Por qué mis tomates tienen agujeros en hojas
- 07 Nov, 2025
Ver tus tomates con agujeros en las hojas es una de esas pequeñas frustraciones que aparecen justo cuando esperas una buena cosecha. No estás solo: muchos hortelanos de Andalucía, Castilla-La Mancha o la Costa de Valencia se han encontrado con el mismo síntoma. Lo bueno es que, con el diagnóstico adecuado, la solución suele ser simple y rápida. A continuación, repasaremos las causas más habituales y te enseñaré a distinguirlas para que puedas actuar de forma eficaz.
Causas posibles del problema
1. Larvas de la tuta absoluta (polilla del tomate)
La tuta absoluta es la plaga estrella de los tomates en la Meseta Central y el sur. Las larvas se esconden dentro del fruto y en la parte inferior de las hojas, creando agujeros redondos de 1‑2 cm. Aparecen cuando la temperatura nocturna supera los 15 °C y la humedad relativa se mantiene entre 60‑80 %, condiciones típicas de abril a junio en zonas como Zaragoza o Almería.
Si la infestación es fuerte, verás también pequeños túneles en los frutos y restos de seda en el sustrato.
2. Caracoles y babosas
En climas atlánticos y mediterráneos (por ejemplo, Galicia, Cataluña), la lluvia frecuente favorece la actividad de caracoles y babosas. Estos moluscos rozan la hoja con su radula y dejan agujeros irregulares con bordes dentados, a veces acompañados de una baba brillante. Su actividad se concentra al anochecer y en los primeros días de primavera, cuando la temperatura ronda los 12‑18 °C.
3. Deficiencia de calcio y riego irregular
Aunque el calcio no produce agujeros al instante, su falta puede causar puntos necróticos que se convierten en roturas al crecer la hoja. Este problema se agrava cuando el riego es irregular, creando ciclos de humedad‑sequía que dificultan la absorción del calcio. En zonas con suelos arenosos y poca materia orgánica, como en la provincia de Alicante, es frecuente observar hojas con zonas amarillentas que finalmente se rompen, dejando pequeños agujeros.
4. Daño mecánico por viento fuerte
En las altas montañas de la Sierra de Gredos o la Pirineos, los vientos intensos pueden romper ligeramente los bordes de las hojas, creando agujeros alargados. Normalmente se acompañan de tallos doblados y hojas torcidas.
Otras causas menos frecuentes
- Araña roja (ácaros) que perforan la epidermis y dejan manchas antes de abrir un agujero.
- Plaga de la mosca blanca, que succiona savia y debilita la hoja, provocando roturas.
- Daño por herbicidas de contacto que queman la superficie foliar.
Diagnóstico: cómo identificar la causa correcta
El primer paso es observar dónde aparecen los agujeros y qué otras señales acompañan al daño. Sigue este esquema rápido:
- Agujeros redondos, con túneles en el fruto y restos de seda → tuta absoluta.
- Agujeros irregulares con borde dentado y una capa viscosa → caracoles o babosas.
- Puntos necróticos que se vuelven roturas, hojas amarillentas → deficiencia de calcio + riego irregular.
- Agujeros alargados, hojas torcidas, viento fuerte previo → daño mecánico por viento.
Una vez sospeches la causa, verifica el suelo y las condiciones climáticas de los últimos días. Introduce el dedo a 5‑10 cm de profundidad; si la tierra está húmeda a pesar de no haber regado, el problema puede ser exceso de agua y, por tanto, mala absorción de calcio. En macetas, revisa el drenaje: si el agua se acumula, es una señal clara.
Soluciones paso a paso
Si es tuta absoluta
- Control químico ecológico: Aplica insecticida de neem al 1 % (5 ml por litro de agua) sobre la parte inferior de las hojas. Repite cada 7 días hasta que desaparezcan los huevos.
- Trampas de feromonas: Coloca trampas adhesivas de color blanco cerca de la plantación; captura al menos 5 adultos por cada 10 m² para evitar la puesta de huevos.
- Limpieza del suelo: Después de la cosecha, elimina los restos vegetales y cubre el suelo con paja o plastico negro durante 2 semanas para destruir larvas en el suelo. La mejoría se observa en 10‑14 días.
Si son caracoles y babosas
- Barrera de cáscara de huevo: Tritura un puñado de cáscaras y forma un anillo de 2 cm de grosor alrededor de cada planta.
- Trampa de cerveza: Entierra vasos hasta el borde, llénalos con ½ cerveza y colócalos al atardecer. Vacía cada mañana; cambia la cerveza cada 48 h.
- Armadura de cobre: Enrolla cinta de cobre de 10 cm de ancho alrededor del tallo principal. Los moluscos reciben una leve descarga y evitan el paso.
Estos métodos reducen la actividad en 3‑5 días y, combinados, mantienen la población bajo control.
Si es deficiencia de calcio y riego irregular
- Enmienda con yeso agrícola: Aplica 2 kg de yeso por cada 10 m² y mézclalo al arado. El calcio se libera lentamente y corrige la carencia en 2‑3 semanas.
- Riego por goteo: Instala un sistema de goteo que suministre 2‑3 l por planta cada 48 h, siempre que la capa superior del suelo esté seca al tacto.
- Fertilización foliar: Disuelve 10 g de fertilizante foliar rico en calcio (ej. fertilizante 0‑0‑25) en 1 l de agua y rocía cada 15 días. Verás mejoría en 7‑10 días, con hojas nuevas sin manchas.
Si es daño por viento
- Entutorado: Usa palos de bambú o ataduras de yute para sostener los tallos y reducir la tensión.
- Muro cortaviento: Planta arbustos resistentes (por ejemplo, romero o lavanda) al norte de la huerta para amortiguar ráfagas.
- Podado estratégico: Elimina ramas bajas que aumentan la exposición y facilita la circulación del aire.
Prevención futura
- Rotación de cultivos: Cada tres años, cambia el tomate por legumbres o cereales para romper el ciclo de la tuta absoluta.
- Mantenimiento del drenaje: En macetas, mezcla tierra con 30 % de perlita o arena gruesa y verifica que haya al menos 2 cm de agujeros en el fondo.
- Control regular de plagas: Revisa tus plantas cada 7‑10 días; aplica barreras de cobre o cáscara de huevo antes de que la población aumente.
- Enriquecimiento del suelo: Incorpora compost maduro (5 cm de capa) al preparar la cama de tomate; aporta calcio y mejora la retención de humedad sin encharcar.
Cuándo preocuparse (y cuándo no)
Es normal que las hojas más viejas (las más bajas) se sequen y caigan; son reemplazadas por nuevas. Sin embargo, si observas que más del 30 % de la hoja está perforada, que los agujeros aparecen en hojas jóvenes o que la planta muestra crecimiento retardado y pérdida de frutos, es momento de actuar con urgencia. La combinación de varios síntomas (agujeros + hojas amarillentas + presencia de insectos) indica un problema serio que necesita intervención inmediata.
Conclusión
Los agujeros en las hojas de tomate suelen deberse a tuta absoluta, caracoles, deficiencia de calcio o viento fuerte. Identifica rápidamente el patrón de daño y el entorno que lo rodea: forma de los agujeros, presencia de plagas, humedad del suelo y época del año. Con las soluciones precisas —neem o trampas para la tuta, barreras de cáscara para caracoles, yeso y riego controlado para el calcio, o entutorado contra el viento— tu cultivo volverá a estar sano en una o dos semanas. La clave está en la observación constante y en aplicar medidas preventivas para que el próximo verano tus tomates llenen la mesa sin sorpresas desagradables.