Cuándo Plantar Olivo: Calendario por Zonas de España

Cuándo Plantar Olivo: Calendario por Zonas de España

Si te preguntas cuándo plantar olivos para montar tu propio olivar, la respuesta depende en gran medida de la zona donde vivas. Un árbol de olivo mal plantado puede sufrir estrés por exceso de calor o por heladas tardías, y acabar con un rendimiento muy bajo. En España, la gran variedad de climas — desde los veranos abrasadores de Andalucía hasta los inviernos húmedos del norte— obliga a adaptar la fecha de plantación a cada región. En este artículo te explico, paso a paso, cuáles son los meses más seguros y qué señales del clima debes observar antes de cavar la zanja.


Mejores meses para plantar – desglose regional

Zona Mediterránea (costa levantina, Baleares, Andalucía costera, Cataluña litoral)

En la costa mediterránea (Valencia, Murcia, Alicante, Baleares, Málaga y la zona de la Costa Brava), el suelo se calienta rápidamente en otoño y la amenaza de heladas es prácticamente inexistente después de mediados de octubre. La temperatura del suelo ideal para los olivos está entre 12 °C y 16 °C a una profundidad de 10 cm.

  • Octubre‑noviembre es la ventana óptima: plantar a principios de octubre permite que el árbol establezca sus raíces antes del invierno, mientras que el clima templado favorece un buen desarrollo del sistema radicular.
  • En áreas como Almería y Cartagena, donde el invierno es muy suave, se puede extender la plantación hasta principios de diciembre sin riesgo.
  • Evita plantar en julio‑agosto, pues el calor intenso y la escasez de lluvias hacen que el árbol tenga que competir por agua en una fase muy delicada.

Zona Continental (Madrid, Castilla y León, Castilla‑La Mancha, Aragón interior)

En la meseta central, las heladas pueden llegar hasta mediados o finales de mayo, y la amplitud térmica es mayor. Por eso, la plantación debe retrasarse para evitar que los rizomas sufran daños.

  • Noviembre‑diciembre es la época más segura: el suelo ha alcanzado los 12 °C y las heladas ya han terminado, aunque sigue manteniéndose fresco.
  • Una regla práctica: espera a que la última helada registrada en tu municipio haya pasado y que las mínimas nocturnas se mantengan por encima de 5 °C durante una semana completa.
  • En zonas más frías como Soria o Segovia, es aconsejable esperar hasta principios de enero, cuando el suelo se ha estabilizado y el riesgo de sobre‑frío es mínimo.

Zona Atlántica (Galicia, Asturias, Cantabria, País Vasco)

El clima del norte atlántico es húmedo y moderado, con inviernos suaves pero frecuentes lluvias. El suelo suele estar más frío y húmedo, lo que retrasa la maduración.

  • Diciembre‑enero es la ventana recomendada: plantar antes de que el suelo se congele y mientras la lluvia asegura una buena humedad inicial.
  • La temperatura del suelo debe superar 10 °C; si está por debajo, espera a que el deshielo eleve la temperatura unos grados.
  • En la zona costera de Gijón o San Sebastián, donde el invierno es más templado, se puede adelantar a finales de noviembre sin problemas.

Sur interior (Extremadura, Andalucía interior, Castilla‑La Mancha profunda)

En el interior del sur, los veranos son muy calurosos y las primaveras secas. Sin embargo, las heladas son escasas y terminan a finales de marzo.

  • Octubre‑noviembre sigue siendo la mejor época, pero en provincias como Badajoz o Córdoba se puede plantar hasta principios de diciembre sin temor a heladas.
  • La clave es garantizar que el suelo mantenga al menos 12 °C al momento de la siembra; si el suelo está demasiado seco, riega profundamente antes de colocar el árbol.

Canarias y zonas subtropicales (Islas Canarias, costa de Málaga‑Granada)

En Canarias y la zona subtropical de la Costa del Sol, el clima es casi perennes y la temperatura del suelo rara vez baja de 15 °C.

  • Aquí puedes plantar en cualquier época del año, aunque los meses de abril‑junio son los preferidos porque coinciden con la época de lluvias invernales y facilitan el establecimiento del olivo.
  • Evita los periodos de verano muy seco (julio‑agosto) sin riego suplementario, ya que el árbol recién plantado podría deshidratarse rápidamente.

En resumen, la regla de oro es plantar cuando el suelo supera los 12 °C y la amenaza de heladas está superada. Ajusta la ventana según la zona que te corresponda y tendrás una base sólida para tu futuro olivar.


Señales para saber cuándo plantar

Más allá del calendario, el buen hortelano siempre comprueba tres indicadores antes de cavar:

  • Temperatura del suelo: Inserta un termómetro de hoja a 10 cm de profundidad. Si marca ≥12 °C (o ≥15 °C en Canarias), el árbol podrá absorber agua y nutrientes sin sobresaltos.
  • Última helada real: Consulta los datos de tu estación meteorológica local; la última helada suele registrarse en torno al 15 abril en la meseta y al 30 octubre en la costa atlántica. Plantar una o dos semanas después de esa fecha reduce el riesgo de daño.
  • Estabilidad nocturna: Observa que las mínimas nocturnas se mantengan por encima de 5 °C (meseta) o 10 °C (costa Mediterránea) durante al menos siete días consecutivos.

Estas tres señales, combinadas con la observación de la floración de almendros (que suele ocurrir justo antes de la última helada en la zona mediterránea), te darán la certeza de que el clima está listo para el olivo.


Plantación directa vs trasplante

Los olivos se pueden establecer de tres maneras distintas:

  1. Plántulas de semilla – Muy rara vez se utilizan en agricultura comercial porque tardan varios años en producir frutos. Si decides sembrar a mano, hazlo en semillero interior a finales de invierno (febrero‑marzo) y trasplanta cuando tengan 2‑3 años y el suelo alcance la temperatura adecuada.
  2. Acodo o esquejes – La forma más habitual para huertos familiares. Corta esquejes de 15‑20 cm en primavera (marzo‑abril) y colócalos en una maceta con sustrato ligero. Cuando desarrollen raíces (aprox. 4‑6 semanas) planta directamente en el campo según las ventanas indicadas para tu zona.
  3. Plántulas injertadas – La técnica profesional. Compra plantones injertados (olivo × aceituna) en viveros y trasplántalos directamente al suelo en la ventana de otoño‑invierno. La ventaja es que el árbol crece rápidamente y muestra mayor resistencia a enfermedades.

Independientemente del método, siempre endurece las plantas antes del trasplante: expónlas a 1‑2 h de sol al día, reduce el riego y protege del viento durante una semana. Así minimizarás el choque de trasplante y favorecerás un arraigo rápido.


Plantas compañeras y asociaciones

Cultivar olivo junto a otras especies puede mejorar la salud del suelo y repeler plagas:

  • Romero y tomillo – Aromáticos que ahuyentan la mosca del olivo (Bactrocera oleae) y aportan cobertura vegetal. Plantéalos a 30 cm alrededor del tronco.
  • Lavanda – Además de su valor ornamental, atrae a abejas polinizadoras y ayuda a mantener el suelo húmedo.
  • Alfalfa (trébol blanco) – Leguminosa que fija nitrógeno, mejorando la fertilidad del terreno y evitando la erosión.

Evita colocar cítricos o pinos cerca del olivo, ya que pueden competir por agua y, en el caso de los pinos, liberar acídicos que alteran el pH del suelo.


Consejos finales para una plantación exitosa

  • Riego inicial: Después de plantar, riega generosamente (unos 30 l por árbol) y vuelve a hacerlo cada 10‑15 días durante el primer mes. Posteriormente, ajusta la frecuencia según la lluvia; en zonas secas como la meseta riega cada 7‑10 días en primavera.
  • Mantillo: Aplica una capa de 5‑8 cm de paja, hojas secas o corteza de pino alrededor del tronco, evitando el contacto directo con la base. Esto conserva la humedad y regula la temperatura del suelo.
  • Tutorado: En áreas ventosas (norte de la meseta, costa atlántica) coloca tutores de madera o metal a 30 cm del tronco para proteger la raíz de la exposición directa al viento.
  • Control de plagas: Usa trampas de feromonas para la mosca del olivo y revisa regularmente la presencia de cochinillas. Un buen manejo ecológico combina la poda sanitaria y la aplicación de aceite de neem en concentraciones bajas.
  • Plantación escalonada: Si tienes espacio, distribuye los olivos en dos tandas de 2‑3 semanas de diferencia. Así tendrás una cosecha más continua y reducirás la competencia por agua en los momentos críticos.

Conclusión

En cualquier rincón de España, la clave para cuándo plantar olivo está en observar la temperatura del suelo, la última helada y el rango nocturno estable. En la costa mediterránea, el otoño (octubre‑noviembre) es ideal; en la meseta, la primavera tardía o el invierno (noviembre‑diciembre) funciona mejor; en el norte atlántico, el invierno (diciembre‑enero) es el momento seguro; y en Canarias puedes plantar todo el año, cuidando la irrigación en verano.

Con estos datos y los consejos prácticos que te he compartido, estarás listo para establecer un olivar fuerte y productivo. ¡Manos a la tierra y que tus olivos crezcan sanos y vigorosos!