Tomate con hojas marrones: causas y soluciones efectivas
- 22 Oct, 2025
Ver tomates con hojas marrones en pleno verano puede desanimar, sobre todo cuando el resto del huerto parece ir bien. Ese marrón suele ser señal de que algo no está funcionando en el cultivo, pero no tienes por qué entrar en pánico: la causa suele identificarse con una simple observación y la solución está al alcance de la mano.
A continuación te explico los motivos más habituales y cómo actuar paso a paso para que tus plantas vuelvan a lucir verdes y productivas.
Causas posibles del problema
1. Exceso de riego y falta de drenaje
Cuando el sustrato permanece húmedo demasiado tiempo, las raíces se ahogan y aparecen puntos marrones en el borde de las hojas. En regiones como Andalucía o la Valencia costera, donde las lluvias de primavera pueden ser intensas, es fácil pasar de un riego adecuado a uno excesivo. Además, en macetas sin suficientes agujeros de salida, el agua se acumula y el problema se agrava.
2. Deficiencia de potasio (K)
El potasio es esencial para la resistencia de los tejidos foliares; su carencia se manifiesta con manchas marrones que se extienden desde los bordes hacia el interior, dejando un halo amarillento. Suelos arenosos de la zona interior de Aragón o de la meseta central suelen ser pobres en este nutriente, sobre todo si no se ha incorporado materia orgánica en los últimos años.
3. Quemaduras por sol intenso
En el Mediterráneo (Murcia, Almería) el sol de verano puede ser tan fuerte que las hojas jóvenes se queman, mostrándose puntos marrones secos como si fueran pequeñas cicatrices. Esto ocurre cuando la planta está demasiado expuesta y no cuenta con sombra parcial durante las horas pico (12‑15 h).
Otras causas menos frecuentes
- Plagas como la araña roja, que provoca manchas marroncinas con telaraña.
- Enfermedad del tomate (pudrición apical) que comienza con manchas marrones en los extremos de los tallos.
- Daño por viento que deshidrata los bordes foliares, convirtiéndolos en marrón seco.
Diagnóstico: cómo identificar la causa correcta
Primero, localiza dónde aparecen las manchas: si son solo en los bordes y la hoja está blanda, el problema suele ser exceso de riego; si el borde está seco y la hoja crujiente, apunta a quemaduras solares o falta de potasio.
Luego, toca el sustrato a unos 5 cm de profundidad. Si está húmedo al tacto, reduce la frecuencia de riego; si está seco y suelto, quizá necesites aportar un fertilizante rico en potasio.
Finalmente, observa el entorno: ¿la planta está bajo pleno sol durante más de 8 horas? ¿Hay sombra parcial? ¿Se han acumulado charcos después de la lluvia? Estas respuestas te guiarán al diagnóstico correcto.
Soluciones paso a paso
Si es exceso de riego
- Suspende el riego hasta que la capa superior (5 cm) esté seca.
- Mejora el drenaje añadiendo perlita o arena gruesa (30 % del sustrato) y verifica que la maceta tenga al menos 3 agujeros de salida.
- Riega una sola vez al día cuando la capa superior esté seca; en verano, controla cada 2 días. La recuperación suele verse en 10‑14 días con hojas nuevas verdes.
Si falta potasio
- Aplica un fertilizante líquido con potasio (K₂O ≈ 30 %). Disuelve 15 ml en 1 litro de agua y riega la planta cada 15 días.
- Como alternativa ecológica, entierra cáscaras de plátano alrededor de la base: 2‑3 cáscaras por planta, cubiertas con tierra y regadas ligeramente.
- En 2‑3 semanas deberías notar que las manchas dejan de expandirse y aparecen hojas más robustas.
Si son quemaduras por sol
- Mueve la planta a un sitio con 6‑8 h de sol directo y sombra parcial en las horas de máximo calor (12‑15 h). En huertos, planta filas con bandeja de sombra (tela sombreada ligera).
- Riega temprano (mañana) o al atardecer para evitar evaporación rápida y reducir el estrés térmico.
- Aplica una capa fina de mulch (paja o virutas de madera) alrededor de la base para mantener la humedad del suelo. Las hojas nuevas crecerán sin manchas en 2‑3 semanas.
Prevención futura
- Riega con inteligencia: utiliza un medidor de humedad o la prueba del dedo; evita regar en días lluviosos.
- Enriquece el suelo cada otoño con compost bien descompuesto (3‑5 kg por m²) y una pequeña dosis de fertilizante rico en potasio (5 g / m²).
- Protege del sol fuerte con telas anti‑UV o plantando cultivos de cobertura que ofrezcan sombra parcial, especialmente en zonas del Mediterráneo.
Cuándo preocuparse (y cuándo no)
Es normal que las hojas más viejas en la base del tomate se tornen marrones y se caigan, ya que la planta las reemplaza. Sin embargo, si el marrón se extiende a más del 30 % de la copa, afecta a hojas jóvenes o aparecen puntos secos y crujientes, es señal de que el problema está agravado y requiere acción inmediata. En ese caso, sigue los pasos de diagnóstico y solución sin demora.
Conclusión
Los tomates con hojas marrones suelen deberse a exceso de riego, deficiencia de potasio o quemaduras por sol. Identifica rápidamente dónde aparecen las manchas, revisa la humedad del sustrato y el nivel de exposición solar, y aplica la medida correctiva correspondiente. Con un poco de observación y los ajustes adecuados, tus plantas volverán a lucir verdes y a producir abundantes frutos en pocas semanas. ¡A por una cosecha saludable y sabrosa!