Cuándo plantar ajo: calendario por zonas de España

Cuándo plantar ajo: calendario por zonas de España

Saber cuándo plantar ajo es la clave para evitar que el bulbo sufra el frío excesivo o el calor intenso que impide su buen desarrollo. El ajo necesita un período vernalizado para formar los dientes, y una siembra fuera de tiempo puede dar como resultado brotes débiles o granos escasos. En España, la gran variedad de climas obliga a adaptar las fechas a cada zona: desde la costa mediterránea hasta la meseta continental. Aquí te explico, paso a paso, el momento exacto para cada región y los trucos que me han funcionado en mi huerto de Castilla‑La Mancha.

Mejores meses para plantar ajo – desglose regional

Zona mediterránea (Valencia, Murcia, Alicante, Cataluña costera, Baleares)

En la costa mediterránea el invierno es templado y las heladas son escasas. La ventana ideal para el ajo es noviembre‑diciembre, cuando las temperaturas nocturnas rondan los 5‑10 °C y el suelo está entre 8‑12 °C.

  • Nov‑principios de diciembre: siembra directa en cama suelta, a 5‑8 cm de profundidad, con los dientes apuntando hacia arriba.
  • Febrero‑marzo: puedes hacer una segunda siembra ligera para cosechar a finales del verano, siempre que el suelo ya haya superado 12 °C.

Esta zona permite también una siembra bajo cubierta a finales de octubre, protegiendo del viento salino. En la isla de Mallorca, el microclima de la sierra interior permite plantar en octubre sin riesgo de congelación.

Zona continental (Madrid, Castilla y León, Castilla‑La Mancha, Aragón interior)

En la meseta el riesgo de helada se extiende hasta abril. Por tanto, el ajo se planta en diciembre‑enero, cuando el suelo se ha enfriado lo suficiente para iniciar la vernalización pero ya no hay heladas fuertes.

  • Finales de diciembre: entierra los dientes a 7‑10 cm.
  • Enero: si el invierno es severo (mínimas bajo 0 °C), protege la cama con una capa de paja o una túnica de plástico.

Una práctica muy eficaz que utilizo en Valladolid es cubrir la fila con arpillera después de la siembra; la barrera térmica ralentiza el descenso de temperatura y evita que los dedos se congelen.

Zona atlántica (Galicia, Asturias, Cantabria, País Vasco)

El clima atlántico es húmedo y fresco, con heladas tardías que pueden llegar a mayo en la zona norte. Aquí la mejor época es enero‑febrero, cuando el suelo está húmedo pero no helado.

  • Enero: siembra a 6‑8 cm, asegurándote de que el suelo no esté encharcado; el exceso de agua puede pudrir los dientes.
  • Febrero: si el tiempo ha sido muy lluvioso, deja que el suelo drene bien antes de cubrir con mantillo.

En la Ría de Vigo, es habitual sembrar en finales de diciembre, aprovechando la temperatura moderada del mar que estabiliza el suelo.

Sur interior (Extremadura, Andalucía interior, Castilla la Mancha sur)

En el interior del sur el invierno es más corto y el calor del verano arrasa con los cultivos tardíos. La ventana óptima es noviembre‑principios de diciembre, cuando el suelo está todavía frío pero sin heladas graves.

  • Noviembre: entierra los dientes a 8‑10 cm y cubre la cama con hojas secas para mantener la humedad.
  • Diciembre: en áreas como Badajoz, una segunda siembra a principios de febrero ayuda a extender la cosecha hasta julio.

En Granada, la altitud de la Alpujarra permite una siembra temprana en octubre, siempre que la zona no reciba nieve.

Canarias y zonas subtropicales (Islas Canarias, Costa de Málaga/Granada)

En las islas el ajo se planta prácticamente todo el año gracias al clima subtropical. Las fechas más productivas son octubre‑noviembre y marzo‑abril, evitando los meses más calurosos (julio‑agosto).

  • Octubre: siembra a 5‑6 cm, aprovechando la humedad de la temporada de lluvias.
  • Abril: una segunda ronda permite cosechar en octubre del mismo año.

En la zona de Los Llanos de Aridane, el suelo volcánico es muy drenante; basta con añadir un poco de compost para que el ajo tenga suficiente retención de humedad.

Señales para saber cuándo plantar

No te guíes solo por los meses; observa el clima del suelo y las últimas heladas.

  • Temperatura del suelo: introduce un termómetro a 5‑10 cm de profundidad. Si marca ≥12 °C en la zona mediterránea o ≥10 °C en la meseta, el ajo está listo para germinar.
  • Riesgo de helada: revisa los datos de la AEMET local; si la última helada registró mínimas bajo 0 °C, espera al menos 10 dias antes de sembrar.
  • Mínimas nocturnas estables: un buen indicio es que las temperaturas nocturnas se mantengan por >7 °C durante una semana.
  • Indicadores naturales: cuando los almendros (en zonas de interior) ya han florecido y no hay más riesgo de heladas, el ajo puede plantarse sin problemas.

Este “chequeo” evita sorpresas como plántulas que se congelan a mitad del desarrollo, algo que ha costado mucho esfuerzo en mis huertos de Zaragoza.

Plantación directa vs trasplante

El ajo es una planta de bulbo que se planta directamente, pero puedes iniciar los dientes en semillero para ganar tiempo.

  • Siembra directa: coloca los dientes en el terreno a la profundidad indicada y cúbrelos con mantillo. Esta opción es la más sencilla y funciona bien en la mayoría de regiones.
  • Cultivo en semillero: en climas fríos como la meseta, siembra los dientes en bandejas dentro de un invernadero a finales de octubre. Tras 4‑5 semanas, cuando los brotes tengan 2‑3 hojas y el suelo exterior alcance la temperatura adecuada, transplántalos dejando 15 cm de distancia entre cada planta.
  • Endurecimiento: antes del trasplante, expón las plántulas al aire libre un par de horas al día, aumentando gradualmente el tiempo durante 7‑10 días. Esto reduce el shock y mejora la tasa de establecimiento.

Como regla práctica, si tu zona tiene heladas tardías, opta por el semillero; si el clima es benigno, la siembra directa ahorra tiempo y costes.

Plantas compañeras y asociaciones

Cultivar ajo junto a algunas especies favorece su desarrollo y aleja plagas.

  • Romero y salvia: sus aceites alejan pulgones y reducen la incidencia de la Botrytis.
  • Zanahoria: la raíz ayuda a aflojar la tierra, lo que mejora la aireación alrededor del bulbo.
  • Frijol: fija nitrógeno y aporta nutrientes al suelo, beneficiando al ajo que es exigente en este elemento.

Evita plantar fresas o espárragos cerca del ajo; ambas compiten por los mismos nutrientes y pueden transmitir micorrizas indeseables.

Consejos finales

  • Protección de heladas: coloca una túnica de polietileno o una cubierta de paja si la previsión indica bajas inesperadas.
  • Riego moderado: el ajo necesita riego regular durante la fase de enraizamiento, pero evita el exceso; un riego por goteo de 1‑2 litros por planta cada semana es suficiente en la mayoría de climas.
  • Escalonamiento: si el espacio lo permite, planta a intervalos de 2‑3 semanas. Así tendrás cosechas distribuidas desde julio hasta octubre, dependiendo de la zona.
  • Fertilización ligera: incorpora 30 g de fertilizante orgánico (por m²) al finalizar la siembra. El ajo responde bien a la azufaifa y al compost bien descompuesto.
  • Errores comunes: no enterrar los dientes demasiado poco (poco aislamiento) y no dejarlos demasiado profundos (dificultad para brotar). También, no olvides rotar el cultivo cada 3‑4 años para evitar la acumulación de patógenos del suelo.

Siguiendo estos pasos, el ajo se asentará fuerte y producirá bulbos jugosos durante todo el invierno siguiente.

Conclusión

En resumen, cuándo plantar ajo depende de la zona: noviembre‑diciembre en la costa mediterránea, diciembre‑enero en la meseta, enero‑febrero en el norte atlántico, y noviembre en el interior del sur. Observa la temperatura del suelo, las últimas heladas y usa cubiertas cuando sea necesario. Con una siembra directa o un semillero bien endurecido, y acompañándolo de romero, salvia o zanahoria, tendrás una cosecha abundante y saludable. ¡Manos a la tierra y que el ajo te acompañe en la cocina todo el año!