Posos de café como fertilizante: cómo usarlos sin errores

Posos de café como fertilizante: cómo usarlos sin errores

Los posos de café usados sirven como fertilizante, pero como abono suave de liberación lenta, no como un abono completo. Contienen en torno a un 1,5–2,5 % de nitrógeno sobre materia seca, poco potasio y casi nada de fósforo, y apenas acidifican. La mejor forma de aprovecharlos es echarlos a la compostera o mezclarlos con la tierra en capa fina; frescos y en grandes cantidades pueden frenar el crecimiento de las plantas.

Qué aportan de verdad

  • Nitrógeno: es su principal valor, pero se libera despacio, a medida que los microorganismos los descomponen.
  • Materia orgánica: mejoran la estructura del suelo y alimentan a lombrices y microorganismos.
  • Potasio, magnesio y microelementos: en cantidades pequeñas.
  • Fósforo: muy poco.
  • Acidez: los posos ya usados quedan entre ligeramente ácidos y casi neutros. La mayor parte de los ácidos del café pasa a la taza.
  • Cafeína y polifenoles: quedan restos que, en dosis altas, inhiben la germinación y el desarrollo de las raíces jóvenes. Al compostarse, se degradan.

Como referencia, recién sacados de la cafetera tienen más de la mitad de su peso en agua. Un kilo de posos húmedos contiene, por tanto, unos pocos gramos de nitrógeno, y solo una parte estará disponible esa misma temporada.

Cuatro formas de usarlos

En la compostera

Es la opción más segura y eficaz. Los posos se comportan como un material «verde», rico en nitrógeno, y se compostan rápido. Mézclalos con material seco, como hojas, paja, ramitas trituradas o cartón, y que no superen una quinta parte del volumen total. Los filtros de papel pueden ir con ellos.

En el vermicompostador

Las lombrices los aceptan bien, siempre que no sean la mayor parte de su comida. Añádelos poco a poco, mezclados con restos de fruta y verdura y con cartón humedecido, sin que superen una cuarta parte de lo que les echas cada vez.

Directamente en el suelo

Extiende una capa fina, de 2–3 mm, que equivale a unos 1–2 kg de posos húmedos por metro cuadrado, y mézclala con los primeros centímetros de tierra con un rastrillo. Hazlo una o dos veces al año, con algunas semanas de margen antes de sembrar o plantar. Alrededor de una planta ya establecida, basta un puñado cada 3–4 semanas durante la temporada de crecimiento.

En macetas

Aquí hay que ser más prudente. Mezclados con el sustrato, que no pasen del 10 % del volumen, y mejor si ya están compostados. Una capa de posos frescos en la superficie de una maceta se llena de moho y mantiene la humedad que atrae a los mosquitos del sustrato.

Qué plantas los aprovechan y cuáles no

Planta o situación¿Posos?Por qué
Hortalizas de hoja y de frutoSí, compostados o en capa finaAportan materia orgánica y algo de nitrógeno
Rosales, frutales y arbustosSí, mezclados bajo el acolchadoMejoran el suelo alrededor de la planta
Hortensias, azaleas y arándanosSí, pero sin esperar que acidifiquenNecesitan un pH bajo que los posos no consiguen
Semilleros y plántulasNoLos restos de cafeína frenan la germinación y las raíces jóvenes
Cactus y suculentasNoRetienen humedad y apelmazan el sustrato
Plantas de interior en maceta pequeñaCon mucha moderaciónMoho, mosquitos y riesgo de encharcamiento

En la huerta, el caso más habitual está desarrollado en posos de café para tomates. Para plantas acidófilas, en posos de café para arándanos y posos de café para hortensias se explica qué esperar de ellos y cómo completar el abonado.

Mitos frecuentes

  • «Acidifican mucho la tierra»: no. Su efecto sobre el pH es muy pequeño; para bajarlo hacen falta azufre, abonos para acidófilas o corteza y acículas de pino.
  • «Ahuyentan caracoles y babosas»: su efecto es poco fiable. Si son un problema, funcionan mejor las barreras, la recogida al anochecer y las trampas; tienes ideas en cómo ahuyentar babosas del jardín.
  • «Espantan a los gatos y a las hormigas»: no hay pruebas de que funcione de forma constante.
  • «Cuantos más, mejor»: es el error que más daño hace. En exceso, apelmazan el suelo y frenan el crecimiento.

Errores y riesgos

  • Acolchar con una capa gruesa. Los posos forman una costra que, seca, repele el agua y, húmeda, se cubre de moho.
  • Usarlos como único abono. Se quedan cortos en potasio y fósforo, clave para la floración y los frutos.
  • Guardarlos húmedos en un bote. En pocos días enmohecen. Extiéndelos en una bandeja o sobre papel de periódico para que se sequen antes de almacenarlos.
  • Añadir café con leche o azúcar. Atrae hormigas y fermenta. Usa solo los posos.
  • Dejarlos al alcance de perros y gatos, porque conservan cafeína, que es tóxica para ellos.

Alternativas cuando necesitas un abono de verdad

  • Compost maduro o estiércol bien descompuesto, como base del abonado.
  • Humus de lombriz, suave y fácil de dosificar en macetas.
  • Purín de ortiga, para un aporte rápido de nitrógeno en la fase de crecimiento.
  • Ceniza de madera, como fuente de potasio en suelos ácidos.

Preguntas frecuentes

¿Puedo regar las plantas con el café que sobra?

En pequeñas cantidades y diluido, no daña a la mayoría de las plantas, pero tampoco aporta casi nada. Nunca lo uses con leche ni azúcar, y no lo eches en plantas que no toleran la humedad constante.

¿Sirven los posos de café descafeinado?

Sí, igual que los normales, y al tener menos cafeína son algo más seguros si los usas directamente en la tierra. El café soluble, en cambio, no deja posos.

¿Merece la pena pedirlos en una cafetería?

Muchas los regalan, pero con esas cantidades es fácil pasarse. Llévalos a la compostera mezclados con material seco y no los eches todos de golpe en el huerto.