Cultivo de cerezo: Guía Completa Paso a Paso
- 16 Nov, 2025
1. Introducción
Cultivar cerezos en el huerto español sigue siendo una de esas metas que combinan tradición y sabor. En muchas casas de Andalucía, Cataluña o la meseta central, la floración rosada de los cerezos marca el inicio de la primavera y anuncia la llegada de una fruta dulce, jugosa y muy apreciada en la cocina casera.
Aunque el cultivo de cerezo se considera de dificultad media, no necesitas ser un experto; con los pasos correctos y una planificación acorde al clima de tu zona, puedes conseguir una cosecha de calidad en pocos años. En esta guía descubrirás todo lo necesario: selección de la variedad, preparación del suelo, plantación, cuidados durante el crecimiento, calendario regional, plagas frecuentes y, por supuesto, el momento perfecto para la cosecha.
2. Requisitos de Cultivo
Los cerezos prefieren climas templados con inviernos fríos pero no extremos. La temperatura ideal para la latencia invernal está entre -2 °C y 7 °C; si las heladas bajan de -12 °C durante varios días, el árbol puede sufrir daño en los botones. En la zona mediterránea (Murcia, Valencia, Granada) las mínimas invernales suelen quedar entre 2 °C y 6 °C, lo que permite una buena fructificación. En la meseta (Madrid, Castilla y León) las noches llegan a -5 °C, también adecuado, pero hay que proteger los brotes jóvenes de la escarcha tardía.
En cuanto a la luz solar, el cerezo necesita al menos 6‑7 horas de luz directa al día para producir fruta. En la costa atlántica (Galicia, Asturias), donde la nubosidad es frecuente, se recomienda ubicar el árbol en el lugar más expuesto del jardín, preferiblemente orientado al sur‑suroeste.
El suelo debe ser franco‑arenoso, bien drenado y con pH entre 6.0 y 6.5. Los terrenos muy arcillosos retienen agua y favorecen la aparición de cancrosis del cerezo; para mejorar el drenaje basta con mezclar arena gruesa y materia orgánica. Añade 3‑5 kg de compost por cada m² antes de plantar y, si el suelo es muy ácido, incorpora cal agrícola (1 kg por m³) para subir el pH.
Respecto al espacio, cada árbol necesita entre 4‑5 m de distancia entre sí, pues su sistema radicular se extiende bastante y la copa adulta alcanza los 5‑6 m de diámetro. Si dispones de macetas, el volumen mínimo recomendado es de 300 L (un contenedor de 80‑90 cm de diámetro y 70 cm de profundidad).
3. Siembra o Plantación
Cuándo plantar
En la zona mediterránea la plantación se realiza entre finales de otoño (noviembre) y principios de primavera (febrero), cuando el árbol está en reposo y el suelo está todavía fresco. En la meseta, la mejor ventana es octubre‑noviembre, evitando las heladas tardías. En la costa atlántica, donde el invierno es más suave, se puede plantar entre diciembre y enero. La temperatura del suelo debe estar por encima de 5 °C para evitar shock radicular.
Uso de semillero vs plantón
Los cerezos se cultivan casi siempre a partir de plantones (árboles jóvenes de 1‑2 años) porque la germinación de la semilla es lenta y el periodo de latencia prolongada dificulta el manejo. Si decides sembrar semillas, hazlo en semillero bajo cubierta de plástico en febrero, manteniendo la temperatura entre 12‑15 °C y la humedad constante. La germinación tarda 30‑45 días y las plántulas deben permanecer protegidas hasta que tengan 3‑4 hojas verdaderas.
Trasplante y aclimatación
Cuando el plantón tenga 10‑15 cm de altura y al menos 2 pares de hojas verdaderas, es momento de trasladarlo al sitio definitivo. Antes de plantarlo, endurece la planta sacándola al aire libre 1‑2 h cada día durante una semana, aumentando progresivamente el tiempo. En el hoyo de plantación, coloca una capa de grava fina (5 cm) para favorecer el drenaje, llena con tierra preparada y compacta ligeramente. Riega abundantemente al instante para asentar la raíz.
Plantón comprado
Si optas por comprar un plantón en vivero, elige ejemplares sanos, sin manchas negras ni hojas marchitas. Prefiere variedades ‘Burlat’, ‘Garnet’ o ‘Early Rivers’, que se adaptan bien a la mayor parte de España y ofrecen buena calidad de fruto. Verifica que el cepellón esté bien formado y que las raíces no estén enredadas; un buen indicio es que al moverlo ligeramente, las raíces se sueltan sin romperse.
4. Cuidados Durante el Cultivo
Riego: Durante los primeros dos años, el cerezo necesita 30‑40 L de agua por árbol cada 7‑10 días, siempre que la precipitación sea inferior a 15 mm semanal. En verano, cuando las temperaturas superan 30 °C, incrementa a 50‑60 L cada 5‑6 días. Riega al pie de la planta, evitando mojar el tronco y la copa para prevenir hongos. El goteo subterráneo es la técnica más eficiente, pues entrega agua directamente a la zona radicular y reduce la evaporación.
Fertilización: Aplica un fertilizante equilibrado 10‑10‑10 en abril (inicio del crecimiento) a razón de 250 g por árbol (disuelto en 10 L de agua). Después, en julio, cambia a un abono rico en potasio 5‑10‑15 (200 g por árbol) para favorecer la formación del fruto. Repite en octubre, pero solo la mitad de la dosis, para no estimular un nuevo brote antes del invierno. Si el suelo es calcáreo, añade sulfato de potasio (50 g) para corregir deficiencias de magnesio que aparecen como manchas amarillas en las hojas.
Poda: La poda se realiza una vez al año, idealmente en diciembre‑enero, cuando el árbol está en dormancia. Corta las ramas viejas y cruzadas, dejando 3‑4 brotes principales bien espaciados. Reduce la rama central a el 60 % de su longitud para favorecer la entrada de luz y el flujo de aire. La poda estructural ayuda a evitar la proliferación de hongos como el mildiu.
Entutorado y soporte: Los cerezos jóvenes pueden necesitar estacas de madera o metal para evitar que el tronco se doble bajo el peso del primer año de cosecha. Coloca la estaca a 1 m del árbol y amarra la base con cinta de rafia suave, sin apretar demasiado para no dañar la corteza.
Control de malas hierbas: Mantén el entorno libre de malezas usando acolchado orgánico (paja, heno o corteza) a 10‑12 cm de espesor. El acolchado retiene la humedad, suprime la competencia por nutrientes y, al descomponerse, aporta materia orgánica al suelo. Evita usar mantillo negro con alto contenido de fertilizante nitrogenado, ya que puede estimular el crecimiento vegetativo en detrimento del fruto.
Vigilancia de frutos: A medida que aparecen los capullos, revisa semanalmente la presencia de pájaros. Instala una red anti‑pájaros o cuelga púas brillantes (cinta reflectante) para ahuyentarlos. Si detectas frutos agrietados, revisa la regularidad del riego; el estrés hídrico suele provocar esa rotura.
5. Calendario de Cultivo Regional
En la zona mediterránea (Almería, Murcia, Valencia), la plantación se hace en noviembre‑diciembre; el árbol comienza su desarrollo en marzo, florece en abril‑mayo y la cosecha se extiende de junio a agosto. El ciclo completo, desde la plantación hasta la primera cosecha, dura aproximadamente 3‑4 años, aunque la producción plena llega en el quinto año.
En la meseta central (Madrid, Ávila, Segovia), la mejor época para plantar es octubre‑noviembre; el árbol entra en brote en abril, florece a finales de abril‑mayo y los frutos maduran entre julio y septiembre. Allí el invierno puede ser más frío, por lo que se recomienda una cobertura con arpillera para los plantones jóvenes.
En la costa atlántica (A Coruña, Santander, Bilbao), el invierno es más templado y la plantación se realiza entre diciembre y enero. La floración se retrasa ligeramente, apareciendo en mayo, y la cosecha se extiende de julio a octubre, aprovechando la mayor duración de la temporada de calor.
6. Problemas Comunes y Soluciones
Pulgón y mosca de la cereza: Estos insectos aparecen en primavera y se alimentan de la savia, provocando hojas enrolladas y manchas amarillas. La solución ecológica más rápida es rociar jabón potásico (1 % en agua) cada 7‑10 días, o liberar coccinélidos (mariquitas) que se alimentan de ellos.
Mildiu (Plasmopara cerasi): Se manifiesta como una capa amarillenta en la cara inferior de las hojas, sobre todo en climas húmedos como la zona atlántica. Para prevenirlo, riega siempre al pie de la planta y elimina la hoja afectada. Si la enfermedad avanza, aplica cobre horticultor (5 kg/ha) disuelto en agua, respetando la dosificación del fabricante.
Cancrosis del cerezo: Esta enfermedad fúngica provoca manchas negras en el tronco y en los pomos, y se desarrolla cuando el suelo está demasiado húmedo. Mejora el drenaje añadiendo grava y arena al lecho, y poda las ramas enfermas. Un tratamiento preventivo con extracto de própolis (2 % en agua) ayuda a reforzar la defensa natural del árbol.
Daño por pájaros: Los estorninos y mirlos suelen devorar los frutos en su fase inicial. Instala una red anti‑pájaros o cuelga cintas reflejantes alrededor del árbol. Un truco tradicional es colgar bolas de arcilla (cuerdas con varias bolas) que hacen ruido al moverse con el viento y ahuyentan a las aves.
Deficiencia de calcio: Se traduce en manchas negras y pitting en la superficie del fruto. Apúntate a la práctica de riegos con cal dolomítica (1 kg por árbol cada otoño) y verifica que el pH no caiga bajo 6.0.
7. Cosecha
El momento óptimo para cosechar cerezas es cuando el fruto adquiere su coloración típica (rojo brillante para la mayoría de variedades, oscuro‑amarillo para “Burlat”) y cede ligeramente al tacto. Las cerezas maduras desprenden un aroma dulce y se separan fácilmente del árbol con un tirón suave.
Se recomienda cosechar cada dos días en la temporada alta, usando tijeras de podar para cortar el racimo y evitar dañar las ramas. Es importante recoger los frutos en horas frescas (temprano por la mañana o al atardecer) para conservar mejor su sabor y prolongar la vida útil en la nevera.
8. Consejos Finales y Trucos
Asociaciones beneficiosas: Plantar lavanda o romero a los lados del cerezo atrae insectos depredadores como avispones y escarabajos que controlan pulgones y moscas. Además, estas aromáticas repelen algunas plagas y aportan un perfume agradable al huerto. Evita el albaricoque cerca, ya que comparte la misma serie de plagas y compite por los mismos recursos.
Variedades recomendadas:
- ‘Burlat’: excelente para climas templados, fruto de buen tamaño y sabor dulce.
- ‘Garnet’: fruta de pulpa firme, ideal para conservas y con buena resistencia al frío.
- ‘Early Rivers’: primaveras tempranas, perfecta para zonas más frías como la meseta o el norte.
Truco del horneado de ramas: Cada otoño, corta ramas finas y colócalas en una bandeja bajo el sol durante una semana. La corteza seca se vuelve un repelente natural contra caracoles y babosas cuando la colocas alrededor del tronco.
Errores comunes: No plantar demasiado profundo (el cuello del árbol debe quedar sobre el nivel del suelo); regar en exceso en invierno (puede provocar pudrición de la raíz); y olvidar la poda estructural, lo que reduce la iluminación interior y favorece enfermedades.
9. Conclusión
El cultivo de cerezo combina la planificación cuidadosa con la paciencia del hortelano. Desde la plantación en otoño, pasando por un riego regulado y una poda bien ejecutada, hasta la cosecha en verano, cada fase es clave para conseguir frutos sabrosos y sanos. Aunque el proceso requiera cierto esfuerzo, la recompensa –una cosecha de cerezas frescas directamente del árbol– compensa con creces.
Con la información de esta guía y un poco de dedicación, estarás listo para disfrutar de tus propias cerezas en pocos años. No te desanimes si alguna temporada no resulta perfecta; cada error es una lección que te hará mejorar. ¡Manos a la tierra y a cultivar tu cerezo!