Cómo pimiento con pudrición de frutos en mata

Cómo pimiento con pudrición de frutos en mata

Ver pimientos cubiertos de manchas marrones y mugrientos en la propia planta es desconcertante, sobre todo cuando llevas semanas cuidándolos con esmero. Esa pudrición de frutos en mata suele aparecer en periodos de alta humedad y temperaturas entre 20 °C y 28 °C, condiciones típicas de la primavera y el verano en Andalucía o Murcia. La buena noticia es que, con un diagnóstico correcto, la solución suele ser rápida y sin productos químicos agresivos.

A continuación, repasaremos las causas más habituales, cómo distinguirlas y, lo más importante, los pasos concretos que puedes seguir para recuperar tus pimientos y evitar que el problema vuelva a aparecer.

Causas posibles del problema

1. Humedad excesiva y falta de ventilación (causa más frecuente)

En climas mediterráneos, los pimientos crecen mejor bajo una ligera corriente de aire que evita que el follaje se empape. Cuando la humedad relativa supera el 80 % durante varios días –por ejemplo, tras lluvias continuas en la zona costera de Cádiz– el agua se acumula entre los frutos y el tallo, creando un ambiente ideal para hongos como Phytophthora o Botrytis. Las manchas aparecen primero como pequeñas áreas agua‑blancas que pronto se vuelven marrones y blanda.

2. Riego inadecuado (exceso o falta de drenaje)

Muchas veces el problema se confunde con exceso de riego. Si la tierra no drena bien, el agua se queda atrapada en la zona radicular y asciende por capilaridad hasta los frutos. En la meseta central, donde los suelos son arcillosos, una regadera diaria sin comprobar la humedad puede producir exactamente este síntoma. Los frutos se ablandan, se vuelven oscuros y, al tocar, desprenden un olor a “húmedo”.

3. Infección por hongos patógenos (Phytophthora, Alternaria, Fusarium)

Los hongos pueden estar presentes en el sustrato o en el propio semillero. Phytophthora ataca floreciendo en condiciones de humedad y temperatura moderada, mientras que Alternaria se instala cuando la planta sufre estrés hídrico. Los síntomas son similares, pero las lesiones de Alternaria suelen presentar un halo amarillento alrededor de la zona necrosada.

Causas menos frecuentes

  • Daño por insectos (pulgones que transmiten esporas).
  • Deficiencia de potasio, que debilita la pared celular del fruto.
  • Contaminación del suelo por fertilizantes nitrogenados en exceso, que favorece la proliferación de hongos.

Diagnóstico: cómo identificar la causa correcta

Lo más importante es observar dónde aparecen las manchas y cómo se comporta el resto de la planta.

  • Manchas solo en la base del fruto y zona sombreadas → muy probablemente humedad excesiva y falta de ventilación.
  • Frutos blandos por toda la planta, con suelo muy húmedo al tactoexceso de riego o drenaje insuficiente.
  • Lesiones con halo amarillento y presencia de esporas visibles al aumentoinfección fúngica (Alternaria o Phytophthora).

A continuación, una tabla rápida:

SíntomaPosible causaAcción de comprobación
Manchas amarillentas que se vuelven marrones, humedad del aire >80 %Humedad & falta de aireRevisa el pronóstico local; mide la humedad con higrómetro
Frutos blandos, suelo siempre húmedoRiego excesivo / drenaje pobreInserta el dedo 5 cm en la tierra; si está empapada, reduce riego
Lesiones con halo claro, presencia de polvo grisHongos (Alternaria, Phytophthora)Observa bajo lupa; busca micelio o esporas

Una vez que hayas localizado la causa, pasa a la solución correspondiente.

Soluciones paso a paso

Si la causa es humedad excesiva y mala ventilación

  1. Aumenta la circulación del aire: instala una malla o rejilla entre filas, dejando al menos 30 cm de distancia. En huertos de terraza, utiliza un pequeño ventilador eléctrico con 5 W durante las horas más húmedas.
  2. Reduce la cubierta vegetal: elimina hojas viejas que rozan los frutos y que retienen agua.
  3. Aplica un fungicida ecológico: disuelve 10 g de polvo de cobre (cobre sulfato) en 1 l de agua y rocía los frutos cada 7 días mientras dure la fase de humedad. El cobre actúa como barrera antimicótica y no afecta al medio ambiente.
  4. Mejora la exposición al sol: poda ligeramente las ramas que sombrean la planta; busca que reciba al menos 6 h de sol directo al día.

Mejora visible en 7‑10 días; los frutos que ya están dañados deben ser retirados para evitar que el hongo se disemine.

Si la causa es riego excesivo o drenaje deficiente

  1. Detén el riego hasta que los primeros 5 cm del sustrato estén secos. Usa un medidor de humedad o el método del dedo.
  2. Revisa el drenaje: si la maceta no tiene agujeros, haz 4‑6 agujeros de 1 cm cada 2 cm con una broca. En suelo de huerto, incorpora 30 % de arena gruesa o perlita para mejorar la percolación.
  3. Trasplanta los pimientos afectados a una mezcla de 50 % tierra de jardín + 30 % arena + 20 % compost maduro. Riega ligeramente después del trasplante, pero evita encharcar.
  4. Controla la frecuencia: en zonas como Zaragoza (clima continental), riega cada 4‑5 días en verano, ajustando a la evaporación.

Los frutos que ya presentan podredumbre deben retirarse; la planta volverá a producir en 2‑3 semanas si las raíces no están gravemente dañadas.

Si la causa es infección fúngica

  1. Elimina los frutos dañados: corta con tijera desinfectada (alcohol al 70 %).
  2. Aplicación de bicarbonato de potasio: disuelve 15 g en 1 l de agua y rocía cada 5‑7 días. El bicarbonato eleva el pH superficial y dificulta la germinación de esporas.
  3. Fungicida ecológico de neem: mezcla 20 ml de aceite de neem en 5 l de agua y aplícalo durante la tarde, cuando la temperatura sea <25 °C, para mayor eficacia.
  4. Rotación de cultivos: evita plantar pimientos en el mismo sitio durante al menos 3 años; alterna con leguminosas o hortalizas de hoja para reducir la carga de patógenos en el suelo.

Los síntomas de la infección deberían disminuir en 10‑14 días, y los nuevos frutos crecerán sanos si mantienes las prácticas de higiene.

Prevención futura

  • Fertiliza balanceadamente: aporta 500 g de fertilizante orgánico rico en potasio y calcio al final de la primavera; el potasio refuerza la pared celular del fruto y lo hace menos vulnerable a los hongos.
  • Riego por goteo: controla el caudal a 2 l h⁻¹ m⁻², evitando que el agua caiga sobre los frutos.
  • Espaciado adecuado: deja 50‑60 cm entre plantas para que circule el aire y se evite la condensación.
  • Cubiertas de suelo: usa paja o corteza de pino para reducir la evaporación y evitar que el agua se acumule en la base del fruto.

Estas prácticas simples reducen significativamente la aparición de pudrición y, además, mejoran el rendimiento total del huerto.

Cuándo preocuparse (y cuándo no)

Es normal que algunos frutos menores, especialmente los que están bajo sombra, muestren una ligera decoloración al final de la temporada; esas son frutas que la planta sacrifica para favorecer a los más grandes. Sin embargo, si notas que más del 30 % de los pimientos presentan manchas blandas, un olor a moho y la planta muestra signos de estrés (hojas amarillas, tallos débiles), es señal de que el problema está avanzado y requiere intervención inmediata. No esperes a que la podredumbre se extienda a la raíz, porque ahí la recuperación será mucho más difícil.

Conclusión

La pudrición de frutos en mata suele deberse a humedad excesiva, riego inadecuado o una infección fúngica. Diagnosticar correctamente implica observar dónde aparecen las manchas, comprobar la humedad del suelo y buscar signos de hongos bajo aumento. Una vez identificada la causa, basta con mejorar la ventilación, ajustar el riego o aplicar tratamientos ecológicos como cobre, bicarbonato o neem para salvar la cosecha. Con unos pocos ajustes preventivos, tus pimientos volverán a producir frutos sanos y sabrosos temporada tras temporada.