Peral con hojas amarillas: causas y cómo corregirlas

Peral con hojas amarillas: causas y cómo corregirlas

Si las hojas del peral amarillean pero los nervios siguen verdes, sobre todo en los brotes nuevos, casi seguro es clorosis férrica: el suelo calizo, tan común en España, bloquea el hierro, y el peral injertado sobre membrillero es de los frutales más sensibles. Las otras causas frecuentes son el encharcamiento, la sequía del verano, la falta de nitrógeno y la psila del peral. Saber qué hojas amarillean y en qué época ayuda a dar con la causa.

Diagnóstico rápido

Lo que vesCausa probable
Hojas jóvenes amarillas o casi blancas con los nervios verdes; suelo calizoClorosis férrica
Hojas viejas de color amarillo pálido uniforme y brotes cortosFalta de nitrógeno
Amarilleo general tras lluvias fuertes o riegos abundantes en suelo pesadoEncharcamiento y asfixia de raíces
Hojas amarillas que caen en julio o agosto con la tierra secaSequía y calor
Hojas pegajosas, con negrilla, que amarillean; insectos diminutos que saltanPsila del peral
Hojas que enrojecen o amarillean antes de tiempo y árbol que decae año tras añoDecaimiento del peral
Amarilleo entre nervios en hojas viejas, en la parte baja de los brotesCarencia de magnesio
Hojas que amarillean de forma pareja en octubre y noviembreOtoño natural

Causas y cómo corregirlas

1. Clorosis férrica

Es, con diferencia, la causa más habitual en huertos y jardines de España. En suelos con mucha caliza y pH alto, por encima de 7,5–8, el hierro está presente pero la planta no puede absorberlo. Las hojas nuevas salen amarillas con una red de nervios verdes muy marcada; en casos graves se vuelven casi blancas, se secan por los bordes y los brotes crecen poco.

El patrón importa. El membrillero, que se usa mucho como portainjerto del peral porque adelanta la producción y reduce el tamaño del árbol, es muy sensible a la caliza. El peral sobre franco, es decir, sobre patrón de peral, la tolera bastante mejor.

Qué hacer:

  • Aplica un quelato de hierro EDDHA al suelo a la salida del invierno, cuando empieza la brotación, disuelto en agua y repartido bajo la proyección de la copa. Sigue la dosis de la etiqueta y repite si hace falta en primavera.
  • El sulfato de hierro solo sirve de poco en suelos calizos, porque se insolubiliza enseguida. Los aportes foliares dan un respiro rápido, pero no corrigen el problema.
  • Añade materia orgánica bien hecha y no riegues en exceso: el suelo encharcado agrava la clorosis.
  • Si vas a plantar un peral en suelo calizo, pide un patrón franco o uno tolerante a la caliza.

Encontrarás cómo encajarlo en el plan de abonado del año en cuándo abonar el peral.

2. Encharcamiento

El peral soporta la humedad del suelo mejor que otros frutales, pero no el agua estancada durante días. Cuando las raíces se asfixian, dejan de absorber y el árbol amarillea de forma general, a veces con hojas que caen. En suelos calizos, el exceso de agua dispara además la clorosis férrica.

Qué hacer: revisa el riego automático, drena las zonas donde se acumula el agua y, en suelos muy arcillosos, planta sobre un pequeño montículo.

3. Sequía y calor

En el interior peninsular y en la mitad sur, un peral sin riego, o con riegos cortos que solo mojan la superficie, amarillea en pleno verano y suelta hojas para ahorrar agua. Los frutos se quedan pequeños y pueden caer.

Qué hacer: riega en profundidad, de forma que el agua llegue a la zona de raíces, y acolcha bajo la copa. Las cantidades según la edad del árbol están en cada cuánto regar el peral.

4. Falta de nitrógeno

Un peral que lleva años sin abono, con césped o hierba compitiendo bajo la copa, muestra hojas pequeñas de color verde amarillento uniforme, empezando por las más viejas, y brotes cortos.

Qué hacer: a finales de invierno, aporta compost o estiércol bien descompuesto bajo la copa y mantén limpio de hierba un círculo alrededor del tronco. No te pases: el exceso de nitrógeno provoca brotes tiernos que atraen a la psila y al pulgón.

5. Psila del peral

La psila (Cacopsylla pyri) es la plaga más importante del peral en muchas comarcas fruteras. Sus larvas chupan savia y segregan una gran cantidad de melaza, sobre la que crece un hongo negro, la negrilla. Las hojas se vuelven pegajosas, amarillean y en veranos calurosos caen antes de tiempo. Los adultos parecen cigarras diminutas que saltan al tocar la rama.

Qué hacer:

  • Respeta a sus enemigos naturales, sobre todo las chinches depredadoras del género Anthocoris, evitando insecticidas de amplio espectro.
  • Lava la melaza con agua a presión moderada o con jabón potásico.
  • El caolín aplicado a finales de invierno dificulta la puesta de huevos.
  • Modera el abonado nitrogenado y las podas muy fuertes, que provocan brotación tierna.

6. Decaimiento del peral

Es una enfermedad causada por un fitoplasma que transmite la propia psila. El árbol pierde vigor año tras año: las hojas son más pequeñas y coriáceas, enrojecen o amarillean antes del otoño y los brotes crecen poco. No tiene cura; el control pasa por frenar la psila. Si lo sospechas, consulta con el servicio de sanidad vegetal de tu comunidad o con una cooperativa de la zona.

7. Carencia de magnesio

Las hojas viejas de la base de los brotes amarillean entre los nervios, a veces con zonas pardas. Es frecuente en suelos arenosos o ácidos y con abonados ricos en potasio. Se corrige con sulfato de magnesio al suelo o en pulverización, a dosis bajas.

8. Otoño

Entre octubre y noviembre, según la variedad y el clima, las hojas amarillean, enrojecen y caen. Si el árbol ha estado sano durante el verano, no hay nada que hacer. Una caída mucho más temprana sí indica un problema, como se explica en peral perdiendo hojas.

Prevención

  • Elige el patrón según el suelo: franco o tolerante a la caliza si el suelo es calizo.
  • Riego profundo y espaciado, sin encharcar.
  • Abonado orgánico moderado a finales de invierno.
  • Vigila los brotes desde la primavera para detectar la psila a tiempo.

Cuándo no tiene arreglo

La clorosis férrica, la sequía y el encharcamiento puntual se corrigen. Un árbol con decaimiento avanzado, que lleva varios años perdiendo vigor y con la mitad de la copa seca, difícilmente se recuperará, y lo mismo ocurre si las raíces se han podrido por un encharcamiento prolongado.

Preguntas frecuentes

¿Sirve enterrar clavos oxidados para la clorosis del peral?

No. El óxido de los clavos es hierro en una forma que la planta no puede absorber, y en un suelo calizo tampoco se disuelve. Lo que funciona son los quelatos de hierro adecuados para suelos de pH alto.

¿Cuánto tarda en verse el efecto del quelato de hierro?

Las hojas nuevas suelen salir más verdes en dos a cuatro semanas. Las que ya estaban muy amarillas recuperan el color solo en parte, así que es mejor aplicarlo a tiempo, al inicio de la brotación.

¿Es normal que el peral amarillee en septiembre?

Depende del clima y del verano. Tras un verano muy seco, algunos perales adelantan el otoño unas semanas. Si las hojas amarillean de forma pareja, sin manchas ni melaza, y el árbol ha dado fruto con normalidad, no suele ser grave.