Cultivo de espinaca: guía completa paso a paso
- 27 Oct, 2025
Si tienes espinaca en el huerto, sabes lo rápido que crece y lo sabrosa que resulta en ensaladas, sopas y tortillas. En España es una de las hortalizas de hoja más valoradas por su alto contenido de hierro, vitaminas A y C, y por encajar tanto en la cocina mediterránea como en la gastronómica del norte. Además, se adapta a casi cualquier clima, pero su éxito depende de respetar unas cuantas claves de manejo.
Aunque el cultivo de espinaca se considera fácil para principiantes, requiere una planificación cuidadosa de fechas, riegos y control de plagas si quieres una producción abundante y sin “puntos amarillos”. En esta guía paso a paso descubrirás desde la preparación del suelo hasta la cosecha, con datos concretos para cada zona de España y trucos que he aprendido en mis propios huertos de Castilla y Andalucía.
1. Requisitos de cultivo
La espinaca prefiere climas frescos; su rango térmico óptimo está entre 10 °C y 20 °C. En la zona mediterránea (Valencia, Murcia) la mejor época es la primavera y el otoño, mientras que en la meseta central (Madrid, Castilla‑La Mancha) se planta a principios de primavera o a finales de verano para evitar las heladas de enero. No tolera temperaturas superiores a 27 °C durante periodos prolongados, porque las hojas pueden subir y volverse amargas.
En cuanto a la luz, necesita 5‑6 horas de sol directo al día; más luz la acelera, pero en climas muy cálidos lo mejor es un sombrío parcial a mediodía. El suelo ideal es franco‑arenoso, con buena capacidad de drenaje y un pH entre 6.0 y 6.8. Si el terreno es pesado, añade arena gruesa y materia orgánica (aprox. 3 kg de compost por m²) para mejorar la estructura y evitar encharcamientos que provocan pudrición de raíces.
Espaciado y profundidad son clave: planta las semillas a 1‑2 cm de profundidad y deja 20‑25 cm entre filas. En macetas, un recipiente de 15‑20 L de volumen basta para unas 6‑8 plantas, siempre que el sustrato sea ligero y bien drenado. Estas indicaciones permiten que las raíces se desarrollen sin competir excesivamente por nutrientes ni agua.
2. Siembra o plantación
Cuándo sembrar
En Andalucía y la Costa del Sol, el semillero se abre en febrero‑marzo, cuando la temperatura del suelo ya alcanza 12 °C. En la meseta lo recomendable es marzo‑abril, y en el norte atlántico (Galicia, Asturias) la siembra se retrasa a abril‑mayo para esperar que el riesgo de heladas disminuya. La clave es que el suelo esté cálido pero que el aire nocturno no baje de 5 °C antes del trasplante.
Siembra en semillero
Utiliza bandejas o macetas pequeñas con una mezcla de turba, perlita y arena (2‑1‑1). Siembra las semillas a 1 cm de profundidad, cubre ligeramente y riega con cuidado para no desplazar los granos. La germinación ocurre en 5‑10 días bajo una temperatura constante de 15‑18 °C; cubre con un plástico perforado si las noches son frías. Cuando las plántulas tengan 2‑3 hojas verdaderas (aprox. 3‑4 cm de altura), realiza el primer aclareo dejando solo la planta más vigorosa cada 10 cm.
Trasplante y plantón directo
El trasplante definitivo al huerto se hace cuando las plantones tengan 4‑5 hojas y la temperatura nocturna se mantenga por encima de 12 °C de forma estable, normalmente en abril en la península. Haz una zanja de 20 cm de profundidad, incorpora abono orgánico (½ kg por m²) y coloca cada plantón a 20‑25 cm de distancia. Si prefieres comprar plantón, escoge ejemplares con raíces bien formadas y sin hojas amarillentas; la compra en viveros locales suele garantizar variedades adaptadas al clima de tu zona.
3. Cuidados durante el cultivo
Riego
La espinaca necesita un riego regular pero moderado. En la fase vegetativa aplica 2‑3 L de agua por planta cada 2‑3 días si la lluvia es escasa; en pleno verano, cuando la evaporación aumenta, duplica la cantidad y riega diariamente si las temperaturas superan los 25 °C. Es fundamental regar al ras del suelo y evitar que el agua caiga sobre las hojas, ya que la humedad foliar favorece el mildiú. El riego por goteo o con manguera de micro‑aspersión es la opción más eficiente y reduce la aparición de enfermedades.
Fertilización
En el momento del trasplante, incorpora 30 g de fertilizante N‑P‑K 10‑10‑10 por m². Después, cada 3‑4 semanas aplica un fertilizante rico en potasio (5‑10‑15) para promover el desarrollo de hojas robustas y evitar el amarilleo. Si trabajas con abonos orgánicos, un café molido o cáscara de huevo triturada aporta calcio y nitrógeno de liberación lenta, ideal para cultivos de hoja que se cosechan a corto plazo.
Entutorado y soporte
La espinaca rara vez necesita soportes, pero en suelos muy arenosos o en cultivos intensivos puede beneficiarse de una ligera malla anti‑pájaros para evitar que las aves pican los brotes jóvenes. Coloca la malla a 15 cm sobre la planta y fíjala con estacas de bambú; es reutilizable y permite una buena circulación del aire.
Poda y mantenimiento
Mantén el huerto libre de hojas enfermas retirándolas inmediatamente con tijeras limpias. A medida que la planta crece, realiza una cosecha de hojas exteriores cada 5‑7 días; esto estimula el rebrote y evita que la planta “se apunte” a la floración prematura. Evita cortar más del 50 % de la masa foliar en una sola pasada, porque debilita la planta y favorece la aparición de plagas.
Control de malas hierbas y acolchado
El acolchado con paja, corteza de pino o plástico biodegradable de 5‑8 cm de espesor ayuda a conservar la humedad, suprime las hierbas competidoras y mantiene la temperatura del suelo estable. En huertos urbanos, las cajas de verduras con una capa de virutas de madera son una solución práctica y estética. Deshierba a mano cuando las semillas emergen, antes de que se establezca un follaje denso.
4. Calendario de cultivo regional
Sur y Mediterráneo (Almería, Murcia, Valencia): siembra en semillero en febrero‑marzo, trasplante en abril y cosecha continua de mayo a octubre. En climas cálidos, la segunda siembra se hace a finales de julio para obtener una cosecha de otoño antes de que el calor extremo detenga el crecimiento.
Meseta Central (Madrid, Castilla‑La Mancha): abre el semillero en marzo‑abril, trasplanta en mayo cuando las noches superan los 12 °C, y cosecha de junio a septiembre. En zonas de alta altitud, una segunda siembra en septiembre permite una producción de otoño, siempre que las heladas no lleguen antes de noviembre.
Norte Atlántico (Galicia, Asturias, Cantabria): la siembra se programa para abril‑mayo, evitando el exceso de humedad de los primeros meses. El trasplante se realiza en junio y la cosecha se extiende de julio a noviembre, aprovechando la temperatura moderada y la lluvia regular que favorecen el crecimiento vigoroso de la hoja sin necesidad de riego adicional.
5. Problemas comunes y soluciones
Plagas
Pulgón verde: aparecen en brotes tiernos, dejando una secreción dulce que favorece la aparición de fumagina negra. Solución ecológica: pulveriza jabón potásico al 1 % (10 ml por litro) cada 7 días, o introduce coccinélidos (mariquitas) que los devoran rápidamente. Evita el uso de insecticidas sintéticos que pueden dañar a las abejas que polinizan otras hortalizas del huerto.
Caracoles y babosas: se sienten atraídos por la humedad del suelo. Un truco que funciona muy bien es colocar cáscaras de huevo trituradas alrededor de cada planta; el borde afilado les impide pasar. También puedes usar trampas de cerveza: entierra un vaso hasta el borde y llénalo con cerveza; los moluscos caen dentro y luego se retiran al día siguiente.
Enfermedades
Mildiú (Oidiopsis sp.): manchas amarillentas y finas telarañas en la superficie de las hojas, típico en condiciones de alta humedad y poca ventilación. Prevención: riega siempre al pie de la planta y mantén una distancia de 30 cm entre filas para favorecer la circulación del aire. Tratamiento: aplica caldo de ortiga (infusión de 1 kg de ortiga en 10 L de agua) cada 10‑12 días, o utiliza un fungicida ecológico de cobre a razón de 2 g por L de agua.
Podredumbre de raíces: ocurre cuando el suelo está encharcado. Solución: mejora el drenaje añadiendo arena gruesa y perlita, y reduce el riego a 2‑3 L por planta cada 3‑4 días en lugar de daily. Si la infección está avanzada, excava la zona afectada y elimina las raíces enfermas, luego repón con sustrato fresco.
Problemas fisiológicos
Deficiencia de nitrógeno: hojas amarillas con venas verdes, crecimiento lento. Solución: aplica fertilizante rico en nitrógeno (N‑P‑K 20‑10‑10) a 30 g por m² o incorpora café molido como mantillo orgánico. Estrés por calor: cuando las temperaturas superan los 28 °C, las hojas pueden volverse amargas y cerrar los estomas. Evita el estrés regando en la sombra del mediodía y proporcionando sombra parcial con mallas de sombra del 30 % de cobertura.
6. Cosecha
Cosecha la espinaca cuando las hojas alcanzan entre 10 y 15 cm de longitud y presentan un tono verde intenso. Si prefieres hojas tiernas para ensaladas, corta las hojas exteriores a partir de 30‑40 días después del trasplante; si buscas hojas más robustas para cocidos, espera 45‑50 días. Usa una cuchilla afilada o tijeras y corta a unos 2 cm del tronco para que la planta siga produciendo nuevos brotes.
La recolección se hace de forma continua: corta solo lo necesario y deja el resto, lo que favorece el rebrote y prolonga la temporada de producción hasta 2‑3 meses. En climas templados, la última cosecha suele terminar antes de que las primeras heladas lleguen, alrededor de noviembre en el norte y diciembre en el sur.
7. Consejos finales y trucos
Asociaciones beneficiosas
Planta aliños como acebijo, caléndula o menta al borde del huerto de espinaca; estos compañeros repelen pulgones y atraen insectos benéficos. Además, una línea de rúcula a unos 30 cm de distancia actúa como barrera natural contra los caracoles y mejora la diversidad de sabores en la cosecha.
Variedades recomendadas en España
- ‘Matador’: variedad española de rápida maduración, tolerante a temperaturas de 12‑20 °C, ideal para la meseta.
- ‘Gigante de Navarra’: hojas muy grandes, excelente para guisos y tortillas, se adapta bien a climas atlánticos.
- ‘Blanca de Ocaña’: de hoja verde pálida, resistente al mildiú y muy apreciada en la zona de Castilla‑La Mancha.
Trucos del hortelano
Un truco que funciona muy bien es riegar con agua de remojo de arroz una vez al mes; aporta silicio y refuerza la pared celular de las hojas, haciendo que las plantas sean menos atractivas para los pulgones. Otro consejo: rodea la zona de cultivo con una cinta de cobre (1 m de cinta, 1 cm de ancho) para crear una ligera barrera eléctrica que ahuyenta a los caracoles sin dañar el suelo.
Errores comunes a evitar
- No sembrar cuando el suelo está frío (< 10 °C) porque la germinación será lenta y irregular.
- Regar en exceso, creando piscinas de agua que favorecen la pudrición de raíces.
- No retirar las hojas dañadas; los tejidos muertos son foco de hongos y reducen la calidad de la cosecha.
8. Conclusión
Cultivar espinaca en España es una tarea accesible y gratificante: basta con respetar el calendario de siembra, mantener un riego moderado y estar atento a las plagas típicas. La combinación de una preparación cuidadosa del suelo, fertilización equilibrada y cosecha continua te garantizará hojas verdes, sabrosas y nutritivas durante varios meses.
Con la información práctica de esta guía y los trucos ecológicos que he compartido, estarás listo para disfrutar de tus propias hojas frescas año tras año. No te desanimes si al principio aparecen algunos problemas; la horticultura es un aprendizaje continuo y cada temporada te hará más experto. ¡Manos a la tierra y a disfrutar de la espinaca recién cortada!