Cuándo plantar ajo: Calendario por zonas de España
- 08 Jan, 2026
Saber cuándo plantar ajo es tan importante como elegir la variedad adecuada. Si lo haces demasiado pronto, el bulbo puede sufrir heladas; si lo dejas demasiado tarde, perderás buena parte del periodo de crecimiento antes de la primera helada del otoño. En España, la gran diversidad climática obliga a ajustar las fechas según la zona, pero siempre con la misma regla: esperar a que el suelo alcance la temperatura mínima adecuada y que el riesgo de heladas sea mínimo.
Mejores meses para plantar ajo – Desglose regional
Zona mediterránea (Valencia, Murcia, Alicante, Cataluña costera, Baleares)
En la costa mediterránea el suelo se calienta rápido. Puedes sembrar ajo desde mediados de octubre hasta finales de noviembre, siempre que la temperatura del suelo supere los 12 °C a 10 cm de profundidad. En áreas más internas de la misma zona, como el interior de Alicante, extiende la ventana hasta principios de diciembre. El clima templado y las lluvias de otoño favorecen la germinación y permiten que el bulbo desarrolle una buena reserva de nutrientes antes del invierno.
Consejo práctico: cubre la zona de siembra con una capa ligera de paja para conservar la humedad y evitar que el suelo se enfrié demasiado durante las primeras noches.
Zona continental (Madrid, Castilla y León, Castilla-La Mancha, Aragón interior)
En la meseta central el riesgo de heladas tardías es mayor. La fecha segura para plantar ajo es a partir del 15 de diciembre y hasta principios de enero, siempre que la última helada prevista haya pasado y el suelo mantenga al menos 10 °C. Si el invierno ha sido particularmente frío, espera hasta mediados de enero para asegurar que el bulbo no sufra daño.
Truco del vecino madrileño: coloca una lámina de plástico perforada sobre el surco durante la primera semana; ayuda a retener el calor y a acelerar la germinación.
Zona atlántica (Galicia, Asturias, Cantabria, País Vasco)
El clima atlántico es más fresco y húmedo, por lo que el ajo se planta un poco más tarde. La ventana óptima va de principios de noviembre a mediados de diciembre. El suelo debe estar a 11–13 °C y la humedad del aire, superior al 70 %, favorece el desarrollo radicular. Ten en cuenta que la lluvia abundante puede acelerar la descomposición del bulbo si no se protege con una fina capa de mulch.
Advertencia: evita plantar en suelos con exceso de materia orgánica sin compostar, ya que pueden retener demasiada humedad y provocar pudrición.
Sur interior (Extremadura, Andalucía interior)
En el interior del sur las heladas llegan antes, pero el calor primaveral llega rápido. El mejor momento es finales de octubre hasta primeras de noviembre, cuando el suelo ya está a 13 °C y las noches nocturnas no bajan de 7 °C. Si la zona está expuesta a vientos fuertes, protege los surcos con una barrera de arpillera.
Dato curioso: en zonas como la Sierra de Badajoz, el ajo planta‑a‑cosecha puede completarse en 10 meses, gracias al clima cálido de verano.
Señales para saber que es momento de plantar
No te guíes sólo por el calendario; observa el entorno. Una señal fiable es la temperatura del suelo: inserta un termómetro a 10 cm de profundidad; cuando marque 12 °C o más en la zona mediterránea, o 10 °C en la meseta, es momento de sembrar. Otra pista es la última floración de los almendros; si ya están en cuajado y no se prevén heladas, el riesgo es bajo. Además, verifica que las mínimas nocturnas hayan permanecido por encima de 8 °C durante al menos una semana.
Tip rápido: revisa el pronóstico de la semana siguiente; si se anticipan lluvias intensas, retarda la siembra 3‑5 días para evitar que el bulbo se pudra al contacto directo con el agua.
Plantación directa vs trasplante
El ajo se planta directamente en el suelo, pero puedes iniciar los bulbos en semillero protegido si deseas una mayor control de la germinación. Si optas por el semillero, siembra los dientes a 5 cm de profundidad en bandejas con sustrato de arena y turba 1:1, a finales de agosto en la zona mediterránea o a principios de septiembre en la meseta. Tras dos‑tres semanas, traslada los bulbos al huerto cuando el suelo ya tenga la temperatura adecuada.
Si prefieres la plantación directa, abre surcos de 30 cm de profundidad, coloca los dientes con la raíz hacia abajo y cúbrelos con 10 cm de tierra suelta. Riega ligeramente para asentar el sustrato y protege con una capa delgada de paja o hojas secas.
Plantas compañeras y asociaciones
Algunos cultivos favorecen el crecimiento del ajo y reducen plagas. Plantar zanahorias y remolacha entre los surcos ayuda a romper el ciclo de los nematodos. La caléndula actúa como repelente natural de pulgones y ácaros, mientras que la menta ahuyenta ciertos escarabajos. Evita colocar puerros o cebollas demasiado cerca, ya que compiten por los mismos nutrientes y pueden favorecer la aparición de la moho gris.
Truco de la experiencia: acompaña cada fila de ajo con una franjas de romero; su aroma también repele algunos escarabajos de tierra.
Consejos finales
- Protege de heladas tardías usando cartón ondulado o una cubierta de fibra de vidrio durante la primera semana después de la siembra.
- Riega con moderación: el ajo necesita humedad constante, pero el exceso provoca pudrición. En climas secos como el de Madrid, riega cada 3‑4 días en primavera y aumenta a diario en verano.
- Escala la siembra: planta bloques de 2‑3 m cada 2‑3 semanas para prolongar la cosecha hasta el otoño.
- Enriquece el suelo antes de plantar con abono bien descompuesto (30 g por m²) y, si es posible, una capa de compost de hoja para mejorar la retención de humedad.
- No precipites la cosecha: espera a que las hojas del ajo se vuelvan amarillas y se sequen antes de desenterrar los bulbos; así obtendrás mayor calidad y duración en la despensa.
Conclusión
En resumen, el ajo se planta entre octubre y diciembre en la mayor parte de España, ajustando la ventana según la zona: mediados de octubre en la costa mediterránea, mediados de diciembre en la meseta y principios de noviembre en el Atlántico. Controla la temperatura del suelo, verifica la ausencia de heladas y aprovecha las asociaciones vegetales para fortalecer tus cultivos. Con estos pasos, cualquier vecino hortelano podrá disfrutar de un buen cosechón de ajos al final del año. ¡Manos a la tierra y a cosechar!