Cómo cultivar habas: guía completa paso a paso
- 28 Oct, 2025
1. Introducción
Si te preguntas cómo cultivar habas en tu huerto, has llegado al sitio adecuado. La haba (Vicia faba) es una leguminosa tradicional en la gastronomía española: desde el cocido de Málaga hasta los guisos de Castilla y León, su sabor terroso y su alto contenido proteico la hacen imprescindible en la mesa de otoño. Además, sus raíces fijan nitrógeno, mejorando la salud del suelo para los cultivos posteriores.
Aunque el cultivo de habas se considera de dificultad media, no necesitas experiencia previa. Con los pasos que te detallo en esta guía, cualquier vecino con un rincón soleado o una maceta grande podrá obtener cosechas abundantes, sin importar si resides en la costa mediterránea, en la meseta central o en los verdes valles atlánticos.
2. Requisitos de Cultivo
Clima y temperatura
Las habas toleran un rango térmico amplio, pero el óptimo se sitúa entre 10 °C y 18 °C durante la germinación y entre 12 °C y 22 °C en la fase de desarrollo. Son bastante resistentes al frío; pueden soportar heladas ligeras (hasta -2 °C) sin daño severo, lo que las hace perfectas para la zona continental (Madrid, Castilla‑La Mancha) y para los valles atlánticos (León, Asturias) donde la primavera llega más tarde. En la zona mediterránea (Valencia, Murcia) el problema no es el frío sino el calor excesivo: cuando las temperaturas superan los 28 °C la producción de gusanos disminuye y la planta puede marchitarse.
Luz solar
Necesitan al menos 6 h de sol directo al día para producir buenos tallos y vaina. En climas muy calurosos, una exposición de 4‑5 h mañana‑tarde con sombra parcial al mediodía ayuda a evitar el estrés térmico.
Suelo
El sustrato ideal es franco‑arenoso con buen drenaje. Un pH entre 6.0 y 6.8 favorece la asimilación de nitrógeno. Si el suelo es pesado (arcilloso), mejora la estructura añadiendo 30 g de perlita o arena gruesa por cada kilogramo de tierra y cubriéndolo con una capa de 5‑10 cm de compost bien descompuesto. La materia orgánica recomendada es 3‑5 kg de compost o estiércol bien curado por m², lo que aporta los micronutrientes que la haba necesita para una fijación eficiente del nitrógeno.
Espacio y macetas
Cada planta requiere 40‑50 cm de distancia entre filas y 30‑35 cm entre individuos en la misma fila. La profundidad de la raíz puede alcanzar 50 cm, por lo que en macetas el mínimo aconsejable es 30 L para variedades de tipo temprano y 40‑50 L para los largos (como la “Negra da Vila”).
3. Siembra o Plantación
Cuándo sembrar
En la zona mediterránea (Andalucía, Levante) la siembra se realiza entre finales de febrero y principios de marzo, cuando la temperatura del suelo alcanza 8 °C. En la meseta central (Madrid, Segovia) lo recomendable es abril, y en la zona atlántica (Gijón, Lugo) entre mediados de abril y principios de mayo. Si el pronóstico indica heladas nocturnas, pospón la siembra al menos una semana.
Siembra de semillas
La haba se siembra mejor en semillero protegido (bandejas o macetas pequeñas) para controlar la germinación. Usa un sustrato ligero (turba + arena 2:1) y planta la semilla a 5 mm de profundidad. Mantén la humedad constante; la germinación ocurre en 7‑12 días a 12‑15 °C. Cuando las plántulas tengan 2‑3 hojas verdaderas (aprox. 3‑4 cm de altura), trasplántalas al terreno definitivo.
Trasplante
El momento ideal para el trasplante es cuando el riesgo de helada haya desaparecido y la temperatura nocturna sea ≥12 °C de forma estable. En la mayoría de España, esto ocurre a mediados de mayo. Antes de plantarlas, endurece las plántulas sacándolas al exterior 2‑3 h al día, incrementando el tiempo en 15‑30 minutos cada día durante una semana.
Al plantar, cava un surco de 30 cm de profundidad, coloca las plántulas a 40 cm de distancia y cúbrelas con 2‑3 cm de tierra. Riega abundantemente para asentar el sustrato.
Plantón directo (alternativa)
Si prefieres comprar plantones en vivero, busca tallos de 30‑35 cm con 3‑4 hojas y sin signos de podredumbre. Asegúrate de que el vivero haya usado sustrato libre de patógenos. El plantón directo reduce el tiempo de espera, pero requiere una régula de riego más estricta al inicio.
4. Cuidados Durante el Cultivo
Riego
Durante la fase vegetativa, la haba necesita 2‑3 L de agua por planta cada 3‑4 días en primavera, incrementando a 4‑5 L en verano cuando las temperaturas alcancen los 25‑28 °C. Lo más eficaz es el riego por goteo con emisores de 4 L/h, que evita que el agua moje las hojas y reduce la aparición de mildiú. Señales de falta de agua incluyen hojas marchitas y pérdida de vigor; exceso se nota en hojas amarillentas y raíz pudrida.
Fertilización
Aunque la haba fija su propio nitrógeno, al inicio del crecimiento benefician fertilizantes ricos en fósforo. Aplica un fertilizante 10‑5‑10 a razón de 30 g por m² cuando las plantas tengan 15 cm de altura, y repite a los 30 días. En la fase de formación de vainas, cambia a un fertilizante alto en potasio (5‑10‑15), 40 g por m², cada 45 días. Evita el exceso de nitrógeno, pues favorece el crecimiento vegetativo y reduce la producción de vaina.
Entutorado y soporte
Las variedades alto‑crecientes (tipo ‘Negra da Vila’) pueden necesitar soporte a partir de los 50 cm de altura. Usa estacas de caña de 1,5 m o jaulas de alambre y sujétalas con cinta de raso o cordel de cáñamo. Instálalas cuando las plantas alcancen 30‑35 cm, evitando dañar la raíz principal.
Poda y mantenimiento
En la mayoría de las habas no es necesaria la poda, pero eliminar brotes laterales débiles (los que aparecen en la base) mejora la circulación del aire. Cuando veas hojas amarillentas en la zona inferior, retíralas para prevenir hongos.
Control de malas hierbas
El acobijo de la haba es la competencia de hierbas que roba nitrógeno. Cubre el suelo alrededor de las plantas con paja o corteza de pino (5‑10 cm de espesor). Además, realiza una escarda manual cada 10‑15 días antes de que las hierbas lleguen a 5 cm de altura.
Prevención de enfermedades
Mantén el riego al nivel del suelo, nunca rociando sobre el follaje, para limitar el mildiú gris. En caso de aparición, aplica cobre fungicida (1 kg/ha) o una solución de ajo y leche (1 cucharada de ajo machacado + 1 cucharada de leche por litro de agua).
5. Calendario de Cultivo Regional
En la zona mediterránea (Valencia, Alicante), la siembra en semillero inicia en febrero, el trasplante se hace en abril y la cosecha se extiende de junio a septiembre. El ciclo completo, desde la germinación hasta la madurez de la vaina, dura ≈ 120‑130 días.
En la meseta central (Madrid, Ávila), la siembra se retrasa a marzo‑abril, el trasplante a mayo y la cosecha se sitúa entre julio y octubre. Allí el ciclo se alarga a ≈ 140‑150 días debido a la mayor latencia de la semilla bajo temperaturas más bajas.
En la zona atlántica (A Coruña, Bilbao), la siembra comienza en abril, el trasplante en mayo‑junio y la recolección se prolonga hasta noviembre, aprovechando la humedad constante y los veranos suaves. En estas latitudes el ciclo puede alcanzar ≈ 150‑160 días.
6. Problemas Comunes y Soluciones
Pulgón verde: Pequeños insectos que se agrupan en los brotes jóvenes, provocando hoja enrollada y secreción melosa. Solución rápida: spray de jabón potásico al 2 % (1 cucharada por litro) o la introducción de mariquitas (Coccinellidae) que se alimentan de ellos.
Mildiú gris (Oidium): Aparición de un fino polvo grisáceo sobre hojas, más frecuente en la zona atlántica por la alta humedad. Prevención: riego basal, buena ventilación y cobertura con paja. Tratamiento: solución de bicarbonato (1 cucharada en 1 L de agua) pulverizada cada 7‑10 días, o cobre fungicida según indicaciones.
Podredumbre de la raíz: Causada por suelos mal drenados y exceso de agua. Señal: tallos amarillentos y raíces negras y blandas. Solución: mejora el drenaje con arena gruesa y grava en el fondo del surco; reduce la frecuencia de riego y, si es necesario, trasplanta a un sitio más elevado.
Deficiencia de potasio: Hojas con bordes amarillos y frutos menores. Solución: aplica sulfato de potasio a razón de 50 g/m² cada 60 días o incorpora cáscaras de plátano en el compost.
Gusano de la haba (Bruchus rufimanus): Pequeño escarabajo que perfora las semillas. Prevención: cubre las vainas maduras con malla anti‑insectos y retira cualquier vaina dañada antes de que el escarabajo se alquite.
7. Cosecha
La mejor señal de que la haba está lista para la cosecha es cuando las vainas cambian de verde intenso a verde amarillento y empiezan a secarse ligeramente en el extremo. Además, los granos en su interior se vuelven más firmes al tacto. Cosecha entre 90 y 120 días después del trasplante, dependiendo de la variedad y la temperatura.
Para recolectar, corta la vaina con una tijera de podar dejando un centímetro del tallo adherido. Evita arrancar la planta completa, porque los tallos pueden seguir produciendo nuevas vainas si el clima sigue favorable. Realiza la recolección cada 3‑4 días en el pico de producción para maximizar la calidad y evitar que las vainas se abran y pierdan semillas.
8. Consejos Finales y Trucos
Asociaciones beneficiosas: Plantar zanahorias o remolachas al borde del hilera de habas atrae a moscas de la tierra que depositan huevos de depredadores naturales. La albahaca aleja a los pulgones y, con su aroma, mejora la aromatización de las vainas. Evita colocar patatas cerca, ya que comparten el mismo nematodo (poco manejable).
Variedades recomendadas:
- ‘Negra da Vila’ (Galicia): excelente para climas húmedos y su vaina negra es muy apreciada en la gastronomía del norte.
- ‘Agridulce’ (Andalucía): tolerante al calor y produce granos de sabor dulce‑ácido, ideal para guisos de verano.
- ‘Fasolia’ (Cataluña): de crecimiento rápido, perfecta para cultivos familiares de corta duración.
Truco del hortelano: antes de la primera lluvia fuerte, cubre el suelo con una capa fina de paja mojada; la humedad se mantiene estable y se reduce la evaporación, lo que favorece una germinación más homogénea. Además, una aplicación ligera de ceniza de madera (≈ 100 g/m²) aporta potasio y ayuda a controlar plagas de larvas.
Errores comunes a evitar:
- Sembrar demasiado pronto en la costa mediterránea y arriesgarse a heladas tardías.
- Regar con abundancia sobre el follaje, lo que provoca mildiú.
- No endurecer las plántulas antes del trasplante, lo que produce shock y caída de tallos.
9. Conclusión
Cultivar habas en España combina facilidad y beneficios agronómicos: una leguminosa que enriquece el suelo y aporta proteínas a tu mesa. Sigue los pasos de esta guía – siembra en el momento adecuado, cuida el riego y la fertilización, protege contra las plagas más habituales y realiza una cosecha oportuna – y verás cómo cada vaina se llena de sabor y tradición.
La dificultad media del cultivo se recompensa con una producción generosa y con la satisfacción de contribuir a un huerto más sostenible. Atrévete, prepara el terreno y, como buen vecino hortelano, comparte tus experiencias con otros cultivadores. ¡A sembrar y disfrutar de las habas frescas este año!