Cultivo de alcachofa: guía completa paso a paso
- 26 Oct, 2025
1. Introducción
Cultivar alcachofa en tu huerto es una de esas satisfacciones que combinan tradición y sabor. La alcachofa, muy apreciada en la cocina mediterránea y en platos típicos de Andalucía y Castilla-La Mancha, además de ser rica en antioxidantes, aporta fibra y vitaminas C y K. En España, alrededor de 30 000 ha se dedican a este cultivo, y la demanda de productos frescos sigue creciendo.
Aunque el cultivo de alcachofa se considera de dificultad media, no necesitas una parcela enorme ni equipos sofisticados. Con los pasos correctos puedes obtener cabezas de calidad desde el segundo año. En esta guía te acompañaré desde la preparación del suelo hasta la cosecha, con consejos adaptados a cada zona climática española, soluciones a los problemas más frecuentes y trucos que he aprendido en mis propios huertos de Murcia, Cataluña y la Sierra de Gredos.
2. Requisitos de Cultivo
Clima y temperatura
La alcachofa prefiere climas templados con veranos cálidos y no tolera heladas prolongadas. El rango térmico óptimo para su desarrollo vegetativo está entre 15 °C y 24 °C; durante la fase de engorde del capullo, temperaturas de 20 °C a 26 °C favorecen un mayor peso. En la zona mediterránea (Valencia, Murcia) el cultivo se inicia sin problemas, mientras que en la meseta central (Madrid, Valladolid) conviene esperar a que el riesgo de heladas disminuya, normalmente a finales de abril.
Luz solar
Necesita 6‑8 horas de sol directo al día para formar cabezas densas. En áreas muy húmedas de la costa atlántica (A Coruña, Santander) se recomienda ubicarla en el interior del huerto, donde reciba más luz y menos humedad.
Suelo
El suelo ideal es franco‑arenoso, bien drenado pero con capacidad de retener humedad. Un pH entre 6.0 y 7.0 es perfecto; si el suelo es más ácido, añade cal agrícola (2 kg por cada 10 m²) para subirlo unos 0.3 unidades. Incorporar 3‑5 kg de compost bien descompuesto por m² aporta materia orgánica y mejora la estructura, evitando el encharcamiento que favorece la pudrición del capullo.
Espacio y profundidad
Las plantas deben espaciarse 80‑100 cm entre filas y 70‑80 cm entre plantas, lo que permite desarrollar un buen sistema radicular y facilita la circulación del aire. Las raíces penetran hasta 80‑100 cm, por eso es esencial trabajar el sustrato a esa profundidad antes de la siembra. En macetas, el mínimo recomendado es 80 L y una profundidad de 50 cm.
3. Siembra o Plantación
Cuándo sembrar / plantar
En la zona mediterránea, los tubérculos (rizomas) se plantan entre finales de febrero y principios de marzo, cuando la temperatura del suelo supera los 12 °C. En la meseta y el norte atlántico, la ventana pasa a abril‑mayo, una vez que las heladas son improbables y el suelo alcanza al menos 13 °C.
Siembra de rizomas
La alcachofa se propaga principalmente mediante rizomas (tubérculos de reproducción). No se usa semilla comercialmente. Coloca los rizomas horizontalmente, a 5‑8 cm de profundidad, con los brotes orientados hacia arriba. Espacia cada rizoma 70‑80 cm y cubre con una capa de manta de plástico ligera durante las primeras dos semanas para conservar la humedad y favorecer el enraizamiento.
Trasplante y aclimatación
Si adquieres plantines en viveros, trasplántalos cuando tengan 4‑5 hojas verdaderas y la temperatura nocturna sea mayor de 12 °C. Realiza una aclimatación de 5‑7 días: cada día aumenta el tiempo que la planta pasa al aire libre, empezando por una hora a media mañana y terminando con 4‑5 horas en la sombra. Al plantarla, entierra el tallo hasta la primera hoja; esto estimula el desarrollo de raíces adventicias y fortalece la planta.
Plantón directo (alternativa)
Algunos agricultores prefieren usar rizomas de gran tamaño directamente del mercado. Busca ejemplares de al menos 15 cm de longitud y con varios nudos. Cuanto mayor sea el rizoma, mayor será la producción de cabezas en la primera temporada, aunque el coste inicial sea superior.
4. Cuidados Durante el Cultivo
Riego
Durante la fase vegetativa, la alcachofa necesita aproximadamente 30‑40 L de agua por m² cada semana, distribuido en 2‑3 riegos. En pleno verano, aumenta a 50‑60 L semanales si las temperaturas superan los 28 °C. Lo ideal es regar al pie de la planta, evitando que el agua caiga sobre el capullo, lo que favorece el desarrollo de pudrición. El riego por goteo o micro‑aspersión es el método más eficiente y reduce la evaporación.
Fertilización
Aplica un fertilizante NPK 10‑10‑10 a razón de 150 g por m² al momento de la plantación. Cada 4‑5 semanas, repite con 200 g de fertilizante rico en potasio (5‑10‑15) para estimular el engrosamiento del capullo. Si utilizas abono orgánico, incorpora 150 g de estiércol bien curado y, antes de la cosecha, un cubrimiento de 2 kg de borato (0.5 % de B) ayuda a prevenir la pudrición del capullo.
Entutorado y soporte
Aunque la alcachofa no trepa, el entutorado ayuda a mantener los tallos verticales y facilita la cosecha. Instala una varilla de madera de 1.5 m a cada 2 m de fila y amarra suavemente el tallo principal con cuerda de yute. Renueva los amarres cada 30 cm de crecimiento para evitar que la planta se doble bajo el peso del capullo.
Poda y mantenimiento
Una práctica útil es eliminar los brotes secundarios que aparecen a los 30 cm de la base; esto concentra la energía en la formación del capullo principal. Además, retira hojas externas que toquen el suelo, pues pueden albergar hongos y favorecer la aparición de pudrición.
Control de malas hierbas
El acolchado con paja o corteza de pino a una capa de 8‑10 cm reduce la competencia por agua y nutrientes, además de impedir que las hierbas arrastren patógenos al capullo. En la meseta, donde la lluvia es escasa, el acolchado también ayuda a mantener la temperatura del suelo más constante. En caso de brotes de hierbas persistentes, realiza una escarda manual antes de que germinen, evitando el uso de herbicidas químicos.
Prevención de plagas
Aunque la alcachofa es relativamente resistente, es vulnerable a la mosca de la alcachofa (Bruchus tremulus) y a los pulgones. Un truco que funciona muy bien es colocar trampas colláridas (cajas amarillas) y liberar coccinélidos cada primavera. Además, espolvorea cáscaras de huevo trituradas alrededor de la base; la textura irrita a los pulgones y evita que la mosca ponga sus huevos en el suelo.
5. Calendario de Cultivo Regional
Zona mediterránea y sur (Murcia, Almería, Valencia)
- Siembra de rizomas: finales de febrero – principios de marzo.
- Entutorado y primeras labores: a mediados de marzo.
- Riego intensivo: abril‑junio, con 50‑60 L semanales.
- Cosecha: de julio a octubre, cuando el capullo presenta un color verde‑grisáceo y la base tiene unos 15 cm de diámetro. El ciclo completo, desde la siembra al primer cosechado, dura ≈ 5‑6 meses.
Zona interior / meseta (Madrid, Salamanca, Valladolid)
- Siembra de rizomas: mediados de abril – principios de mayo, tras la última helada.
- Riego: 30‑40 L semanales hasta finales de junio, luego 45‑55 L.
- Cosecha: agosto a noviembre, con los capullos alcanzando el peso deseado (≈ 1 kg) a finales de septiembre. El ciclo total se extiende a ≈ 6‑7 meses.
Zona atlántica / norte (Galicia, Asturias, Cantabria)
- Siembra de rizomas: finales de marzo – abril, cuando el suelo ya supera los 13 °C.
- Riego: menos frecuente gracias a la pluviometría, basta con 30 L semanales salvo sequías.
- Cosecha: septiembre a noviembre, aprovechando la humedad que favorece una mejor textura del capitán. En estas zonas, el ciclo puede alargarse hasta 8 meses debido a los períodos de baja temperatura.
6. Problemas Comunes y Soluciones
Mosca de la alcachofa (Bruchus tremulus)
Identificación: pequeños escarabajos negros de 2‑3 mm que aparecen sobre la base del capullo. Señal de daño: puñaladuras y pequeños agujeros en la hoja basal. Solución rápida: colocar trampas amarillas y, al inicio de la temporada, aplicar fungicida ecológico con azadiractina (2 g por L) cada 15 días. La rotación de cultivos con trigo o guisantes ayuda a romper su ciclo.
Pudrición del capullo
Causada por Phoma y Botrytis en ambientes húmedos. Señales: manchas negras y blandas en la base del capullo, con un olor a moho. Prevención: evitar el riego por aspersión, mantener acolchado seco y aplicar cobre quelado (1,5 kg/ha) al momento del entutorado. En caso de brote, retira los capullos afectados y trata con caldo de ajenjo (1 L por 100 L de agua).
Pulgones y ácaros
Se observan como manchas amarillas y telarañas finas en hojas jóvenes. Solución: rociar jabón potásico al 2 % cada 7‑10 días y fomentar la presencia de mariposas lépidas plantando eneldo y culantro al borde del huerto.
Deficiencia de nitrógeno
Hojas amarillentas y crecimiento reducido. Remedio: añadir 30 g de harina de sangre por m² o aplicar un fertilizante con NPK 20‑10‑10 en la fase vegetativa.
Estrés hídrico (agrietamiento del capullo)
Cuando el riego es irregular, el capullo presenta grietas en la base y pierde peso. Solución: establecer riego por goteo con temporizador para garantizar 30‑40 L semanales de forma constante.
7. Cosecha
La alcachofa está lista para cosechar cuando el capullo alcanza 10‑15 cm de diámetro y la copa se abre ligeramente, mostrando un color verde‑grisáceo y una textura firme al tacto. Corta el tallo a 2‑3 cm por debajo del capullo con un cuchillo afilado o tijera de podar, dejando una parte del tallo para que siga alimentándose de la raíz.
La cosecha se hace gradual, arrancando los capullos más grandes primero y dejando los más pequeños para extender la producción. En climas cálidos, puedes obtener 2‑3 cosechas al año si la rotación y el riego son adecuados; en la zona atlántica, normalmente se realiza una sola campaña de cosecha que se extiende de septiembre a noviembre.
8. Consejos Finales y Trucos
Asociaciones beneficiosas
Planta albahaca o menta entre las hileras de alcachofa: sus aceites esenciales repelen la mosca de la alcachofa y atraen polinizadores. Asimismo, el diente de león ayuda a aportar fosfatos al suelo y a atraer insectos depredadores de pulgones. Evita colocar pimiento o tomate justo al lado, ya que comparten plagas como la mosca blanca.
Variedades recomendadas para España
- ‘Blanca de Tudela’: típica de Navarra, gran resistencia a la pudrición y buen rendimiento.
- ‘Verde de Xàtiva’: muy apreciada en la zona mediterránea por su sabor intenso y tolerancia al calor.
- ‘Marrón de Ayamonte’: variedad andaluza con cabeza gruesa y excelente para conservas.
Trucos del hortelano
- Riego con agua de lluvia: si la recoges en barriles, el pH suele ser más neutro y favorece la absorción de nutrientes.
- Enharinado del suelo: una capa fina de harina de hueso cada primavera aporta calcio y reduce la incidencia de la pudrición del capullo.
- Corte de hojas secas: elimina cualquier hoja amarillenta o marchita antes de que se convierta en foco de hongos.
Errores comunes a evitar
- Regar sobre el capullo: provoca enfermedades fúngicas.
- Sembrar demasiado pronto: los rizomas pueden morir si el suelo está frío (< 10 °C).
- Descuidar la rotación de cultivos: plantar alcachofa en el mismo sitio año tras año incrementa la presión de plagas.
9. Conclusión
Cultivar alcachofa requiere una planificación cuidadosa – elegir el momento de la siembra, mantener un riego constante, aplicar una fertilización equilibrada y vigilar las plagas – pero la recompensa es un producto fresco, nutritivo y lleno de sabor que no encontrarás en los supermercados. La dificultad es media, y con los trucos y los cuidados que te he compartido podrás superar los obstáculos más habituales.
Con esta guía paso a paso tendrás todas las herramientas para iniciar tu huerto de alcachofa, adaptarlo a la zona que más te convenga y disfrutar de cosechas abundantes año tras año. Así que ponte el delantal, prepara el suelo y empieza a cultivar; la alcachofa te espera con los brazos abiertos.