Cultivo de hierbabuena: Guía Completa Paso a Paso
- 07 Nov, 2025
1. Introducción
Cultivar hierbabuena en casa es una de esas pequeñas alegrías que hacen que cualquier huerto sea más aromático y útil. Esta menta típica de la península, con su hoja verde brillante y su aroma mentolado, se emplea tanto en la cocina mediterránea como en infusiones y remedios caseros. Además, su capacidad para repeler algunas plagas la convierte en una aliada natural del huerto.
Aunque la hierbabuena se adapta a casi cualquier clima de España, requiere ciertos cuidados para evitar que se vuelva invasiva. En esta guía podrás aprender desde la preparación del suelo, pasando por la siembra y el mantenimiento, hasta la cosecha y el control de problemas habituales. Todo ello con datos concretos de temperatura, riego y fertilización, y con ejemplos para el Mediterráneo, la meseta y la zona atlántica.
2. Requisitos de cultivo
Clima y temperatura
La hierbabuena prefiere temperaturas entre 15 °C y 25 °C durante el día. Soporta ligeras heladas de -2 °C a 0 °C una vez establecida, pero su crecimiento se ralentiza considerablemente. En la zona mediterránea (Andalucía, Valencia, Baleares) se desarrolla sin problemas; en la meseta (Madrid, Castilla‑La Mancha) es mejor plantarla a finales de primavera cuando el riesgo de helada ha pasado; en el norte atlántico (Galicia, Asturias) prospera gracias a los veranos suaves y al abundante nivel de humedad.
Luz solar
Necesita 4‑6 horas de sol directo al día, aunque tolera semisombra. Si la expone a sol pleno en pleno verano del interior peninsular, es aconsejable proporcionar sombra ligera mediante mallas o una zona de refugio para evitar que el follaje se queme.
Suelo
Prefiere suelos franco‑arenosos, bien drenados y con un pH entre 6.0 y 7.0. En suelos arcillosos pesados, mejora la estructura añadiendo 2‑3 kg de arena gruesa y un puñado de compost por cada metro cuadrado. La hierbabuena no tolera encharcamiento; por eso, la capa de grava o el acolchado de paja son muy útiles para favorecer la aireación y evitar la pudrición de raíces.
Espacio y macetas
En el huerto, planta la hierbabuena con una separación de 30‑40 cm entre individuos, lo que permite que sus rizomas se expandan sin competir demasiado. Si optas por el cultivo en contenedor, elige macetas de 20‑30 litros con buen drenaje y una capa de grava de 2 cm en el fondo. Un buen sustrato para macetas sería una mezcla 2:1 de tierra de jardín y compost, más una pequeña cantidad de perlita para evitar la compactación.
3. Siembra o plantación
Cuándo sembrar
En la zona mediterránea la siembra directa o el trasplante puede iniciarse en febrero‑marzo, cuando la temperatura del suelo supera los 12 °C. En la meseta, es más seguro esperar a abril‑mayo; mientras que en la zona atlántica, la siembra se realiza entre marzo‑abril, aprovechando la humedad natural del clima. Si partimos de plántulas, basta con que las temperaturas nocturnas se mantengan por encima de 10 °C de forma constante.
Siembra de semillas
La hierbabuena se propaga con facilidad a partir de semillas, pero la vía más rápida es el reparto de esquejes. Si decides sembrar semillas, distribúyelas sobre la superficie del sustrato y cúbrelas con una capa fina de 0.5 cm de turba. Mantén una humedad constante; la germinación ocurre en 7‑14 días a 18‑20 °C. Una vez que las plántulas muestren dos pares de hojas verdaderas, puedes trasplantarlas al sitio definitivo o al contenedor.
Trasplante y endurecimiento
Cuando las plántulas alcancen una altura de 10‑12 cm, sácalas del semillero y colócalas en el huerto, dejando 30 cm entre cada una. Para evitar el shock, realiza un endurecimiento de 5‑7 días: cada día incrementa el tiempo fuera del interior, empezando con una hora bajo sombra parcial y terminando con 4‑5 horas bajo pleno sol. Este proceso fortalece los rizomas y disminuye la probabilidad de que la planta se vuelva invasiva fuera del área delimitada.
Plantón comercial (alternativa)
Si prefieres comprar plantones, busca ejemplares con un sistema radicular bien desarrollado y sin signos de sobrecrecimiento. Un buen plantón debe presentar un tallo robusto y hojas de color verde oscuro, sin manchas amarillas. Plantar los juveniles directamente al suelo o a la maceta ahorra tiempo y garantiza una cosecha en 2‑3 meses.
4. Cuidados durante el cultivo
Riego: La jerarquía de la hierbabuena es el agua, pero el exceso mata. Durante la fase vegetativa, suministra 2‑3 litros por metro cuadrado cada 3‑4 días si el clima es templado; en verano, bajo altas temperaturas, aumenta a 4‑5 litros cada 2 días. Riega al ras del suelo, evitando mojar las hojas para prevenir enfermedades fúngicas. En macetas, controla que el sustrato se mantenga húmedo pero no encharcado, revisando el peso del contenedor con el dedo.
Fertilización: La hierbabuena es poco exigente, pero un impulso de nutrientes favorece un follaje más denso. Aplica fertilizante orgánico de liberación lenta a razón de 30 g por m² al inicio del crecimiento, y repite una vez a los 60 días. Si prefieres una opción química, un NPK 10‑10‑10 a ½ cucharada por litro de agua cada 30 días es suficiente. Evita el exceso de nitrógeno, ya que favorece el desarrollo de tallos débiles y una mayor susceptibilidad a plagas.
Entutorado y control de expansión: Aunque la hierbabuena no necesita soporte vertical, sí es útil delimitar su expansión. Coloca una banda de malla plástica o bordes de madera alrededor del macizo para impedir que los rizomas se extiendan más allá del área deseada. En macetas, no es necesario, pero una capa de gravilla en la superficie ayuda a mantener la humedad y a frenar la propagación de raíces por fuera del recipiente.
Poda y mantenimiento: Realiza podas ligeras cada 3‑4 semanas para mantener la planta compacta y estimular la ramificación. Corta los tallos que sobresalgan más de 30 cm y elimina las hojas dañadas o amarillentas. La poda regular también reduce la probabilidad de que la hierbabuena se vuelva invasiva, ya que corta los nuevos brotes que emergen de los rizomas subterráneos.
Control de malas hierbas: El mejor método es el acolchado con paja, corteza de pino o mulch de hojas secas, con un espesor de 5‑8 cm. Además de suprimir hierbas competidoras, el acolchado conserva la humedad y aporta materia orgánica al descomponerse. Si aparecen hierbas persistentes, retíralas a mano antes de que el ritmo de crecimiento de la hierbabuena se acelere.
5. Calendario de cultivo regional
En la zona mediterránea (Andalucía, Murcia, Valencia), la siembra se inicia en febrero‑marzo, el trasplante a campo en abril y la primera cosecha aparece a finales de mayo. La planta sigue produciendo hojas durante todo el verano y el otoño, con una producción ligera en noviembre antes de que el invierno frene su crecimiento. El ciclo completo, desde semilla hasta cosecha continua, dura aproximadamente 6‑8 meses.
En la meseta central (Madrid, Castilla y León), la siembra se pospone a marzo‑abril, trasplante en mayo y cosecha iniciada en julio. Gracias a los veranos calurosos, la hierbabuena sigue ofreciendo hojas hasta octubre, siempre que se riegue adecuadamente. En la zona atlántica (Galicia, Asturias, Cantabria), el clima más húmedo permite sembrar desde marzo; el trasplante se hace en abril‑mayo y la cosecha se extiende de junio a noviembre, con un pico de producción en agosto cuando la temperatura nocturna ronda los 18 °C.
6. Problemas comunes y soluciones
Pulgón: Pequeños insectos verdes o negruzcos que se aglomeran en los brotes jóvenes. Si los detectas, pulveriza una solución de jabón potásico al 1 % (10 ml por litro de agua) cada 7‑10 días. Como medida preventiva, planta caléndula o albahaca cerca, ya que atraen depredadores naturales como mariquitas.
Araña roja: Ácaros que dejan finas telarañas y manchas amarillas en las hojas. El control ecológico consiste en aplicar aceite de neem al 2 % (20 ml por litro) cada 14 días, y aumentar la ventilación mediante una poda ligera. Evita el riego por aspersión, pues la humedad favorece su proliferación.
Mildiu (sudoración): Manchas amarillentas que se convierten en una capa grisácea sobre la superficie foliar, típicas en climas húmedos del norte. Prevenirla incluye riegos al pied en lugar de mojado de hoja y un acolchado fértil que reduzca la evaporación. En caso de infección, rocía cobre orgánico (cobre quelatado) a 2 g por litro y repite cada 10 días hasta que la enfermedad desaparezca.
Raíz podrida: Aparece cuando el sustrato está saturado y las raíces se oscurecen. La solución inmediata es drainaje mejorado: añade una capa de grava de 2 cm al fondo de la maceta y reduce la frecuencia de riego a una vez cada 4‑5 días en verano. Si la planta está en el huerto, crea surcos verdes y eleva los bancos de cultivo unos 20 cm para favorecer la salida del exceso de agua.
7. Cosecha
La hierbabuena está lista para cosechar cuando las hojas alcanzan su pleno tamaño y aroma, normalmente a los 45‑60 días después del trasplante. El mejor momento es durante la mañana, antes de que el sol seco disipe los aceites esenciales. Corta los tallos con tijeras afiladas, dejando al menos 5 cm de tallo para que la planta brote nuevamente. Puedes cosechar cada 7‑10 días durante la temporada alta, asegurándote de no eliminar más del ⅓ del follaje en una sola sesión para evitar el estrés.
8. Consejos finales y trucos
Asociaciones beneficiosas: Plantar hierbabuena junto a lechuga, espinacas o zanahorias ayuda a repeler pulgones y atrapa moscas blancas, mientras que los tomates se benefician de su efecto aromático que disuade ciertos nematodos. Evita situarla cerca de pimientos o berenjenas, pues compite por nutrientes y puede favorecer la aparición de ácaros.
Variedades recomendadas: En España la más extendida es Mentha spicata ‘Hierbabuena’, de hojas lisas y aroma intenso. Para climas más fríos, la Mentha ‘Apple Mint’ (menta manzana) muestra mejor tolerancia a heladas ligeras y se adapta bien a la meseta. En zonas costeras, la Mentha suaveolens (hierbabuena de pino) tolera la salinidad del aire y ofrece un perfume ligeramente cítrico.
Truco del hortelano: Antes de regar, rocía la base de la planta con agua de remojo de cáscaras de huevo (una taza por cada 5 litros de agua). El calcio extra fortalece la pared celular y reduce la incidencia de plagas como los ácaros. Otro truco es cortar la zona de crecimiento cada vez que la hierbabuena se extienda más de 50 cm; así mantienes el macizo compacto y evitas que se vuelva invasivo.
Errores comunes: No dejar espacio suficiente entre los rizomas (menos de 20 cm) genera un enredo de raíces que dificulta la aireación y favorece el hongo de la raíz. Asimismo, sembrar en sombra permanente limita el contenido de mentol y produce hojas pálidas. Finalmente, olvidar la poda regular hace que la planta quede alta y frágil, complicando la cosecha.
9. Conclusión
Cultivar hierbabuena es una tarea accesible para cualquier hortelano español: basta con preparar un suelo bien drenado, respetar los rangos de 15‑25 °C, regar con mesura y podar con regularidad. Con el calendario adecuado para tu zona —mediterránea, meseta o atlántica— tendrás un suministro constante de hojas aromáticas que acompañarán tus platos y tus infusiones durante casi todo el año.
Recuerda que la clave está en la observación: adapta riegos, fertilizaciones y podas según la respuesta de la planta y pronto disfrutarás del frescor mentolado que sólo la hierbabuena cultivada en casa puede ofrecer. ¡Manos a la tierra y a disfrutar del aroma!