Patata con hojas amarillas: causas y soluciones efectivas
- 28 Oct, 2025
Ver que tus patatas desarrollan hojas amarillas en pleno verano puede desanimar, sobre todo si llevas meses cuidándolas con empeño. Ese amarilleo es un síntoma que suele tener varias explicaciones: exceso de riego, carencias de nutrientes o falta de luz, entre otras. Lo bueno es que, con un par de observaciones y unos ajustes simples, puedes devolverles el verdor y la productividad que esperas.
En este artículo descubrirás las causas más habituales, aprenderás a diagnosticar cuál es la que afecta a tu cultivo y, lo más importante, tendrás una guía paso a paso para solucionarlo sin necesidad de productos químicos costosos.
Causas posibles del problema
1. Exceso de riego (causa más frecuente)
Cuando la tierra permanece húmeda durante varios días, las raíces de la patata se ahogan y pierden la capacidad de absorber nutrientes. El resultado son hojas amarillas que se vuelven blandas y, a veces, aparecen manchas pardas en la base. En zonas como la meseta central (Madrid, Castilla‑La Mancha) la combinación de suelos arcillosos y riegos diarios es la típica culpable. Además, en primavera el clima tibio (entre 15 °C y 22 °C) favorece la evaporación lenta, complicando la detección del exceso.
2. Deficiencia de nitrógeno (segunda causa habitual)
El nitrógeno es el nutriente que más influye en el color verde. Cuando falta, las hojas inferiores se vuelven de un amarillo pálido y caen, mientras las superiores pueden mantenerse verdes unos días. En la Andalucía y en la Costa Levantina, donde los suelos son más arenosos, es frecuente que el potasio se arrastre con el riego, dejando poco nitrógeno disponible. La falta se nota sobre todo a principios de abril y mayo, justo cuando la planta está intensificando su crecimiento vegetativo.
3. Falta de luz solar (tercera causa frecuente)
Las patatas necesitan al menos 6 h de sol directo al día para fotosintetizar eficientemente. En huertos sombreados por olivares o viñedos, las hojas pueden volverse amarillas y la planta “espigarse”, enviando tallos largos y delgados en busca de luz. En la Galicia y el País Vasco, donde la nubosidad es constante, la falta de exposición se vuelve un problema real, sobre todo en parcelas orientadas al norte.
Otras causas menos frecuentes
- Carencia de hierro (clorosis férrica): amarilleo en hojas jóvenes con venas verdes.
- Enfermedad del tizón temprano: manchas marrones y amarillamiento generalizado.
- Ataque de nematodos: crecimiento atrofiado y amarillamiento irregular de la raíz.
Diagnóstico: cómo identificar la causa correcta
Observación sistemática
Primero mira dónde aparecen las hojas amarillas. ¿Son sólo las inferiores o están por toda la planta? ¿Se nota alguna piel blanda o manchas? Luego revisa el estado del suelo: inserta el dedo a unos 5 cm de profundidad; si sientes humedad constante, el exceso de riego es sospechoso. Si el suelo está seco y compacto, quizá la causa sea falta de nutrientes o luz.
También examina el envés de las hojas con una lupa. Si ves venas verdes y tejido amarillo, apunta a deficiencia de nitrógeno; si aparecen pequeñas manchas negras, piensa en enfermedad fúngica. Observa la ubicación del huerto: sombra permanente indica falta de luz, mientras que riegos diarios en suelos arcillosos apuntan al exceso de agua.
Tabla de diagnóstico rápido
| Síntoma observado | Probable causa | Acción de comprobación |
|---|---|---|
| Hojas inferiores amarillas, superiores verdes | Nitrógeno | Analiza fertilidad del suelo; añade compost. |
| Hojas blandas, suelo constantemente húmedo | Exceso de riego | Deja secar los primeros 5 cm antes de volver a regar. |
| Hojas amarillas con tallos largos, poco sol | Falta de luz | Mide horas de sol; poda vegetación vecina. |
| Hojas jóvenes amarillas, venas verdes intensas | Hierro | Prueba con quelato de hierro en spray. |
Con esta guía podrás reducir rápidamente la lista de sospechas y aplicar la solución adecuada.
Soluciones paso a paso
Si es exceso de riego
- Suspende el riego inmediatamente y permite que la capa superior del suelo se seque.
- Verifica la capacidad de drenaje: en macetas, añade una capa de grava de unos 3 cm en el fondo y usa sustrato mixto con 30 % de perlita o arena gruesa.
- Cuando el suelo esté seco al tacto a 5 cm, riega siempre solo cuando la capa superior esté seca. Un buen método es usar un medidor de humedad (costo ≈ 5€).
- Si notas raíces negras al desenterrar, corta los segmentos dañados y aplica polvo de tiza para reducir la acidez.
- Mejora la aireación usando una horca de jardín cada 10‑15 días. La planta suele mostrar mejoría en 2‑3 semanas si las raíces no están totalmente podadas.
Si es deficiencia de nitrógeno
- Aplica un fertilizante rico en nitrógeno (NPK 10‑5‑5 o 15‑5‑10). Disuelve 12 ml (2 cucharaditas) por litro de agua y riega la base de la planta cada 15 días.
- Complementa con compost maduro: esparce 2‑3 kg alrededor de cada planta y entierra ligeramente.
- En cultivo intensivo, si prefieres orgánico, usa harina de sangre (aprox. 30 g por planta) disuelta en agua, una vez al mes.
- Observa el cambio: en 7‑10 días deberías ver nuevas hojas de tono verde intenso.
Si es falta de luz
- Reubica el cajón de patatas o la cama donde reciban al menos 6‑8 h de sol directo, preferiblemente entre 10 h y 14 h en verano.
- Si el terreno está sombreado permanentemente, poda los árboles o arbustos que bloquean la luz, manteniendo al menos 2 m de distancia entre copa y cultivo.
- En huertos bajo invernaderos, instala paneles de policarbonato transparente para mejorar la transmisión lumínica.
- Añade fertilizantes de fósforo (NPK 10‑20‑10) para estimular el desarrollo de raíces y ayudar a la planta a compensar la menor fotosíntesis.
- Las hojas viejas pueden permanecer amarillas, pero las nuevas crecerán sanas en 10‑14 días tras el aumento de luz.
Prevención futura
Mantener las patatas saludables es cuestión de equilibrio. Asegúrate de fertilizar al menos dos veces al año: una vez en abril (pre‑crecimiento) y otra en agosto (antes de la cosecha). Usa abonos verdes como el veñón para aumentar la materia orgánica del suelo. En la meseta y zonas con suelos compactos, incorpora arena gruesa o grava al crear los surcos de siembra; esto mejora el drenaje y evita encharcamientos.
Controla la humedad con un simple palillo de madera: si al enterrarlo a 5 cm sale seco, es momento de regar. Evita regar a la sombra para que el agua llegue al lecho y no se evapore en la zona del follaje. Por último, coloca mallas anti‑sombra si tus patatas están bajo pérgolas; una ligera transparencia permite que llegue la luz sin crear exceso de calor.
Cuándo preocuparse (y cuándo no)
Es normal que las hojas más viejas (las de la base) se tornen amarillas y caigan: la planta las sustituye por nuevas. Sin embargo, preocúpate si el amarilleo avanza rápidamente, afecta a más del 30 % de la planta, o se acompaña de tallos flácidos, manchas marrones o pérdida de tubérculos al desenterrar. En esos casos, la causa suele ser grave (p.ej., podredumbre de raíz) y requiere una intervención urgente, como la eliminación de partes dañadas y, si procede, un tratamiento antifúngico ecológico.
Conclusión
Las hojas amarillas en patatas son, en la mayoría de los casos, señal de exceso de riego, deficiencia de nitrógeno o falta de luz. Observa dónde aparecen los síntomas, comprueba la humedad del suelo y la exposición solar, y aplica la solución correspondiente: regular el riego, nutrir con fertilizante nitrogenado o reubicar la zona de cultivo. Con unos ajustes simples, tus patatas volverán a lucir verdes y producirán tubérculos sanos en 1‑2 semanas. ¡Ánimo, que con observación y algunos cuidados el huerto vuelve a dar sus mejores frutos!