Posos de café para tomates: cómo usarlos y en qué dosis

Posos de café para tomates: cómo usarlos y en qué dosis

Los posos de café sirven para los tomates como complemento de materia orgánica con algo de nitrógeno, no como abono principal. Lo más seguro es compostarlos antes o, si los usas frescos, mezclarlos con la tierra en poca cantidad: un puñado por planta cada 3–4 semanas es suficiente. En grandes cantidades y sin compostar pueden frenar el crecimiento y apelmazar el suelo, y además aportan muy poco del potasio que el tomate necesita para engordar los frutos.

Qué aportan los posos de café

Los valores varían con el tipo de café y la forma de prepararlo, pero sobre materia seca rondan estas cifras:

ComponenteContenido aproximadoQué supone para el tomate
Nitrógeno1,5–2,5 %Aporte moderado que se libera despacio, a medida que se descomponen
FósforoMuy bajoInsignificante como abono
PotasioBajo, en torno al 0,5 %Insuficiente para la fase de fructificación
Materia orgánicaMás del 90 %Mejora la estructura del suelo y alimenta a la vida del suelo
Relación carbono/nitrógenoEn torno a 20–25Se compostan bien, como un material «verde»
pHLigeramente ácido a casi neutroApenas cambian el pH del suelo
Cafeína y polifenolesRestosEn exceso pueden frenar la germinación y el crecimiento

Para hacerse una idea: los posos recién usados tienen más de la mitad de su peso en agua, así que 1 kg de posos húmedos contiene del orden de 6–10 g de nitrógeno, y solo una parte se libera en la misma temporada. Una tomatera productiva extrae del orden de 10–20 g de nitrógeno por campaña y, sobre todo, mucho potasio. Los posos ayudan, pero no alimentan la planta por sí solos.

Cuándo y cómo usarlos en los tomates

En la compostera: la mejor opción

Compostados pierden el efecto inhibidor de la cafeína y se convierten en un abono equilibrado junto con el resto de materiales. Añádelos como material verde, mezclados con hojas secas, paja o cartón, sin que superen una quinta parte del volumen total. Los filtros de papel también se compostan. Después, usa ese compost como abono de fondo del tomate; tienes las cantidades en compost para tomates.

Al preparar el bancal

Tres o cuatro semanas antes del trasplante, extiende una capa fina de posos, de medio centímetro como máximo, y mézclala con los 10–15 cm superiores del suelo junto con el compost o el estiércol maduro. Así tienen tiempo de empezar a descomponerse antes de que lleguen las raíces.

Durante el cultivo

Desde el trasplante hasta que cuajan los primeros racimos, reparte un puñado de posos alrededor de cada planta cada 3–4 semanas. Rasca la tierra para mezclarlos con el primer centímetro o colócalos debajo del acolchado de paja. Lo que no conviene es dejarlos al aire en capa gruesa. A partir del cuajado, la prioridad del tomate es el potasio, y los posos aportan poco.

En maceta

Mézclalos con el sustrato en una proporción máxima del 10 % del volumen, y mejor si ya están compostados. En macetas, los posos frescos mantienen la superficie húmeda y favorecen el moho y los mosquitos de la humedad.

El «té» de posos

Dejar los posos en remojo y regar con el agua es una práctica muy extendida, pero lo que se disuelve es muy poco. No sustituye a un abono líquido: si quieres un aporte rápido en la fase de crecimiento, el purín de ortiga es mucho más eficaz.

Dosis orientativas y frecuencia

UsoDosisFrecuencia
En la composteraHasta un 20 % del volumen, mezclado con material secoCada vez que tengas posos
Preparación del bancalCapa de 0,5 cm como máximo, enterrada en los 10–15 cm superioresUna vez, 3–4 semanas antes del trasplante
Alrededor de cada plantaUn puñado, mezclado con la tierra o bajo el acolchadoCada 3–4 semanas hasta el cuajado
Sustrato de macetaHasta el 10 % del volumen, mejor compostadosAl preparar la maceta

Errores y riesgos

  • Capa gruesa en superficie: los posos se apelmazan y forman una costra. Cuando se secan repelen el agua y, cuando están húmedos, se llenan de moho.
  • Usarlos como único abono: sin un aporte de potasio, la planta da hojas, pero los frutos engordan poco.
  • Echarlos frescos en semilleros o junto a plántulas: los restos de cafeína y polifenoles frenan la germinación y el desarrollo de las raíces jóvenes.
  • Guardarlos húmedos: en unos días se cubren de moho. Extiéndelos en una bandeja para que se sequen antes de almacenarlos.
  • Contar con que ahuyenten caracoles y babosas: su efecto es poco fiable. Si son un problema, usa barreras y recogida manual.
  • Añadir café con leche o azúcar: atrae hormigas y otros insectos. Usa solo los posos.
  • Dejarlos al alcance de perros: conservan algo de cafeína, que es tóxica para ellos si comen una cantidad grande.

Alternativas para abonar los tomates

  • Compost o estiércol bien descompuesto: la base del abonado de fondo.
  • Humus de lombriz: suave y fácil de dosificar durante el cultivo; tienes las dosis en humus de lombriz para tomates.
  • Purín de ortiga: nitrógeno de acción rápida para la fase de crecimiento, siempre diluido.
  • Ceniza de madera: aporta potasio, pero es muy alcalina; úsala en pequeñas dosis y evítala en suelos calizos.
  • Abonos orgánicos ricos en potasio: para la fase de engorde de los frutos.

Para combinar todo esto a lo largo del ciclo, consulta cómo fertilizar tomates.

Preguntas frecuentes

¿Los posos de café acidifican la tierra?

Muy poco. La mayor parte de los ácidos del café pasa a la bebida, y los posos usados quedan entre ligeramente ácidos y casi neutros. No corrigen un suelo calizo ni perjudican al tomate, que prefiere un pH de 6 a 7,5.

¿Evitan la podredumbre apical?

No. La mancha negra en la base del fruto se debe a que la planta no absorbe bien el calcio, casi siempre por riegos irregulares. Los posos no aportan calcio en cantidad útil ni corrigen ese problema.

¿Sirven los posos de las cápsulas?

Sí, si abres la cápsula y separas el café. Las cápsulas de plástico o aluminio no se compostan. Los posos de una cafetera italiana o de filtro son igual de válidos.

Si te sobran posos, en cómo usar posos de café como fertilizante verás en qué otras plantas aprovecharlos.