Higuera con hojas caídas: causas y soluciones efectivas

Higuera con hojas caídas: causas y soluciones efectivas

Ver cómo las hojas de la higuera se desprenden una a una es desconcertante, sobre todo en otoño cuando esperas una cosecha abundante. Ese síntoma suele ser señal de problemas que van desde el riego inadecuado hasta la aparición de plagas o trastornos del suelo. Lo bueno es que, con un poco de observación, puedes identificar la causa exacta y aplicar la solución correcta sin necesidad de productos químicos.

En la práctica, la pérdida de hojas en la higuera puede deberse a varios factores que, aunque parezcan similares, requieren medidas distintas. A continuación te detallo las causas más habituales, cómo diagnosticarlas y qué hacer paso a paso para que tu árbol vuelva a lucir vigoroso.

Causas posibles del problema

1. Falta de agua (sequía)

La sequía es una de las causas más frecuentes, sobre todo en regiones como Andalucía o Extremadura, donde los veranos son largos y secos. Cuando la higuera no recibe suficiente humedad, el árbol prioriza la supervivencia y sacrifica las hojas más viejas. Aparecen manchas cajón y los bordes se vuelven crujientes. Esta condición suele manifestarse a principios de julio, cuando las temperaturas superan los 30 °C y la lluvia escasea.

2. Exceso de riego y falta de drenaje

Por el contrario, regar en exceso es otro error típico, especialmente en huertos con suelos arcillosos de la Meseta central. El agua estancada priva a las raíces de oxígeno y favorece la podredumbre. Las hojas se vuelven amarillas y flácidas, y caen rápidamente. Un indicio claro es el olor a moho al desenterrar la raíz y la aparición de una capa blanda en la base del árbol.

3. Deficiencia de nutrientes (especialmente potasio)

El pote es esencial para la regulación de la apertura de estomas y la síntesis de azúcares. Su falta se nota en hojas que se vuelven marrones en los márgenes y caen sin que el resto del árbol presente síntomas visibles. En suelos arenosos de la zona Mediterránea, donde la lixiviación es frecuente, la higuera suele necesitar una suplementación anual de potasio.

4. Plagas: trips y cochinilla

Los trips (Thysanoptera) son diminutos insectos que perforan la superficie foliar y succionan la savia. Aparecen como pequeñas manchas plateadas y, con el tiempo, provocan la caída prematura de las hojas. En la Cataluña y la Valencia, la presencia de cochinilla del ficus también provoca una caída irregular acompañada de una melaza pegajosa que atrae hormigas.

Causas menos frecuentes

  • Enfermedad del chancro (fungo Botryosporium), que produce lesiones negras en tronco y ramas.
  • Daño por viento fuerte, típico en zonas de sierra donde la higuera queda expuesta sin protección.
  • Estrés por trasplante reciente, cuando la raíz no se ha acomodado al nuevo sustrato.

Diagnóstico: cómo identificar la causa correcta

El primer paso es observar dónde aparecen los síntomas. Si solo caen las hojas más bajas y el resto del árbol luce saludable, la sequía o la deficiencia de potasio son sospechas probables. Si el amarillamiento es general y el sustrato está húmedo al tacto, el exceso de riego es el culpable. Por otro lado, la presencia de pequeñas motas brillantes o una capa viscosa en la rama indica plagas.

A continuación, una tabla sencilla de “si… entonces…” que te ayudará a delimitar el problema:

SíntomaPosible causa
Hojas bajas amarillas, resto verdeFalta de agua o déficit de potasio
Hojas amarillas y blandas por todasExceso de riego / mala aireación del suelo
Borde hoja marrón, manchas plateadasTrips o cochinilla
Olor a moho, raíz blandaPodredumbre por riego excesivo
Hojas caídas tras vendimia fuerteEstrés por viento o trasplante reciente

Una vez que tengas una hipótesis, verifica el estado del suelo. Inserta el dedo a unos 10 cm de profundidad; si sientes humedad continua, probablemente estés regando demasiado. Si el suelo está duro y seco, la falta de agua es la causa. También puedes raspar ligeramente la corteza: la aparición de huecos o líquido oscuro sugiere podredumbre radicular.

Soluciones paso a paso

Si la causa es falta de agua

  1. Riega de forma profunda: coloca la manguera o regadera de manera que el agua penetre al menos 30 cm de profundidad. En climas cálidos de Murcia o Almería, riega cada 4‑5 días si la lluvia es escasa.
  2. Mulching: cubre la zona alrededor del tronco con paja o corteza triturada (unos 5 cm de espesor). Esto retendrá la humedad y reducirá la evaporación.
  3. Control de evaporación: en verano, instala una malla de sombreado ligera (50 % de cobertura) durante las horas de máximo calor (12‑15 h). Verás mejoría en 7‑10 días; las hojas nuevas volverán a abrirse y el árbol recuperará vigor.

Si la causa es exceso de riego y drenaje deficiente

  1. Detén el riego: permite que el sustrato se seque al menos 5‑7 cm antes de volver a regar. Usa un medidor de humedad o simplemente la prueba del dedo.
  2. Mejora el drenaje: si la higuera está en maceta, cambia a una maceta con agujeros y añade una capa de grava de 2‑3 cm en el fondo. En el suelo del huerto, incorpora arena gruesa o perlita (30 % del volumen) para favorecer la aireación.
  3. Poda de raíces dañadas: si sospechas podredumbre, desentierra con cuidado, recorta las raíces necróticas con tijeras esterilizadas y vuelve a plantar en sustrato mejorado. La recuperación suele darse en 2‑3 semanas si la mayor parte del sistema radicular está sano.

Si la causa es deficiencia de potasio

  1. Fertilizante rico en K: emplea un fertilizante K2O (por ejemplo, sulfato de potasio). Disuelve 20 g por 10 l de agua y riega la base del árbol cada mes durante la fase de crecimiento (primavera‑verano).
  2. Enmienda orgánica: agrega corteza de cerezo o cáscara de huevo triturada alrededor de la higuera (aprox. 1 kg por árbol). Estos materiales liberan potasio lentamente.
  3. Control de pH: el potasio se absorbe mejor en suelos con pH 6‑7. Si el pH está por debajo de 5, corrígelo con cal agrícola (5 kg por cada 20 m²). Los efectos aparecen en 10‑14 días.

Si la causa son trips o cochinilla

  1. Trampas adhesivas: coloca tarjetas amarillas cerca del tronco; los trips quedan atrapados. Cambia las tarjetas cada 7 días.
  2. Aceite de neem: riega la copa con una solución de 5 ml de aceite de neem por litro de agua, aplicando cada 10 días hasta que desaparezca la plaga. Es ecológico y no daña a insectos benéficos.
  3. Control biológico: introduce ácaros depredadores (Phytoseiulus persimilis) que se alimentan de trips. Estos se pueden comprar en viveros especializados y se sueltan al brote afectado. La caída de hojas se reduce significativamente en 2‑3 semanas.

Prevención futura

Mantener la higuera sana pasa por unas prácticas sencillas pero constantes. Primero, planifica el riego: utiliza un programa de riego por goteo con sensor de humedad para evitar tanto la sequía como el exceso. Segundo, aporta materia orgánica cada otoño: una capa de 5 cm de compost maduro mejora la estructura del suelo y aporta nutrientes como potasio y nitrógeno. Tercero, vigila la aparición de plagas mediante inspecciones mensuales, especialmente en primavera cuando los trips emergen. Por último, protege la base del árbol con mulch y, si el árbol está expuesto al viento fuerte (zonas de sierra de Jaén o Lugo), planta una barrera viva o instala cercas de madera que reduzcan la velocidad del aire.

Cuándo preocuparse (y cuándo no)

Es normal que las hojas más viejas de una higuera caigan al final del ciclo vegetativo; el árbol lo hace para concentrar energía en la producción de frutos. Sin embargo, debes alarmarte si observas que:

  • Más del 30 % de la copa pierde hojas en menos de una semana.
  • Las hojas que caen presentan manchas negras o exudado pegajoso.
  • El tronco muestra hendiduras o exudados de savia.
  • La caída se acompaña de marchitez o pérdida total de vigor.

En esos casos, una intervención rápida (ajuste de riego, tratamiento fitosanitario o poda de raíces) es imprescindible para evitar la muerte del árbol.

Conclusión

La pérdida de hojas en la higuera suele deberse a falta o exceso de agua, deficiencia de potasio o a la presencia de plagas como trips y cochinilla. Diagnosticar correctamente se basa en observar dónde aparecen los síntomas, evaluar la humedad del suelo y detectar posibles señales de plagas. Con los pasos descritos – riego profundo y controlado, mejora del drenaje, fertilización con potasio y tratamientos ecológicos contra insectos – tu higuera volverá a lucir vigorosa en una o dos semanas. Con un poco de atención regular, evitarás que el problema reaparezca y podrás seguir disfrutando de sus deliciosos higos año tras año.