Cómo eliminar el pulgón de los rosales y evitar que vuelva
- 04 Apr, 2026
Para eliminar el pulgón de los rosales, empieza por lo más sencillo: un chorro de agua sobre los brotes afectados y, si las colonias vuelven, pulverizaciones de jabón potásico al 1–2 % cada 5–7 días. En la mayoría de los jardines eso basta, sobre todo si dejas trabajar a mariquitas, crisopas y sírfidos, que en primavera se alimentan de pulgón. Los insecticidas de amplio espectro rara vez son necesarios y acaban también con esos aliados.
Cómo identificar el pulgón del rosal
El pulgón más común en los rosales es Macrosiphum rosae, conocido como pulgón grande del rosal. Estos son sus rasgos:
- Aspecto: insectos de 2–3 mm, de cuerpo blando y forma de pera, verdes o rosados. En la parte trasera tienen dos tubitos negros y largos (los cornículos). Cuando la colonia está muy poblada aparecen individuos con alas, que se dispersan a otras plantas.
- Dónde se colocan: en las puntas de los brotes tiernos, en el pedúnculo y los sépalos de los capullos y en el envés de las hojas jóvenes.
- Época: sobre todo en primavera, de marzo a junio según la zona, coincidiendo con la brotación, y con un segundo repunte en otoño. El calor fuerte del verano reduce sus poblaciones. En la costa, con inviernos suaves, pueden verse también en invierno.
- Rastros: mudas blancas sobre las hojas, que a menudo se confunden con cochinilla, una capa pegajosa y brillante (melaza) y hormigas que suben y bajan por los tallos.
Si los insectos están inmóviles, protegidos por un escudo o una capa algodonosa y pegados a tallos leñosos, probablemente es cochinilla: consulta cómo eliminar la cochinilla en rosales.
Qué daños causa
El pulgón chupa savia de los tejidos más tiernos. En el rosal eso se traduce en:
- Hojas jóvenes enrolladas o deformadas y brotes que dejan de crecer.
- Capullos que se deforman, se quedan pequeños o no llegan a abrir.
- Melaza sobre la que crece la negrilla (fumagina), un hongo negro que ensucia las hojas y les resta luz.
- Plantas más débiles, que florecen menos en la segunda floración.
Un rosal adulto y sano rara vez muere por pulgón. Los más vulnerables son las plantas recién plantadas, los esquejes y los rosales en maceta pequeña.
Prevención
- Modera el nitrógeno. Los abonos muy nitrogenados producen brotes blandos y jugosos, justo lo que busca el pulgón. Ajusta las dosis y las épocas con la guía de cuándo abonar los rosales.
- Revisa los brotes una o dos veces por semana en primavera: una colonia incipiente se elimina en segundos con los dedos.
- Controla las hormigas. Recogen la melaza y defienden a los pulgones de sus depredadores. En rosales de pie alto, una banda de cinta con pegamento para insectos alrededor del tronco, colocada sobre papel o tela para no dañar la corteza, corta su paso.
- Atrae fauna útil. Plantas como el aliso marino, la caléndula, la milenrama, el eneldo o la facelia alimentan a sírfidos, crisopas y avispillas parasitoides. Tienes más ideas en cómo atraer mariquitas al huerto.
- Poda para airear. Un rosal con el centro despejado se revisa y se trata mejor; repasa la técnica en cómo podar rosales.
Tratamientos, de menos a más intensivos
1. Eliminación manual
Con guantes, pasa los dedos por los brotes y aplasta las colonias. Si una punta está muy infestada, córtala por encima de una yema sana: en primavera el rosal rebrota enseguida.
2. Agua a presión
Un chorro de manguera dirigido a los brotes desprende la mayoría de los pulgones, y muchos de los que caen no logran volver a subir. Hazlo a primera hora de la mañana, para que el follaje se seque pronto, y repite cada 2–3 días durante una o dos semanas. Evita las flores abiertas, porque el agua las estropea.
3. Dejar trabajar a los depredadores
Antes de tratar, mira bien la colonia. Si encuentras larvas de mariquita (alargadas, oscuras y con manchas naranjas), larvas de sírfido (gusanitos verdosos sin patas), larvas de crisopa (con mandíbulas en forma de pinza) o pulgones hinchados de color dorado o marrón, conocidos como momias porque están parasitados, el control natural ya está en marcha. Espera una semana: con frecuencia las colonias desaparecen solas. En tiendas especializadas se venden larvas de crisopa y de mariquita para hacer sueltas en el jardín.
4. Jabón potásico
Es el tratamiento de referencia. Actúa por contacto, disolviendo la capa protectora del insecto, así que solo mata a los pulgones que moja y no deja residuo.
- Dosis: 1–2 % (10–20 ml por litro de agua), aunque conviene comprobar la etiqueta, porque la concentración varía entre marcas.
- Agua: con agua muy calcárea el jabón pierde eficacia. Si la de tu grifo es dura, usa agua de lluvia o embotellada.
- Prueba antes: pulveriza unas pocas hojas y espera un día; algunas variedades son más sensibles.
- No lo sustituyas por lavavajillas: los detergentes llevan desengrasantes y perfumes que pueden quemar las hojas.
5. Azadiractina (extracto de neem)
Actúa por ingestión: los pulgones dejan de alimentarse y no completan las mudas. Su efecto es más lento que el del jabón y tarda unos días en notarse. Elige un producto registrado como fitosanitario para plantas ornamentales, aplica la dosis de la etiqueta y no lo mezcles con azufre ni lo apliques en horas de calor.
6. Piretrinas naturales
Matan rápido y están permitidas en agricultura ecológica, pero no distinguen: eliminan también mariquitas, abejas y otros insectos útiles. Resérvalas para infestaciones graves que no han cedido con lo anterior, aplícalas al atardecer y nunca sobre flores visitadas por abejas.
7. Insecticidas de síntesis
Como último recurso, usa solo productos autorizados para uso no profesional en ornamentales, y nunca en preventivo. Varios insecticidas sistémicos que antes se usaban en jardinería ya no están autorizados en exteriores. Si tienes dudas sobre un producto, búscalo en el Registro de Productos Fitosanitarios del Ministerio de Agricultura.
Cuándo y cómo aplicar los tratamientos
- Pronto: trata en cuanto veas las primeras colonias. En primavera las hembras dan crías vivas sin necesidad de macho, y una colonia se multiplica en pocos días.
- A la hora adecuada: al atardecer o a primera hora, sin sol directo, sin viento y con temperaturas por debajo de 25–28 °C. Con calor y sol, el jabón y los aceites manchan y queman las hojas.
- Mojando bien: las puntas, los capullos y el envés de las hojas, que es donde se esconden.
- Repitiendo: dos o tres aplicaciones separadas 5–7 días, porque siempre quedan individuos sin mojar.
- Con margen de lluvia: si va a llover en las 24 horas siguientes, espera.
- Respetando a los aliados: si ves larvas de depredadores, limita el tratamiento a los brotes más afectados.
Con cualquier producto, lee la etiqueta y respeta el plazo de seguridad si vas a usar los pétalos en la cocina.
Preguntas frecuentes
¿El pulgón puede matar un rosal?
Es raro. Debilita la planta, deforma los brotes y arruina la floración, pero un rosal adulto se recupera en cuanto se controla la plaga. El riesgo es mayor en plantas jóvenes o ya debilitadas por sequía o mala poda.
¿Por qué vuelve todos los años?
En zonas frías, el pulgón del rosal pasa el invierno en forma de huevo sobre los tallos; en zonas templadas, como adulto. Además, cada primavera llegan individuos con alas desde otras plantas. En climas fríos, un tratamiento de invierno con aceite de parafina autorizado sobre la madera desnuda, después de la poda, reduce los huevos que sobreviven.
¿Sirven el ajo, la ortiga o el vinagre?
El macerado de ajo tiene un efecto repelente leve y pasajero. El purín de ortiga es sobre todo un abono, y su efecto sobre el pulgón es escaso. El vinagre quema las hojas y no se recomienda.