Cuándo plantar cebollas en Madrid: Fechas y consejos locales
- 15 Nov, 2025
Si te preguntas cuándo plantar cebollas en Madrid, la respuesta depende de varios factores climáticos que varían de un año a otro. En la capital, el clima continental trae heladas tardías y veranos muy secos, por lo que acertar el momento de la siembra marca la diferencia entre una cosecha abundante y plantas que se marchitan antes de tiempo. A continuación te explico el calendario ideal, las señales que debes observar y los trucos que uso en mi huerto del barrio de Chamberí para que tus cebollas crezcan fuertes y sabrosas.
Mejores fechas para sembrar cebollas en Madrid
Ventana de plantación principal (última semana de abril – finales de mayo)
En Madrid la última helada típica se registra entre el 25 de abril y el 10 de mayo. Después de esa ventana, las mínimas nocturnas suelen estabilizarse por encima de 10 °C, condición mínima para que las plántulas no sufran el shock del frio. La época más segura es la primera quincena de mayo, cuando la temperatura del suelo está entre 14 °C y 16 °C a 5 cm de profundidad, ideal para el desarrollo radicular de la cebolla.
Ejemplo práctico: Si el pronóstico indica noches superiores a 12 °C desde el 7 de mayo, puedes colocar tus bandejas al aire libre. Si todavía hay riesgo de helada, espera hasta el 15 de mayo y protege con un túnel de plástico o una campana térmica.
Plantación temprana (mediados de abril) – opcional en años cálidos
En años en los que la primavera arranca precozmente (por ejemplo, 2022), la temperatura media de marzo supera los 12 °C y el suelo llega a 13 °C antes de la primera semana de abril. En esos casos puedes iniciar la siembra a mediados de abril, siempre que mantengas una cobertura ligera (malla anti‑heladas) para evitar daños inesperados. Recuerda que la cebolla es tolerante, pero una helada de -2 °C a 5 cm puede retrasar el crecimiento y provocar puentes débiles.
Plantación tardía (finales de mayo – principios de junio) – para cultivos de verano
Si prefieres una cosecha más tardía, planta las cebollas entre finales de mayo y principios de junio. El suelo ya supera los 16 °C, lo que acelera la emergencia, pero el riesgo es el estrés hídrico del verano madrileño. En este caso, asegura un riego constante (aprox. 2 L por m² cada 2‑3 días) y mulcha con paja para reducir la evaporación. Esta modalidad permite cosechar en octubre, justo antes de que las primeras heladas de otoño empiecen a bajar las temperaturas.
Señales para saber que es el momento de sembrar
- Temperatura del suelo: Usa un termómetro de jardín y clava el sensor a 5‑10 cm. Cuando marque ≥ 15 °C durante tres días consecutivos, el suelo está listo.
- Últimas heladas: Consulta el histórico de la AEMET o revisa los registros de la estación meteorológica local; la última helada suele ocurrir entre el 25 de abril y el 10 de mayo en Madrid.
- Mínimas nocturnas estables: Si las mínimas se mantienen > 10 °C durante una semana, las plántulas no sufrirán el frío nocturno.
- Fenología natural: Cuando los almendros y cerezos comiencen a florecer (finales de marzo), es una buena señal de que el riesgo de helada está disminuyendo.
Plantación directa vs trasplante
Siembra en semillero (interior o bajo cubierta)
Para la zona de Madrid lo más seguro es iniciar la cebolla en semillero 6‑8 semanas antes de la fecha de trasplante. Si la plantación definitiva será el 15 de mayo, comienza la siembra entre finales de marzo y principios de abril en bandejas de sustrato ligero (turba + perlita al 30 %). Mantén las bandejas en un sitio luminoso con 12‑14 h de luz y temperatura de 18‑20 °C.
Endurecimiento
Una semana antes de sacarlas al exterior, endon las plántulas: hazlas salir al aire libre 2‑3 h al día, aumentando gradualmente el tiempo hasta 6‑8 h. Así se acostumbran al viento y a la variación térmica y estarán listas para plantarse sin sufrir el shock del ambiente.
Trasplante al huerto
- Espaciamiento: 10‑12 cm entre plantas y 25 cm entre hileras.
- Profundidad: Entierra la cápsula (bulbo) de modo que quede 2 cm bajo la superficie; la coronilla debe quedar justo bajo la tierra.
- Riego inicial: Aplica un vaso de agua por cada planta después de la siembra y mantén la humedad del sustrato constante durante las primeras dos semanas.
Siembra directa (opcional)
En Madrid la siembra directa se puede hacer a partir de finales de mayo, cuando el suelo está suficientemente caliente. Usa una cuchilla de podar para abrir surcos de 2 cm y coloca los bulbos a 5‑8 cm de distancia. Riega inmediatamente y mantén la cubierta de paja para conservar la humedad.
Condiciones específicas de Madrid
Tipo de suelo y preparación
En la mayor parte del área metropolitana el suelo es argilo‑arenoso, con tendencia a compactarse. Antes de plantar, labra el terreno a 20 cm de profundidad y mezcla 30 % de materia orgánica (compost bien curtido). Si el pH está por debajo de 6, añade cal agrícola para subirlo a 6,5‑7, rango óptimo para la cebolla. Un suelo bien aireado favorece el desarrollo de los sistemas radiculares y reduce la incidencia de mofetas.
Microclimas dentro de la ciudad
- Norte de Madrid (Chamartín, Tetuán): Leve influencia continental, con vientos más frescos en primavera. Aquí es aconsejable retrasar el trasplante unos 5‑7 días respecto al centro.
- Sur (Carabanchel, Usera): Microclima más cálido y menos heladas tardías; puedes adelantar la siembra a mediados de abril sin riesgos significativos.
Riego y gestión del agua
El clima madrileño es seco: en primavera las precipitaciones rondan los 20 mm/mes, insuficientes para una cebolla que necesita 30‑40 mm semanales de agua. Instala goteo o micro‑aspersores para suministrar 2‑3 L por planta cada 2‑3 días, aumentando la frecuencia al inicio de la fase de bulbos (finales de junio). Evita el exceso de humedad en la base de la planta, que favorece la aparición de pudrición de la raíz.
Viento y granizo
Durante la primavera madrileña son comunes vientos fuertes que pueden doblar los tallos. Coloca tutores de madera o de bambú desde el momento del trasplante, atándolos suavemente a los tallos con cuerda de cáñamo. Las tormentas de granizo pueden aparecer entre finales de mayo y junio; si hay aviso, cubre el huerto con malla anti‑granizo o una lona ligera.
Variedades recomendadas para Madrid
- ‘Cebolla Morada de Rota’: aunque originaria de Andalucía, se adapta bien al clima continental y aporta un color intenso al caldo.
- ‘Aguadulce’: variedad de día corto que forma bulbos medianos, ideal para cosechas en octubre.
- ‘Blanca de Valencia’: tolera mejor la sequía de verano y produce bulbos dulces, favoritos en la cocina castellana.
- ‘Red Baron’ (variedad híbrida): resistencia a la mosca de la cebolla y buen rendimiento bajo riego por goteo.
Estas variedades manejan bien la fluctuación térmica típica de Madrid y ceden buen sabor tanto crudas como cocidas.
Consejos específicos para cosechar con éxito en Madrid
- Mulching: Cubre la cama de siembra con paja o hojas secas después del establecimiento. Reduce la evaporación y controla las malas hierbas.
- Control biológico de plagas: Las moscas de la cebolla aparecen en junio. Plantar albahaca o menta entre las hileras ayuda a repelerlas. También puedes usar trampas adhesivas amarillas colgadas a 30 cm del suelo.
- Fertilización ligera: Aplica 30 g de nitrógeno (fertilizante granular) al momento del trasplante y repite a mitad de la fase de bulbos para estimular el engrosamiento.
- Deshierbe manual: Mantén el suelo libre de ortigas y hierbas de hoja ancha, que compiten por agua.
- Cosecha a tiempo: Cuando los tallos comiencen a amarillear y los bulbos tengan un tamaño de 5‑7 cm, arranca con una horquilla. Si esperas demasiado, los bulbos pueden sobre‑madurar y perder sabor.
Conclusión
En Madrid, la regla de oro para cuándo plantar cebollas es esperar a que la última helada haya pasado (entre el 25 de abril y el 10 de mayo) y que el suelo alcance los 14‑16 °C. La ventana segura se sitúa entre la primera quincena de mayo y finales de mayo, con la opción de adelantar o retrasar según las condiciones climáticas del año. Siguiendo los pasos de semillero, endurecimiento y un buen manejo del riego, tendrás una cosecha abundante y sabrosa que acompañará tus platos hasta el otoño. ¡A la tierra, a la cebolla y a la buena mesa madrileña!