Rosal con agujeros en las hojas: quién los hace y qué hacer

Rosal con agujeros en las hojas: quién los hace y qué hacer

Los agujeros en las hojas del rosal los hacen casi siempre animales: orugas de mariposas nocturnas, larvas de mosca de sierra (que parecen orugas, pero no lo son), caracoles y babosas, o abejas cortadoras de hojas. Cada uno deja una marca distinta, desde agujeros irregulares hasta hojas convertidas en encaje o recortes semicirculares perfectos en el borde. Identificar al autor es importante porque el tratamiento cambia, y en el caso de las abejas no hay que tratar.

Diagnóstico por la forma del daño

Tipo de dañoResponsable probable
Agujeros irregulares en mitad de la hoja, excrementos oscuros cercaOrugas
Hojas comidas desde el borde hasta el nervio por larvas verdosas con puntos negros, en grupoLarvas de mosca de sierra (Arge)
Hojas raspadas, transparentes como una ventana, con la otra cara intactaLarvas pequeñas de mosca de sierra
Folíolos enrollados a lo largo, como un tuboMosca de sierra enrolladora
Recortes semicirculares limpios en el borde, como hechos con un sacabocadosAbeja cortadora de hojas
Agujeros irregulares en hojas bajas y rastros brillantesCaracoles y babosas
Muescas en el borde de las hojas, daños nocturnos sin rastro de babaOtiorrinco
Pétalos y estambres devorados por escarabajos peludosCetonias
Agujeros pequeños y redondos dentro de manchas secas de borde rojizoAntracnosis del rosal
Rotos y desgarros después de una tormentaGranizo

Causas y soluciones

1. Orugas

Las orugas de varias polillas comen hojas, brotes y capullos en primavera y otoño. Las encontrarás en el envés o escondidas en una hoja doblada, a menudo con excrementos oscuros cerca.

Qué hacer: si son pocas, retíralas a mano. Si hay muchas, Bacillus thuringiensis var. kurstaki es eficaz y selectivo, pero solo actúa si la oruga come hoja tratada: aplícalo al atardecer, cuando las orugas aún son jóvenes, y repite tras la lluvia. Tienes el procedimiento en cómo eliminar orugas en rosales.

2. Larvas de mosca de sierra

Son la causa que más se confunde. Las moscas de sierra son himenópteros, parientes de las avispas, cuyas larvas parecen orugas. Las más visibles en el rosal son las de Arge: larvas verdosas o amarillentas con puntos negros que devoran las hojas en grupo y a veces solo dejan el nervio central. Las hembras ponen los huevos dentro de los brotes tiernos, que se curvan y ennegrecen. Otras especies más pequeñas raspan solo una cara de la hoja y la dejan como una ventana transparente, o hacen que los folíolos se enrollen.

Qué hacer: el Bacillus thuringiensis para orugas no funciona contra ellas, porque no son mariposas. Retíralas a mano o quita las hojas con colonias. Las larvas jóvenes son sensibles al jabón potásico y al aceite de neem aplicados directamente sobre ellas. Corta y destruye los brotes curvados donde hay puestas.

3. Abeja cortadora de hojas

Si ves recortes casi perfectos y semicirculares en el borde de las hojas, son obra de abejas solitarias del género Megachile, que se llevan trozos de hoja para tapizar sus nidos. El daño es estético y el rosal lo tolera sin problema.

Qué hacer: nada. Son polinizadores valiosos y no se deben tratar. Si quieres conocerlas mejor y favorecerlas, consulta cómo atraer abejas solitarias al jardín.

4. Caracoles y babosas

Actúan de noche o después de la lluvia, sobre todo en rosales pequeños o en maceta y en las hojas más bajas. Dejan agujeros irregulares y rastros de baba brillante.

Qué hacer: búscalos al anochecer con una linterna, pon trampas de cerveza enterradas a ras de suelo o deja tejas como refugio para recogerlos por la mañana. Si necesitas cebos, el fosfato férrico es la opción menos dañina. Tienes más ideas en cómo ahuyentar babosas del jardín.

5. Otiorrinco y cetonias

El otiorrinco es un gorgojo negro que no vuela y come de noche, dejando muescas en el borde de las hojas; sus larvas, en el suelo, dañan las raíces de los rosales en maceta. Las cetonias son escarabajos peludos, oscuros y a menudo con manchas blancas, que en primavera se comen pétalos y estambres, sobre todo de flores blancas y de colores claros.

Qué hacer: recoge los otiorrincos de noche sacudiendo la planta sobre un paño. Contra sus larvas en maceta funcionan los nematodos beneficiosos aplicados con el riego. Las cetonias se retiran a mano por la mañana temprano, cuando están más torpes.

6. Antracnosis del rosal

Esta enfermedad fúngica produce pequeñas manchas redondas con el borde rojizo o púrpura y el centro grisáceo. Con el tiempo, el centro se seca y se desprende, y la hoja queda perforada como a perdigonadas. Es menos frecuente que la mancha negra, con la que se confunde a veces.

Qué hacer: retira las hojas afectadas, también las caídas, y riega al pie. Los mismos cuidados que frenan la mancha negra del rosal sirven en este caso.

Prevención

  • Revisa los rosales una vez por semana en primavera, mirando el envés de las hojas y los brotes nuevos.
  • Favorece a pájaros insectívoros, mariquitas, crisopas y avispas parasitoides con setos variados y sin tratamientos de amplio espectro.
  • Recoge las hojas caídas en otoño para reducir hongos y refugios de plagas.
  • No abuses del nitrógeno: los brotes blandos y abundantes atraen más plagas.

Cuándo preocuparse de verdad

Un rosal adulto tolera perder parte de sus hojas sin consecuencias graves. Preocúpate si las larvas defolian la planta entera en primavera, si el daño se repite en varias generaciones a lo largo del año o si se trata de un rosal joven o recién plantado.

Preguntas frecuentes

¿Las hojas con agujeros se recuperan?

No: el agujero se queda. Pero la planta sigue haciendo la fotosíntesis con el resto de la hoja y saca hojas nuevas. No hace falta quitarlas, salvo que estén enfermas.

¿El jabón potásico sirve contra todos estos bichos?

Funciona contra larvas jóvenes de mosca de sierra y contra insectos de cuerpo blando, pero apenas hace nada contra orugas grandes, caracoles o escarabajos. Para cada uno hay un método más adecuado.

¿En qué época aparecen más agujeros en los rosales?

En primavera, con la brotación, y de nuevo a finales de verano y en otoño. Algunas moscas de sierra tienen varias generaciones al año, así que conviene seguir revisando después del primer ataque.