Rosal con agujeros en las hojas
- 30 Oct, 2025
Ver tus rosales con agujeros en las hojas puede resultar desconcertante, sobre todo cuando el resto del arbusto parece estar en buen estado. Ese tipo de daño suele ser señal de que algo está atacando la planta desde dentro o por fuera, y la buena noticia es que, con un diagnóstico correcto, la solución es bastante sencilla. En este artículo te explico los motivos más habituales, cómo distinguirlos y qué hacer paso a paso para devolverle la vitalidad a tu rosal.
Causas posibles del problema
1. Orugas y larvas de lepidópteros (causa más frecuente)
Las pequeñas orugas que se alimentan de la hoja dejan márgenes irregulares y agujeros redondos, a veces del tamaño de una moneda. Suelen aparecer en la parte inferior de la hoja, donde se esconden durante el día. En la zona mediterránea, especialmente en Andalucía y Murcia, la Polilla del rosal (Calliteara pudibunda) es una de las plagas más comunes en primavera. El daño se intensifica cuando la planta está bajo riego abundante pero con poca ventilación, pues el follaje húmedo favorece el desarrollo de los huevos.
2. Ácaros rastreros
Los ácaros son diminutos arácnidos que perforan la epidermis y dejan pequeños perforaciones que, con el tiempo, forman agujeros mayores. En zonas más frescas y húmedas, como la meseta central (Madrid, Castilla‑La Mancha), la Climacarus rosmarinus ataca rosales jóvenes. El síntoma se acompaña de manchas amarillentas y un leve polvo blanquecino en la cara superior de la hoja.
3. Pulgones y moscas blancas
Aunque pulgones no perforan la hoja, su succión de savia debilita los tejidos y provoca que la hoja se vuelva frágil y se rompa, generando agujeros irregulares. En verano, cuando las temperaturas superan los 30 °C en la Costa de Alicante, los pulgones del rosal (Aphis rosae) proliferan rápidamente. La presencia de melaza favorece el crecimiento de fumagina negra, signo de que la plaga está muy activa.
4. Enfermedades fúngicas – Botrytis cinerea
La botritis ataca las hojas mojadas, creando manchas necróticas que, al secarse, se abren como agujeros. Es más frecuente en climas atlánticos, como Galicia y Asturias, donde la humedad constante favorece el hongo. Las manchas aparecen como áreas grises‑blancas y, con el tiempo, el tejido se desintegra dejando agujeros de forma irregular.
Causas menos frecuentes
- Daño mecánico (corte accidental con herramientas).
- Deficiencia de calcio (hojas jóvenes con bordes quemados que se rompen).
- Pájaros pequeños que picotean los bordes en busca de insectos.
Diagnóstico: cómo identificar la causa correcta
Observación sistemática
Lo primero es fijarse dónde aparecen los agujeros. Si los ves mayormente en la cara inferior y son redondos, piensa en orugas. Si las perforaciones son pequeñas, acompañadas de un polvo blanquecino, los culpables son probablemente ácaros. Cuando notas una melaza negra y los agujeros son irregulares y acompañados de manchas amarillas, los pulgones están al acecho.
- Tamaño del daño: agujeros de 1‑2 cm → orugas; puntos de 1‑3 mm → ácaros; bordes desgastados con melaza → pulgones.
- Estado de la hoja: hoja todavía verde pero con perforaciones → plaga; hoja amarillenta y necrosada → enfermedad fúngica.
- Momento del día: si al atardecer ves una gran cantidad de larvas en la hoja, es señal de orugas nocturnas.
Comprobación del sustrato y clima
Introduce el dedo 5‑10 cm en la tierra. Si está muy húmeda y la planta está en una zona sin buena ventilación, el ambiente favorece a orugas y botritis. En suelos compactos y secos, los ácaros suelen prosperar.
Uso de lupa o lupa de mano
Observa el envés de la hoja con una lupa de al menos 10×. Los ácaros aparecen como minúsculos puntos rojizos o amarillos; los pulgones se ven como pequeñas motas verdes o negras. Las larvas de oruga son visibles a simple vista, generalmente de 2‑3 cm de longitud, de color verde o marrón, con pelos finos.
| Síntoma | Probable causa | Señal clave |
|---|---|---|
| Agujeros grandes, redondos, en cara inferior | Orugas/larvas | Presencia de larvas visibles |
| Pequeños perforaciones + polvo blanco | Ácaros | Ácaros visibles con lupa |
| Agujeros irregulares + melaza negra | Pulgones | Melaza y insectos móviles |
| Manchas grises‑blancas que se expanden | Botritis | Humedad constante, frío |
Soluciones paso a paso
Si la causa son orugas y larvas
- Recogida manual: durante la madrugada, cuando las larvas están menos activas, revisa cada rama y arráncalas con la mano.
- Trampas de luz: coloca una lámpara de vela o una lámpara LED azul a unos 30 cm del suelo y una cubeta con agua y unas gotas de detergente; las larvas se acercan a la luz y caen.
- Aplicación de Bt (Bacillus thuringiensis): disuelve 5 g del polvo en 10 l de agua y riega la planta cada 7‑10 días mientras haya presencia de larvas. El Bt se activa cuando la larva lo ingiere y no afecta a insectos benéficos.
- Limpieza post‑riego: elimina hojas caídas y restos vegetales donde los huevos pueden incubar.
- Resultado esperado: verás una reducción del daño en 5‑7 días y la hoja nueva crecerá sin agujeros.
Si la causa son ácaros rastreros
- Aireación del sustrato: incorpora 30 % de arena gruesa o perlita al suelo para mejorar el drenaje y la circulación del aire.
- Spray de agua jabonosa: mezcla 1 cucharada de jabón neutro en 1 l de agua y rocía abundante la planta cada 3‑4 días durante 2 semanas. El jabón rompe la capa cerosa del ácaro y lo ahoga.
- Aceite de neem: aplica 2 ml de aceite de neem en 1 l de agua, rociando al amanecer o al anochecer. Repite cada 10 días hasta que desaparezca el polvo blanquecino.
- Control biológico: en la meseta central se pueden introducir predadores de ácaros como Phytoseiulus persimilis. Disponibles en viveros especializados, se liberan a razón de 5‑10 unidades por metro cuadrado.
- Resultado esperado: la población de ácaros disminuye notablemente en 10‑14 días; las hojas dejan de presentar nuevos agujeros.
Si la causa son pulgones y moscas blancas
- Control mecánico: usa un chorro de agua a presión (30 psi) para desalojar los insectos de la hoja; hazlo una vez a la semana.
- Jabón potásico: diluye 2 cucharadas de jabón potásico en 1 l de agua y rocía sobre toda la planta, cubriendo el envés de las hojas. Repite cada 5‑7 días hasta que la plaga desaparezca.
- Extracto de ajo: tritura 3 dientes de ajo y hiérvelos en 500 ml de agua; deja enfriar y cuela. Aplica cada 10 días como repelente natural.
- Aliados naturales: planta lavanda o tomillo cerca del rosal; atraen catarinas y avispas parasitoides que reducen la población de pulgones.
- Resultado esperado: la melaza y los agujeros desaparecen en 7‑10 días, y la planta vuelve a crecer con hojas enteras.
Si la causa es botritis (hongo)
- Poda sanitaria: elimina con tijeras esterilizadas todas las hojas con manchas gris‑blancas; corta 2 cm por encima del tejido sano.
- Fungicida ecológico: prepara una solución de 1 cucharada de bicarbonato de sodio y 1 cucharadita de polvo de azufre en 1 l de agua; rocía cada 7‑10 días mientras haya humedad.
- Mejora de la ventilación: sitúa el rosal en un sitio con al menos 2 m de distancia de otras plantas y evita riegos por aspersión; riega al pie de la planta por la mañana.
- Aplicación de cobre: si la infección es severa, aplica cobre quelado a razón de 5 g por cada 10 l de agua, respetando las indicaciones de dosis.
- Resultado esperado: la aparición de nuevos agujeros por hongo cesa en 10‑14 días y las hojas sanas no se deterioran.
Prevención futura
Para que tu rosal no vuelva a presentar agujeros, sigue estos hábitos sencillos:
- Fertiliza con equilibrio: aporta NPK 10‑10‑10 o compost maduro en primavera y otoño; el buen aporte de nutrientes refuerza la defensa natural de la planta.
- Riega con medida: verifica la humedad a 5 cm de profundidad; riega solo cuando el sustrato esté seco al tacto. En climas cálidos como Valencia, riega en la madrugada o al atardecer para evitar exceso de humedad.
- Mantén la circulación de aire: poda ligera cada año para abrir el dosel y evitar refugios húmedos donde se asientan larvas y hongos.
- Instala barreras físicas: una fina capa de corteza de pino alrededor del tronco reduce la acumulación de residuos donde pueden incubar huevos de plagas.
- Rotación de plantación: si cambias de sitio, planta el rosal en una zona donde no haya sido cultivado el año anterior, evitando la acumulación de patógenos del suelo.
Cuándo preocuparse (y cuándo no)
Es normal que las hojas más viejas del rosal, situadas en la base, se vuelvan amarillas y se caigan; el árbol las sustituye por hojas nuevas y no supone un problema. En cambio, si los agujeros aparecen en hojas jóvenes, se extienden a más del 30 % de la copa, o acompañan a marchitamiento, manchas necróticas y caída de flores, el daño es serio y requiere intervención inmediata. Asimismo, si notas un aumento rápido del número de insectos visibles o una humedades persistente en el sustrato, actúa sin retrasos.
Conclusión
Los agujeros en las hojas del rosal suelen deberse a orugas, ácaros, pulgones o botritis, y cada una tiene señales distintivas que puedes reconocer con una observación cuidadosa. Una vez identificada la causa, basta con aplicar el método adecuado —desde Bt y jabón potásico hasta podas sanitarias y mejoras de ventilación— y en una o dos semanas volverás a ver hojas enteras y saludables. No te desanimes: con un poco de atención y los trucos que te he compartido, tu rosal seguirá floreciendo año tras año.