Ficus con hojas amarillas: causas y qué hacer

Ficus con hojas amarillas: causas y qué hacer

Cuando un ficus tiene hojas amarillas, la causa más frecuente es el exceso de riego: si las hojas amarillean y caen con la tierra todavía húmeda, las raíces se están ahogando. La segunda causa es el cambio de sitio o la falta de luz, sobre todo en el ficus benjamina, que reacciona amarilleando y soltando hojas tras una mudanza, al traerlo del vivero o cuando llega el otoño. Si solo amarillea de vez en cuando alguna hoja vieja de la parte baja y el resto está bien, es la renovación natural de la planta.

Diagnóstico rápido

Dónde y cómo amarilleanCausa probable
Hojas de cualquier zona, blandas, que caen; tierra húmedaExceso de riego o mal drenaje
Muchas hojas a la vez, poco después de moverlo o comprarloCambio de ubicación
Hojas del interior y de la parte baja, en un rincón poco luminosoFalta de luz
Una o dos hojas viejas de vez en cuandoEnvejecimiento natural
Hojas amarillas y secas, bordes crujientes, tierra muy secaFalta de riego
Amarillo pálido general, empezando por las hojas viejas; años sin abonarFalta de nitrógeno
Hojas nuevas amarillas con los nervios verdesFalta de hierro
Punteado amarillento fino y telillas en el envésAraña roja
Bultos algodonosos o escudos en tallos y envés, hojas pegajosasCochinilla
Tras corrientes de aire frío o junto a un radiadorCambios bruscos de temperatura

Causas y soluciones

Exceso de riego y mal drenaje

Es el error más habitual con los ficus de interior. Con la tierra siempre mojada, las raíces se asfixian, dejan de absorber y empiezan a pudrirse. Los cubremacetas sin agujeros y los platos con agua estancada lo agravan.

Solución: deja de regar hasta que se seque la mitad superior de la tierra, vacía platos y cubremacetas y comprueba que la maceta tiene agujeros de drenaje. Si la tierra huele mal o el ficus sigue empeorando, sácalo de la maceta y revisa las raíces: corta las marrones y blandas. Tienes el procedimiento en ficus regado en exceso y, si el daño es grave, en ficus con raíces podridas.

Cambio de ubicación y falta de luz

Los ficus, y el benjamina en especial, se adaptan a una cantidad de luz concreta. Al cambiarlos de sitio, al pasar de la luz del vivero a la de una casa o cuando los días se acortan en otoño, sueltan las hojas que ya no pueden mantener. Amarillean de forma uniforme y caen en pocos días.

Solución: colócalo junto a una ventana luminosa, sin sol fuerte de mediodía a través del cristal, y no lo vuelvas a mover. En unas semanas se estabiliza y saca hojas nuevas adaptadas a esa luz. Si la habitación es oscura, una lámpara de cultivo le ayuda en invierno.

Hojas viejas

Cada hoja tiene una vida limitada. Que amarillee de vez en cuando una hoja de la parte baja o del interior, mientras la planta saca brotes nuevos, es normal. Retírala con un tirón suave cuando esté amarilla del todo.

Temperatura

Los ficus de interior sufren con temperaturas mantenidas por debajo de unos 10–12 °C y con las corrientes de aire frío de puertas y ventanas. El calor seco de un radiador cercano también les afecta. Aléjalo de ambos.

Falta de nutrientes

  • Nitrógeno: si lleva años en la misma tierra sin abonar, las hojas pierden color de forma general, empezando por las viejas, y la planta apenas crece.
  • Hierro: las hojas nuevas salen amarillas con los nervios verdes. Es frecuente si riegas con agua muy calcárea.
  • Magnesio: amarillo entre los nervios de las hojas viejas.

Solución: abona de primavera a finales de verano con un fertilizante para plantas verdes, cada 2–4 semanas según la etiqueta y nunca con la tierra seca. Para la clorosis por hierro, añade un quelato de hierro. Tienes las pautas en cómo fertilizar un ficus. Renovar el sustrato cada 2–3 años también repone nutrientes.

Plagas

  • Araña roja: punteado amarillento muy fino y telillas en el envés, con ambiente seco. Limpia las hojas con un paño húmedo, sube la humedad y aplica jabón potásico. Más en cómo eliminar la araña roja en ficus.
  • Cochinillas: bultos blancos algodonosos o escudos marrones en tallos y envés, y hojas pegajosas. Retíralas con un bastoncillo con alcohol y trata con jabón potásico o aceite de parafina.
  • Trips: zonas plateadas con puntitos negros en el haz.

Falta de riego

También produce hojas amarillas, pero secas y crujientes, con la tierra despegada de la maceta. En ese caso, riega a fondo por inmersión y ajusta la frecuencia según la estación.

Prevención

  • Riega solo cuando la tierra lo pida, a fondo, y vacía el plato.
  • Busca un sitio luminoso y estable, sin corrientes ni radiadores, y no lo muevas sin necesidad.
  • Abona en la época de crecimiento y trasplanta cada 2–3 años en primavera.
  • Limpia las hojas con un paño húmedo de vez en cuando: les quitas el polvo y detectas plagas a tiempo.

Cuándo preocuparse

Unas pocas hojas amarillas no son motivo de alarma. Preocúpate si la caída no se detiene después de corregir riego y luz, si la base del tronco está blanda o si las raíces están marrones y huelen a podrido. En ese punto, aunque el ficus esté muy dañado, aún puedes sacar esquejes de las ramas sanas para conservar la planta.

Preguntas frecuentes

¿Hay que quitar las hojas amarillas del ficus?

Sí, cuando estén amarillas del todo, porque ya no aportan nada. Si solo tienen algo de amarillo, déjalas: la planta todavía recupera nutrientes de ellas.

¿Es normal que el ficus benjamina pierda hojas en otoño?

Hasta cierto punto, sí. Con la bajada de luz suele soltar parte de las hojas viejas. Si la caída es masiva, busca otras causas: frío, corrientes o un riego que no has reducido aunque la tierra ahora tarda más en secarse.

¿Las hojas amarillas vuelven a ponerse verdes?

Casi nunca. La clorosis por hierro leve puede revertir en parte con un quelato, pero lo normal es que la planta sustituya esas hojas. La señal de que has acertado es que las nuevas salgan verdes.