Cómo cultivar nabos: siembra de otoño, riego y cosecha

Cómo cultivar nabos: siembra de otoño, riego y cosecha

Los nabos se cultivan por siembra directa, sobre todo de finales de agosto a octubre, cuando el calor afloja y los días se acortan; en las zonas frescas también se siembran al principio de la primavera. Es un cultivo rápido y poco exigente: en 6 a 10 semanas tienes raíces de 5–8 cm, tiernas y dulces, siempre que no les falte agua. Su enemigo es el calor: con temperaturas altas y días largos se suben a flor y la raíz se vuelve fibrosa y picante.

Ficha resumen del nabo

AspectoDato
FamiliaCrucíferas (brasicáceas), como las coles, el rábano y la rúcula
CicloAnual en el huerto; 50–90 días según la variedad
Temperatura ideal10–20 °C; aguanta heladas moderadas
ExposiciónSol; algo de sombra en las siembras de finales de verano en el sur
SiembraDirecta, a 1–1,5 cm de profundidad
MarcoLíneas a 25–35 cm; aclarado final a 10–15 cm
RiegoRegular, sin encharcar
CosechaRaíces de 5–8 cm; también hojas (nabizas) y tallos florales (grelos)

Cuándo sembrar nabos

El nabo pide frescor. Germina en un rango amplio de temperaturas, pero engorda bien con días suaves y noches frescas. Estas son las épocas orientativas por clima:

ZonaSiembraCosecha
Litoral mediterráneo y surSeptiembre-diciembre (hasta febrero en la costa)Noviembre-marzo
Meseta y valle del EbroFinales de agosto-septiembre y marzoOctubre-diciembre y mayo-junio
Meseta fría y montañaJulio-agosto y abrilSeptiembre-noviembre y junio-julio
Cornisa atlánticaAgosto-octubre y febrero-abrilOctubre-febrero y mayo-junio
CanariasOctubre-febreroDiciembre-abril

Evita sembrar de mayo a julio en las zonas cálidas: la planta se espiga antes de formar raíz.

Cómo sembrar

El nabo tolera mal el trasplante, así que se siembra directamente en su sitio.

  1. Prepara una tierra suelta y desmenuzada, sin piedras ni terrones, hasta unos 20 cm de profundidad.
  2. Abre surcos de 1–1,5 cm de hondo separados 25–35 cm.
  3. Reparte la semilla a chorrillo fino, procurando que quede una cada 2–3 cm. Es muy pequeña: mezclarla con arena fina ayuda a no amontonarla.
  4. Cubre, presiona ligeramente con el dorso del rastrillo y riega con lluvia fina.
  5. Con la tierra templada nacen en 4–7 días. Hasta entonces mantén la superficie húmeda, sobre todo en las siembras de finales de verano.

Aclareo

Es el paso que más influye en el tamaño de la raíz. Hazlo en dos veces: cuando las plantas tengan 2–3 hojas verdaderas, deja una cada 5 cm; dos o tres semanas después, deja 10–15 cm entre plantas. Las que arrancas en el segundo aclareo se comen como verdura tierna.

Para tener nabos jóvenes durante más tiempo, siembra tandas pequeñas cada 3–4 semanas en lugar de una sola grande.

Variedades

  • ‘Blanco globo cuello violeta’: el más común; raíz redonda y blanca, con la parte que asoma de la tierra teñida de violeta. Productivo y de buena conservación.
  • ‘Bola de nieve’: raíz pequeña, redonda y totalmente blanca, de ciclo corto; ideal para cosechar joven.
  • Nabo gallego: el tipo tradicional de Galicia, que se cultiva sobre todo por sus hojas (nabizas) en otoño y por sus tallos florales (grelos) a finales de invierno.

En semillerías especializadas encontrarás también nabos de raíz alargada o de piel amarilla. Elige según la época y la duración del ciclo que indique el sobre.

Suelo y abonado

Prefiere suelos sueltos, profundos y frescos, con pH entre 6 y 7,5. En tierras arcillosas o compactas las raíces salen deformes; en ese caso, cultiva en bancal elevado o mejora el suelo con compost.

Es poco exigente en abono. Lo ideal es sembrarlo después de un cultivo de verano bien abonado (tomate, calabaza, pimiento), aprovechando lo que queda en el suelo, y añadir como mucho 1–2 kg/m² de compost muy hecho. No uses estiércol fresco: provoca raíces ahorquilladas, atrae plagas del suelo y da un sabor fuerte. En suelos pobres en boro la raíz puede salir con el corazón pardo o hueco; un compost variado y bien maduro suele prevenirlo.

Riego

La regularidad importa más que la cantidad. Un nabo que pasa sed y luego recibe un riego abundante se raja; uno que crece a trompicones queda leñoso y picante.

  • Mantén la tierra húmeda, pero no encharcada, desde la siembra hasta la cosecha.
  • En las siembras de agosto y septiembre en el sur, riega cada 2–3 días hasta que lleguen las lluvias.
  • En otoño e invierno, en la mitad norte, la lluvia suele bastar: riega solo en las rachas secas.

La cinta de goteo o la regadera de lluvia fina funcionan bien. Una vez aclarado, un acolchado ligero de paja ahorra agua y evita que la tierra forme costra.

Cuidados

  • Escardas: al principio las plántulas son pequeñas y las malas hierbas las ahogan. Quítalas a mano o con una azada ligera, sin herir las raíces.
  • Aporcado ligero: si la parte superior de la raíz asoma mucho y prefieres que no se coloree, arrima un poco de tierra.
  • Protección del frío: aguanta heladas moderadas, pero con varios días por debajo de −5 °C la parte de la raíz que asoma puede dañarse. Una capa de paja sobre la línea o una manta térmica bastan para protegerla.

Plagas y enfermedades

ProblemaCómo reconocerloQué hacer
Pulguilla (altica)Hojas jóvenes acribilladas de agujeritos; escarabajos diminutos que saltanMalla antiinsectos desde la siembra, tierra húmeda
Mosca de la colPlantas que se marchitan; larvas blancas con galerías en la raízMalla antiinsectos, rotación, nada de estiércol fresco
OrugasHojas comidas y excrementos verdesRecogida a mano, Bacillus thuringiensis
Pulgón cenicientoColonias grisáceas bajo las hojasJabón potásico, favorecer mariquitas
Caracoles y babosasPlántulas comidas tras noches húmedasRecogida nocturna, barreras, trampas
Hernia de las crucíferasRaíces con bultos deformes y plantas raquíticasRotación larga, encalar suelos ácidos

Las orugas que atacan a las coles también se comen las hojas del nabo; tienes cómo frenarlas en cómo eliminar orugas en coles. La pulguilla es el problema típico de las siembras de finales de verano: una malla fina colocada el mismo día de la siembra suele bastar. Con cualquier tratamiento, lee la etiqueta y respeta el plazo de seguridad.

Cosecha y conservación

Puedes arrancar nabos desde que la raíz tiene el tamaño de una pelota de golf; los mejores, por textura y sabor, rondan los 5–8 cm de diámetro. Si los dejas crecer más, sobre todo con calor, se vuelven fibrosos. Para afinar el momento según la variedad, consulta cuándo cosechar nabos.

  • Arráncalos tirando de las hojas con la tierra húmeda, o ayúdate de una horca si está dura.
  • Corta las hojas a 2 cm de la raíz para que no le roben humedad. Las hojas tiernas se cocinan como las acelgas.
  • En la nevera aguantan 2–4 semanas; en cajas con arena húmeda, en un lugar fresco, más de un mes.
  • En inviernos suaves puedes dejarlos en el suelo e ir sacándolos según los necesites, hasta que en primavera empiecen a subirse a flor.

Asociaciones y rotación

El nabo es de la misma familia que las coles, el brócoli, el rábano, la rúcula y la mostaza. No lo siembres donde ha habido crucíferas en los últimos 3 años, porque se acumulan sus plagas y la hernia. Encaja bien después de cultivos de verano como tomates, judías o calabazas, y se lleva bien con lechugas, espinacas, cebollas o guisantes en las líneas vecinas. Si te gusta su ciclo rápido, el rabanito es otra crucífera de raíz que se cosecha aún antes.

Preguntas frecuentes

¿Por qué mis nabos se suben a flor sin engordar?

Casi siempre es un problema de época: sembrados en primavera tardía o en verano, con días largos y calor, la planta prioriza la flor. También ocurre con siembras de otoño seguidas de un invierno muy largo que la planta interpreta como señal para florecer. Siembra cuando el calor empiece a bajar o muy al principio de la primavera.

¿Las nabizas y los grelos salen de la misma planta?

Sí. Las nabizas son las hojas tiernas del nabo, que se cortan en otoño, y los grelos son los tallos florales con sus hojas y botones, que aparecen a finales de invierno. En Galicia se siembran tipos locales seleccionados para dar mucha hoja y grelo, más que raíz.

¿Se pueden cultivar nabos en maceta?

Sí, en jardineras de al menos 20–25 cm de profundidad, con sustrato suelto y riego regular. Las variedades pequeñas y redondas, como ‘Bola de nieve’, son las más adecuadas.