Cultivo de menta: Guía Completa Paso a Paso
- 25 Oct, 2025
1. Introducción
Cultivar menta en casa es una de esas ideas que suena sencilla pero, si la ejecutas bien, te recompensa con hojas aromáticas durante todo el año. En España la menta se usa tanto en la cocina tradicional de Extremadura como en los refrescos veraniegos de la costa mediterránea, y su valor medicinal la ha hecho popular en balnearios y jardines de herbolaria.
Aunque la cultivo de menta se considera fácil‑media, hay detalles que marcan la diferencia entre un macetero que se vuelve invasivo y uno que produce cosechas limpias y sin pestes. En esta guía aprenderás a preparar el suelo, sembrar, cuidar, solucionar problemas y cosechar, con énfasis en los climas mediterráneo, continental y atlántico de España.
2. Requisitos de cultivo
Clima y temperatura
La menta tolera una amplia franja térmica, pero el rango óptimo para su desarrollo vegetativo está entre 15 °C y 27 °C. En zonas del Mediterráneo (Valencia, Murcia) puede soportar picos de 35 °C siempre que haya riego suficiente, mientras que en la meseta (Madrid, Castilla) necesita protección contra heladas bajo 5 °C. En el norte atlántico (A Coruña, Bilbao) la menta prospera con sus veranos suaves y lluvias regulares.
Luz solar
Prefiere sol pleno o sombra parcial; entre 4 y 6 horas de luz directa al día son ideales. En los climas más calurosos, ubicarla donde reciba sol de mañana y sombra a la tarde evita que las hojas se quemen y reduce la evaporación excesiva.
Suelo
El sustrato debe ser franco‑arenoso, con buen drenaje y pH entre 6.0 y 7.0. Un suelo demasiado arcilloso retendrá agua y favorecerá la pudrición de raíces. Añade 3‑5 kg de compost bien descompuesto por m² para aportar materia orgánica y mejorar la estructura. Si trabajas en macetas, usa una mezcla 2 partes tierra universal + 1 parte perlita y 1 parte turba.
Espacio y soporte
Aunque la menta forma rizomas que se expanden rápidamente, una separación de 30‑40 cm entre plantas evita que compitan por nutrientes. En macetas, el mínimo recomendado es 15 litros de capacidad, con una profundidad de 20 cm para que los rizomas tengan espacio para crecer sin ahogarse.
3. Siembra o plantación
Cuándo sembrar / plantar
En la zona Mediterránea puedes iniciar el semillero en febrero y trasplantar al exterior en marzo‑abril, cuando la temperatura del suelo supera los 12 °C. En la meseta, la siembra al aire libre se retrasa hasta abril‑mayo, mientras que en el norte atlántico lo ideal es esperar a mayo, después de las primeras heladas. Si prefieres la seguridad de un cultivo en maceta, puedes plantarla desde febrero en interior con luz artificial.
Siembra de semillas
Aunque muchos hortelanos compran plantones, la menta germina sin dificultad. Esparce las semillas sobre un sustrato fino a 0.5 cm de profundidad y cúbrelas ligeramente con una capa de vermiculita. Mantén la humedad constante; la germinación ocurre en 7‑14 días a 20 °C. Cuando las plántulas tengan 2‑3 hojas verdaderas, trasplántalas a su lugar definitivo o a macetas individuales de 5 litros.
Trasplante y aclareo
El momento adecuado para el trasplante definitivo es cuando las plántulas alcancen 10 cm de altura y el riesgo de helada haya pasado. Antes de instalarlas al exterior, realiza un “endurecimiento” sacándolas 2‑3 h durante 5‑7 días, aumentando progresivamente el tiempo. Planta cada ejemplar a la profundidad de la base de la maceta original; esto fomenta la formación de nuevos rizomas bajo tierra.
Plantón comercial: qué buscar
Si optas por comprar plantones, elige aquellos con tallos firmes, hojas de color verde intenso y sin manchas amarillas. Evita ejemplares que muestren signos de enfermedades como pudrición de raíces (tallos blandos) o manchas negras en el envés de la hoja, que pueden propagarse rápidamente en tu huerto.
4. Cuidados durante el cultivo
Riego
La menta necesita riegos regulares pero sin encharcar. Un buen punto de partida es 1‑2 litros por m² cada 3‑4 días en primavera y 2‑3 litros en verano, siempre ajustando según la lluvia. Prefiere riego por goteo o botella punteada al pie de la planta para mantener el follaje seco y reducir la aparición de hongos. Señales de exceso de agua son hojas amarillentas y tallos blandos; la falta se nota por hojas marchitas y borde seco.
Fertilización
Aplica un fertilizante NPK 10‑10‑10 disuelto a 5 g por litro de agua cada 30 días durante la fase vegetativa. Cuando la planta empiece a producir hojas en mayor cantidad (aprox. 2 meses después), cambia a un fertilizante con más potasio (5‑10‑15) para estimular el aroma y la resistencia a plagas. Evita dosis superiores a 10 g L⁻¹, ya que el exceso de nitrógeno favorece el crecimiento débil y la susceptibilidad a enfermedades.
Poda y mantenimiento
La menta se beneficia de una poda ligera cada 4‑6 semanas. Corta los tallos justo por encima de un nodo para estimular la ramificación. Si la planta se vuelve demasiado densa, elimina los brotes más viejos y las puntas de hojas amarillentas. La poda regular también ayuda a controlar la expansión de los rizomas, evitando que la menta se vuelva invasiva en el huerto.
Control de malas hierbas y acolchado
Cubre el suelo alrededor de la menta con acolchado de paja o corteza de pino de 5‑8 cm de espesor. Además de conservar la humedad, el acolchado suprime las malas hierbas que compiten por nutrientes. En macetas, usa una capa fina de grava o corteza para evitar que la tierra se compacte y para mejorar el drenaje.
Protección contra el frío
En la meseta y zonas con heladas tempranas, protege la menta con una cubierta de túnel de plástico o una manta anti‑heladas durante noches bajo 5 °C. La menta tolera temperaturas ligeramente bajo cero si el suelo está protegido y bien drenado; sin embargo, una capa ligera de mantillo (paja o hojas secas) ayuda a aislar las raíces.
Control de plagas (preventivo)
Aunque la menta es resistente, mantiene bajo vigilancia para detectar ácaros, pulgones y mosca blanca. Un método casero eficaz es rociar con jabón potásico (1 % en agua) cada 10‑12 días. También puedes plantar albahaca o romero cerca; sus aceites esenciales repelen muchas plagas y hacen que la menta se expanda de forma saludable.
5. Calendario de cultivo regional
En la zona mediterránea (Andalucía, Valencia, Murcia) la siembra de semillas se efectúa en febrero‑marzo, el trasplante al exterior en abril y la primera cosecha de hojas ocurre a finales de abril. La producción se mantiene hasta noviembre, cuando el descenso de temperaturas hace que el crecimiento se ralentice. En la meseta (Madrid, Castilla‑León) la siembra se pospone a marzo‑abril, el trasplante a mayo y la cosecha se extiende de julio a octubre. En el norte atlántico (Galicia, Asturias), la siembra se realiza en marzo‑abril, el trasplante en mayo‑junio y la cosecha puede prolongarse hasta noviembre gracias a los veranos frescos y la humedad constante.
6. Problemas comunes y soluciones
Pulgón: Pequeños insectos verdes que se congregan en el envés de las hojas, provocando un aspecto “algodonoso”. Solución rápida: pulveriza jabón potásico al 1 % o introduce coccinélidos (mariquitas) que se alimentan de ellos. Repite cada 7‑10 días hasta que desaparezcan.
Ácaro rojo: Manchas amarillentas y telarañas finas en la parte inferior de la hoja, más frecuente en climas secos. Controla aumentando la humedad ambiental mediante riegos por goteo y aplicando aceite de neem (2 ml por litro) cada 14 días. El aceite actúa sobre los ácaros sin dañar la planta.
Mildiu foliar: Manchas anaranjadas que se extienden rápidamente en épocas de rocío nocturno, típico de la costa atlántica. Prevención: evita regar la masa foliar y mejora la ventilación despejando plantas vecinas. Tratamiento: caldo bordelés (cobre) a razón de 2 g por litro cada 10 días, respetando la dosis máxima de 5 kg ha⁻¹ de cobre.
Podredumbre de raíces: Tallos blandos y hojas amarillentas, causados por suelos mal drenados o riegos excesivos. Solución: mejora el drenaje añadiendo perlita o arena gruesa, y reduce la frecuencia de riego. Si la infección está avanzada, retira la planta y replantar en sustrato nuevo y bien aireado.
Expansión invasiva: La menta forma rizomas que pueden ocupar gran parte del huerto si no se controla. Crea un borde de piedra o usa macetas aisladas para evitar que los rizomas se extiendan. La poda regular también limita su expansión.
7. Cosecha
La hoja de menta está lista para cortar cuando alcanza entre 10 y 12 cm de longitud y el color es de un verde intenso sin manchas amarillas. Lo ideal es cosechar en las primeras horas del día, cuando los aceites esenciales están más concentrados. Usa tijeras afiladas y corta los tallos a 2 cm por encima del nodo, dejando la base de la planta intacta para que regenere rápidamente. Realiza la cosecha cada 2‑3 semanas durante la temporada alta; de esta forma obtendrás un suministro continuo de hojas frescas para infusiones y cocina.
8. Consejos finales y trucos
Asociaciones beneficiosas: Plantar menta junto a lechuga, zanahoria o espárragos crea un microclima que retiene humedad y ahuyenta a algunas plagas. Evita colocarla cerca de puerro o espárrago, ya que pueden compartir nematodos dañinos. La caléndula y el romero son compañeras perfectas; la caléndula atrae insectos beneficiosos, mientras que el romero refuerza el aroma de la menta y potencia su resistencia a ácaros.
Variedades recomendadas en España:
- Menta piperita (menta piperita) – la más aromática, ideal para tés y licores.
- Menta spicata (menta común) – resistente al calor del sur, buena para macetas en terrazas.
- Menta carbonaria – tolera suelos ligeramente más ácidos y se adapta bien a climas atlánticos húmedos.
Truco del hortelano: antes del riego fuerte, rocía la base de la planta con una solución de agua con una cucharada de vinagre de manzana; esto ayuda a equilibrar el pH del suelo y a reducir la aparición de mildiu. Además, al final de la cosecha, seca las hojas al aire libre y guárdalas en un frasco hermético; así mantienes su aroma por varios meses sin necesidad de congelar.
Errores comunes a evitar:
- No plantar la menta directamente en suelo arcilloso sin mejorar el drenaje.
- Regar en exceso, lo que favorece la pudrición de raíces.
- Dejar que los rizomas se extiendan sin control, lo que puede atrapar otras hortalizas.
- No podar; la falta de poda produce tallos débiles y menos producción de hoja.
Siguiendo estos consejos tendrás una planta vigorosa que te acompañará durante todo el año, tanto en la cocina como en el jardín.
9. Conclusión
El cultivo de menta combina facilidad y versatilidad: basta con preparar un suelo bien drenado, mantener un riego regular y podar ligeramente para obtener cosechas abundantes y aromáticas. Aunque la planta pueda expandirse con facilidad, con los límites adecuados y una vigilancia de plagas simple, la recompensa es un suministro inagotable de hojas frescas para infusiones, salsas y remedios caseros.
Con la guía paso a paso que acabas de leer, ya tienes todas las claves para sembrar, cuidar y cosechar tu propia menta, sin importar si tu huerto está en la meseta, la costa mediterránea o el norte atlántico. ¡Manos a la tierra y a disfrutar del aroma que solo la menta de tu propio jardín puede ofrecer!