Por qué mis petunias tienen hojas amarillas
- 21 Nov, 2025
Ver tus petunias con hojas amarillas puede resultar desconcertante, sobre todo cuando las flores siguen brotando y el resto del jardín parece sano. Ese amarillado es un síntoma que puede deberse a varias causas: exceso o falta de agua, carencias nutricionales, escasa luz o alguna plaga oculto entre el follaje. La buena noticia es que, con un diagnóstico cuidadoso, la solución suele ser rápida y económica.
Causas posibles del problema
1. Exceso de riego (causa más frecuente)
El riego constante sin dejar que el sustrato se seque produce raíces poco oxigenadas, lo que impide la absorción de nutrientes y genera un amarillado uniforme en todas las hojas. En climas húmedos como la Costa de Granada o la zona de la Meseta (invierno lluvioso), este error es muy habitual. Además, el suelo retiene más agua si está cargado de arcilla, lo que agrava la situación.
2. Falta de nitrógeno
El nitrógeno es el nutriente que más influye en el color verde intenso. Cuando el sustrato es pobre o no se ha incorporado compost en los últimos meses, las hojas inferiores se tornan amarillo pálido mientras las superiores permanecen verdes. En regiones con suelos arenosos, como la Valencia litoral, la pérdida de nitrógeno es rápida por lixiviación.
3. Deficiencia de hierro (clorosis férrica)
El hierro es poco móvil dentro de la planta; por eso la amarillez aparece primero en las hojas jóvenes y los nervios siguen verdes. Este problema se detecta con frecuencia en jardines de Málaga donde el pH del suelo supera los 7, condición que bloquea la absorción de hierro.
4. Falta de luz adecuada
Las petunias necesitan al menos 6‑8 horas de sol directo. Cuando se sitúan bajo sombra de árboles o en balcones orientados al norte, las hojas pueden volverse amarillas y la planta “espiga”, enviando tallos largos en busca de luz. En el norte de España, donde la radiación solar es menor, la ubicación es clave.
Causas menos frecuentes
- Plaga de ácaros: puntillado rojo y amarillado local.
- Enfermedad fúngica (p. ej. Pythium): manchas acuosas y amarillamiento rápido.
- Exceso de fertilizante fosfórico: bloquea la absorción de hierro y genera clorosis.
Diagnóstico: cómo identificar la causa correcta
El primer paso es observar dónde aparece el amarillado.
- Hojas inferiores amarillas, superiores verdes → probablemente falta de nitrógeno.
- Todas las hojas de tono amarillento, tallos blandos → indica exceso de riego.
- Hojas jóvenes amarillas con nervios verdes → señal de deficiencia de hierro.
- Hojas amarillas solo en zonas sombreadas y tallos alargados → falta de luz.
A continuación, verifica la humedad del sustrato. Introduce el dedo a 5 cm de profundidad; si sale húmedo, suspende el riego y permite que la capa superior se seque. Si está seco, riega moderadamente y comprueba el drenaje (agujeros en la maceta o grava en el fondo).
Por último, examina el envés de las hojas con una lupa. La presencia de pequeños puntos rojos o arañitas indica una plaga; manchas necróticas sugieren hongos.
Soluciones paso a paso
Si es exceso de riego
- Detén el riego hasta que la capa superior del sustrato esté seca (aprox. 5 cm).
- Mejora el drenaje: en macetas, añade una capa de perlita (30 % del sustrato) o cambia a una maceta con más agujeros.
- Si la planta muestra raíces negras, recorta delicadamente los rizomas dañados y replantala en sustrato nuevo mezclado con arena gruesa (1 parte) y compost (2 partes).
- Verás mejoría en 10‑14 días; las nuevas hojas volverán a ser verdes.
Si es falta de nitrógeno
- Aplica un fertilizante líquido 10‑5‑5 disolviendo 12 ml en 1 l de agua.
- Riega la solución alrededor de la base de la planta cada 15 días durante la temporada de crecimiento (abril‑octubre).
- Alternativamente, incorpora compost bien descompuesto (2 kg por metro cuadrado) al sustrato y cubre la superficie con una capa fina de mantillo.
- La respuesta suele ser visible en 7‑10 días, con hojas nuevas de tono intenso.
Si es deficiencia de hierro
- Corrige el pH del suelo añadiendo azufre elemental: 30 g por cada m², mezclado en la capa superior.
- Aplica quelato de hierro en spray: diluir 5 ml en 1 l de agua y rociar el envés de las hojas cada 7‑10 días.
- En macetas, usa un fertilizante chelado con hierro (NPK 5‑10‑5 + Fe) siguiendo la dosis del fabricante (normalmente 10 g por 10 l de agua).
- La mejora suele aparecer en 10‑12 días, aunque el color de las hojas viejas no se recupera.
Si es falta de luz
- Traslada la petunia a un sitio con sol directo al menos 6 horas al día; si esto no es posible, poda los vegetación que le haga sombra.
- En balcones orientados al norte, instala una luz LED de cultivo (espectro completo, 200 µmol m⁻² s⁻¹) durante 12‑14 h al día.
- Reduce la fertilización mientras la planta se adapta a la nueva luz, para evitar quemaduras.
- Las hojas nuevas crecerán sanas en 10‑14 días, aunque las que ya están amarillas no volverán a verde.
Prevención futura
- Riego inteligente: usa un medidor de humedad o la técnica del “dedo”. Riega solo cuando los primeros 5 cm estén secos.
- Fertiliza con regularidad: incorpora compost en otoño y primavera; entre cultivos, aplica un fertilizante balanceado cada 4‑6 semanas.
- Controla el pH: en suelos calizos, añade azufre o utiliza sustratos ligeramente ácidos para petunias.
- Asegura buena exposición: planta en sitios con al menos 6 horas de sol; en climas muy calurosos, protege con una malla de sombra ligera al mediodía.
- Mejora drenaje: si la maceta es de barro, perfora más agujeros o mezcla tierra con perlita o vermiculita.
Cuándo preocuparse (y cuándo no)
Es normal que las hojas más viejas (las de abajo) se vuelvan amarillas y se caigan; la planta las sustituye por hojas nuevas. En cambio, debes actuar de inmediato si el amarillamiento afecta a más del 30 % de la planta, se extiende a hojas jóvenes, aparece marchitez, manchas marrones o presencia de plagas. Estos signos indican un problema serio que, si no se corrige, puede acabar con la floración.
Conclusión
Las hojas amarillas en petunias son, con mayor frecuencia, consecuencia de exceso de riego, deficiencia de nitrógeno, falta de hierro o insuficiente luz. Identifica el patrón del amarillado, comprueba la humedad del sustrato y revisa el envés de las hojas para llegar al culpable. Aplicando la solución adecuada —desde ajustar el riego hasta aplicar quelato de hierro o mover la planta a un sitio más soleado— tu petunia volverá a lucir verde y vibrante en pocas semanas. Con un poco de observación y los cuidados preventivos descritos, tus próximas petunias estarán listas para llenar el jardín de colores sin sobresaltos.