Cuánto crece lavanda: tamaño, altura y desarrollo completo

Cuánto crece lavanda: tamaño, altura y desarrollo completo

Si te preguntas cuánto crece la lavanda, tienes razón: conocer su tamaño final evita sorpresas y permite planificar el huerto o la terraza con acierto. La lavanda es una planta aromática muy apreciada en la zona mediterránea por su resistencia y su aroma, pero su desarrollo varía mucho según la variedad, el clima y el tipo de sustrato. A lo largo de este artículo, te detallo la altura y la extensión que puedes esperar, el ritmo de crecimiento en semanas y los factores que más influyen, para que puedas decidir el lugar y el espacio adecuados desde el principio.

Ten en cuenta que la variabilidad es la norma: en una terraza soleada de Málaga una lavanda puede ser mucho más compacta que en un huerto abierto de Zaragoza, y la variedad ‘Lavanda angustifolia’ (lavanda inglesa) difiere bastante de la ‘Lavandula x intermedia’ (lavanda española).

Dimensiones detalladas

Altura

La lavanda alcanza entre 30 cm y 80 cm de altura según la variedad y las condiciones de cultivo. Las formas más compactas, como la ‘Hidcote Blue’, suelen quedarse entre 30 cm y 45 cm, mientras que los cultivares de mayor porte, como la ‘Grosso’, pueden superar los 70 cm con un crecimiento vigoroso. En condiciones óptimas de sol pleno y suelo bien drenado, la altura típica de la mayoría de cultivares oscila entre 45 cm y 60 cm, lo que equivale a la altura de una silla de comedor.

Anchura / Diámetro de la copa

En cuanto a la extensión lateral, cada planta ocupa un diámetro de 40 cm a 70 cm. Las variedades más arbustivas forman una copa redonda que cubre aproximadamente un metro de espacio cuando se plantan a una distancia adecuada. Por eso, la regla práctica es mantener una separación de 60 cm a 80 cm entre lavandas para que no compitan por luz y aire, evitando problemas de moho. En un bordillo, una planta de 50 cm de ancho se asemeja al tamaño de una pelota de voleibol.

Profundidad de raíces

El sistema radicular de la lavanda es principalmente superficial, con la mayor parte de las raíces concentradas en los primeros 20 cm a 30 cm del sustrato. En suelos arenosos y bien aireados, las raíces pueden profundizar hasta 40 cm, pero rara vez exceden esa cifra. Esta característica favorece su cultivo en macetas y en terrazas, siempre que el recipiente tenga al menos 15 cm de fondo y un buen drenaje.

Tamaño de las flores y de las hojas

Las espigas florales miden entre 5 cm y 12 cm de longitud y aparecen en la cúspide de los tallos. Cada pequeña flor mide unos 5 mm de diámetro, creando un efecto visual parecido al de una “copia de nieve” sobre la planta. Las hojas, de forma estrecha y gris‑verde, llegan a 4 cm de largo y 1 cm de ancho, lo que confiere a la lavanda su característico aspecto plumoso.

Ritmo de crecimiento y etapas

La lavanda es una planta de crecimiento moderado: tarda entre 8 y 12 meses desde la siembra hasta alcanzar su tamaño adulto, aunque las primeras etapas son bastante rápidas en primavera.

  1. Plántula (2‑4 semanas) – La semilla germina en 5‑10 dias y la plántula alcanza 3‑5 cm de altura, con dos a tres pares de hojas verdaderas.
  2. Crecimiento vegetativo (meses 2‑5) – En esta fase la planta añade 1‑2 cm de altura por semana, y el diámetro de la copa se amplía 2‑3 cm mensuales. En la zona de Valencia, bajo 7‑8 horas diarias de sol, la lavanda puede llegar a 30 cm en 3 meses.
  3. Floración (meses 6‑9) – Cuando el día llega a 12‑14 horas de luz, los tallos terminales comienzan a producir espigas. La altura ya se estabiliza y la planta sigue engrosando la copa.
  4. Madurez (meses 10‑12) – La altura final se consolida entre 45‑60 cm y la planta entra en una fase casi estática, centrada en la producción de aceites esenciales.

El momento máximo de crecimiento suele coincidir con la primavera tardía (abril‑mayo), cuando la temperatura media diurna está entre 18 °C y 24 °C. Después de junio, el incremento se ralentiza y la planta dirige su energía a la floración y a la reserva de aceites.

Factores que influyen en el tamaño

Variedad genética

La genética marca la diferencia: la ‘Lavanda officinalis’ (lavanda inglesa) es la más compacta y perfuma intensamente, mientras que la ‘Lavandula x intermedia’ (lavanda española) crece más alta y produce flores más abundantes. Las variantes “Hidcote Blue” y “Munstead” se consideran enanas, con alturas máximas de 30‑40 cm; en cambio, la ‘Grosso’ es una variedad gigante, superando los 70 cm en condiciones óptimas.

Condiciones climáticas

  • Temperatura: El rango óptimo para el crecimiento vegetativo está entre 15 °C y 25 °C. Por debajo de 10 °C, el desarrollo se detiene; por encima de 30 °C, la planta puede entrar en estrés hídrico y producir menos hoja.
  • Luz solar: Necesita al menos 6‑8 horas de sol pleno al día. En la costa cantábrica, donde la nubosidad es frecuente, la altura puede quedar reducida a 30‑35 cm. En Andalucía, con sol abundante, la misma variedad llega a 70 cm.
  • Zona geográfica: En el interior de la meseta (Madrid, Castilla), la lavanda crece bien siempre que el suelo sea ligero; en zonas costeras del Levante (Alicante) la salinidad puede afectar ligeramente el vigor, pero el tamaño no varía mucho si el riego es adecuado.

Cuidados y nutrición

  • Riego: La regla de oro es regar poco y con frecuencia moderada. Un exceso de agua favorece la pudrición de raíces y limita la altura a 35 cm. Un riego escaso, pero suficiente para mantener el sustrato ligeramente húmedo, permite que la planta alcance su máximo potencial.
  • Fertilización: Un aporte ligero de NPK 10‑10‑10 al inicio de la primavera favorece el desarrollo vegetativo; sin embargo, un exceso de nitrógeno produce un follaje muy denso y retrasado en la floración, aumentando la altura en 10‑15 cm pero disminuyendo la calidad del aceite.
  • Espacio radicular: En macetas pequeñas (menos de 10 litros) la lavanda suele quedarse bajo los 30 cm, porque las raíces se compactan. En suelo abierto, con al menos 30 cm de profundidad, puede alcanzar los 80 cm si la variedad lo permite.

Poda y entutorado

Una poda ligera después de la primera floración (a finales de verano) mantiene la planta compacta y estimula la ramificación. Si se poda a 15 cm del suelo, la altura media se reduce a 40‑45 cm. El entutorado rara vez es necesario, salvo que la planta sea una variedad gigante y se desee un crecimiento vertical ordenado.

Crecimiento en diferentes contextos

En suelo abierto, la lavanda disfruta de un drenaje natural y puede desarrollar su altura completa: 50‑80 cm y una copa de 70 cm de diámetro. Además, el intercambio de aire permite que el follaje se seque rápidamente, evitando enfermedades.

En macetas o contenedores, el tamaño se regula por el volumen del recipiente. Con una maceta de 15 litros y buen sustrato (arena + perlita), la lavanda suele quedar entre 30‑45 cm de alto y 40‑50 cm de diámetro. Si la maceta alcanza los 30 litros, la planta puede desarrollarse hasta 60 cm.

En invernaderos, donde la temperatura y la humedad se controlan, la lavanda puede crecer ligeramente más rápido y alcanzar el extremo superior del rango (≈ 80 cm) incluso en climas más fríos como el norte de España. Sin embargo, hay que evitar una humedad excesiva porque favorece el mildiú.

Conclusión

En resumen, cuánto crece la lavanda dependerá de la variedad (enana ≈ 30‑40 cm, estándar ≈ 45‑60 cm, gigante ≈ 70‑80 cm), del clima (más alto bajo sol mediterráneo) y de los cuidados (riegos escasos, buen drenaje, poda ligera). Los factores más determinantes son la exposición solar y el tipo de sustrato.

Para planificar tu huerto o terraza, reserva al menos 60 cm de distancia entre plantas y elige una maceta de 15 litros como mínimo si cultivas en contenedor. Con estos datos, evitarás sorpresas y podrás disfrutar de la fragancia de la lavanda año tras año, sea cual sea el espacio del que dispongas.