Romero con hojas amarillas: causas y soluciones efectivas
- 07 Nov, 2025
Ver tu romero con hojas amarillas es una de esas pequeñas frustraciones que aparecen en cualquier huerto, ya sea en una terraza malaga‑costa o en una finca de Castilla‑La Mancha. El romero, planta aromática típica del clima mediterráneo, suele resistir sequías y suelos pobres, pero cuando sus hojas pierden el verde característico es señal de que algo no anda bien. Lo bueno es que, con una buena observación, puedes identificar la causa exacta y corregirla en pocos pasos.
En la mayoría de los casos, el amarilleo proviene de exceso de riego, deficiencias nutricionales o falta de luz. A veces, una plaga discreta o una enfermedad fúngica pueden confundirte, pero no te preocupes: aquí te explico cómo distinguir cada una y aplicar la solución adecuada.
Causas posibles del problema
1. Exceso de riego (causa más habitual)
El romero es una planta xerófila; sus raíces prefieren suelos bien drenados y pueden sufrir rápidamente cuando el sustrato se mantiene húmedo durante días. En este caso, las hojas se tornan amarillas uniformemente, se vuelven flácidas y a veces aparecen manchas marrones en la base. El exceso de agua reduce el oxígeno disponible para las raíces, provocando pudrición y, en última instancia, la pérdida del vigor.
Este problema es frecuente en zonas como Andalucía y Murcia, donde muchos hortelanos riegan diariamente por la costumbre, sin comprobar la humedad del sustrato. En macetas, la falta de agujeros de drenaje agrava la situación.
2. Deficiencia de nitrógeno (segunda causa frecuente)
Aunque el romero tolera suelos pobres, necesita nitrógeno para mantener el color verde intenso de sus hojas. Cuando el nitrógeno escasea, la planta muestra amarillamiento progresivo en las hojas más viejas, mientras las nuevas brotan verdes. El crecimiento se ralentiza y el aroma se debilita.
Esta carencia suele aparecer en suelos arenosos de la zona del Levante o en huertos donde no se ha incorporado compost durante varios años. El riego intenso también puede lavar los nutrientes, creando una falsa escasez de nitrógeno.
3. Falta de luz (tercera causa)
El romero necesita al menos 6 horas de sol directo al día para fotosintetizar adecuadamente. Cuando se coloca bajo sombra parcial (por ejemplo, detrás de una pared alta en Córdoba o bajo otras arbustos en Cataluña), las hojas adoptan un tono amarillento, especialmente en la parte inferior, y los tallos pueden alargarse en busca de luz, fenómeno llamado espigado.
En interiores, la falta de luz natural es aún más crítica; una ventana norte o una habitación poco iluminada no brinda la intensidad necesaria para que el romero mantenga su vigor.
Causas menos frecuentes (mención rápida)
- Plagas de ácaros: pequeñas motas rojas que succionan savia, provocando manchas amarillas puntuales.
- Enfermedad fúngica (Phytophthora): manchas acuosas en la base y amarillamiento con olor a humedad.
- Deficiencia de hierro: clorosis férrica que afecta a hojas jóvenes, mostrándolas amarillas con venas verdes.
Estas causas aparecen menos a menudo, pero vale la pena descartarlas si los síntomas no coinciden con los tres primeros factores.
Diagnóstico: cómo identificar la causa correcta
Observación sistemática
Primero, examina dónde aparecen las manchas amarillas:
- Solo en hojas inferiores y el resto sigue verde → probable deficiencia de nitrógeno.
- Todas las hojas (superiores e inferiores) se ponen amarillas y se sienten blandas → exceso de riego.
- Hojas de sombra amarillentas mientras las expuestas siguen verdes → falta de luz.
A continuación, toca la tierra a unos 5‑10 cm de profundidad. Si sientes que está muy húmeda o huele a moho, descarta la falta de luz y dirige tus esfuerzos al riego. Si la tierra está seca y compacta, el problema probablemente sea la escasez de nutrientes o la falta de agua, pero no el exceso.
Finalmente, revisa el envés de las hojas con una lupa: la presencia de ácaros (pequeñas motas rojas) o manchas fúngicas indica una causa biológica, que requerirá un tratamiento distinto.
Tabla rápida de diagnóstico
| Síntoma observado | Probable causa | Acción inmediata |
|---|---|---|
| Hojas inferiores amarillas, superiores verdes | Deficiencia de nitrógeno | Aplicar fertilizante N o compost |
| Hojas uniformemente amarillas, tallos blandos | Exceso de riego | Dejar secar, mejorar drenaje |
| Hojas amarillas bajo sombra, tallos alargados | Falta de luz | Mover a sitio con sol directo o podar sombra |
| Manchas puntuales rojas, telarañas | Ácaros (plaga) | Tratamiento con acaricida ecológico |
| Base húmeda, olor a podredumbre | Phytophthora (fungo) | Fungicida de cobre y mejorar ventilación |
Paso a paso para confirmar
- Ubica el amarillamiento (inferior, superior, total).
- Mide la humedad con el dedo o con un medidor: > 80 % = exceso; < 30 % = sequía.
- Comprueba la exposición solar: cuenta las horas de sol directo que recibe la planta.
- Busca señales de plagas en hojas y tallos.
Con este esquema, puedes decidir con seguridad cuál de las causas principales está actuando en tu romero.
Soluciones paso a paso
Si el problema es exceso de riego
- Detén el riego inmediatamente.
- Deja que la capa superior del sustrato se seque al tacto antes de volver a regar; usualmente los 5 cm superiores deben estar secos.
- En macetas, revisa los agujeros de drenaje; si están obstruidos, límpialos o perfora más.
- Mejora la mezcla añadiendo 30 % de perlita o arena gruesa para aumentar la aireación.
- Si la planta muestra signos de pudrición de raíces, desentierra con cuidado, corta las raíces marrones con tijeras esterilizadas y vuelve a plantar en sustrato nuevo.
- Tiempo de recuperación: verás brotes verdes en 10‑14 días si las raíces restantes están sanas.
Si la causa es deficiencia de nitrógeno
- Aplica un fertilizante rico en nitrógeno. Puedes usar un NPK 10‑5‑5 o un fertilizante orgánico a base de cáscara de huevo triturada.
- Dosis líquida: disuelve 12 ml de fertilizante soluble en 1 l de agua y riega la base de la planta. Repite cada 15 días durante la primavera y el verano.
- Alternativamente, esparce 2‑3 kg de compost bien descompuesto alrededor del tronco, incorporándolo ligeramente al suelo.
- Si prefieres una solución rápida, espolvorea 100 g de harina de sangre por metro cuadrado y riega ligeramente.
- Resultado esperado: nuevas hojas verdes aparecen en 7‑10 días y el color se intensifica en 2‑3 semanas.
Si el problema es falta de luz
- Traslada la maceta a un sitio con al menos 6‑8 horas de sol pleno, preferiblemente orientada al sur. En la península, una ventana sur o una terraza sin sombras es ideal.
- Si la planta está en el huerto y no puedes moverla, poda los árboles o arbustos que le hagan sombra. Recorta también ramas bajas que bloqueen la luz.
- En interiores, complementa con una lámpara LED de cultivo de 4000 K, encendida 12‑14 horas al día. Coloca la luz a unos 30 cm de la copa.
- No esperes que las hojas amarillentas vuelvan a verde; el tejido ya está degradado. Sin embargo, los nuevos brotes serán vigorosos y verdes en 10‑14 días.
- Mantén el riego moderado, ya que más luz aumenta la evaporación y la planta necesita menos agua.
Si descubres una plaga de ácaros
- Riega la planta con abundante agua para desalojar ácaros de la superficie.
- Aplica un spray de aceite de neem al 1 % (10 ml de aceite en 1 l de agua) cada 7 días durante dos semanas.
- Introduce coccinélidos (mariquitas) que se alimentan de ácaros. Puedes comprarlos en viveros locales.
- Resultado: la población de ácaros disminuye notablemente en 5‑7 días y el follaje deja de amarillear.
Prevención futura
Para evitar que el romero vuelva a presentar hojas amarillas, sigue estos hábitos sencillos:
- Riega solo cuando la capa superior de 5 cm esté seca; en verano, riega en la madrugada o al atardecer para reducir la evaporación.
- Aporta materia orgánica al sustrato cada otoño: una capa de 2 cm de compost mejora la retención de nutrientes y la estructura del suelo.
- Controla la exposición solar colocando la planta en lugares soleados y evitando sombras permanentes. Si la ubicación cambia, ajusta gradualmente la plantación.
- Fertiliza de manera equilibrada: en primavera, un fertilizante NPK 10‑5‑5 cada 15 días; en verano, puedes alternar con harina de sangre o cáscaras de huevo.
- Revisa regularmente en busca de signos de plagas o exceso de humedad; una inspección mensual basta para detectar problemas antes de que se extiendan.
Cuándo preocuparse (y cuándo no)
Es normal que las hojas más viejas del romero se vuelvan amarillas y caigan; la planta las reemplaza por nuevas más productivas. Sin embargo, debes alarmarte si:
- El amarillado afecta a más del 30 % de la planta en pocos días.
- Aparecen hojas blandas, manchas marrones o olor a podredumbre en la base.
- Observas pérdida de tallos o la planta se vuelve flácida al tacto.
En esos casos, actúa de inmediato siguiendo las soluciones indicadas; de lo contrario, el daño será irreversible.
Conclusión
El romero con hojas amarillas suele deberse a exceso de riego, deficiencia de nitrógeno o falta de luz, aunque las plagas y enfermedades pueden confundir el diagnóstico. Observa dónde aparecen las manchas, comprueba la humedad del sustrato y la exposición solar para identificar la causa, y aplica la solución correspondiente: ajustar el riego, nutrir con nitrógeno o mover la planta a un sitio más soleado. Con estos pasos, tu romero volverá a lucir todo su verde intenso y ese aroma típico en una o dos semanas. ¡A por ese romero saludable y aromático!