Cultivo de olivo: guía completa paso a paso
- 19 Nov, 2025
1. Introducción
Cultivar olivo en España es casi una tradición familiar; el árbol mediterráneo ha acompañado al campo español durante siglos y sigue siendo la base de la producción de aceite de alta calidad. Además de la aceituna para la mesa, el olivo aporta sombra, protege el suelo de la erosión y embellece cualquier jardín rústico.
Aunque el cultivo de olivo se considera de dificultad media, no necesitas ser un experto para obtener un buen rendimiento. Con paciencia, atención a los detalles climáticos y algunos trucos locales, cualquier hortelano, incluso en entornos urbanos, puede conseguir una plantación saludable y productiva. En esta guía completa descubrirás todo lo necesario: desde la preparación del suelo, pasando por la siembra y los cuidados críticos, hasta la cosecha y los problemas más habituales.
2. Requisitos de Cultivo
Los olivos prosperan en climas cálidos y secos, aunque pueden tolerar inviernos moderados siempre que las heladas no bajen de -5 °C. El rango térmico óptimo para el desarrollo vegetativo está entre 15 y 28 °C; en zonas donde el verano supera los 38 °C, conviene proveer sombra parcial en las primeras horas. Las regiones más adecuadas son la Mediterránea (Andalucía, Valencia, Murcia) y la subtropical de las Islas Canarias, pero también se cultivan con éxito en la meseta central siempre que se elijan variedades resistentes al frío.
En cuanto a la luz solar, el olivo necesita al menos 6‑8 horas de sol directo al día. La exposición plena favorece la síntesis de aceites y la calidad de la fruta. Un sitio orientado al sur‑suroeste es ideal en la península.
El suelo debe ser bien drenado, franco‑arenoso o franco‑arcilloso, con un pH entre 6.0 y 8.0. Los suelos compactos o encharcados provocan la pudrición de raíces. Antes de plantar, incorpora 3‑5 kg de compost por metro cuadrado y, si el pH está por debajo de 6, añade cal agrícola (unos 200 g m⁻²) para elevarlo.
El espacio entre árboles depende del tipo de explotación: para huertos familiares una separación de 6‑8 m garantiza suficiente ventilación; en almendros de alta densidad se pueden poner 4‑5 m entre plantas, siempre cuidando la circulación de aire. Los olivos jóvenes pueden crecer en macetas de 100‑150 L, pero el desarrollo pleno requiere plantación en suelo firme.
3. Siembra o Plantación
Cuándo sembrar / plantar
En la zona mediterránea, la mejor época para plantar olivos es entre octubre y noviembre, cuando las temperaturas del suelo están entre 12‑16 °C y el riesgo de heladas disminuye. En la meseta central, se aconseja esperar a principios de diciembre para evitar el crudo invierno; en la zona atlántica (Galicia, Asturias) lo más seguro es plantar a finales de enero, cuando el suelo se ha estabilizado y las lluvias son abundantes pero no excesivas.
Plantones vs. esquejes
La mayoría de los cultivadores prefieren esquejes de madera semiernada (de 20‑30 cm de longitud, 1‑2 cm de diámetro) porque garantizan la identidad varietal. Si optas por plantones en vivero, busca raíces bien formadas y un calado de al menos 3 cm de diámetro.
Paso a paso para la plantación
- Excava un hoyo de 80 × 80 × 80 cm.
- Mezcla el terrón extraído con arena gruesa (30 % del volumen) y harina de hueso (100 g m⁻²) para favorecer el drenaje y aportar fósforo.
- Coloca el esqueje con la base del tallo a 5 cm bajo la superficie del suelo; si el esqueje tiene nudos, orienta el más grueso hacia abajo.
- Rellena suavemente, compactando ligeramente con la mano para eliminar bolsas de aire.
- Riega generosamente (aprox. 30 L por árbol) para asentar la tierra.
Aclimatación (endurecimiento)
Si tu plantón proviene de un vivero protegido, haz un endurecimiento de 10‑14 días antes del trasplante: cada día aumenta el tiempo al aire libre en 2‑3 horas, empezando por la sombra y terminando en pleno sol. Esto reduce el shock y mejora la aceptación del nuevo sustrato.
4. Cuidados Durante el Cultivo
Riego
Los olivos son semi‑xerófilos, pero el riego es crucial durante los primeros dos años. En la fase de establecimiento (primer año) suministra 30‑40 L de agua por árbol cada 10‑12 días en primavera y verano; en otoño reduce a 15‑20 L cada 15‑20 días. A partir del tercer año, el riego se vuelve estacional: sólo cuando el déficit hídrico supera 30 % de la capacidad de campo, y con un caudal de 20‑25 L por árbol cada 15‑20 días. El riego por goteo a 15 cm de profundidad es el método más eficiente y evita el encharcamiento.
Señales de exceso de agua: hojas amarillentas, raíz negra y caída prematura del fruto. Si notas estas señales, reduce la frecuencia y verifica el drenaje del suelo.
Fertilización
Durante los primeros tres años aplica un fertilizante equilibrado NPK 10‑10‑10 en la dosis de 200 g m⁻² en primavera, antes del brote. A partir del cuarto año, cambia a un fertilizante rico en potasio (NPK 5‑10‑15) para estimular la formación de aceite; la dosis recomendada es 150 g m⁻² cada dos años, siempre en la época de crecimiento vegetativo (marzo‑abril).
Para corregir deficiencias específicas, usa:
- Nitrógeno: harina de sangre (30 g m⁻²) si las hojas presentan clorosis leve.
- Boro: sulfato de boro (2 g ha⁻¹) si aparecen puntas de hojas necrosadas.
Poda y mantenimiento
Poda de formación (primeros 3‑5 años)
- Primavera: elimina ramas bajas para crear una copa abierta que permita buena circulación de aire.
- Verano: corta ramas que crezcan hacia el interior, dejando una estructura de 3‑4 brazos principales.
Poda de producción (años 6 en adelante)
- Invierno (diciembre‑febrero), cuando el árbol está en reposo, elimina ramas muertas y aquellas que cruzan entre sí.
- Podas ligeras de 30 % de la masa foliar permiten una mejor irradiación y reducen la incidencia de pudriciones.
Utiliza cortasetos afilados y desinfecta las herramientas con una solución de alcohol al 70 % entre cada árbol para evitar la transmisión de patógenos.
Control de malas hierbas
El acolchado con paja o corteza de pino (5‑10 cm) alrededor del tronco impide la competencia de especies herbáceas y mantiene la humedad del suelo. Evita el uso de plástico, ya que favorece la acumulación de calor y dificulta la respiración del suelo. En zonas con alta presión de herbazales (meseta central), realiza una escarda manual cada 2‑3 meses antes de la primavera.
Manejo de plagas
Mosca del olivo (Bactrocera oleae)
- Síntoma: pequeñas gotas negras de excreción en la fruta y túneles al interior.
- Solución ecológica: coloca trampas con mezcla de vinagre y azúcar (1 L agua, 100 ml vinagre, 2 cucharadas azúcar) colgadas dentro del dosel. Cambia la solución cada 7‑10 días.
Cochinilla y pulgón
- Síntoma: manchas algodonosas en tallos y hojas amarillentas.
- Tratamiento: spray de jabón potásico al 2 % o introducción de depredadores naturales como mariquitas y crisopas.
Araña roja
- Síntoma: pequeñas motas amarillas bajo las hojas.
- Control: rocía una solución de aceite de neem (5 ml L⁻¹) cada 15 días en época de alta humedad.
Prevención de enfermedades
Mantén el ciclo de podas y el acolchado para mejorar la ventilación. Evita el riego por aspersión, pues humedece el follaje y favorece el mildiu y la antracnosis. Si aparecen manchas negras y caídas prematuras del fruto, aplica un fungicida ecológico de cobre (2 kg ha⁻¹) al inicio de la temporada de lluvias.
5. Calendario de Cultivo Regional
Zona Mediterránea / Sur (Andalucía, Murcia, Valencia)
- Plantación: octubre‑noviembre (suelo 12‑16 °C).
- Poda de formación: febrero‑marzo (reposo).
- Riego estable: desde la primavera hasta la primera cosecha.
- Cosecha: de octubre (olivas de toque) a marzo (aceitunas para aceite). El ciclo completo, desde la plantación hasta la primera cosecha, ronda los 18‑20 meses.
Zona Interior / Meseta (Madrid, Castilla‑La Mancha)
- Plantación: diciembre‑enero, cuando el riesgo de heladas ha disminuido.
- Poda: finales de invierno (enero‑febrero).
- Riego: más frecuente en primavera debido a la aridez; reduce en verano si hay lluvias intensas.
- Cosecha: de noviembre a febrero. El tiempo de establecimiento es ligeramente mayor, unos 22‑24 meses hasta la primera fruta.
Zona Atlántica / Norte (Galicia, Asturias, Cantabria)
- Plantación: enero‑febrero, aprovechando la humedad del suelo.
- Poda: febrero‑marzo, antes de la brotación primaveral.
- Riego: suele ser suficiente con la lluvia, pero complementa en verano con 10‑15 L por árbol si el déficit supera el 30 %.
- Cosecha: de diciembre a marzo, con una ligera extensión hasta abril en años más cálidos. En esta zona, el olivo puede tardar 24‑26 meses en dar su primera cosecha digna.
6. Problemas Comunes y Soluciones
Plagas
- Mosca del olivo: la larva perfora la pulpa y deja excreciones negras. Solución rápida: trampas de feromonas caseras con vinagre y azúcar, y aplicación puntual de insecticida biológico de Bacillus thuringiensis (1 g L⁻¹) al inicio del brote.
- Cochinilla: forman una capa algodonosa y succionan savia. Remedio: pulveriza jabón potásico al 2 % cada 7‑10 días y fomenta la presencia de mariquitas, que devoran los huevos.
Enfermedades
- Mildiu (peronospora): manchas amarillentas y polvo gris en hojas. Prevención: elimina las hojas enfermas y mejora la ventilación. Tratamiento: spray de cobre ecológico 2 kg ha⁻¹ cada 15 días durante la temporada húmeda.
- Antracnosis: lesiones negras en tronco y frutos, más frecuente en climas húmedos. Control: poda de ramas enfermas, aplicación de fungicida de azufre (1 kg ha⁻¹) en brotación y después de lluvias intensas.
Problemas fisiológicos
- Deficiencia de nitrógeno: hojas más pálidas y crecimiento débil. Corrección: incorpora harina de sangre (30 g m⁻²) en primavera.
- Agrietamiento del fruto: ocurre cuando el riego es irregular, provocando fluctuaciones de presión interna. Solución: mantén un riego regular (20‑25 L cada 15 días) durante la fructificación y evita regar en exceso justo antes de la cosecha.
7. Cosecha
La cosecha del olivo depende del uso que le des a la fruta. Para aceite, la aceituna debe estar en su punto de madurez óptima, entre 18‑20 % de humedad (color verde‑negro). Puedes comprobarlo apretando una aceituna: si cede ligeramente y su jugo está tibio, está lista. Para consumo en mesa, la tabla de color violeta y la firmeza al tacto son indicadores fiables.
Corta el racimo con tijera de podar o una cosechadora manual, dejando un pequeño pedazo de pedúnculo para evitar la caída del fruto al suelo. En árboles de alta densidad, realiza la cosecha en tres rondas (principio, mitad y final del periodo) para aprovechar la mejor calidad del aceite.
8. Consejos Finales y Trucos
Asociaciones beneficiosas
Plantar romero, lavanda o tomillo alrededor del olivo ayuda a repeler plagas como la mosca del olivo y a atraer abejas, mejorando la polinización. Además, las hierbas aromáticas aportan materia orgánica al suelo cuando se podan. Evita cultivar manzanilla cerca, pues sus raíces pueden competir por agua en suelos ya escasos.
Variedades recomendadas para España
- Arbequina: temprana, excelente para aceites suaves y muy resistente al frío, ideal para la meseta.
- Picual: dominante en Andalucía, produce aceite con alto contenido de ácido oleico y tolera bien la sequía.
- Manzanilla: buena para mesa, se adapta a suelos más arcillosos del norte atlántico.
Trucos del hortelano
- Riego con avena: coloca una capa fina de avena integral alrededor de la base del árbol; absorberá humedad residual y reducirá la evaporación.
- Poda de “ganchos”: al cortar ramitas largas, dóblalas ligeramente y sujétalas al tronco con alambre recubierto; esto facilita la recolección de frutos en años futuros.
- Evita la “sobre‑fertilización”: un exceso de nitrógeno produce brotes vigorosos pero reduce la calidad del aceite. Mantén la dosis recomendada y utiliza compost bien descompuesto.
Errores comunes a evitar
- Plantar el olivo demasiado cerca de estructuras que proyecten sombra constante (paredes, muros altos).
- Regar en exceso durante el invierno, lo que favorece la pudrición de raíces.
- No desinfectar las herramientas de poda, fuente frecuente de enfermedades como la antracnosis.
9. Conclusión
El cultivo de olivo combina tradición y técnica; con una planificación adecuada —elección de la variedad, ubicación, riego inteligente y podas oportunas— puedes obtener un árbol saludable que produzca aceitunas de calidad durante décadas. Aunque la curva de aprendizaje implica cuidados constantes, la recompensa de cosechar tu propio aceite virgen o simples aceitunas de mesa supera cualquier esfuerzo inicial.
No te desanimes si encuentras dificultades al principio; cada temporada es una oportunidad para ajustar las prácticas y afinar tu conocimiento. Con la guía que acabas de leer, estás listo para lanzar tu propio olivar y disfrutar de los frutos del trabajo bien hecho. ¡A la obra, vecino hortelano!