Cuándo plantar lavanda: otoño o primavera según tu clima

Cuándo plantar lavanda: otoño o primavera según tu clima

La lavanda se planta en otoño, de octubre a noviembre, donde el invierno es suave (costa mediterránea, sureste, valle del Guadalquivir), y en primavera, de marzo a mayo, donde las heladas son fuertes o el invierno es muy lluvioso: meseta, valle del Ebro, Castilla y León y el norte. Lo habitual es plantar un plantón o un esqueje enraizado; la siembra es posible, pero lenta e irregular, y necesita entre 15 y 20 °C. Más que la fecha exacta, lo que decide el éxito es un suelo que drene bien.

Calendario de la lavanda por zonas de España

ZonaEjemplosPlantación de plantónSemilleroFloración
Litoral mediterráneoValencia, Barcelona, Málaga, Balearesoctubre-noviembre o febrero-abrilfebrero-abrilabril-julio; espigas para secar en junio-julio
Sureste semiáridoMurcia, Alicante, Almeríaoctubre-diciembre o febrero-marzofebrero-marzomarzo-julio; para secar en mayo-junio
Interior cálido del surSevilla, Córdoba, Jaén, Badajozoctubre-noviembre o febrero-marzofebrero-marzoabril-julio; para secar en mayo-junio
MesetaMadrid, Toledo, Ciudad Real, Guadalajaramarzo-mayo o septiembre-octubremarzo-abril, protegidojunio-agosto; para secar en julio
Meseta fríaBurgos, Soria, León, Cuenca, Teruelabril-junio (septiembre solo con cepellón grande)abril, protegidojulio-agosto
Valle del EbroZaragoza, Lleida, Huesca, La Riojamarzo-mayo o septiembre-octubremarzo-abriljunio-agosto; para secar en junio-julio
AtlánticaA Coruña, Asturias, Cantabria, Vizcayaabril-mayo (o septiembre)marzo-abriljunio-agosto
Atlántica interiorLugo, Ourense, Álava, Navarraabril-juniomarzo-abriljunio-agosto
CanariasLas Palmas, Santa Cruz de Tenerifeoctubre-febrerooctubre-febrerola dentada, casi todo el año; las demás, en primavera

Las fechas son para las zonas bajas de cada clima. Dentro de una misma provincia, las sierras y el interior siguen el calendario de la zona más fría: en Els Ports de Castellón o en el Altiplano de Murcia, por ejemplo, conviene plantar en primavera aunque la costa cercana plante en otoño.

Por qué en otoño en el sur y en primavera en el norte

En los climas suaves, una lavanda plantada en octubre aprovecha las lluvias para echar raíces durante el invierno y llega a su primer verano con las raíces formadas, casi sin necesidad de riego. Plantada en abril, en cambio, solo tiene dos meses antes de los calores de 35 °C, y ese primer verano se le hace cuesta arriba.

En la meseta fría y el norte ocurre al revés. Una planta joven aguanta mal su primer invierno si las heladas coinciden con el suelo empapado, que es lo que la mata (más que el frío en sí). Plantada en primavera, cuando han pasado las heladas fuertes, tiene todo el verano para arraigar y entra en el invierno ya asentada.

Qué lavanda elegir en cada clima

Acertar con la especie importa tanto como la fecha:

  • Lavanda fina (Lavandula angustifolia), con variedades como ‘Hidcote’ o ‘Munstead’: la más resistente al frío, aguanta unos −15 °C con el suelo seco. Es la mejor opción en la meseta fría, el valle del Ebro y el interior del norte. Sufre con el calor húmedo de la costa.
  • Lavandín (L. × intermedia), como ‘Grosso’, ‘Abrialii’ o ‘Super’: híbrido vigoroso, de espigas largas y mucho aroma. Es el que se cultiva a gran escala en la Alcarria y funciona en casi toda la península. Se multiplica por esqueje, porque apenas da semilla viable.
  • Cantueso (L. stoechas), con variedades compactas como ‘Anouk’: florece en primavera, tolera suelos ácidos y es buena alternativa en Galicia y la cornisa cantábrica.
  • Lavanda dentada (L. dentata): florece casi todo el año en climas suaves, pero no soporta heladas fuertes. Ideal en la costa mediterránea, el sureste y Canarias; en el interior, en maceta que se resguarde en invierno.
  • Espliego (L. latifolia): autóctono de los montes calizos del interior y muy resistente a la sequía.
  • Lavanda canaria (L. canariensis): endémica de las islas y la mejor adaptada a su costa.

Plantón, esqueje o semilla

Plantón de vivero

Es lo más seguro. Elige plantas compactas, con el cepellón lleno de raíces blancas y sin tallos leñosos pelados en la base. Plántalo al mismo nivel que estaba en la maceta: enterrar el cuello favorece la pudrición. Deja 40-50 cm entre plantas de lavanda fina y 60-90 cm en lavandín.

Esqueje

Los esquejes semileñosos de 8-10 cm, cortados de brotes sin flor a finales de verano o en primavera, enraízan en 4-8 semanas en una mezcla de sustrato y arena. Los de finales de verano pasan el invierno en maceta, a resguardo, y se plantan en la temporada siguiente según tu zona. Es la única forma de multiplicar el lavandín y de conservar una variedad concreta.

Semilla

La semilla germina a 15-20 °C, despacio y de forma irregular: puede tardar de dos a cuatro semanas. La de lavanda fina nace mejor si la guardas 3-4 semanas en la nevera, en un papel húmedo, antes de sembrarla. Siémbrala en superficie, apenas cubierta, en bandeja protegida a finales de invierno; los plantones estarán listos para el jardín a finales de primavera.

Señales para acertar con el momento

  • El suelo manda más que el calendario: planta cuando la tierra tenga tempero, ni empapada ni seca y dura. Después de varios días de lluvia, espera.
  • Margen antes de las heladas: en las plantaciones de otoño, deja al menos 6-8 semanas antes de las primeras heladas para que arraigue.
  • Heladas tardías: en la meseta fría y el interior del norte, espera a que hayan pasado las heladas fuertes. Una helada ligera no daña a una lavanda fina asentada, pero sí puede dañar un plantón que viene de un vivero templado.
  • El calor: evita plantar entre junio y agosto en el sur y en la meseta. Si no queda otra, hazlo al atardecer y riega en profundidad una vez por semana hasta el otoño.
  • Drenaje: si después de una lluvia el agua tarda horas en desaparecer del hoyo, planta en caballón o en bancal elevado, o mezcla grava con la tierra.

Errores habituales

  1. Plantar en tierra pesada y húmeda. Es la primera causa de muerte. La lavanda quiere suelo pobre, suelto y, a ser posible, calizo (pH de 6,5 a 8).
  2. Abonar y regar como a una hortaliza. El estiércol y el riego frecuente dan plantas blandas, con pocas flores y más hongos. Riega con regularidad solo el primer año; después, de forma ocasional.
  3. Elegir la dentada para un jardín con heladas. Muere en el primer invierno duro. En el interior, lavanda fina o lavandín.
  4. Sembrar semilla de lavandín. Al ser un híbrido, casi no germina. Compra plantón o haz esquejes.
  5. Plantar en otoño en zonas frías sin cepellón grande. Una plantita de alveolo puesta en octubre en Burgos o Soria tiene muchas papeletas para perderse con el hielo.
  6. No podar. Sin poda tras la floración, la mata se abre y se vuelve leñosa, y la madera vieja sin hojas no rebrota. Tienes el detalle en cuándo podar la lavanda.

Preguntas frecuentes

¿Se puede plantar lavanda en verano?

En maceta, sí, porque controlas el riego. En el suelo es mala época en casi toda España: el calor y la sequía frenan el arraigo y obligan a regar mucho, con el riesgo de pudrir la raíz. Solo en la costa atlántica, con veranos frescos, una plantación de junio sale adelante sin grandes problemas.

¿Cuánto tarda en florecer una lavanda recién plantada?

Un plantón puesto en otoño o en primavera suele dar ya algunas espigas el primer verano. La mata alcanza su tamaño adulto y su floración plena hacia el segundo o tercer año, y vive de 8 a 12 años con una buena poda.

¿Cuándo se trasplanta una lavanda que ya está en el jardín?

Las matas jóvenes se mueven bien a principios de otoño en climas suaves y a principios de primavera en los fríos, con todo el cepellón posible. Las plantas viejas y leñosas toleran muy mal el trasplante: suele compensar más hacer esquejes y renovarlas.

Para el resto de cuidados, del suelo a la recolección de las espigas, consulta cómo cultivar lavanda y cuándo cosechar lavanda.