Tomate con exceso de agua: causas y soluciones
- 18 Oct, 2025
Si observas tomate con exceso de agua y tus plantas aparecen con hojas amarillentas, tallos blandos y raíces que huelen a podredumbre, no estás solo. Este síntoma es una de las que más preocupa a los hortelanos de Andalucía, la Meseta Central y la Costa Levante, donde los veranos secos pueden dar la falsa sensación de que la planta necesita más agua de la que realmente soporta. En este artículo descubrirás las causas más habituales y, lo más importante, cómo solucionarlo de forma práctica y ecológica.
1. Causas posibles del problema
1.1 Riego excesivo y mal drenaje (causa principal)
Cuando el sustrato retiene más humedad de la que las raíces pueden absorber, el oxígeno desaparece y aparecen los clásicos tallos flácidos y hojas amarillas. En la zona mediterránea, es frecuente regar todos los días durante la ola de calor, sin comprobar la humedad a 5‑10 cm de profundidad. Además, en macetas o camas con suelo arcilloso y sin granulometría adecuada, el agua se estanca y favorece la podredumbre de raíces.
1.2 Falta de aireación del sustrato
Incluso con cantidades moderadas de agua, un sustrato compactado impide la circulación del aire. En la Castilla‑La Mancha, donde muchos cultivos se hacen sobre terrazas de tierra dura, la compactación es un problema típico. La raíz queda ahogada y la planta muestra los mismos síntomas que con el riego excesivo, aunque el regado sea correcto.
1.3 Elección inadecuada de contenedor
Los tomates en maceta a menudo se colocan en recipientes sin agujeros de drenaje o con una capa de grava insuficiente. En climas como el norte de la península (Galicia, Asturias) la lluvia es frecuente y, si la maceta no drena bien, el agua se acumula y el exceso de humedad se convierte en un caldo de cultivo para hongos como el Phytophthora.
Otras causas menos frecuentes
- Riego por aspersión en horarios nocturnos que deja la hoja húmeda durante horas.
- Uso de sustratos con alto contenido de turba que retiene agua por mucho tiempo.
- Plagas del suelo (ej.: nematodos) que dañan las raíces y reducen su capacidad de absorción, creando un exceso aparente de agua.
2. Diagnóstico: cómo identificar la causa correcta
Observación sistemática
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¿Dónde aparecen las hojas amarillas?
- Inferiores y con borde verde: indica carencia de nitrógeno, no exceso de agua.
- Superiores y de todo el follaje: sugiere exceso de riego o mal drenaje.
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¿Cuál es la textura del tallo?
- Blando y húmedo al tacto → raíz ahogada.
- Firme pero con bordes amarillos → posible falta de nutrientes.
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¿Cómo está el suelo?
- Inserta el dedo 5 cm. Si está muy húmedo a esa profundidad, es exceso de agua.
- Si el suelo está seco y la planta sigue amarilla, busca problemas de nutrientes o luz.
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¿Hay signos de podredumbre o mal olor?
- Olor a humedad y manchas negras en la base de la planta son típicos de raíz podrida.
Tabla rápida de diagnóstico
| Síntoma | Posible causa | Acción de comprobación |
|---|---|---|
| Hojas inferiores amarillas, superiores verdes | Deficiencia de nitrógeno | Analiza fertilización anterior |
| Hojas blandas, tallos húmedos | Exceso de riego / mal drenaje | Palpa la humedad a 5 cm, revisa drenaje |
| Olor a podredumbre, raíces negras | Podredumbre por encharcamiento | Extrae una raíz para observar |
| Hojas amarillas con bordes secos | Falta de luz o déficit de potasio | Mide horas de sol, revisa fertilizante |
Una vez que hayas cruzado los indicadores, podrás decidir si el problema es exceso de agua, mal drenaje o compactación, y actuar en consecuencia.
3. Soluciones paso a paso
3.1 Si el culpable es el exceso de riego
- Detén el riego inmediatamente.
- Deja que la capa superior (5 cm) se seque antes de volver a regar; usa un medidor de humedad o simplemente el dedo.
- Mejora el drenaje:
- En camas al aire libre, incorpora arena gruesa o perlita (30 % del volumen del sustrato).
- En macetas, verifica que haya al menos 3 agujeros de 5 mm de diámetro y añade una capa de grava de 2 cm al fondo.
- Ventila el sustrato: con una horquilla de jardín, airea la tierra cada 10‑15 días, sobre todo en suelos arcillosos.
- Observa la recuperación: en 7‑10 días deberías ver hojas nuevas de tono verde intenso y tallos más firmes.
3.2 Si el problema es compactación del sustrato
- Raspa suavemente la superficie con una pala de mano para romper la capa compacta.
- Añade materia orgánica: una capa de 30 mm de compost maduro o mantillo.
- Incorpora arena de río o perlita en una proporción de 1:3 (arena:suelo) para mejorar la porosidad.
- Riega con moderación: usa la regla de los 15 minutos por riego profundo, luego permite que el exceso escurra.
- Controla la humedad cada tres días; el sustrato debería volver a sentirse “esponjoso” bajo los dedos en una semana.
3.3 Si la maceta carece de drenaje
- Cambia la maceta por una con fondo perforado; el diámetro de los agujeros debe ser al menos 6 mm.
- Prepara una capa de drenaje: coloca 3‑5 cm de grava o piedrecillos en el fondo.
- Mezcla sustrato con 50 % de tierra de jardín y 50 % de sustrato universal + 30 % de perlita.
- Replanta con cuidado, evitando dañar las raíces.
- Riega una sola vez después de la plantación, luego sigue la regla del “seco al tacto” antes de volver a hacerlo.
En todas las soluciones, evita el uso de herbicidas o pesticidas químicos, ya que pueden agravar la pérdida de microbios beneficiosos que mejoran la absorción de agua.
4. Prevención futura
Para que el exceso de agua no vuelva a aparecer, incorpora estos hábitos en tu rutina de cultivo:
- Riego inteligente: instala un medidor de humedad o riega con cáñamo (regadera de paja) y controla que la capa superior del suelo no esté húmeda más de 24 h.
- Mulching o acolchado: cubre la base de los tomates con paja, corteza de pino o césped seco; reduce la evaporación y permite que el agua penetre uniformemente.
- Rotación de cultivos: alterna el tomate con leguminosas que mejoran la estructura del suelo y evitan la compactación.
- Control de la fertilización: aplica compost o fertilizantes orgánicos en abril y septiembre, evitando fertilizar justo antes de la temporada de lluvias intensas.
- Revisión periódica del drenaje: en zonas atlánticas como Galicia, revisa que los surcos y zanjas no se obstruyan con hojas o lodo.
5. Cuándo preocuparse (y cuándo no)
Es normal que las hojas más viejas (las de la base) amarilleen y caigan; la planta las reemplaza naturalmente. Sin embargo, si el amarillamiento se extiende rápidamente a más del 30 % de la folla, aparecen tallos blandos, olor a humedad y raíces negras, es señal de que el exceso de agua está dañando seriamente el sistema radicular. En esos casos actúa de inmediato siguiendo las soluciones descritas; de lo contrario, la planta podría morir en cuestión de semanas.
6. Conclusión
El tomate con exceso de agua suele deberse a riegos inadecuados, mal drenaje o sustratos compactados. Identifica dónde aparecen los síntomas, comprueba la humedad del suelo y revisa el drenaje antes de aplicar cualquier remedio. Con ajustes sencillos —como airear el sustrato, mejorar el drenaje y adoptar riegos controlados— tu cultivo volverá a lucir hojas verdes y frutos jugosos en 10‑14 días. La clave está en observar, actuar con rapidez y mantener buenas prácticas para que el problema no vuelva a repetir. ¡A seguir cultivando con confianza y a disfrutar de una cosecha abundante!