.
Si el problema son quemaduras solares o calor excesivo
- Mueve la lechuga a un sitio con 4‑6 h de sol directo y sombra parcial durante la tarde. En huertos estrechos, planta una fila de lavanda o romero que actúe como pantalla.
- Riega en la mañana con riego por goteo para mantener la humedad sin encharcar, evitando que el agua se evapore rápidamente bajo el sol.
- En climas muy calurosos, coloca toldos de malla sombra (30 % de densidad) sobre el cultivo durante los meses de julio‑agosto.
- Si la planta ya muestra manchas, corta los bordes quemados con tijeras limpias; la hoja nueva crecerá sin manchas.
Las nuevas hojas aparecerán sanas en 10‑14 días siempre que la temperatura nocturna baje bajo 20 °C.
Prevención futura
Para que tus lechugas no vuelvan a presentar hojas marrones, sigue estas buenas prácticas:
- Riega por necesidad, no por rutina. Usa un medidor de humedad o la prueba del dedo antes de cada riego.
- Enriquece el suelo cada otoño con 30 l de compost por cada 10 m² y añade fertilizante nitrogenado en primavera.
- Protege del sol intenso plantando en suelos con ligera pendiente o instalando mallas sombra en los meses más calurosos.
- Mantén la rotación de cultivos: no plantes lechuga en el mismo sitio más de dos años consecutivos para evitar el agotamiento de nitrógeno.
Cuándo preocuparse (y cuándo no)
Es normal que las hojas más viejas, situadas en la base del cultivo, se vuelvan marrones y caigan; la planta las reemplaza por otras más jóvenes. Preocúpate si el pardeamiento afecta a más del 30 % del follaje, si las hojas presentan textura blanda o exudado viscoso, o si aparecen manchas húmedas y mal olor que indican podredumbre. En esos casos, actúa de inmediato siguiendo las soluciones indicadas.
Conclusión
Las hojas marronas en lechugas suelen deberse a exceso de riego, deficiencia de nitrógeno o quemaduras solares. Identificar dónde aparecen los síntomas y revisar la humedad del suelo son claves para diagnosticar. Aplicando el fertilizante adecuado, ajustando la frecuencia de riego o proporcionando sombra parcial, tu cultivo volverá a verde en una o dos semanas. Con atención regular y buenas prácticas, podrás disfrutar de una cosecha abundante y sin sorpresas desagradables.