Cultivo de caqui: Guía Completa Paso a Paso
- 24 Oct, 2025
1. Introducción
Cultivar caqui (también llamado persimón) en casa está cobrando fuerza en los huertos españoles porque su fruta dulce y aromática llega al mercado muy tarde, y muchos consumidores prefieren el sabor directo del árbol del propio patio. En regiones como Murcia, la Valencia y la Andalucía ya se ven plantaciones de variedades ‘Fuyu’ y ‘Jiro’ que rinden abundantes cosechas incluso en jardines urbanos.
Aunque el cultivo de caqui requiere cierta planificación –especialmente en cuanto a protección contra heladas– la dificultad es media y resulta perfectamente accesible para cualquiera que tenga un espacio de al menos 3 m² y disponibilidad de agua. En esta guía descubrirás, paso a paso, todo lo necesario: desde la preparación del suelo, pasando por la siembra o plantón, los cuidados a lo largo del año, hasta la recolección y los trucos de los hortelanos experimentados.
2. Requisitos de cultivo
Clima y temperatura
El caqui es una fruta subtropical que prospera cuando las temperaturas diurnas oscilan entre 15 °C y 30 °C. Las noches no deben bajar de 5 °C de forma prolongada; sin embargo, con una ligera cobertura (paño anti‑heladas o mantillo) puede tolerar descensos puntuales hasta ‑2 °C. Por eso, las zonas más idóneas en España son el Mediterráneo (Andalucía, Murcia, Levante) y la zona subtropical de Canarias, aunque con protección también se consigue en la meseta central y en la costa atlántica.
Luz solar
El caqui necesita 6‑8 horas de sol directo al día para desarrollar el color naranja característico y los azúcares que le dan su sabor dulce. En zonas con microclimas costeros, procura situarlo en el lado sur de la parcela para maximizar la exposición.
Suelo
Prefiere suelos franco‑arenosos con buen drenaje; el encharcamiento provoca pudrición de raíces. El pH óptimo está entre 5,5 y 6,5. Si tu suelo es más alcalino, incorpora turba de sphagnum o harina de rocas para bajarlo ligeramente. Antes de plantar, mezcla 3‑5 kg de compost maduro por m² y añade ½ kg de cal agrícola si el pH supera 6,8.
Espacio y soporte
Cada árbol necesita 3‑4 m de distancia entre él y su vecino, tanto para permitir una buena ventilación como para facilitar la cosecha. Las raíces se extienden hasta 1,5 m de profundidad, por ello el cepellón debe quedar bien cubierto sin compactar. El cultivo es perfectamente apto para macetas grandes (mínimo 200 L) siempre que el drenaje sea excelente, ideal para terrazas en ciudades como Barcelona o Sevilla.
3. Siembra o plantación
Cuándo sembrar o plantar
En la zona mediterránea, el mejor momento para colocar el plantón es entre finales de febrero y principios de abril, cuando la temperatura del suelo supera los 12 °C. En la meseta central, espera a abril‑mayo y en la costa atlántica opta por finales de abril o incluso principios de mayo, evitando los episodios de heladas tardías.
Plantón o semilla
El caqui se multiplica casi exclusivamente mediante plantones o injertos; la germinación de semillas es lenta (hasta 90 días) y la progenie rara vez mantiene la calidad de la fruta. Por ello, la mayoría de los hortelanos compran plantones de 1‑2 años en viveros locales. Busca un ejemplar con corteza lisa, sin manchas negras, y con al menos 3 cm de diámetro de raíz visible.
Preparación del hoyo
Excava un hoyo de 80 × 80 × 80 cm. Rellénalo con una parte de tierra del sitio + una parte de compost y una capa de perlita para garantizar drenaje. Antes de colocar el plantón, remoja la raíz en agua tibia durante 30 minutos.
Trasplante definitivo
Coloca el plantón de forma que el corteza de la raíz quede a la misma altura que el suelo circundante; si lo entierras demasiado, puedes provocar pudrición. Rellena el hoyo suavemente, pulsa ligeramente el sustrato y riega con 30‑40 L de agua para asentar la tierra. Aplica una capa de mantillo de paja de 10 cm para conservar humedad y aislar las raíces del frío.
Aclimatación (endurecimiento)
Si el plantón proviene de un vivero protegido, endurece durante 7‑10 días sacándolo al exterior 2‑3 h cada día, aumentando progresivamente el tiempo y la exposición al sol directo. Esto reduce el shock y fortalece la lignificación de los tallos jóvenes.
4. Cuidados durante el cultivo
Riego
El caqui necesita un riego regular pero moderado. En la fase de establecimiento (primeros 2‑3 meses) suministra 30‑40 L por árbol cada 4‑5 días. Cuando la planta entra en fase de crecimiento vegetativo, aumenta a 50‑60 L por semana, distribuidas en dos riegos para evitar encharcar la zona radicular. En pleno verano, bajo 30 °C, la demanda sube a 80‑100 L semanales. Usa goteo subterráneo o mangueras de bajada lenta; evita el riego por aspersión, que moja el follaje y favorece enfermedades fúngicas.
Fertilización
Aplica fertilizante equilibrado 10‑10‑10 en abril, justo antes del brote primaveral, a razón de 200 g por árbol disueltos en el riego. Repite la dosis cada 8‑10 semanas hasta julio. Cuando aparecen los primeros racimos, cambia a un fertilizante rico en potasio (5‑10‑15) para estimular la formación del fruto, usando 150 g por árbol. En climas fríos, reduce la última aplicación a principios de octubre para evitar un nuevo brote que pueda verse dañado por helada.
Poda y formación
La poda se realiza una vez al año, a finales del invierno (febrero‑marzo) cuando el árbol está en reposo. Elimina ramas craneales y cualquier brote que cruce el tronco, favoreciendo una copa abierta que permita la circulación del aire. Dentro de la copa, corta ramas débiles a ¼ de su longitud para equilibrar la carga de frutos. En árboles jóvenes, realiza una poda de formación para obtener una estructura de 3‑4 ramas principales bien espaciadas.
Entutorado y soporte de los jóvenes
Los plantones de menos de 2 años pueden beneficiarse de tutores de madera o bambú de 1,5 m de altura, fijados con cinta de raso para no dañar la corteza. Asegura el tronco con una cinta elástica que permita movimiento y evite roturas cuando el viento sea fuerte.
Control de malas hierbas y mulching
El mantillo de paja, corteza triturada o hojas secas mantiene la humedad y reduce la competencia de hierbas. Aplica una capa de 10‑12 cm, reponiéndola cada otoño. Evita el uso de plastico negro bajo el árbol, ya que impide la respiración del suelo y favorece la proliferación de hongos.
Vigilancia de plagas y enfermedades
- Cochinilla del caqui: aparecen en primavera y se alimentan de la savia, dejando melaza que favorece el mildew. Solución: rociar con jabón potásico al 2 % cada 7‑10 días o introducir mariquitas.
- Ácaros: se observan en hojas amarillentas bajo climas secos. Trata con aceite de neem dos veces al mes.
- Mildiu (Oidium): manchas blancas en la superficie de hojas y frutos, especialmente en la costa atlántica donde la humedad es alta. Aplica cobre hortícola (cobre quelado) cada 15 días y mejora la ventilación podando ramas internas.
- Antracnosis: pequeñas manchas negras que se expanden y hacen que los frutos se caigan prematuramente. Se controla con fungicida ecológico a base de clorotalonil o con una mezcla de bicarbonato de sodio (2 % en agua).
Alimentación complementaria (bioestimulantes)
Durante la etapa de cuajado, un teo de ortiga (1 L por 10 L de riego) aporta vitaminas y aumenta la resistencia a estrés hídrico. También puedes añadir cáscaras de huevo trituradas al mantillo para aportar calcio y neutralizar la mancha negra.
5. Calendario de cultivo regional
Zona mediterránea (Andalucía, Murcia, Valencia)
- Siembra/plantación: febrero‑abril (plantones).
- Riego intensivo: mayo‑agosto, con 80‑100 L semanales.
- Poda y fertilización: febrero (poda), abril (fert. 10‑10‑10) y junio (potasio).
- Cosecha: octubre‑febrero (fruta de ‘Fuyu’ y ‘Jiro’ madura en otoño e invierno).
Zona interior / Meseta (Madrid, Castilla‑La Mancha)
- Plantación: abril‑mayo, cuando la temperatura nocturna supera los 12 °C.
- Riego: junio‑septiembre, 60‑80 L semanales.
- Fertilización: mayo (10‑10‑10) y julio (5‑10‑15).
- Cosecha: enero‑marzo; la fruta tarda más en colorarse por los inviernos más fríos.
Zona atlántica (Galicia, Asturias, Cantabria)
- Plantación: finales de abril‑principios de mayo, evitando heladas tardías.
- Riego: regular, 40‑60 L semanales; la lluvia natural cubre gran parte de la demanda.
- Fertilización: mayo y julio, con énfasis en potasio para contrarrestar la humedad excesiva.
- Cosecha: diciembre‑abril; la fructificación se prolonga por los veranos suaves y lluviosos.
6. Problemas comunes y soluciones
Cochinilla del caqui – Pequeños insectos verdes‑café que se agrupan en los brotes jóvenes. Señal: hojas con melaza pegajosa y telarañas finas. Solución rápida: pulveriza jabón potásico al 2 % o coloca trampas adhesivas de color amarillo alrededor del árbol.
Mildiu (Oídio) – Capa pulverulenta blanca sobre hojas y frutos, peor en la costa atlántica cuando la humedad supera el 80 %. Prevención: riega siempre al pie del árbol y mantén el mantillo alejado del tronco. Tratamiento: cobre quelado 2 g/L cada 15 días o una solución de bicarbonato (2 %) + agua.
Antracnosis – Manchas negras en la piel del fruto que se expanden y provocan caída prematura. Señal: pequeñas úlceras negras con borde marrón. Control: eliminar frutos enfermos, aplicar fungicida ecológico a base de clorotalonil o la solución de bicarbonato mencionada antes.
Carencia de hierro – Hojas jóvenes amarillas con venas verdes (clorosis), frecuente en suelos alcalinos de la meseta. Solución: aplicar ** quelato de hierro** en polvo (5 g por árbol) al riego, y corregir el pH con azufre elemental (1 kg/100 m²).
Agotamiento hídrico y caída de flores – Los racimos se caen antes de madurar si el riego es irregular, sobre todo en julio‑agosto en la zona mediterránea. Solución: instalar goteo regulado con sensor de humedad y mantener una humedad del suelo constante entre 30‑35 %.
7. Cosecha
La cosecha del caqui se decide por color y textura. Cuando la fruta adquiere un tono naranja intenso (o rojo brillante en la variedad ‘Rojo Brillante’) y la piel cede ligeramente al tacto, está lista. En variedades astringentes como ‘Fuyu’, la fruta puede comerse aún verde; en las no astringentes (Jiro, ‘Rojo Brillante’) espera a que la pulpa sea suave y dulce.
Corta el racimo con tijera de podar dejando un pequeño centímetro de tallo adherido a la fruta; esto reduce la rotura y favorece una mejor conservación. La recolección se hace diariamente durante el periodo de maduración para evitar que los frutos se ablanden excesivamente. En la zona mediterránea, la cosecha se prolonga de octubre a febrero; en la meseta, de enero a marzo; y en la costa atlántica, de diciembre a abril.
8. Consejos finales y trucos
Asociaciones beneficiosas – Plantar lavanda o romero a los lados del caqui ahuyenta a la cochinilla y a los pulgones, además de atraer polinizadores. Camomila y caléndula favorecen la salud del suelo y reducen la aparición de mildiu. Evita cultivar plátanos o mandarinas cerca, ya que comparten plagas como la mosca del fruto.
Variedades recomendadas para España
- ‘Fuyu’ (asincrética, frutos firmes, ideal para comer fresco).
- ‘Jiro’ (no astringente, excelente para postres y deshidratados).
- ‘Rojo Brillante’ (color rojo intenso, muy apreciada en mercados locales).
Trucos del hortelano –
- Usa cáscaras de huevo trituradas en el mantillo para aportar calcio y controlar la mancha negra.
- Coloca redes anti‑pájaros al inicio de la maduración; los pájaros se sienten atraídos por el brillo de la fruta.
- En años de verano muy seco, riega con agua de lluvia almacenada; la ausencia de sales favorece la absorción de nutrientes.
Errores comunes a evitar
- Sobreriego en otoño, que provoca la caída prematura de frutos.
- Poda excesiva después de la floración, que reduce la carga de fruta.
- No proteger el tronco en invierno; una capa de mantillo de paja de 10 cm evita el agrietamiento por heladas.
9. Conclusión
El cultivo de caqui combina la paciencia del árbol con la satisfacción de cosechar una fruta de calidad directamente del patio. Desde la plantación en primavera, pasando por un riego ajustado, una fertilización equilibrada, una poda cuidadosa y la vigilancia constante de plagas y enfermedades, hasta la cosecha que se extiende desde el otoño hasta el invierno, cada etapa tiene su truco práctico.
Aunque la curva de aprendizaje sea media, los resultados son sorprendentes: frutas dulces, aromáticas y una presencia perenne que embellece cualquier huerto. Con los consejos y el calendario que te he compartido, ya estás listo para lanzar tu propio caqui en cualquier zona de España. ¡A poner manos a la tierra y disfrutar de la primera cosecha en pocos meses!