Cultivo de puerro: Guía completa paso a paso
- 24 Nov, 2025
1. Introducción
Cultivar puerro en casa es una de esas pequeñas satisfacciones que hacen que el huerto sea verdaderamente tuyo. En España el puerro se usa en gazpachos de invierno, potajes y cocidos, y su sabor delicado se aprecia en la cocina tradicional de Castilla, Galicia y la costa mediterránea. Además, es una hortaliza de bajo mantenimiento que aporta vitaminas A, C y minerales como el potasio.
Aunque el cultivo de puerro se considera de dificultad media, no necesitas experiencia previa para obtener un buen rendimiento. En esta guía descubrirás todo lo necesario: desde la preparación del lecho, la siembra en semillero o directa, los cuidados durante el crecimiento, hasta la cosecha y los trucos para maximizar la calidad. Todo adaptado a las distintas zonas climáticas de nuestro país.
2. Requisitos de cultivo
Los puerros prefieren un clima templado con veranos no demasiado calurosos. El rango térmico óptimo está entre 12 y 20 °C; temperaturas superiores a 28 °C pueden provocar un crecimiento débil y tallos finos. En la zona mediterránea, donde el verano es intenso, el puerro se cultiva mejor bajo sombra parcial o con riego frecuente. En el norte atlántico, la mayor humedad y temperaturas más frescas favorecen un desarrollo más rápido.
En cuanto a la luz solar, el puerro necesita 5‑6 h de sol directo al día; demasiada exposición en climas cálidos se compensa con mallas de sombreado. El suelo ideal es franco‑arenoso, bien drenado y con una acidez (pH) de 6.0‑6.5. Añade 3‑5 kg de compost maduro por m² para aportar materia orgánica y mejorar la retención de humedad; evita suelos compactos que provoquen pudrición de la raíz.
El espacio entre plantas es fundamental: planta cada puerro a 15‑20 cm de distancia y deja 30 cm entre filas para facilitar el deshierbe y la recolección. Las raíces pueden extenderse hasta 30 cm de profundidad, por lo que en macetas el recipiente mínimo recomendado es de 30 l con sustrato ligero y bien aireado.
3. Siembra o plantación
Cuándo sembrar
En la zona mediterránea (Andalucía, Murcia, Valencia) el semillero se inicia en enero‑febrero, cuando la temperatura del suelo alcanza 8‑10 °C. En la meseta central (Madrid, Castilla‑La Mancha) lo mejor es sembrar entre febrero‑marzo; el suelo allí se calienta más lento y la germinación se da a partir de 12 °C. En el norte atlántico (Galicia, Asturias) se comienza en marzo‑abril, aprovechando los suelos húmedos pero sin riesgo de heladas.
Siembra de semillas
Si optas por el semillero, utiliza bandejas con sustrato universal o una mezcla de turba y perlita (1:1). Dispón las semillas a 1‑2 cm de profundidad, cubriéndolas ligeramente con tierra y riega con atomizador para no desplazar las semillas. La germinación ocurre entre 10‑14 días bajo 15‑18 °C; mantén la humedad constante sin encharcar. Cuando las plántulas tengan 4‑5 hojas verdaderas (aprox. 4 semanas), transpásalas a macetas de 5 l para que desarrollen un sistema radicular fuerte.
Trasplante al campo
El trasplante definitivo se realiza cuando las plántulas alcanzan 15‑20 cm de altura y la temperatura nocturna haya superado 10 °C de forma estable; en la mayor parte de España esto ocurre entre abril‑mayo. Antes de plantar, endurece las plántulas sacándolas al exterior 2 h cada día, aumentando gradualmente hasta 6‑8 h; así se adaptan a la luz solar y al viento. En el huerto, cava surcos de 20 cm de profundidad y coloca los puerros a la distancia indicada, cubriendo la raíz y presionando ligeramente la tierra.
Plantón directo (alternativa)
Si prefieres comprar plantones en viveros, elige ejemplares con tallos firmes, hojas verdes sin manchas y una raíz blanca y saludable. Plántalos directamente en el lugar definitivo siguiendo la misma distancia. En suelos cálidos del sur, el plantón se entierra hasta la última hoja, dejando solo el ápice al aire; esto estimula la formación de un tallo más grueso y menos propenso a romperse.
4. Cuidados durante el cultivo
Riego
Durante la fase vegetativa, el puerro necesita 2‑3 l de agua por planta cada 3‑4 días, siempre que el clima sea templado. En periodos de verano intenso (sur de España) incrementa a 4‑5 l cada 2‑3 días y riega preferiblemente al madrugar para minimizar la evaporación. Utiliza goteo o manguera con difusor; evita mojar las hojas, pues la humedad excesiva favorece el mildiu. Una señal de riego insuficiente es el amarilleo de la parte inferior de la hoja y el crecimiento estrecho del tallo.
Fertilización
Aplica un fertilizante equilibrado 10‑10‑10 en dos tomas: la primera al momento del trasplante (30 g por m²) y la segunda a los 30‑45 días posteriores. Cuando los tallos midan 20‑25 cm, cambia a un fertilizante rico en potasio (5‑10‑15) para favorecer la formación de bulbos gruesos. Disuelve 200 ml de fertilizante en 10 l de agua y riega con la solución cada 3‑4 semanas. Evita el exceso de nitrógeno, que produce hojas muy largas y débiles.
Entutorado y aporque
A medida que el puerro crece, el tallo necesita soporte para evitar que se doble bajo su propio peso. Instala tutores de madera o caña a cada 30 cm y ata suavemente los tallos con cuerda de yute o paja, dejando espacio para el crecimiento. En zonas ventosas del norte, coloca una malla anti‑viento entre los surcos para reducir el estrés mecánico.
Acolchado y control de malas hierbas
Cubre el suelo alrededor de las plantas con paja o corteza de pino (5‑10 cm de espesor). El acolchado conserva la humedad, regula la temperatura del suelo y suprime las malas hierbas que compiten por nutrientes. En suelos muy arcillosos, añade una capa de arena gruesa bajo la paja para mejorar el drenaje. Deshierba manualmente, evitando el uso de herbicidas que pueden dañar la raíz delicada del puerro.
Poda de hojas exteriores
Cuando las hojas externas se vuelven amarillas o resecas, córtalas con tijeras limpias. Esto permite que la planta concentre energía en el desarrollo del tubérculo y mejora la circulación del aire. En climas húmedos del Atlántico, realiza esta poda cada 15‑20 días para prevenir la aparición de hongos foliares.
Protección contra heladas tempranas
En la meseta y el norte, las heladas de primavera pueden dañar los tallos jóvenes. Cubre los surcos con manta térmica o arpillera durante la noche y retírala al alba. Un truco casero: coloca una capa de paja sobre la manta para evitar que el viento la desprenda.
5. Calendario de cultivo regional
Zona mediterránea / sur (Andalucía, Murcia, Valencia)
- Siembra en semillero: enero‑febrero.
- Trasplante al campo: abril (cuando las noches superen 12 °C).
- Cosecha: junio‑septiembre, con puerro listo para arrancar cuando el bulbo alcance 2‑3 cm de diámetro.
Zona interior / meseta (Madrid, Castilla‑La Mancha, Castilla‑y‑León)
- Siembra en semillero: febrero‑marzo.
- Trasplante: mayo (noches > 10 °C).
- Cosecha: julio‑octubre; los pueros tardan un poco más en engrosarse por el clima más frío.
Zona atlántica / norte (Galicia, Asturias, Cantabria, País Vasco)
- Siembra en semillero: marzo‑abril.
- Trasplante: junio, cuando el riesgo de helada ha desaparecido.
- Cosecha: agosto‑noviembre; la humedad favorece un crecimiento más rápido y los bulbos suelen ser más jugosos.
En todas las regiones, el puerro se puede almacenar en la nevera o en una bodega fresca (0‑4 °C) durante varios meses, lo que permite extender su disponibilidad hasta el invierno.
6. Problemas comunes y soluciones
Plaga: pulgón
Los pulgones aparecen en brotes jóvenes, especialmente en días cálidos y secos. Se reconocen por sus manchas negras brillantes y la melaza que dejan. Solución rápida: rocía con jabón potásico al 2 % (1 l de agua + 20 ml de jabón) cada 5‑7 días. También puedes introducir coccinélidos (mariquitas) que se alimentan de ellos.
Enfermedad: mildiu
Se manifiesta como manchas amarillentas en la cara inferior de las hojas, cubiertas de una fina capa grisácea. Es prevalente en la zona atlántica por la alta humedad. Prevención: evita regar las hojas y mejora la ventilación con tutores bien espaciados. Tratamiento: pulveriza un caldo bordelés (cobre) o un fungicida ecológico de azufre siguiendo la dosis del envase (30 g en 10 l de agua).
Problema fisiológico: puerros finos o “espigados”
Cuando el puerro recibe demasiada agua o poco nitrógeno, el tallo se vuelve delgado y alargado. Solución: reduce la frecuencia de riego y aplica un fertilizante alto en nitrógeno (10‑5‑5) cada 4‑6 semanas hasta que el tallo recupere grosor.
Daño por exceso de calor
En el sur, las temperaturas superiores a 30 °C provocan que las hojas se vuelvan amarillas y que el bulbo no se engrose. Sombra parcial con malla anti‑sol y un riego más abundante (hasta 6 l cada 2 días) mitigan el efecto.
Carencia de potasio
Hojas amarillas en los bordes y tallos débiles indican falta de potasio. Aplica cáñamo agrio o un fertilizante 5‑10‑15 a razón de 150 g por m² y observa la mejora en 2‑3 semanas.
7. Cosecha
Los puerros están listos para cosechar cuando el bulbo alcanza entre 2‑3 cm de diámetro y la corona está bien formada. La hoja verde inferior debe estar firme y de color verde oscuro. Corta la planta a nivel del suelo con un cuchillo afilado o una azuela, dejando un pequeño trozo de raíz si deseas replantar en otro lugar.
Para una cosecha escalonada, realiza el corte cada 10‑12 días una vez que los primeros ejemplares estén maduros; así tendrás puerro fresco durante todo el otoño. Después de la cosecha, cura los bulbos en un lugar fresco y ventilado (10‑12 °C) durante una semana para prolongar su vida útil.
8. Consejos finales y trucos
Asociaciones beneficiosas
Planta zanahorias o remolacha al lado del puerro: ambas especies comparten nutrientes y ayudan a romper el suelo. También puedes sembrar caléndula o lavanda a los bordes; sus flores atraen insectos depredadores que reducen la presión de pulgones y mosca blanca. Evita situar el puerro cerca de pimiento o tomate, pues comparten algunas plagas como el ácaro rojo.
Variedades recomendadas en España
- ‘Blanco de León’: variedad tradicional de la zona norte, de tallo grueso y sabor dulce.
- ‘Florete de Aragón’: resistente a la sequía, ideal para la meseta y zonas mediterráneas.
- ‘Puerro de Valencia’: rápido en crecimiento, tolera suelos ligeramente alcalinos.
Trucos del hortelano
- Infiltración de harina de sanguijuela: al mezclar un puñado de harina con el sustrato antes del trasplante, estimulas la actividad microbiana que mejora la absorción de nutrientes.
- Riego con agua de lluvia: almacena agua en toneles y úsala para regar; la ausencia de cloro favorece la flora benéfica del suelo.
- Evita el “shock” hídrico: al pasar de lluvia a sequía repentina, cubre las hileras con una lona ligera durante 24 h para proteger las raíces.
Errores comunes a evitar
- No enterrar el puerro lo suficiente: si la corona queda expuesta, el tallo se debilita y se rompe con facilidad.
- Regar con exceso de fertilizante nitrogenado: provoca hojas largas y poco sabor.
- Dejar las malas hierbas crecer: compiten por agua y pueden albergar plagas.
9. Conclusión
El cultivo de puerro combina una planificación cuidadosa (fechas de siembra y trasplante) con cuidados continuos como riego moderado, fertilización equilibrada y apoyo mecánico. Aunque su nivel de dificultad es medio, la recompensa es un bulbo aromático que se conserva durante meses y aporta sabor a innumerables platos tradicionales.
Con los pasos descritos en esta guía—preparar el suelo, sembrar en el momento adecuado, vigilar las plagas y cosechar en el punto óptimo—puedes disfrutar de puerro fresco directamente de tu huerto, ya sea en la meseta, la costa mediterránea o el norte atlántico. Atrévete, prueba una de las variedades locales y descubre lo sencillo que resulta cultivar este tesoro de la gastronomía española. ¡Manos a la tierra y buen provecho!