Cómo cultivar pepinos en el huerto español
- 18 Nov, 2025
Si quieres cultivar pepinos y gozar de esas largas y crujientes rodajas de verano, estás en el sitio correcto. En España el pepino se adapta a casi cualquier zona, pero conocer bien el clima, el suelo y el momento ideal para sembrar marca la diferencia entre una cosecha escasa y una abundante.
En este artículo te explicaré, paso a paso, todo lo necesario para pasar de la semilla a la primera cosecha con resultados sabrosos y sin sorpresas desagradables.
El cultivo del pepino es de dificultad media: no necesita grandes inversiones, pero sí un control constante del riego y de las plagas. Es perfecto para aficionados que disponen de una parcela pequeña, una maceta en la terraza o incluso una huerta comunitaria. A lo largo de la guía cubriremos desde la preparación del terreno hasta los trucos finales que aumentan el rendimiento, siempre con ejemplos concretos de las distintas regiones españolas.
Requisitos de Cultivo
Los pepinos son plantas tropicales‑subtropicales que demandan calor y luminosidad. El rango térmico óptimo está entre 18 °C y 30 °C; cuando las temperaturas nocturnas bajan de 12 °C el crecimiento se ralentiza y aparecen problemas de polinización. En la zona Mediterránea (Andalucía, Murcia, Valencia) el clima cumple fácilmente estos requisitos desde la primavera hasta el otoño. En la meseta (Madrid, Castilla‑La Mancha) el calor llega un poco más tarde, mientras que en el norte atlántico (Galicia, Asturias) hay que esperar a finales de mayo para alcanzar la temperatura adecuada.
En cuanto a luz solar, el pepino necesita 6‑8 horas de sol directo al día. Si lo sitúas en sombra parcial, la planta producirá hojas largas y frutos escasos. El suelo debe ser franco‑arenoso, bien drenado y con un pH entre 6.0 y 6.8. Añade 3‑5 kg de compost maduro por metro cuadrado o una capa de estiércol bien descompuesto para aportar la materia orgánica que favorece la retención de humedad sin encharcar. Evita suelos compactos o arcillosos que retengan agua excesiva, ya que son caldo de cultivo para el mildiú.
El espacio también es clave: planta cada pepino a 80‑100 cm de distancia en filas con 1,2 m de separación entre ellas. Sus raíces son poco profundas (máximo 30 cm) pero se extienden lateralmente, por lo que un buen aforo de terreno libre garantiza un desarrollo saludable. Si prefieres macetas, elige recipientes de al menos 30‑40 L y coloca una capa de grava en el fondo para mejorar el drenaje.
Siembra o Plantación
¿Cuándo sembrar?
En la zona mediterránea la siembra en semillero se hace entre febrero y marzo, mientras que en la meseta se inicia en marzo‑abril y en el norte atlántico en abril‑mayo, siempre cuando la temperatura del suelo haya alcanzado 15 °C de manera constante. Si el clima de tu zona es más frío, espera a que haya pasado el riesgo de heladas severas (temperaturas bajo 5 °C) antes de colocar cualquier planta al exterior.
Semillero vs siembra directa
El método más fiable es el semillero: llena bandejas con sustrato ligero (una mezcla 1:1 de turba y perlita), siembra las semillas a 0,5‑1 cm de profundidad y cubre ligeramente. Mantén la humedad con un pulverizador y coloca las bandejas en un sitio cálido (idealmente 22‑24 °C). La germinación ocurre en 5‑10 días. Cuando las plántulas tengan 2‑3 hojas verdaderas (aprox. 3‑4 semanas), trasplántalas a macetas de 10 cm para que desarrollen buen sistema radicular antes del trasplante definitivo.
Trasplante al huerto
El trasplante se realiza cuando las temperaturas nocturnas superen los 12‑15 °C de forma estable, habitualmente en mayo en la costa y en junio en el interior. Antes de plantar, endurece las plántulas sacándolas al exterior 1 h al día, incrementando el tiempo hasta 4‑5 h. En el hoyo, incorpora 30 g de fertilizante orgánico granulado (N‑P‑K 5‑5‑5) y planta el cepellón a 5‑7 cm bajo la superficie del suelo, enterrando también la primera hoja para estimular una raíz adicional. Riega abundantemente al momento de la plantación para asentar el sustrato.
Plantones comprados
Si prefieres adquirir plantones en vivero, busca ejemplares con tallos firmes, hojas verdes sin manchas y sin presencia de pulgones. Evita los que presentan tallos amarillentos o raíces expuestas. Un buen plantón ya lleva 4‑5 hojas verdaderas y está listo para ser plantado directamente en el huerto siguiendo el mismo calendario de temperaturas descrito antes.
Cuidados Durante el Cultivo
Riego y humedad
El pepino es una planta hiper‑hidrofílica; necesita entre 3‑6 L de agua por planta cada 2‑3 días en primavera y hasta 8 L diarios en pleno verano, siempre en la base del cepellón. Lo ideal es usar riego por goteo o mangueras perforadas para evitar que el agua moje la hoja, lo que favorece enfermedades foliares. Si no dispones de estos sistemas, riega a primera hora de la mañana con una regadera de larga boquilla y controla que el sustrato mantenga una humedad constante, nunca encharcada.
Fertilización
Durante la fase vegetativa (primeras 4‑5 semanas) aplica un fertilizante equilibrado 10‑10‑10 a razón de 30 g por m² cada 15 días. Cuando aparezcan los primeros flores (aprox. a los 30‑35 días), cambia a un fertilizante rico en potasio 5‑10‑15 con la misma dosis, lo que favorece la formación y el tamaño de los frutos. Un truco que funciona muy bien es añadir una cucharada de harina de huesos al cubrir el suelo al plantar; aporta fósforo y mejora la floración.
Entutorado y soporte
Los pepinos se benefician de un entutorado que permite que la fruta se developa sin tocar el suelo, reduciendo el riesgo de podredumbre. Utiliza mallas de alambre o espalderas de bambú con una altura de 1,5‑2 m. Cuando la planta alcance 30‑40 cm, coloca la malla y sujeta el tallo con cintas de rafia o cuerdas suaves, sin apretar demasiado para no dañar el tejido. Revisa el soporte cada semana y ajusta a medida que la planta crece.
Poda y deshoje
Aunque el pepino no necesita podas drásticas, sí conviene deshojar las hojas más viejas que cubran la base del fruto. Esto mejora la circulación del aire y reduce la humedad que favorece el mildiú. En variedades indeterminadas, corta los tallos que se desvíen demasiado de la malla para evitar que el peso rompa el soporte. Recorta también los brotes laterales que surjan a unos 5 cm del suelo, pues consumen energía sin producir fruto.
Control de malas hierbas y acolchado
El acolchado con paja, hojas secas o corteza de pino de 5‑10 cm protege el suelo de la evaporación, mantiene la temperatura estable y suprime las malas hierbas. Además, el acolchado impide que el agua salpique sobre las hojas, reduciendo la incidencia de enfermedades fúngicas. Si prefieres una solución más rápida, coloca film negro sobre el suelo entre las hileras, dejando libre la zona alrededor de la planta para evitar el sobrecalentamiento.
Calendario de Cultivo Regional
Zona Mediterránea / Sur (Andalucía, Murcia, Valencia)
- Siembra en semillero: febrero‑marzo
- Trasplante al huerto: abril‑mayo (cuando noches > 12 °C)
- Cosecha: junio‑octubre, con picos en julio‑agosto. El ciclo total desde el trasplante dura 4‑5 meses.
- Riegos máximos: 8 L/día en julio‑agosto por evaporación intensa.
Zona Interior / Meseta (Madrid, Castilla‑La Mancha, Aragón)
- Siembra en semillero: marzo‑abril
- Trasplante: mayo‑junio, una vez superada la helada tardía y con nocturnas > 13 °C.
- Cosecha: julio‑septiembre, con posible extensión hasta principios de octubre si el verano se mantiene templado. El ciclo es ligeramente más largo, 5‑6 meses desde la siembra.
Zona Atlántica / Norte (Galicia, Asturias, Cantabria)
- Siembra en semillero: abril‑mayo, cuando el suelo alcanza 15 °C.
- Trasplante: junio‑julio, esperándose noches > 14 °C.
- Cosecha: agosto‑noviembre; el clima húmedo permite una cosecha tardía, aunque los frutos pueden ser más alargados. El ciclo total se extiende 6‑7 meses porque el crecimiento es más pausado por la menor radiación solar.
Problemas Comunes y Soluciones
Pulgón – Pequeños insectos verdes que se agrupan bajo las hojas jóvenes. Señal: hojas amarillentas y melaza pegajosa. Solución rápida: rocía una mezcla de jabón potásico al 1 % (1 cucharada en 1 L de agua) cada 5‑7 días, o introduce mariquitas nativas que se alimentan del pulgón.
**Mildiú (Óxido) ** – Manchas amarillas o parduzcas en la cara inferior de las hojas, típico en climas húmedos. Prevención: riega al pie de la planta, evita el follaje mojado y asegura buena ventilación entre filas. Tratamiento ecológico: aplica caldo de bicarbonato (1 cucharada en 1 L de agua) con un chorrito de jabón neutro, cuatro veces por semana, o usa cobre quelado según indicaciones del fabricante (aprox. 2 g/L).
Araña roja – Ácaros diminutos que dejan telarañas finas y hacen que las hojas se vuelvan moteadas. Señal: manchas claras y polvo. Solución: pulveriza agua a presión para desalojarlos y, si persiste, usa aceite de neem al 0,5 % (5 ml en 1 L de agua). El aceite impide la respiración del ácaro sin dañar la planta.
Podredumbre de raíz (Fusarium) – Raíces marrones y blandas, crecimiento detenido. Aparece cuando el suelo está demasiado húmedo. Prevención: mejora el drenaje, reduce riegos y rota el cultivo cada 3 años. Si la infección está avanzada, elimina la zona afectada y aplica mezcla de sulfato de cobre (2 g por 10 L de agua) al regar, siempre respetando la dosis máxima legal.
Frutos agrios o amarillos – Señal de falta de potasio o exceso de nitrógeno. Solución: en la fase de fructificación, cambia a fertilizante 5‑10‑15 y complementa con cáscara de huevo machacada (½ taza por m²) que libera calcio y potasio de forma gradual.
Cosecha
Los pepinos están listos para cosechar cuando alcanzan 12‑18 cm de longitud (según variedad) y la piel es lisa y de color uniforme (verde brillante para la mayoría, amarillo para la variedad ‘Lemon’). La fruta debe ceder ligeramente al tacto, pero sin estar blanda. Corta el pepino con una tijera afilada dejando unos 2‑3 cm de tallo; esto evita que la planta pierda savia y prolonga la producción.
La cosecha se realiza de forma escalonada, empezando a los 30‑35 días después del trasplante en climas cálidos y continuando cada 3‑4 días hasta que el rendimiento decaiga. Recoge preferiblemente por la mañana, antes de que el sol haya calentado mucho la fruta; así mantienes la textura crujiente y la calidad organoléptica.
Consejos Finales y Trucos
Asociaciones beneficiosas – Plante albahaca o eneldo al lado de los pepinos; ambas repelentes naturales de pulgones y ácaros, y además mejoran el sabor del fruto. La caléndula atrae insectos depredadores como mariquitas y sírfidos, creando un pequeño ecosistema de control biológico. Evita colocar pepinos cerca de pimientos o tomates, ya que comparten los mismos enemigos (mosca blanca y nematodos).
Variedades recomendadas para España –
- ‘Austrian’: muy productiva, frutos rectos de 15 cm, ideal para climas cálidos del Mediterráneo.
- ‘Tanja’: resistente al calor extremo y al mildiú, excelente para la meseta.
- ‘Lemon’ (pepino limón): frutos amarillos y dulces, perfecto para huertos ornamentales y para la zona atlántica donde la humedad es mayor.
Truco del hortelano – Cuando la planta está en plena fructificación, reduce ligeramente el nitrógeno y aumenta el potasio; esto acelera el engrosamiento del fruto y reduce la tendencia a la amargura. Además, riega con agua de lluvia siempre que sea posible; su bajo contenido de sales favorece la absorción de nutrientes y disminuye la aparición de manchas blanquecinas en la piel.
Errores comunes a evitar – No dejes que el suelo se seque completamente entre riegos; la alternancia de sequía y exceso de agua provoca agrietamiento del fruto. No uses pesticidas sintéticos de amplio espectro, pues matan a los enemigos naturales de las plagas y favorecen la aparición de resistentes. Por último, no plantes pepinos en el mismo sitio año tras año; rota el cultivo con leguminosas o hortalizas de hoja para romper el ciclo de patógenos del suelo.
Conclusión
Cultivar pepinos en España combina la satisfacción de ver crecer una planta vigorosa con la promesa de cosechas continuas durante los meses cálidos. La clave está en preparar bien el suelo, respetar el calendario de siembra según tu zona, mantener un riego constante y estar atento a las plagas más frecuentes. Con los cuidados descritos –entutorado, fertilización equilibrada y uso de asociaciones vegetales – conseguirás frutos crujientes y sabrosos que harán las delicias de toda la familia.
Aunque el proceso exige dedicación, los resultados valen cada gota de agua y cada poda. Anímate, sigue esta guía paso a paso y transforma tu huerto en una fuente de pepinos frescos y llenos de sabor. ¡Manos a la tierra y a cosechar!