Cultivo de calabaza: Guía Completa Paso a Paso
- 08 Nov, 2025
Si tienes calabazas en tu huerto, sabes que su fruto enorme y su sabor dulce pueden dar un toque especial a cualquier guiso o postre. En España la calabaza es muy apreciada: desde la Calabaza de Castilla en la meseta hasta la Calabaza de la Vega en la zona del Levante, pasando por la pequeña pero sabrosa Calabaza Cabra de la sierra gallega.
El cultivo de calabazas no es excesivamente complejo, pero sí requiere una buena planificación y unos cuidados puntuales. La dificultad es media, perfecta para jardineros aficionados que ya manejan tomates o pimientos y quieren dar el paso a un cultivo más grande. En esta guía paso a paso descubrirás todo lo necesario: desde la preparación del suelo, la siembra en semillero o directa, los riegos y fertilizaciones, hasta la cosecha y los trucos de los que se beneficien tus próximas plantaciones.
Requisitos de Cultivo
Las calabazas se desarrollan mejor en climas cálidos con veranos largos. El rango térmico óptimo para su crecimiento está entre 18 °C y 30 °C; cualquier día por debajo de 12 °C retrasa la germinación y cualquier pico superior a 35 °C puede quemar los tallos jóvenes. Por eso, las zonas más adecuadas son la Mediterránea (Andalucía, Murcia, Valencia) y la subtropical de las Islas Canarias, aunque también pueden prosperar en la Meseta Central si se plantan después de las últimas heladas.
En cuanto a la luz, la calabaza necesita al menos 6‑8 horas de sol directo al día. En la zona atlántica (Galicia, Asturias) es recomendable situarla en el término más soleado del huerto, tal vez cerca de una pared orientada al sur, para compensar la mayor nubosidad.
El suelo ideal es franco‑arenoso, con buena capacidad de drenaje pero que retenga algo de humedad. Un pH entre 6.0 y 6.8 favorece la absorción de nutrientes. Antes de la siembra, incorpora 3‑5 kg de compost maduro por metro cuadrado y, si el suelo es muy arcilloso, añade arena gruesa (aprox. 30 % del volumen total) para evitar encharcamientos.
Espacialmente, cada planta requiere una distancia de 1 a 1,5 m entre filas y 80‑100 cm entre plantas dentro de la misma fila. La raíz de la calabaza es poco profunda pero muy extensa, por lo que un sustrato mínimo de 30 cm de profundidad es suficiente. Si decides cultivarla en maceta, opta por recipientes de al menos 100 L (aprox. 60 cm de diámetro), con buen agujero de drenaje.
Siembra o Plantación
Cuándo sembrar
En la zona Mediterránea puedes iniciar el semillero entre enero y febrero, mientras que en la Meseta lo ideal es marzo‑abril y en la zona Atlántica abril‑mayo. La temperatura del suelo debe alcanzar 15 °C como mínimo para que la germinación sea uniforme.
Siembra en semillero
Si prefieres la vía del semillero, utiliza bandejas con sustrato universal ligero y coloca las semillas a 2‑3 cm de profundidad. La germinación ocurre en 7‑14 días bajo una temperatura constante de 20‑22 °C. Mantén la humedad con un spray fino: el sustrato nunca debe quedar encharcado, porque la semilla podría pudrirse.
Una vez que las plántulas tengan 2‑3 hojas verdaderas (aprox. 4‑5 semanas), trasplántalas a macetas de 10 L para que desarrollen un sistema radicular fuerte antes del plantío definitivo.
Trasplante al huerto
El trasplante al campo se realiza cuando las temperaturas nocturnas sean ≥ 12 °C de forma estable, generalmente a finales de mayo en la costa y a principios de junio en la meseta. Antes de colocar la planta en el surco, “endurece” las plántulas sacándolas al exterior 2‑3 horas al día, aumentando gradualmente el tiempo hasta 6‑8 horas.
Al colocar la planta, cava un hoyo de 30 cm de profundidad y 50 cm de ancho, incorpora 30 g de abono orgánico granulado (tipo NPK 5‑5‑5) y cubre la base del tallo con maleza o paja para retener humedad.
Plantón directo (alternativa)
Si prefieres comprar plantones, elige ejemplares con tallos robustos, raíces bien formadas y sin manchas. Planta directamente siguiendo la misma distancia recomendada (80‑100 cm) y asegura un buen acolchado desde el inicio para evitar la competencia de malezas.
Cuidados Durante el Cultivo
Riego
Durante la fase vegetativa, la calabaza necesita 5‑8 L de agua por planta cada 3‑4 días, aumentando a 10‑12 L cuando aparecen los frutos. Lo ideal es regar al pie de la planta con goteo o manguera de suave presión, evitando que el agua caiga sobre las hojas y provoque enfermedades fúngicas. Un buen indicio de falta de riego son los frutos arrugados y el marchitamiento de las hojas más viejas.
Fertilización
Aplica fertilizante equilibrado 10‑10‑10 al momento del trasplante (aprox. 200 g por planta) y repite cada 30‑35 días durante la fase de crecimiento. Cuando la planta comience a florecer, cambia a un fertilizante rico en potasio (5‑10‑15) con una dosis de 150 g por planta cada 45 días; esto favorece la formación y el llenado de los frutos.
Entutorado y Soporte
A medida que la planta gana tamaño, necesitará soporte para evitar que el peso de los frutos rompa los tallos. Instala una cuerda de sisal o una jaula de alambre de 1,8‑2 m de altura cuando la planta alcance 30‑40 cm de altura. Ata el tallo principal con una cinta de tela, no muy apretada, y refuerza cada 25 cm de crecimiento.
Poda y Mantenimiento
En variedades de calabaza de crecimiento vigoroso (por ejemplo, la “Calabaza de la Vega”), es útil podar los vástagos laterales que aparecen bajo el dosel, dejando solo los que sostienen frutos grandes. Elimina también las hojas amarillentas o enfermas para mejorar la circulación del aire y reducir la humedad en el interior de la planta.
Control de Malezas
El acollo es fundamental: extiende una capa de paja, heno o corteza de 5‑10 cm alrededor de cada planta. Además de suprimir malas hierbas, el acolchado conserva la humedad del suelo y regula su temperatura. Si aparecen brotes de maleza, arrástralos a mano antes de que compitan por nutrientes.
Prevención de Enfermedades
Evita el riego por aspersión, ya que humedece el follaje y favorece el mildiu y el oídio. En caso de detectar manchas amarillas en las hojas, aplica un fungicida ecológico a base de cobre (dos aplicaciones, con 10‑15 días de intervalo).
Alimentación Complementaria
Un laminado de algas marinas (1 L de extracto por cada 100 L de agua) una vez al mes aporta micronutrientes y fortalece la defensa natural de la planta contra plagas como el gorgojo de la calabaza.
Calendario de Cultivo Regional
En la zona Mediterránea (Andalucía, Murcia, Levante), la siembra en semillero inicia en enero‑febrero, el trasplante se realiza en abril‑mayo y la cosecha se extiende de julio a octubre, con un ciclo total de ≈ 120‑130 días desde el plantío.
En la Meseta Central (Madrid, Castilla y León), el semillero comienza en marzo‑abril, el trasplante se hace en mayo‑junio y la cosecha se sitúa entre agosto y noviembre, prolongándose ligeramente gracias a las noches más frescas del interior.
En la zona Atlántica (Galicia, Asturias, Cantabria), la siembra se pospone hasta abril‑mayo, el trasplante a junio, y la recolección puede prolongarse hasta noviembre debido a la mayor humedad y a un verano más templado.
Problemas Comunes y Soluciones
Gorgojo de la calabaza: Pequeños escarabajos que perforan la fruta y la hacen inhabitable. Solución rápida: coloca trampas de trampa de feromonas o rocía la planta con jabón potásico (1 % de concentración) cada 7‑10 días.
Mildiu: Manchas amarillas‑marrones en la hoja inferior, comunes en climas húmedos de la zona atlántica. Prevención: evita el riego por aspersión, mejora la ventilación y coloca un fungicida ecológico a base de cobre al primer signo.
Carencia de nitrógeno: Hojas amarillas y crecimiento débil. Solución: incorpora estiercol compostado (2 kg m⁻²) o una dosis extra de fertilizante 10‑10‑10 al inicio del verano.
Frutos agrietados: Causados por riegos irregulares o cambios bruscos de temperatura. Prevención: mantén un riego constante (5‑8 L cada 3‑4 días) y protege la planta con una capa de paja para amortiguar las variaciones térmicas.
Plagas de pulgón: Pueden colonizar los brotes jóvenes. Solución ecológica: introduce mariquitas (coccinélidos) o pulveriza con extracto de ajo diluido (1 cucharada por litro de agua) cada semana.
Cosecha
La calabaza está lista para cosechar cuando la corteza se vuelve duro y de color uniforme (naranja, verde o amarillo según la variedad) y el tallo se rompe con facilidad al intentar doblarlo. En la mayoría de las variedades, la madurez se alcanza entre 90‑110 días después del trasplante.
Para cosechar, corta el fruto con un cuchillo afilado dejando unos 5 cm de tallo adherido; esto evita que la herida se infecte. Recoge los frutos en días secos y colócalos sobre una capa de paja en un lugar ventilado. La cosecha suele ser escalonada: los primeros frutos aparecen en julio (zona sur) y los últimos en noviembre (norte).
Consejos Finales y Trucos
Asociaciones beneficiosas: planta maíz y frijoles cerca de la calabaza; el maíz ofrece soporte natural y los frijoles fijan nitrógeno, mejorando la fertilidad del suelo. Caléndula y menta repelen algunos insectos, mientras que la albahaca ayuda a reducir el gorgojo.
Variedades recomendadas:
- ‘Calabaza de Castilla’ (fruta grande, pulpa aromática, ideal para guisos).
- ‘Calabaza de la Vega’ (forma alargada, piel fina, excelente para asados).
- ‘Calabaza Cabrera’ (pequeña, dulce, perfecta para sopas y purés).
Truco del hortelano: antes de la primera cosecha, aplica una capa de arena gruesa alrededor de la base de la planta; ayuda a drenar el exceso de agua y a prevenir el mildiu en suelos arcillosos.
Errores comunes: plantar demasiado cerca (menos de 80 cm) provoca competencia de nutrientes y favorece la aparición de pólitos; también, regar en exceso genera pudriciones en la zona del tallo. Mantén siempre una buena distancia y controla el riego con un medidor de humedad del suelo.
Conclusión
Cultivar calabazas en España combina la tradición culinaria con la satisfacción de ver crecer frutos gigantes bajo el sol. Con una siembra bien planificada, un riego constante pero controlado, una fertilización adecuada y la atención a plagas y enfermedades, tendrás una cosecha abundante y de gran calidad.
Aunque la dificultad sea media, el esfuerzo se recompensa con calabazas dulces y versátiles que darán sabor a tus platos de otoño e invierno. Anímate, sigue esta guía paso a paso y pronto estarás cosechando tus propias calabazas directamente del huerto. ¡Manos a la tierra y a disfrutar de la cosecha!