Cultivo de cebolla: guía completa paso a paso
- 23 Nov, 2025
Si te preguntas cómo cultivar cebolla en tu huerto, estás en el sitio correcto. La cebolla es una de las hortalizas más versátiles de la cocina española, y su cultivo de cebolla no requiere un terreno amplio ni una inversión enorme. Con unos pocos cuidados básicos podrás obtener bulbos sabrosos y aromáticos que durarán meses en la despensa.
Aunque el proceso es casi sencillo, la cebolla tiene sus trucos: necesita un buen drenaje, una temperatura estable durante la germinación y una planificación cuidadosa según la zona donde vivas. En esta guía desglosaremos todo lo necesario, desde la preparación del suelo hasta la cosecha, pasando por siembra, riego, fertilización, control de plagas y los errores más habituales.
1. Requisitos de cultivo
Clima y temperatura
La cebolla prefiere climas templados; el rango térmico óptimo para su desarrollo vegetativo está entre 12 y 20 °C. Cuando la temperatura nocturna baja de 5 °C, el crecimiento se ralentiza y el bulbo puede quedar pequeño. En la zona mediterránea (Andalucía, Murcia, Valencia) las temperaturas cumplen este rango desde marzo, mientras que en la meseta central (Madrid, Castilla y León) es más seguro iniciar en abril‑mayo.
Luz solar
Necesita al menos 6‑8 horas de sol directo al día. En la costa atlántica, donde la nubosidad es más frecuente, es recomendable ubicar la parcela en el punto más soleado del jardín o usar hileras orientadas norte‑sur para maximizar la exposición.
Suelo
El suelo ideal es franco‑arenoso, bien aireado y con buen drenaje. Un pH entre 6.0 y 6.8 favorece la absorción de nutrientes; si el pH está por debajo de 5.5, la cebolla puede sufrir clorosis. En suelos arcillosos, incorpora 30 % de arena y 2 kg de compost por metro cuadrado para mejorar la estructura.
Espacio y profundidad
Planta los bulbos a una distancia de 10‑12 cm entre plantas y 30 cm entre filas, lo que permite una buena circulación de aire y facilita la recolección. La raíz se extiende unos 30 cm profundos, así que una maceta de 20 l es suficiente para cultivar 5‑6 plantas en patios o balcones.
2. Siembra o plantación
Cuándo sembrar / plantar
En la zona mediterránea la siembra directa se hace entre febrero y marzo, cuando el suelo alcanza los 10‑12 °C. En la meseta el periodo ideal es abril‑mayo, y en la costa atlántica lo mejor es esperar a finales de marzo y principios de abril, cuando las heladas son poco probables.
Siembra de semillas
Puedes iniciar el cultivo de cebolla en semillero o sembrar directamente. Si optas por semillero, siembra en bandejas con sustrato ligero a 1 cm de profundidad y cubre ligeramente. Mantén la humedad constante; la germinación aparece en 7‑14 días a 15‑18 °C. Cuando las plántulas tengan 4‑5 hojas verdaderas (aprox. 30‑40 días), pueden trasplantarse al terreno definitivo.
Trasplante
Antes del trasplante, endurece las plántulas sacándolas al exterior 2‑3 horas al día, aumentándolo progresivamente hasta una jornada completa. Trasplanta cuando la temperatura del suelo sea 12 °C o más y las noches superen los 8 °C. Planta cada plántula a 2‑3 cm de profundidad, cubriendo la raíz y la base del tallo. Mantén una separación de 10‑12 cm entre ellas.
Plantón directo (alternativa)
Si prefieres comprar plantones, elige bulbos de 15‑20 g sin manchas. Busca bulbos firmes, de color blanco o rosado según la variedad, y evita los que presenten moho. Planta los bulbos con la punta hacia arriba, a 2‑3 cm de profundidad, y riega ligeramente para asentar la tierra.
3. Cuidados durante el cultivo
Riego
Durante la fase vegetativa, la cebolla necesita 250‑300 ml de agua por planta cada 3‑4 días, aproximadamente 2‑3 litros por metro cuadrado. En pleno verano, aumenta a 4‑5 litros si la evapotranspiración supera los 5 mm/día. Lo más importante es evitar encharcar; el exceso de humedad favorece el mildiu y la podredumbre de la raíz. Riega al pie de la planta, preferiblemente con goteo o una regadera de pico fino, y siempre por la mañana para que las hojas sequen antes del anochecer.
Fertilización
Aplica un fertilizante equilibrado 10‑10‑10 cuando las plántulas tengan 5‑6 hojas (aprox. 30‑45 días tras la siembra). Usa 30 g por m² y repite cada 30 días hasta que aparezcan los primeros brotes de bulbo. Cuando los tallos empiecen a engrosarse, cambia a un fertilizante rico en potasio (5‑10‑15) para promover la formación del bulbo; administra 20 g por m² cada 45 días. Evita el exceso de nitrógeno, que produce hojas largas y frutos diminutos.
Entutorado y soporte
La cebolla no necesita entutorado en la mayoría de los casos, pero si el suelo es muy suelto o el viento es fuerte en la costa, coloca pequeñas estacas de caña a cada 30 cm y amarra levemente los tallos con alambre suave. Esto evita que se doblen y facilita la cosecha.
Poda y mantenimiento
Retira las hojas amarillas o dañadas tan pronto como las veas; esto reduce la entrada de patógenos. En variedades de día corto, elimina los brotes que aparecen entre los tallos (los llamados “puerquitos”), pues compiten por nutrientes. No es necesario podar la hoja superior; su presencia ayuda al proceso de fotosíntesis.
Control de malas hierbas
El acollado con paja o corteza de pino a una profundidad de 5‑8 cm es una excelente barrera para las malas hierbas y ayuda a conservar la humedad. Si prefieres el método tradicional, haz una escarda manual cada 2‑3 semanas, arrancando las raíces con una pala de mano. Evita el uso de herbicidas químicos; pueden quemar los bulbos y afectar la calidad del producto.
4. Calendario de cultivo regional
Zona mediterránea / Sur (Andalucía, Murcia, Valencia)
- Siembra directa: febrero‑marzo (suelo ≥10 °C).
- Trasplante (si se usa semillero): abril‑mayo.
- Cosecha: julio‑octubre, cuando los tallos se marchiten y los bulbos estén bien formados.
- Ciclo total: 5‑6 meses desde la siembra hasta la primera cosecha.
Zona interior / Meseta (Madrid, Castilla y León, Aragón)
- Siembra directa: abril‑principios de mayo, cuando el riesgo de heladas haya pasado.
- Trasplante: junio, una vez que la temperatura nocturna mantenga los 12‑15 °C.
- Cosecha: agosto‑noviembre, con una ligera prolongación si se protege del frío nocturno.
- Ciclo total: 5‑7 meses, con posible segunda ronda si se planta a finales de verano para cosecha invernal.
Zona atlántica / Norte (Galicia, Asturias, Cantabria, País Vasco)
- Siembra directa: finales de marzo‑abril, aprovechando el aumento de temperaturas y la humedad constante.
- Trasplante: mayo‑junio, cuando el suelo supera los 12 °C y las noches son más cálidas.
- Cosecha: septiembre‑noviembre; la humedad ayuda a que los bulbos alcancen buen tamaño sin resecarse.
- Ciclo total: 6‑7 meses, con la ventaja de que la lluvia frecuente mantiene el riego natural.
5. Problemas comunes y soluciones
Plagas
Pulgón: Pequeños insectos verdes que aparecen en los brotes jóvenes.
- Solución rápida: rociar con jabón potásico al 1‑2 % y colocar mariquitas (coccinélidos) en la zona.
Mosca de la cebolla (Delia antiqua): Larvas que se introducen en los bulbos, dejando galerías y podredumbre.
- Prevención: Siembra una banda de cáscara de huevo triturada alrededor de cada fila; los adultos evitan el sustrato calcáreo.
- Control: Instala trampas con vinagre de manzana y cubre el suelo con malla anti‑insectos de 1 mm.
Araña roja: Ácaros que causan manchas amarillas.
- Solución: Pulveriza agua con unas gotas de aceite de Neem cada 7‑10 días y aumenta la humedad relativa alrededor de la planta.
Enfermedades
Mildiu (Peronospora): Manchas amarillas en la hoja inferior que se tornan necróticas.
- Prevención: Riega al pie, no al follaje, y mantén buena ventilación.
- Tratamiento: Aplica cobre fungicida (cobre calcinado) a razón de 2 kg/ha cada 10‑14 días.
Podredumbre del cuello: Área blanda en la base del tallo, provocada por exceso de agua.
- Solución: Mejora el drenaje, elimina plantas enfermas y aplica fosfato de calcio (10 g/m²) para fortalecer la pared celular.
Problemas fisiológicos
Clorosis por falta de nitrógeno: Hojas pálidas y crecimiento lento.
- Solución: Añade abono orgánico rico en nitrógeno (estiercol bien descompuesto) a razón de 5 kg/m² o usa un fertilizante 20‑10‑10 durante la fase vegetativa.
Agrietado del bulbo: Garrapatas en la piel del bulbo por riego irregular.
- Solución: Mantén riegos regulares y moderados, evitando grandes fluctuaciones entre sequía y encharcamiento.
6. Cosecha
La cebolla está lista para cosechar cuando las hojas se vuelven amarillas y se secan naturalmente. Toca ligeramente el tallo; si se desprende con facilidad, el bulbo está maduro. En la zona mediterránea, esto ocurre entre julio y octubre, mientras que en la meseta suele ser entre agosto y noviembre.
Para cosechar, corta el tallo a unos 5 cm del bulbo con un cuchillo limpio. No arranques la raíz, pues el bulbo puede romperse. Sacude la tierra y cuelga los bulbos en cajas de madera ventiladas o en cuerdas de alambre en un lugar fresco y oscuro (10‑15 °C) durante 2‑3 semanas para que la piel se endurezca. Después de este secado, guarda los bulbos en una bodega o trastero con ventilación y sin luz directa; pueden mantenerse en buen estado hasta 12 meses.
7. Consejos finales y trucos
Asociaciones beneficiosas
Planta zanahoria o remolacha al sur de la cebolla; sus raíces más profundas reducen la competencia y atraen insectos beneficiosos. La lechuga en la fila contigua mantiene el suelo fresco y ayuda a evitar la proliferación de mosca de la cebolla. Evita cultivar puerro o espárrago cerca, ya que comparten plagas y pueden intensificar el ataque de ácaros.
Variedades recomendadas para España
- ‘Blanca de Palma’: cebolla de bulbo blanco, ideal para el sur y la costa mediterránea.
- ‘Roja de Valencia’: de color rojo intenso, excelente para ensaladas y resistente a enfermedades del clima cálido.
- ‘Cebolla dulce de Canarias’: textura jugosa y sabor suave, perfecta para platos a la plancha en climas subtropicales.
Trucos del hortelano
- Aromatiza el riego: Añade unas ramas de tomillo al agua de riego; el tomillo actúa como repelente natural contra la mosca de la cebolla.
- Cúbrela con paja después del riego fuerte; la paja protege el suelo de la erosión y mantiene una temperatura más constante, evitando el agrietado del bulbo.
- Rotación de cultivos: No plantes cebolla en el mismo sitio durante más de 3 años consecutivos; rotate con leguminosas o cereales para romper el ciclo de nematodos y reducir la presión de plagas.
8. Conclusión
El cultivo de cebolla combina una planificación sencilla con cuidados específicos que, si se siguen, garantizan bulbos de calidad y sabor auténtico. Desde la siembra a finales del invierno o principios de la primavera, pasando por un riego mesurado, fertilizaciones equilibradas y una vigilancia constante de plagas, hasta la cosecha cuando las hojas se vuelven amarillas, cada paso tiene su lógica.
Aunque la dificultad es media, la recompensa es alta: una cosecha abundante que mejora cualquier plato de la mesa española. Con la guía que acabas de leer y un poco de dedicación, podrás disfrutar de tus propias cebollas frescas durante todo el año. ¡Manos a la tierra y buen cultivo!