Cultivo de perejil: guía completa paso a paso

Cultivo de perejil: guía completa paso a paso

1. Introducción

Si te preguntas cómo cultivar perejil en casa, llega al lugar correcto. El perejil (Petroselinum crispum) es una de las hierbas más apreciadas en la cocina española: aporta frescor a la paella, al gazpacho y a un buen aliño. Además, su alto contenido de vitaminas A, C y K lo convierte en un aliado para la salud.

Aunque su cultivo es fácil, requiere ciertos cuidados para evitar que se vuelva amargo o que sufra plagas. En esta guía descubrirás todo lo necesario, desde la preparación del sustrato hasta la cosecha, con recomendaciones específicas para cada zona climática de España.

2. Requisitos de cultivo

Clima y temperatura

El perejil se adapta a la mayoría de climas españoles, pero rinde mejor cuando la temperatura diaria se sitúa entre 12 y 22 °C. Soporta heladas ligeras (hasta -2 °C) durante breves periodos, aunque en la meseta es conveniente sembrar después de la última helada. En la costa mediterránea el crecimiento es continuo gracias al clima templado.

Luz solar

Necesita al menos 5‑6 horas de sol directo al día. En regiones muy calurosas (sur de Andalucía) es aconsejable colocarla en el interior de la mañana y protegerla del sol más intenso de la tarde para evitar que las hojas se vuelvan espinosas.

Suelo

Prefiere suelos franco‑arenosos con buen drenaje; el exceso de agua favorece la pudrición de la raíz. El pH ideal está entre 6.0 y 7.0. En suelos alcalinos, añade algo de turba o compost ácido; en suelos ácidos, una capa fina de cal agrícola corrige la acidez. Enriquece el sustrato con 3‑5 kg de compost por m² antes de plantar para aportar materia orgánica y mejorar la retención de humedad.

Espacio

El perejil forma macollas densas, por lo que la distancia entre plantas puede ser de 20‑25 cm en huertos intensivos o 30 cm si se cultiva en macetas. La raíz es poco profunda, pero se beneficia de un recipiente de 15‑20 litros para permitir un buen desarrollo y una cosecha prolongada.

3. Siembra o plantación

Cuándo sembrar

En el norte atlántico (Galicia, Asturias) la siembra se hace entre marzo y abril, cuando la temperatura del suelo supera los 10 °C. En la meseta (Madrid, Castilla y León) lo ideal es abril‑mayo, y en la zona mediterránea (Valencia, Murcia) puedes sembrar desde febrero.

Siembra de semillas

El semillero es la forma más económica. Llena una bandeja con sustrato para germinación, esparce las semillas a una densidad de 1 semilla cm⁻² y cúbrelas ligeramente con una capa de 0.5 cm de tierra fina. Mantén la bandeja en un sitio luminoso y riega con un punteo de agua para que no se desplace la semilla. La germinación ocurre en 7‑14 días a 15‑18 °C.

Una vez que las plántulas tengan 2‑3 pares de hojas verdaderas (aprox. 4‑5 cm de altura), realiza un aclamado: separa las plántulas y trasplántalas a macetas de 10 cm de diámetro, dejando una separación de 5 cm entre ellas.

Trasplante al huerto

El trasplante definitivo se efectúa cuando el riesgo de helada haya pasado y el régimen nocturno se mantenga por encima de 12 °C. En la mayoría de la península, esto sucede a finales de abril (sur) o principios de junio (norte).

Antes de colocar la planta en el surco, endurece las plántulas sacándolas al exterior 2‑3 h cada día, aumentando gradualmente el tiempo hasta 6 h. Cuando la tierra del huerto esté suelta, haz un hueco de 10 cm de profundidad, coloca la macolla y cubre con tierra sin compactar. Riega ligeramente para asentar.

Plantón directo (alternativa)

Si prefieres comprar plantones, busca aquellos con raíces bien desarrolladas y sin signos de amarilleo. El plantón debe medir entre 15‑20 cm de altura. Plántalo de la misma forma que la plántula, asegurándote de no dañar el sistema radicular.

4. Cuidados durante el cultivo

Riego

El perejil necesita un riego regular pero moderado. En etapas de crecimiento vegetativo, aplica 2‑3 litros por m² cada 2‑3 días; en épocas de calor intenso, aumenta a 4‑5 litros cada 2 días. Evita el encharcamiento: el agua debe caer al sustrato, no a la corona de la planta, para impedir la aparición de pudrición de la raíz. Un riego por goteo o una manguera con difusor son opciones eficaces que reducen la evaporación.

Fertilización

Al inicio, enriquece el sustrato con un abono orgánico de 30 g m⁻² (por ejemplo, estiércol de oveja bien compostado). Cada 4‑6 semanas, aplica un fertilizante NPK 10‑10‑10 a razón de 30 g por m², disuelto en 5 l de agua. Cuando la planta entra en fase de máxima producción de hojas (aprox. 6‑8 semanas), cambia a un fertilizante con más potasio (5‑10‑15) para favorecer la calidad del sabor.

Entutorado y soporte

No es necesario entutorar el perejil, pero en macetas pequeñas o cuando el viento es fuerte en zonas costeras, puedes colocar un palillo o una paja como soporte ligero para evitar que la planta se doble y rompa la raíz superficial.

Poda y mantenimiento

Realiza una poda de cosecha cada 15‑20 días: corta los tallos justo por encima del nivel del suelo, dejando 5‑7 cm de tallo. Esta medida estimula la producción de nuevas hojas y evita que la planta entre en fase de floración prematura, que reduce el sabor.

El poda de flores es crucial: cuando veas el primer racimo floral (pequeños botones blancos), córtalo inmediatamente con tijeras limpias. Así la energía se destina a la generación de hojas y el perejil mantiene su aroma intenso.

Control de malas hierbas

El acolchado con paja o corteza de pino a una profundidad de 5‑8 cm suprime las malezas, conserva la humedad y regula la temperatura del suelo. En huertos urbanos con espacio limitado, usa cartón corrugado bajo la capa de paja para una barrera extra. Deshierba manualmente las mujeres de maleza que logren crecer entre las filas; cualquier competencia debilita el desarrollo del perejil.

Vigilancia de plagas

Revisa las hojas cada 3‑4 días. Si detectas pulgones o mosca blanca, actúa de inmediato con un jabón potásico al 1‑2 % (disolver 10 ml en 1 l de agua y pulverizar). Un cóctel casero de agua, ajo triturado y unas gotas de aceite de neem funciona igual de bien.

5. Calendario de cultivo regional

Zona mediterránea / Sur

  • Siembra: febrero‑marzo en semillero o directamente en abril.
  • Trasplante: finales de abril, cuando la temperatura nocturna supera los 12 °C.
  • Cosecha: de abril a noviembre, con picos de producción en junio‑agosto.
  • Ciclo total: aproximadamente 8‑10 meses desde la siembra de semilla hasta la última cosecha.

Zona interior / Meseta

  • Siembra: marzo‑abril en semillero; en macetas, puedes sembrar a finales de abril.
  • Trasplante: mayo‑principios de junio, tras la última helada.
  • Cosecha: de junio a octubre, con una ligera caída en julio por el calor extremo, que se compensa con riegos más frecuentes.
  • Ciclo total: unos 7‑9 meses considerando la época de endurecimiento.

Zona atlántica / Norte

  • Siembra: marzo‑abril, aprovechando la humedad constante.
  • Trasplante: finales de mayo, cuando las temperaturas nocturnas se estabilizan en 13‑15 °C.
  • Cosecha: de julio a noviembre, ya que el clima templado permite una producción prolongada.
  • Ciclo total: entre 8‑10 meses, con una segunda ola de brotes en otoño si se protege del frío.

6. Problemas comunes y soluciones

Plagas

  • Pulgón: pequeños insectos verdes que aparecen en el envés de las hojas. Solución rápida: pulveriza jabón potásico al 1 % o coloca coccinélidos (mariquitas) entre las plantas.
  • Mosca blanca: alas translúcidas que se posan sobre la superficie. Usa trampas adhesivas amarillas y riega con una solución de ajo y agua cada 10‑12 días.
  • Trips: diminutos y de cuerpo alargado, causan manchas plateadas. Un spray de neem al 0,5 % controla la infestación sin dañar al perejil.

Enfermedades

  • Mildiu (Peronospora): manchas amarillas en la parte inferior de las hojas, que luego se vuelven pardas. Prevención: riego al pie de la planta, aireación de los surcos y aplicación de cobre ecológico a razón de 2 g m⁻² cada 15‑20 días.
  • Oídio: polvo blanco que cubre hojas jóvenes, más frecuente en climas secos. Solución: niebla con bicarbonato de sodio (1 cucharada en 1 l de agua) y una ligera pulverización de leche diluida (10 %).
  • Podredumbre de la raíz: raíces negras y blandas por exceso de humedad. Mejora el drenaje añadiendo arena gruesa al sustrato y reduce el riego a 2‑3 l m⁻² en lugar de más.

Problemas fisiológicos

  • Hojas amarillentas: señal de deficiencia de nitrógeno. Aplica fertilizante rico en N (15‑5‑10) a razón de 20 g m⁻² y riega bien para que el nutriente se absorba.
  • Sabor amargo: suele deberse a estrés hídrico o a que la planta ha florecido. Mantén riegos regulares y corta los botones florales en cuanto los veas.
  • Crecimiento atrofiado: a veces el suelo es demasiado compacto. Afloja la capa superficial con una horquilla y añade compost para mejorar la estructura.

7. Cosecha

El perejil está listo para cosechar cuando las hojas alcanzan 5‑7 cm de longitud y el color es verde intenso. Corta los tallos a mano con unas tijeras limpias, dejando siempre 5‑6 cm del tallo para que la planta vuelva a brotar. La primera cosecha suele ocurrir 45‑60 días después del trasplante, y puedes seguir recortando cada 2‑3 semanas durante todo el año, siempre que no haya floración.

Para una cosecha más larga, corta solo las hojas exteriores y deja el centro intacto; así la planta sigue enviando nutrientes a la raíz y producirá nuevas hojas rápidamente. Si deseas secar perejil, cuélgalo en racimos al aire libre, en un lugar fresco y ventilado, durante 5‑7 días.

8. Consejos finales y trucos

Asociaciones beneficiosas

Planta zanahorias o remolachas al borde del macetero de perejil: estas raíces sueltan olores que alejan a la mosca blanca. Asimismo, la juanil (tagete) actúa como repelente natural de nematodos y mejora la salud del suelo.

Variedades recomendadas

  • Perejil rizado italiano: hojas muy aromáticas, ideal para platos de pescado y guisos mediterráneos.
  • Perejil liso (plano): sabor más fuerte, perfecto para salsas como el pisto o el gazpacho.
  • Perejil de hoja ancha “Frisee”: tolera mejor la sombra parcial y es excelente para ensaladas frescas en climas más fríos.

Trucos del hortelano

  • Riego con agua de cocción: reutiliza el agua tibia de la pasta (sin sal) para regar; los nutrientes disueltos favorecen el crecimiento.
  • Cubrir la tierra con cáscaras de huevo trituradas: ayuda a repeler babosas y aporta calcio al sustrato.
  • Rotación anual: evita plantar perejil en el mismo sitio más de dos años consecutivos; alterna con lechuga o espinaca para romper el ciclo de plagas del suelo.

Errores comunes a evitar

  • No sembrar demasiado profundo (más de 1 cm) porque la germinación se inhibe.
  • Regar la corona en exceso, lo que genera mugre en la base y favorece hongos.
  • Esperar a que la planta florezca antes de cosechar; una vez en flor, el sabor se vuelve amargo y la producción de hojas decae rápidamente.

9. Conclusión

Cultivar perejil es una tarea accesible que recompensa con hojas aromáticas durante todo el año, siempre que sigas el calendario regional, mantengas un riego equilibrado y vigiles las plagas. La clave está en la poda frecuente y en evitar la floración prematura; así conseguirás cosechas continuas y un sabor inigualable.

Con la información de esta guía —desde la siembra en semillero hasta los trucos de asociación —estarás listo para convertir cualquier pequeño espacio en un rincón verde que aporte frescura a tus platos. ¡Manos a la tierra y a disfrutar del mejor perejil de tu huerto!