Cuándo Plantar Alcachofas: Calendario por Zonas de España
- 16 Oct, 2025
Saber cuándo plantar alcachofas marca la diferencia entre una cosecha escasa y una abundante producción de corazón tierno. Si las siembras demasiado pronto, las heladas pueden dañar los brotes; si lo haces muy tarde, el calor del verano frena el desarrollo y la calidad del fruto. En España, la gran diversidad climática obliga a ajustar las fechas a cada zona para aprovechar el ciclo de crecimiento de esta raíz perenne.
A lo largo de este artículo te guiaré paso a paso, indicando los meses exactos, la temperatura del suelo y los trucos que uso en mi huerto de la Comunidad Valenciana. Con estos datos podrás planificar con seguridad, tanto si eres urbano como si trabajas en una parcela rural.
Mejores meses para plantar – Desglose regional
Zona Mediterránea (costas de Levante, Cataluña, Baleares y Andalucía costera)
En la costa mediterránea (Valencia, Murcia, Alicante, Barcelona, Palma), la plantación de alcachofas se puede iniciar a partir de marzo‑abril. Lo esencial es que la temperatura del suelo alcance al menos 15 °C a 10 cm de profundidad; a esa temperatura los rizomas establecen raíces sin sufrir shock.
- Marzo: si las noches nocturnas ya superan los 10 °C de forma constante, puedes sembrar los tubérculos directamente en el suelo.
- Abril‑mayo: es el periodo más fiable; el riesgo de helada es prácticamente nulo y los vientos costeros suelen ser moderados, lo que favorece la ventilación.
Una ventaja de la zona mediterránea es la posibilidad de una segunda plantación en julio para cosechar en otoño, siempre que el suelo se mantenga por encima de 18 °C y se riegue de forma regular para evitar el estrés hídrico.
Zona Continental (Meseta Central: Madrid, Castilla‑León, Castilla‑La Mancha, Aragón)
En la meseta el clima es más rígido: las heladas pueden aparecer hasta mediados de mayo. Por ello, la ventana segura para plantar alcachofas se sitúa entre finales de mayo y junio.
- Mayo: solo si la última helada registrada ha sido antes del 15 de mayo y la temperatura del suelo supera los 14 °C.
- Junio: ideal para la mayoría de la meseta; las mínimas nocturnas ya se estabilizan en 12‑14 °C, y el suelo se calienta rápidamente bajo el sol de la mañana.
En esta zona es crucial evitar la exposición directa al viento de la llanura durante la fase de establecimiento; si el terreno es arenoso, añade una capa de materia orgánica (compost) de 5 cm para mejorar la retención de humedad.
Zona Atlántica (Galicia, Asturias, Cantabria, País Vasco)
El clima atlántico es más fresco y húmedo, lo que retrasa un poco la plantación. Las alcachofas pueden ponerse en tierra a partir de mayo‑junio, cuando la temperatura del suelo ronda los 16‑17 °C y las precipitaciones son abundantes, lo que favorece la germinación sin necesidad de riegos intensivos.
- Mayo: si la temperatura del suelo ya supera los 15 °C y las heladas han cesado (usualmente a finales de abril).
- Junio: la opción más segura; los vientos costeros son más suaves y la humedad del aire ayuda a mantener el suelo húmedo.
Una particularidad en la zona atlántica es que el crecimiento será un poco más lento que en la meseta, pero la calidad del corazón de alcachofa suele ser superior, con menos amargor gracias al clima templado.
Sur interior (Extremadura, Andalucía interior)
En la interior del sur (Badajoz, Córdoba, Jaén) el invierno es más suave y la primavera se calienta rápidamente. La ventana óptima está entre abril‑mayo.
- Abril: si la temperatura del suelo supera los 15 °C y no se pronostican heladas tardías.
- Mayo: siempre segura; las máximas diurnas pueden llegar a los 30 °C, pero las alcachofas toleran este calor siempre que el riego sea constante.
En esta zona el principal reto es el estrés por sequía en verano; planta a la profundidad adecuada (10‑15 cm) y cubre la base con mantillo para conservar la humedad.
Islas Canarias y zonas subtropicales
En las Islas Canarias (especialmente en Tenerife y Gran Canaria) la temperatura media anual ronda los 20‑22 °C, lo que permite plantar alcachofas casi todo el año. Sin embargo, para obtener una cosecha de calidad, se recomienda hacerlo entre octubre y marzo, cuando la humedad relativa es mayor y las temperaturas no superan los 28 °C.
Señales para saber cuándo plantar
No te guíes solo por el mes del calendario; observar el entorno te ayuda a evitar sorpresas.
- Temperatura del suelo: Inserta un termómetro a 5‑10 cm de profundidad. Si marca ≥15 °C de forma sostenida durante tres días, el suelo está listo.
- Últimas heladas: Consulta el historial meteorológico local; la última helada típica en la meseta es entre el 15 y 25 de abril. Si ya ha pasado esa fecha sin episodios de -2 °C, puedes arriesgarte.
- Mínimas nocturnas: Cuando las mínimas se mantienen por encima de 10 °C durante una semana, la vegetación está libre de riesgo.
- Indicadores naturales: La floración de los almendros y cerezos (finales de febrero‑marzo en el interior) suele coincidir con la eliminación del riesgo de helada tardía; es un buen momento para plantar.
Plantación directa vs trasplante
La siembra directa de los tubérculos de alcachofa es la práctica más tradicional en regiones cálidas. Puedes colocar los tubérculos a una profundidad de 10‑12 cm, dejando 80‑100 cm entre plantas y 1,5 m entre filas. Esta modalidad funciona bien cuando el suelo está ya caliente (≥15 °C) y la humedad es adecuada.
En zonas con primaveras frías, como la meseta, es más seguro iniciar los tubérculos en semillero o en un vivero protegido. Plantéalos en macetas a 15 °C en interior en febrero‑marzo, y trasplántalos al campo una vez alcanzada la temperatura del suelo mencionada. Antes del trasplante, realiza un endurecimiento exponiendo las plantas al aire libre 1‑2 h al día durante una semana, para que se acostumbren al sol y al viento.
Plantas compañeras y asociaciones
Al cultivar alcachofas, puedes aprovechar algunas plantas compañeras que mejoran su desarrollo y reducen plagas:
- Linaza: actúa como cobertura vegetal, protege el suelo del sol fuerte y atrae insectos beneficiosos.
- Ajo y cebolla: sus compuestos sulfurados repelen la mosca de la alcachofa y algunos nematodos.
- Leguminosas (porotos, habas): fijan nitrógeno y enriquecen el sustrato, favoreciendo el crecimiento del bulbo.
En cambio, evita colocar puerros o espárragos cerca, ya que pueden competir por los mismos nutrientes y favorecer la aparición de mildiu.
Consejos finales
- Protección contra heladas tardías: Si esperas una baja inesperada, cubre las plantas con una campana de plástico o una manta ligera; retira la cubierta al día siguiente para evitar el sobrecalentamiento.
- Riego escalonado: Durante la fase de establecimiento, riega 2‑3 L por planta cada dos días; una vez que la alcachofa está bien arraigada, reduce a 1 L cada 4‑5 días, siempre que el suelo permanezca húmedo pero no encharcado.
- Plantación escalonada: Si dispones de espacio, siembra en tandas de 2‑3 semanas entre cada fila. Así tendrás cosechas sucesivas desde junio hasta septiembre, y evitarás una sobrecarga de mano de obra en la época de recolección.
- Errores comunes: No enterrar los tubérculos demasiado profundo (más de 15 cm) porque dificultan la emergencia; tampoco los plantes en suelos compactados, ya que la raíz necesita espacio para expandirse.
Conclusión
En resumen, la alcachofa se planta en marzo‑abril en la zona mediterránea, finales de mayo‑junio en la meseta, mayo‑junio en la zona atlántica, abril‑mayo en el sur interior y prácticamente todo el año en Canarias, siempre vigilando la temperatura del suelo (≥15 °C) y las mínimas nocturnas (>10 °C).
Con estos datos, más la compañía de linaza, ajo y leguminosas, tendrás un huerto productivo y saludable. No dejes que la duda te frene: ponte la guantería, prepara el terreno y pon en marcha la plantación en el momento justo. ¡Tus alcachofas te lo agradecerán con corazones tiernos y sabrosos durante todo el año!