Por qué se caen las hojas del limonero
- 29 Oct, 2025
Ver que el limonero pierde hojas antes de la cosecha es desconcertante, sobre todo cuando el árbol parece sano en el resto. La caída prematura de hojas es un síntoma que puede deberse a varios factores: riego inadecuado, carencias nutritivas, plagas o estrés climático. Lo positivo es que, con una revisión cuidadosa, la causa se identifica rápido y la solución es, en la mayoría de los casos, muy sencilla.
En este artículo te explico las causas más habituales, cómo diagnosticar la que está afectando a tu árbol y qué pasos seguir para que vuelva a lucir follaje vigoroso.
Causas posibles del problema
1. Riego excesivo (causa más frecuente)
El exceso de riego mantiene el sustrato permanentemente húmedo, privando a las raíces de oxígeno. Cuando las raíces se ahogan, aparecen manchas amarillas en las hojas y, al no poder absorber agua, la planta suelta su follaje para reducir la demanda hídrica. En regiones como Andalucía o la Costa de Valencia, donde las lluvias de otoño pueden ser intensas, es fácil caer en este error.
2. Deficiencia de nitrógeno
El nitrógeno es el nutriente más móvil dentro del limonero. Cuando escasea, las hojas más viejas (las inferiores) se vuelven amarillo pálido y se caen, mientras las hojas nuevas siguen verdes. Suelos arenosos de la Murcia o la Cataluña suelen requerir aportes regulares de materia orgánica para mantener un nivel adecuado.
3. Plagas: pulgones y cochinillas
Los pulgones y las cochinillas succionan savia y transmiten virus que provocan amarilleo y caída de hojas. En climas templados como el norte de Granada, puedes observar una capa blanquecina en el envés de la hoja o una melaza pegajosa. Si no se controla, la infestación se extiende rápidamente y debilita el árbol.
4. Deficiencia de hierro (clorosis férrica)
En suelos con alto pH, típicos de la Comunidad Valenciana, el hierro se vuelve poco disponible. Las hojas jóvenes aparecen amarillas con venas verdes y, al no poder fotosintetizar bien, se caen. Esta condición suele confundirse con la falta de nitrógeno, pero afecta a la hoja recién brotada.
5. Estrés por heladas tardías
En la meseta central y en zonas de alta montaña, una helada inesperada en primavera puede dañar los brotes emergentes. Las hojas recién abiertas se tornan necróticas y se desprenden rápidamente. El daño se ve con mayor claridad cuando la temperatura mínima llega a ‑2 °C o menos.
Otras causas menos frecuentes
- Enfermedades fúngicas (tela negra) que provocan manchas negras y caída posterior.
- Exceso de potasio que desequilibra la absorción de magnesio, generando amarilleo intermedio.
- Daño mecánico por podas bruscas o vientos fuertes.
Diagnóstico: cómo identificar la causa correcta
Observación sistemática
- Posición del amarilleo
- Inferior y viejo → probable deficiencia de nitrógeno.
- Superior y joven → deficiencia de hierro o plaga.
- Textura de la hoja
- Hoja blanda y frágil → exceso de riego.
- Hoja rugosa y con puntos blancos → pulgones o cochinillas.
- Estado del sustrato
- Introduce el dedo 5‑10 cm; si está húmedo al tacto después de regar, sospecha riegos excesivos.
- Suelo compacto y seco indica falta de agua o necesidad de aeración.
Tabla de diagnóstico rápida
| Síntoma observado | Probable causa | Acción inicial |
|---|---|---|
| Hojas inferiores amarillas, superiores verdes | Deficiencia de nitrógeno | Analiza fertilidad |
| Hojas jóvenes amarillas, nervios verdes | Hierro poco disponible | Enmienda con quelato |
| Hojas blandas, suelo constantemente mojado | Riego excesivo | Reduce riego y mejora drenaje |
| Presencia de melaza o insectos visibles | Pulgones / cochinillas | Aplicar control biológico |
| Hojas quemadas tras helada | Estrés por frío | Protege con cubierta |
Una vez establecida la hipótesis, verifica el pH del suelo (usar un test casero) y, si es necesario, realiza una análisis de nutrientes enviando una muestra a un laboratorio local (muchas cooperativas agrarias ofrecen este servicio a bajo coste).
Soluciones paso a paso
Si es deficiencia de nitrógeno
- Aplica fertilizante rico en N: utiliza un fertilizante líquido NPK 10‑5‑5.
- Disuelve 12 ml (aprox. 2 cucharaditas) en 1 litro de agua y riega la zona de la raíz.
- Repite cada 15 días durante dos meses.
- Complementa con compost maduro: esparce 3 kg alrededor del tronco, evitando el contacto directo con la corteza.
Resultado esperado: nuevas brotaciones verdes aparecen en 7‑10 días y la caída de hojas se detiene.
Si es exceso de riego
- Suspende el riego y deja que la capa superficial se seque al menos 48 h.
- Comprueba la capacidad de drenaje: si la maceta o el surco no drenan, añade arena gruesa o perlita (30 % del sustrato).
- En suelos pesados, abre surcos de 15 cm de profundidad y rellena con tierra ligera.
- Riega solo cuando los primeros 5 cm del sustrato estén secos; en verano, la frecuencia típica es una vez cada 7‑10 días.
Resultado esperado: la caída de hojas se estabiliza en 2‑3 semanas si las raíces no están muy dañadas.
Si es deficiencia de hierro
- Aplica un quelato de hierro foliar al 2 % de concentración (disponible en viveros).
- Rocía una solución de 5 ml de quelato en 1 litro de agua, cubriendo bien el envés de la hoja.
- Repite cada semana durante un mes y, simultáneamente, reduce el pH del suelo añadiendo azufre elemental: 250 g por m².
- Mantén el riego moderado para evitar que el hierro se precipite nuevamente.
Resultado esperado: las hojas jóvenes recuperan su verde en 10‑14 días.
Si es plaga de pulgones o cochinillas
- Lava la planta con un chorrito de agua tibia + unas gotas de jabón neutro.
- Introduce un control biológico: libera presas de Orius (coccinélidos) o larvas de avispas parasitoides; una caja de 30 presas cubre un árbol de 4 m².
- Si la infestación es alta, emplea insecticida de neem al 5 %: 15 ml en 1 litro de agua, rociando cada 10‑12 días durante un mes.
- Elimina hojas muy afectadas y mantén la zona libre de restos vegetales para impedir la reinfestación.
Resultado esperado: la caída de hojas cesa en una semana y el árbol vuelve a vigorizarse.
Si es estrés por helada
- Cubre el tronco y los brotes con una manta anti‑heladas o tela non‑woven antes de la noche fría.
- Utiliza cámaras de protección (túneles de plástico) para mantener una temperatura mínima de +2 °C.
- Una vez superada la amenaza, poda suavemente los brotes dañados para estimular nuevos brotes.
- Refuerza la planta con fertilizante de liberación lenta (NPK 5‑10‑5) a razón de 200 g/m² en primavera.
Resultado esperado: la recuperación completa puede tardar 3‑4 semanas, pero el árbol vuelve a producir flores y frutos.
Prevención futura
- Riego inteligente: instala un medidor de humedad o usa la regla del dedo; riega solo cuando la capa superficial esté seca.
- Fertilización equilibrada: añade compost cada otoño y primavera; complementa con fertilizantes foliares en periodos de crecimiento activo.
- Control de plagas: planta albahaca o lavanda alrededor del limonero; atraen enemigos naturales de pulgones.
- Mejora del suelo: en suelos alcalinos, incorpora turba o harina de hueso para bajar el pH y aportar hierro.
- Protección contra heladas: cubre los árboles jóvenes con mallas anti‑heladas o materiales aislantes cuando se prevean bajas nocturnas.
Cuándo preocuparse (y cuándo no)
Es normal que las hojas más viejas, situadas bajo el dosel, se vuelvan amarillas y caigan al cabo de un año; el árbol así renueva su follaje. Sin embargo, debes intervenir si observas que el amarilleo supera el 30 % del total del árbol, si se acompaña de marchitamiento, manchas marrones o pérdida de flores. En esos casos la causa es probablemente más grave y necesita una acción inmediata según la guía anterior.
Conclusión
Identificar por qué se caen las hojas del limonero parte de observar dónde aparecen los síntomas y cómo está el suelo. Las causas más habituales son exceso de riego, deficiencia de nitrógeno y plagas; cada una tiene una solución concreta que puedes aplicar con recursos caseros o productos de bajo coste. Con un diagnóstico preciso y aplicando los pasos señalados, tu limonero volverá a lucir un follaje denso y a producir frutos abundantes en pocas semanas. ¡Ánimo, el jardín español está lleno de oportunidades para aprender y mejorar!