Cultivo de guisante: Guía Completa Paso a Paso
- 18 Oct, 2025
1. Introducción
Cultivar guisantes en casa sigue siendo una de esas tradiciones que, aunque parezcan de otro tiempo, siguen triunfando en los huertos de toda España. Desde los guisantes de Elche que acompañan nuestras potajes hasta las variedades dulces que usamos en ensaladas, su sabor fresco y su alto contenido de proteínas los hacen irresistibles.
En cuanto a dificultad, el cultivo de guisante se sitúa en la categoría fácil‑media: basta con respetar el clima, el suelo y los cuidados básicos y cualquier aficionado logrará una buena cosecha. En esta guía completa descubrirás todo lo que necesitas saber, desde la preparación del terreno hasta la recogida, con consejos adaptados a las distintas zonas climáticas de la península.
2. Requisitos de Cultivo
Los guisantes prefieren climas templados entre 12 y 20 °C; las temperaturas superiores a 25 °C ralentizan la germinación y pueden afectar la calidad del grano. Por eso, las regiones Mediterráneas (Valencia, Murcia), la Meseta Central (Madrid, Castilla‑León) y la zona Atlántica (Galicia, Asturias) pueden acogerlos, aunque cada una exige un calendario diferente.
En cuanto a luz, los guisantes necesitan 5‑6 horas de sol directo al día. En zonas muy cálidas del sur, es aconsejable plantar en orientación noreste para evitar el sol de la tarde. El suelo ideal es franco‑arenoso, bien drenado y con un pH entre 6.0 y 6.5. Si el terreno es arcilloso, incorpora 30 % de arena gruesa y 2‑3 kg de compost por m² para mejorar la estructura y aportar materia orgánica.
Los guisantes forman una red de raíces poco profundas (máx. 30 cm), por lo que la distancia entre filas debe ser de 45‑60 cm y la separación entre plantas de 2‑3 cm en la hilera. En macetas, el recipiente mínimo recomendado es de 10 L y debe tener buen drenaje; una mezcla de tierra de huerto con perlita (50 % / 50 %) funciona perfectamente.
3. Siembra o Plantación
Cuándo sembrar
En la zona mediterránea (Andalucía, Levante) la siembra en semillero puede iniciarse en febrero‑marzo, cuando la temperatura del suelo supera los 8 °C. En la Meseta el momento idóneo es marzo‑abril, y en la zona atlántica lo más seguro es abril‑mayo, evitando los helados tardíos.
Siembra de semillas
Los guisantes se plantan mejor directamente en el suelo, pero si el clima es incierto se puede usar un semillero bajo cubierta. Esparce las semillas a una profundidad de 2‑3 cm, dejando 2‑3 cm entre ellas. Mantén la humedad constante: regar con un rociador fino cada día hasta que germinen, lo que suele ocurrir en 7‑10 días a 15‑18 °C.
Trasplante y plantón directo
Si iniciaste el semillero, trasplanta las plántulas cuando tengan 4‑5 hojas verdaderas y la temperatura nocturna esté por encima de 10 °C. Hazlo con cuidado de no dañar la raíz primaria; entierra la planta hasta la primera hoja para favorecer la aparición de raíces adventicias.
Si prefieres comprar plantones, elige ejemplares con tallos firmes, sin signos de amarilleo y con un buen desarrollo de raíces en el envase. Un buen plantón ya te ahorrará 2‑3 semanas de espera y reducirá el riesgo de malezas competitivas.
4. Cuidados Durante el Cultivo
Riego: Durante la fase de crecimiento vegetativo, los guisantes necesitan aproximadamente 2‑3 L de agua por metro lineal cada 2‑3 días. En pleno verano, aumenta a 4 L y riega preferentemente al amanecer para evitar la evaporación excesiva. Evita mojar el follaje; el exceso de humedad sobre la hoja favorece el oídio. El riego por goteo con emisores de 2 L/h es la opción más eficiente y “eco‑friendly”.
Fertilización: Al plantar, incorpora 50 g de abono orgánico de alto contenido en nitrógeno (N ≈ 5 %) por m². A los 30‑40 días de crecimiento, aplica un fertilizante equilibrado 10‑10‑10 a razón de 30 g por m², distribuido en 2 aplicaciones quincenales. Cuando aparecen las primeras flores, cambia a un fertilizante rico en potasio (K ≈ 20 %) – por ejemplo 5‑5‑20 – para estimular la formación de vainas; la dosis es 20 g por m² cada 3‑4 semanas.
Entutorado y soporte: Los guisantes trepadores necesitan soportes desde que alcanzan 30 cm de altura. Construye una espaldera de 1‑1,2 m de altura con varillas de bambú o alambre galvanizado, colocando los tuyos cada 30 cm. Si cultivas la variedad ‘Corteza’ (enana), basta con una simple cuerda atada a una estaca. Atar los tallos con cintas de yute permite que la planta se sujete sin dañar el tallo.
Poda y mantenimiento: Los guisantes no requieren poda importante, pero elimina las hojas más viejas que toquen el suelo para evitar la proliferación de hongos. En climas húmedos, una corta poda de “ventilación” (eliminando hojas densas en el interior del haz) ayuda a que el aire circule y reduce la humedad.
Control de malas hierbas: La técnica de acolchado con paja o corteza de pino (5‑10 cm de espesor) mantiene la humedad, suprime las malezas y protege las raíces del calor excesivo. Si prefieres una solución más económica, cubre la base de la halo con cáscaras de huevo trituradas; además de impedir las malas hierbas, aportan calcio al suelo al descomponerse.
Polinización y asociaciones: Aunque los guisantes son autosuficientes, sembrar flores de consorcio como lavanda o romero atrae polinizadores y aleja plagas como la mosca de la col. Evita colocar puerros o coles cerca, pues comparten enemigos comunes (pulgón de la col).
5. Calendario de Cultivo Regional
En la zona mediterránea (Valencia, Murcia, Almería), la siembra directa puede iniciarse en febrero y el primer riego se programa a principios de marzo. El trasplante a la parcela se hace en abril, cuando las noches rondan los 12‑14 °C. La cosecha comienza a finales de junio y se extiende hasta septiembre, con un ciclo total de ≈ 120‑150 días desde la siembra.
En la meseta central (Madrid, Castilla y León), la siembra en semillero se programa para marzo‑abril; el trasplante al campo se realiza en mayo, coincidiendo con temperaturas nocturnas superiores a 10 °C. La primera cosecha aparece en julio, y el pico de producción se sitúa entre agosto y octubre. El ciclo completo llega a ≈ 130‑160 días.
En la zona atlántica (Galicia, Asturias, Cantabria), la lluvia abundante permite iniciar la siembra en abril‑mayo; el suelo suele estar suficientemente cálido a finales de mayo. El trasplante se hace en junio y la cosecha se prolonga hasta noviembre, ya que el clima templado retrasa la maduración. Aquí el ciclo total puede alcanzar los 180 días, ofreciendo una cosecha más extendida.
6. Problemas Comunes y Soluciones
Pulgón del guisante – Pequeños insectos verdes que se agrupan en el envés de las hojas. Si los detectas, rocía con jabón potásico al 2 % (20 ml en 1 L de agua) cada 5‑7 días, y si es posible, planta mariquitas alrededor; son depredadoras naturales que controlan la plaga.
Mildiu – Manchas amarillentas que se extienden por la hoja inferior, frecuente en zonas húmedas como la costa atlántica. La prevención pasa por regar al pie de la planta, evitando humedecer el follaje, y usar acolchado para reducir la humedad del suelo. En caso de brote, aplica un caldo bordelés (cobre y azufre) a razón de 15 g por 10 L de agua y repite cada 7‑10 días.
Podredumbre de la raíz – Aparece cuando el suelo retiene demasiada agua, generando raíces negras y blandas. El remedio es mejorar el drenaje añadiendo grava o arena gruesa y reducir el riego a 4‑5 L por planta en lugar de varios litros a diario. Si la infección está avanzada, elimina las plantas afectadas para evitar la propagación.
Carencias de nitrógeno – Hojas amarillentas y vigor bajo indican falta de N. Aplica fertilizante orgánico rico en nitrógeno (guano de murciélago o humus de lombriz) a razón de 30 g por m² en la fase vegetativa. Evita el exceso, que puede favorecer la aparición de pulgones.
Estrés por calor – En el sur, temperaturas superiores a 28 °C pueden provocar pérdida de flores y vaina vacía. Solución: sombrea parcialmente con una malla anti‑sol a partir de las 12 h y riega en la mañana. Un riego profundo y menos frecuente ayuda a que las raíces busquen agua a mayor profundidad, reduciendo el estrés.
7. Cosecha
Cosecha los guisantes cuando las vainas estén llenas y los granos se vean tibios y bien formados, pero antes de que la vaina empiece a endurecerse. En la mayoría de las variedades, esto ocurre 15‑20 días después de la apertura de la primera flor. Corta las vainas con una tijera de podar o simplemente rompe el tallo con la mano; al hacerlo con el tallo bajo evitarás dañar la planta y podrás seguir cosechando durante 2‑3 semanas más.
En la zona mediterránea la cosecha se extiende de junio a septiembre, mientras que en la meseta y la zona atlántica puede prolongarse hasta octubre‑noviembre. No esperes a que las semillas se sequen dentro de la vaina; el sabor se vuelve dulce y la textura más cerosa, ideal para consumir fresca o congelar.
8. Consejos Finales y Trucos
Asociaciones beneficiosas: Planta albahaca o menta entre los hileras de guisantes; sus aceites esenciales repeleen a la mosca de la col y mejoran el sabor del guisante. Por otro lado, una fila de trébol blanco a los bordes ayuda a fijar nitrógeno en el suelo, reduciendo la necesidad de fertilizante nitrogenado.
Variedades recomendadas:
- ‘Clement’ – temprana, gran rendimiento y buen sabor, perfecta para la costa mediterránea.
- ‘Snow Pea’ (guisante de nieve) – vaina comestible, ideal para ensaladas y se adapta bien a la zona atlántica.
- ‘Matilde’ – resistente al frío, apta para la meseta y para plantaciones tardías.
Truco del hortelano: Antes de la floración, aplica una capa fina de harina de huesos (≈ 20 g/m²). El fósforo favorece la formación de vainas y, al ser de liberación lenta, no quema la planta. Otro truco: riegos de agua de lluvia almacenada en barriles reducen el riesgo de sales acumuladas, un punto crítico en zonas con agua dura como la costa mediterránea.
Errores comunes a evitar:
- No sembrar cuando la temperatura del suelo está por debajo de 8 °C, pues la germinación se retrasa o falla.
- Regar en exceso y dejar el suelo encharcado, lo que propicia la podredumbre de la raíz.
- Olvidar el entutorado; sin soporte, las vainas caen al suelo y se pudren rápidamente.
9. Conclusión
El cultivo de guisante es una actividad accesible que, con una correcta planificación del calendario, el manejo del riego y la fertilización adecuada, brinda una cosecha abundante y nutritiva. Desde la siembra en febrero (sur) hasta la recolección en octubre (norte), cada paso tiene su lógica y su momento preciso.
Aunque el proceso implica vigilancia – prevención de plagas, control de la humedad y soporte estructural – la recompensa es enorme: guisantes frescos, crujientes y ricos en proteína para tus sopas, ensaladas y platos tradicionales. Ponte manos a la tierra, sigue estos consejos y verás cómo tu huerto se llena de color verde y vaina dulce año tras año. ¡A cultivar y disfrutar!