Cultivo de almendro: Guía completa paso a paso

Cultivo de almendro: Guía completa paso a paso

Cultivar almendro en casa o en una parcela pequeña es una de esas experiencias que combinan tradición y rentabilidad. En España, la almendra se ha convertido en un producto estrella, sobre todo en zonas como Andalucía, Murcia y la Comunidad Valenciana, donde el clima seco y los suelos bien drenados permiten obtener cosechas de calidad. Además, el árbol es relativamente resistente y, con los cuidados adecuados, puede producir durante 20‑30 años.

Aunque el almendro necesita cierta paciencia y una planificación cuidadosa, su dificultad media lo hace accesible tanto a hortelanos urbanos con macetas grandes como a agricultores tradicionales. En esta guía descubrirás desde la elección de la variedad hasta la recolección de las almendras, con datos precisos para cada zona climática de la península.


Requisitos de cultivo

El almendro prospera en climas Mediterráneo y continental seco, donde las temperaturas medias en verano rondan los 30‑35 °C y los inviernos rara vez bajan de -5 °C. En la zona atlántica, donde el invierno es más húmedo, la producción es posible pero requiere mayor protección contra la helada. El rango térmico óptimo para la floración se sitúa entre 15‑22 °C; si la temperatura supera los 28 °C durante la polinización, los frutos pueden quedar vacíos.

En cuanto a la luz solar, el almendro necesita al menos 7‑8 horas de sol directo al día. Una exposición insuficiente reduce la carga de frutos y la calidad de la almendra. Por eso, al elegir la ubicación, busca una posición orientada al sur o suroeste sin sombras de árboles altos ni edificios.

El suelo ideal es franco‑arenoso, con buena capacidad de drenaje y pH entre 6.5‑7.5. En suelos arcillosos es esencial incorporar arena gruesa o perlita para evitar encharcamientos que provocan la pudrición de raíces. Un aporte de 30‑40 kg de abono orgánico por m² antes de la plantación mejora la estructura y aporta nutrientes esenciales. En zonas de baja fertilidad, un fertilizante con una relación N‑P‑K = 5‑10‑10 aplicado en otoño ayuda a establecer una raíz fuerte antes del invierno.

El espacio también importa: cada árbol requiere entre 6‑8 m de distancia entre troncos para desarrollar su copa sin competencia. Si cultivas en maceta, el mínimo es un contenedor de 300‑400 L y debe estar equipado con drenaje extra. Recuerda que la raíz principal puede llegar a 2 m de profundidad, así que el sustrato debe ser lo suficientemente profundo para permitir su expansión.


Siembra o plantación

Cuándo plantar

En la zona mediterránea (Andalucía, Murcia, Levante) la plantación se realiza entre octubre y noviembre, cuando las temperaturas nocturnas bajan a 10‑15 °C y el riesgo de heladas es bajo. En la meseta central (Madrid, Castilla‑La Mancha) lo más seguro es plantar a finales de noviembre o a principios de diciembre, evitando el pico de heladas invernales. En el norte atlántico (Galicia, Asturias) la mejor opción es diciembre‑enero, siempre que el suelo esté suficientemente descongelado y no haya riesgo de suelos congelados.

Preparación del vivero y plantón

Los almendros se adquieren generalmente como plántulas de 2‑3 años en viveros certificados; es raro cultivarlos desde semilla por la larga latencia. Si decides comprar un plantón, verifica que tenga un sistema radicular sano, sin manchas negras ni raíces rotas. Antes de la plantación, remoja la raíz en una solución de hidróxido de calcio (cal) al 1 % durante 30 minutos para estimular el desarrollo radicular y reducir la incidencia de pudrición.

Técnica de plantación

Excava un hoyo de 80 cm de profundidad y 80 cm de ancho. Coloca una capa de grava o fragmentos de cerámica de 10 cm en el fondo para garantizar el drenaje. Mezcla la tierra extraída con materia orgánica (compost) y fertilizante N‑P‑K 5‑10‑10 a razón de 50 g por m³. Sitúa el plantón de modo que el corte del cuello quede a 5‑10 cm bajo la superficie del suelo; esto protege el brote del frío. Rellena suavemente, compactando ligeramente para evitar bolsas de aire, y riega abundantemente para asentar la tierra.

Endurecimiento y aclimatación

Durante la primera semana después de la plantación, protege el tronco con una manta anti‑heladas si la temperatura nocturna desciende bajo 0 °C. A partir de la segunda semana, exponlo al aire libre de forma gradual: 2 h al día, aumentando 2 h cada tres días, hasta que el árbol esté totalmente aclimatado. Este proceso reduce el shock y favorece una mejor adherencia de la raíz al suelo.


Cuidados durante el cultivo

Riego: El almendro es tolerante a la sequía, pero la primera fase de establecimiento necesita 250‑300 ml de agua por árbol cada 48 h durante los dos primeros meses. Una vez arraigado, reduce el riego a un cubo (≈ 15 l) cada 7‑10 días en primavera y verano, siempre que la precipitación sea inferior a 30 mm/mes. Evita el riego por aspersión, que humedece las hojas y favorece el mildiu; mejor emplea riego por goteo al pie del árbol.

Fertilización: Aplica abono orgánico (estiércol de oveja bien compostado) a razón de 10 kg/ha en otoño, antes del invierno, para reforzar la reserva de nutrientes. En primavera, cuando aparecen los brotes, un fertilizante líquido con N‑P‑K 3‑10‑10 a 30 g por árbol cada 30 días estimula la producción de flores y frutos. Evita exceder el nitrógeno, ya que favorece el crecimiento vegetativo en detrimento de la cuña de almendras.

Entutorado y soporte: Los almendros jóvenes pueden requerir tutores de madera o alambre para evitar que el viento doble la rama principal. Instala un palo de 2 m a 30 cm del tronco y asegura la rama principal con una cinta de polipropileno, sin apretar demasiado. Retira los tutores al cabo de 2‑3 años, cuando el árbol haya desarrollado una copa estable.

Poda: La poda se realiza una vez al año, a finales del invierno (febrero‑marzo) cuando el árbol está en reposo y antes de la brotación. Elimina ramas muertas, enfermas o cruzadas, y corta los chupones (ramas bajas que compiten con la estructura principal). Mantén una forma abierta que permita la circulación de aire y la entrada de luz, lo que reduce la aparición de enfermedades fúngicas.

Acolchado: Coloca una capa de paja, corteza de pino o corteza de eucalipto de 10‑15 cm alrededor del tronco, dejando un espacio de 5 cm libre alrededor de la base para evitar la acumulación de humedad contra la madera. El acolchado conserva la humedad del suelo, disminuye el crecimiento de malezas y aporta materia orgánica al descomponerse.

Control de malezas: Deshierba a mano o con una azada cada 15‑20 días mientras el árbol es joven. En etapas avanzadas, el corte de césped alrededor del árbol con una manguera de presión ayuda a eliminar raíces competidoras sin dañar el árbol.

Polinización: En la mayoría de las regiones españolas, la polinización por abejas es suficiente. Sin embargo, en huertos aislados o con escasa actividad de polinizadores, coloca colmenas o pequeños paquetes de abejas melíferas cerca del almendro durante la floración (abril‑mayo). Una buena polinización aumenta la cuña promedio de 30‑40 g por flor.


Calendario de cultivo regional

Zona mediterránea / sur (Andalucía, Murcia, Levante):

  • Plantación: octubre‑noviembre.
  • Riego de establecimiento: noviembre‑enero, 2‑3 l por árbol cada 48 h.
  • Poda y fertilización: febrero‑marzo (poda) y abril (fertilización ligera).
  • Floración: final de abril‑principios de mayo.
  • Cosecha: finales de julio‑agosto, cuando la cáscara se vuelve crujiente y la almendra se separa fácilmente.
    El ciclo completo, desde la plantación hasta la primera cosecha, ronda los 18‑20 meses.

Zona interior / meseta (Madrid, Castilla y León):

  • Plantación: noviembre‑diciembre, asegurando que el suelo no esté congelado.
  • Riego: reducción a 1 l cada 3‑4 días durante el invierno, aumentando a 2 l en primavera.
  • Floración: mediados de mayo, con temperaturas entre 15‑20 °C.
  • Cosecha: agosto‑septiembre. El periodo de latencia invernal es más largo, por lo que la primera producción suele llegar a los 20‑24 meses.

Zona atlántica / norte (Galicia, Asturias, Cantabria):

  • Plantación: diciembre‑enero, con protección extra contra heladas.
  • Riego: moderado, 1,5 l cada 4‑5 días, adaptado a la alta precipitación.
  • Floración: finales de mayo‑principios de junio.
  • Cosecha: septiembre‑octubre, cuando la humedad ambiental disminuye y la almendra adquiere su color dorado característico.

En todas las zonas, una segunda cosecha (almendras tardías) es posible si se prolonga el riego de maduración y se controla la plaga del gusano del almendro.


Problemas comunes y soluciones

Gusano del almendro (Pseudococcus oleae): Pequeños insectos que se alimentan de la savia y provocan la caída prematura de los frutos. Señal: presencia de melaza pegajosa y algodón de melaza en ramas. Solución rápida: rociar con jabón potásico al 2 % cada 7‑10 días y colocar trampas de feromonas cerca del árbol. En caso de infestación alta, un insecticida ecológico de neem a 5 ml por litro resulta eficaz sin dañar a los polinizadores.

Mildiu (Venturia spp.): Manchas amarillentas en hojas con bordes marrones, más frecuente en zonas atlánticas con alta humedad. Prevención: poda para mejorar ventilación y evitar el riego por aspersión. Tratamiento: cobre escamado a 2 kg/ha disuelto en agua y aplicado al pie de la planta en abril y mayo, o bien un caldo bordelés (cobre + cal) casero.

Podredumbre de raíces: Ocurre cuando el suelo retiene demasiada agua, especialmente en suelos arcillosos. Señal: hojas amarillentas y marchitas, crecimiento detenido. Solución: mejora el drenaje incorporando arena gruesa o grava al sustrato, y reduce el riego a 1 l cada 10 días. Si la podredumbre está avanzada, excava el árbol, corta raíces enfermas y replantalo en suelo bien drenado.

Deficiencia de calcio: Produce frutos deformes y con grietas. Señal: almendras con grietas en la cáscara y crecimiento lento. Solución: aplicar cal agrícola a razón de 200 g/m² en otoño y fertilizante con calcio (nitrato de calcio) a 30 g/árbol en primavera.

Heladas tardías: Daño a los brotes primaverales, especialmente en la meseta. Prevención: cubrir el tronco con mantas anti‑heladas o túneles de plástico durante noches bajo -2 °C. Si aparecen manchas negras en los brotes, poda los segmentos dañados y aplica un fungicida de cobre para prevenir la entrada de hongos.


Cosecha

La cosecha se realiza cuando la cáscara de la almendra se vuelve crujiente y la hoja interior (endocarpo) muestra un color amarillo dorado. En la práctica, puedes golpear ligeramente la fruta contra el suelo; si suelta la almendra sin romperla, está lista. En zonas mediterráneas, la recolección se efectúa entre finales de julio y agosto, mientras que en el norte puede extenderse hasta octubre.

Para recoger, corta los racimos con unas tijeras de podar dejando un trozo de rama para evitar daños al árbol. Después, hornea las almendras a 80 °C durante 30 min para eliminar la humedad residual y facilitar el pelado. Es recomendable hacer la cosecha en días secos para evitar que la humedad promueva moho durante el secado.


Consejos finales y trucos

Asociaciones beneficiosas: Plantar alhajas (lavanda, romero) y capuchinas alrededor del almendro atrae insectos depredadores que controlan a los pulgones y gusanos. Evita sembrar cítricos cerca, ya que pueden competir por recursos hídricos y atraer la misma plaga del pulgón del cítrico.

Variedades recomendadas para España:

  • ‘Marcona’ (cultivo tradicional en Andalucía, gran sabor y alto contenido en aceite).
  • ‘Guara’ (resistente a sequías, ideal para la meseta).
  • ‘Ahmad’ (tolerante a heladas tardías, buena para la zona atlántica).
  • ‘Feraton’ (producto temprano, preferido en huertos comerciales de la Comunidad Valenciana).

Truco del hormigón: En la base del árbol, coloca una fina capa de cemento poroso (1 cm) antes de la última capa de tierra. Este “anillo” mejora el drenaje y evita la aparición de puntos de agua estancada que favorecen la podredumbre.

Errores comunes a evitar:

  • Riego excesivo durante la floración: reduce la polinización y favorece el mildiu.
  • Poda en época de crecimiento: debilita la rama y disminuye la producción de almendras.
  • No proteger contra heladas en la zona norte: puede eliminar la cosecha del año.

Recuerda que la paciencia es clave; los almendros tardan varios años en dar su primera cosecha, pero una vez establecidos son muy productivos y requieren menos cuidados que cultivos anuales.


Conclusión

Cultivar almendro exige una planificación cuidadosa del suelo, la selección de la variedad adecuada y una gestión constante del riego y la poda. Siguiendo esta guía paso a paso—desde la plantación en otoño hasta la cosecha en verano—puedes obtener almendras de excelente calidad y, al mismo tiempo, disfrutar de un árbol que embellece tu huerto durante décadas. La dificultad es media, pero la recompensa —almendras frescas, sabor auténtico y la satisfacción de haber creado un árbol productivo— supera con creces el esfuerzo inicial. ¡Manos a la tierra y a disfrutar de la cosecha!