Cuándo Plantar coliflor: Calendario por Zonas de España
- 12 Nov, 2025
Si te preguntas cuándo plantar coliflor, la respuesta depende sobre todo del clima de tu zona. La coliflor es una hortaliza de clima fresco; si la siembras demasiado pronto, las heladas la dañarán, y si esperas mucho, el calor del verano provocará brotes de cabeza apretada y sabores amargos. Por eso, conocer el momento exacto de colocarla en el huerto es tan importante como elegir la variedad adecuada.
En España, la gran diversidad climática obliga a adaptar el calendario a cada región. A continuación te explico, con fechas concretas y valores de temperatura, cuándo puedes plantar la coliflor en la zona mediterránea, la zona continental, la zona atlántica, el sur interior y las islas Canarias. Cada bloque incluye datos de suelo, señales climáticas y un par de trucos que me han funcionado en mi propio huerto de Valencia.
Mejores meses para plantar – desglosado por zonas
Zona mediterránea (Valencia, Murcia, Alicante, Cataluña costeña, Baleares)
En la costa mediterránea el suelo se calienta rápidamente, pero las noches siguen frescas hasta finales de primavera. La coliflor se planta en marzo‑abril cuando la temperatura del suelo supera los 12 °C a 5 cm de profundidad y las mínimas nocturnas se mantienen por encima de 10 °C durante una semana. Si puedes conseguir una zona a media sombra, puedes adelantar la siembra a mediados de febrero en macetas bajo plástico, pero el trasplante al jardín deberá esperarse hasta mediados de marzo.
Una segunda oportunidad aparece en octubre‑noviembre para una coliflor de invierno, siempre que la primera helada no haya llegado antes del 5 °C. En la zona mediterránea, la primera helada suele caer entre el 15 y el 20 de noviembre, lo que nos da un pequeño margen para cosechar antes del invierno crudo.
Zona continental (Madrid, Castilla y León, Castilla‑La Mancha, Aragón interior)
En la meseta central el clima es más extremo: las heladas pueden prolongarse hasta mediados de mayo. Por ello, la ventana segura para plantar coliflor es finales de abril‑principios de mayo. El suelo debe alcanzar al menos 13 °C y las mínimas nocturnas deben estar por encima de 7 °C durante al menos diez días.
Si el año es cálido, puedes colocar la siembra a mediados de abril, pero siempre protege las plántulas con un túnel de polietileno o una campana antifrío. En años fríos, retrasa hasta la segunda semana de mayo; la coliflor tolera bien una espera corta porque su ciclo de desarrollo es de 90‑100 días.
Zona atlántica (Galicia, Asturias, Cantabria, País Vasco)
El clima oceánico mantiene temperaturas suaves y abundante humedad. Aquí la coliflor se planta en mayo‑junio, cuando el suelo suele estar alrededor de 14 °C y las mínimas nocturnas rara vez bajan de 9 °C. La ventaja es que el crecimiento es más lento pero continuo, lo que permite cosechas hasta octubre sin que la cabeza se ponga amarilla por el calor.
En esta zona, evita sembrar antes de abril porque la humedad persistente favorece el desarrollo de mildiú y otras enfermedades foliares. Un buen hábito es aplicar una capa de mulch de paja para mantener la temperatura del suelo estable y reducir el rebrotamiento de malezas.
Sur interior (Extremadura, interior de Andalucía)
En el interior del sur el clima es más cálido y seco que en la costa. La coliflor se planta en abril‑principios de mayo, cuando el suelo alcanza entre 15 y 16 °C y las noches están por encima de 12 °C. El riesgo principal es que el calor de julio‑agosto acelere la maduración y produzca cabecillas apretadas.
Para evitarlo, siembra variedades de ciclo corto como ‘Snowball’ o ‘Early Jersey’ y coloca una sombra parcial (una malla anti‑sol) durante las horas más calurosas del día. Además, riega profundamente cada 4‑5 días en vez de riegos ligeros y frecuentes; el exceso de humedad favorece la aparición de pulgones.
Canarias y zonas subtropicales (Gran Canaria, Tenerife, zona de la costa de Málaga)
En las islas Canarias y la zona subtropical de la costa malagueña el clima permite sembrar la coliflor prácticamente todo el año. La mejor época es octubre‑febrero para evitar el pico de 30 °C del verano. El suelo se mantiene entre 18 y 22 °C, ideal para la germinación.
Sin embargo, en los meses de verano (junio‑agosto) la temperatura del suelo puede superar los 28 °C, lo que dificulta la formación de la cabeza. Si decides sembrar en verano, hazlo bajo túneles de sombra o en macetas dentro de un invernadero ventilado, y riega con agua a temperatura ambiente para evitar el shock térmico.
Señales para saber que es el momento adecuado
Más allá del calendario, debes observar tres indicadores que confirman que es seguro plantar la coliflor.
- Temperatura del suelo: Introduce un termómetro de jardín a 5‑10 cm de profundidad; si marca 12 °C o más, el suelo está lo suficientemente cálido para que las raíces se establezcan sin estrés.
- Últimas heladas: Consulta el histórico meteorológico de tu zona o, de forma más práctica, observa si los almendros ya han florecido sin riesgo de heladas nocturnas; esa es una señal fiable de que el peligro ha pasado.
- Temperaturas nocturnas estables: Registra las mínimas durante una semana; cuando se mantienen entre 9‑12 °C de forma continua, las plántulas podrán resistir sin sufrir quemaduras por frío.
Si alguno de estos valores aún no se cumple, espera una o dos semanas y vuelve a comprobar. Mejor retrasar que perder una cosecha completa por una helada inesperada.
Plantación directa vs trasplante
La coliflor se puede sembrar directamente en el huerto o iniciar el cultivo en semillero. En climas más fríos (zona continental y atlántica) es recomendable sembrar en bandejas o macetas en interior 6‑8 semanas antes de la fecha de trasplante. Así, cuando llegue la ventana de abril‑mayo, tendrás plantones con 4‑6 hojas verdaderas listos para colocar en el campo.
En la zona mediterránea y en Canarias, donde el suelo se calienta antes, la siembra directa es perfectamente viable a partir de marzo (Mediterráneo) o octubre (Canarias). Solo asegúrate de que el suelo esté bien trabajado y haya recibido un buen abonado orgánico (30 g de compost por metro cuadrado) para favorecer el desarrollo de la raíz.
Plantas compañeras y asociaciones
Cultivar la coliflor junto a ciertas especies ayuda a repeler plagas y a mejorar la calidad del suelo. Coloca zanahorias al borde del surco: sus feromonas confunden a la mosca de la coliflor y favorecen la aireación. La caléndula y la pensamiento actúan como trampas visuales para pulgones, mientras que el ajo repele caracoles y escarabajos de la raíz.
Evita sembrar brócoli o repollo a menos de 30 cm de distancia, porque comparten malezas y pueden transmitir mildiú y pudrición de la raíz.
Consejos finales para una cosecha exitosa
- Protección contra heladas tardías: Si la previsión muestra riesgo de helada después del trasplante, cubre las plantas con una manta anti‑frío o una lámina de plástico durante la noche; retírala al amanecer para evitar el sobrecalentamiento.
- Riego escalonado: Mantén el suelo uniformemente húmedo, pero sin encharcar. Un riego profundo cada 3‑4 días en primavera y cada 2‑3 días en verano (según la evapotranspiración) evita que la cabeza se vuelva esponjosa.
- Fertilización ligera: Aplica un fertilizante rico en potasio (K) cuando las plantas tengan 15 cm de altura; esto favorece la formación de la cabeza. No excedas con nitrógeno, porque estimulará un crecimiento vegetativo excesivo y retrasará la formación del “cabezal”.
- Espaciado correcto: Deja entre 45 y 55 cm entre cada planta y 60 cm entre filas para que el aire circule bien y se reduzca la aparición de enfermedades fúngicas.
Conclusión
En resumen, la coliflor necesita un clima fresco y un suelo bien templado para producir una cabeza compacta y sabrosa. En la zona mediterránea planta entre marzo y abril, en la zona continental espera hasta finales de abril‑mayo, en la zona atlántica el mejor momento es mayo‑junio, mientras que en el sur interior se recomienda abril‑principios de mayo y en Canarias puedes sembrar de octubre a febrero.
Controla la temperatura del suelo, vigila las últimas heladas y sigue los trucos de riego y asociación que te he compartido. Con esas pautas tendrás una coliflor de calidad sin sorpresas desagradables. ¡A la huerta y buena cosecha!