Cada cuánto regar judías para que no se caigan las flores
- 06 Feb, 2026
Las judías necesitan un riego cada 2–4 días en pleno verano y cada 5–7 días en primavera, siempre al pie y sin mojar las hojas. Hasta que florecen conviene ser comedido con el agua; desde la floración hasta que se llenan las vainas, el suelo no debe secarse nunca, porque con sed y calor la planta suelta las flores sin cuajar. El exceso es igual de dañino: en suelo encharcado las raíces se asfixian y la mata amarillea.
Riego por fases del cultivo
| Fase | Frecuencia orientativa | Objetivo |
|---|---|---|
| Siembra y nascencia (7–10 días) | Riego antes de sembrar y después solo si se forma costra | Que la semilla no se pudra en tierra fría y empapada |
| Crecimiento hasta la floración (3–5 semanas) | Cada 4–6 días | Raíces profundas y planta compacta |
| Floración y cuajado | Cada 2–3 días en verano | Que no caigan las flores |
| Llenado de vainas y cosecha de judía verde | Cada 2–4 días | Vainas tiernas, rectas y sin hebra |
| Maduración para grano seco | Reducir hasta cortar el riego | Que las vainas se sequen en la planta |
Son frecuencias para un suelo de huerto franco en pleno verano. En suelo arenoso o con mucho viento, acorta los intervalos; en suelo arcilloso, alárgalos.
La siembra: mejor regar antes que después
El error más común con las judías es encharcar la tierra recién sembrada. La semilla absorbe agua muy rápido y, si el suelo está frío y saturado, se pudre antes de germinar. Lo más seguro es dar un buen riego uno o dos días antes de sembrar y no volver a regar hasta que asomen las plántulas, salvo que la superficie se seque y forme costra. Si dudas de si la tierra está ya templada, revisa cuándo plantar judías.
Hasta la floración: sin pasarse
Entre la nascencia y las primeras flores, espaciar un poco los riegos obliga a las raíces a bajar y da plantas más robustas. Con mucha agua y mucho abono, las matas crecen exuberantes, con mucha hoja y menos flor.
Floración y vainas: el momento crítico
Desde que aparecen los primeros botones florales hasta el final de la cosecha, la humedad del suelo tiene que ser constante. La falta de agua en esta fase provoca caída de flores, vainas cortas, curvadas o con pocos granos y, en judía verde, vainas fibrosas. Si además se superan los 30–32 °C con aire seco, las flores caen aunque riegues bien, porque el polen pierde viabilidad; en esos días ayudan un acolchado de paja y, si es posible, algo de sombra en las horas de más calor.
Cuánta agua necesitan
En pleno verano y en zonas calurosas, las judías pueden consumir del orden de 25–40 l/m² a la semana, repartidos en dos o tres riegos. En primavera, la mitad o menos. Como referencia práctica, cada riego debe humedecer los primeros 20–30 cm de suelo, donde está la mayor parte de las raíces. Compruébalo cavando con una paleta junto a la línea un par de horas después de regar.
Las judías de enrame, de ciclo más largo y con mucha más masa de hojas, consumen más agua y durante más semanas que las enanas, y su cosecha se alarga hasta el otoño si no les falta riego.
Goteo o surco, nunca por aspersión
Mojar las hojas favorece la roya, la antracnosis y la grasa de la judía, una bacteriosis que deja manchas de aspecto aceitoso en hojas y vainas. Por eso conviene regar:
- Con cinta de goteo a lo largo de cada línea, con goteros cada 20–30 cm.
- Por surco, como se ha hecho siempre en las vegas, sin que el agua toque las plantas.
- A mano, dirigiendo el chorro al suelo y nunca por encima de las matas.
Riega a primera hora de la mañana. La judía es además muy sensible a la sal: con agua de pozo salobre los bordes de las hojas se queman y la producción cae, así que en esas zonas conviene dar de vez en cuando un riego algo más abundante para arrastrar las sales hacia abajo.
Señales de que el riego no va bien
- Hojas lacias en las horas de calor y flores que caen: falta de agua o calor extremo.
- Hojas amarillas desde abajo con el suelo húmedo: exceso de riego o encharcamiento. En judías con hojas amarillas tienes el resto de causas posibles.
- Punteado amarillento en las hojas y finas telarañas en el envés: araña roja, muy favorecida por el calor seco y por las plantas que pasan sed.
- Plántulas que se doblan por el cuello: podredumbres favorecidas por la tierra demasiado húmeda tras la nascencia.
Errores habituales
- Regar un poco todos los días: solo se moja la superficie y las raíces no profundizan.
- Dejar de regar tras la primera recogida de judía verde: la planta sigue floreciendo y produciendo si tiene agua.
- Regar por la tarde con aspersor: las hojas pasan la noche mojadas y los hongos lo aprovechan.
- Seguir regando las judías de grano cuando las vainas ya amarillean: retrasa el secado y favorece mohos.
Preguntas frecuentes
¿Hay que regar las judías justo después de sembrar?
Lo ideal es sembrar en tierra ya húmeda por un riego previo. Si la tierra está seca, da un riego suave tras la siembra y espera a que nazcan antes de volver a regar, salvo que se forme costra en la superficie.
¿Por qué mis judías tienen flores pero no vainas?
Las causas más habituales son el calor por encima de 30–32 °C, la falta de agua durante la floración y el exceso de abono nitrogenado. Mantener el suelo húmedo y acolchado ayuda, pero con calor extremo la caída de flores es inevitable hasta que bajan las temperaturas.
¿Cuándo dejo de regar las judías de grano?
Cuando la mayoría de las vainas empiezan a amarillear y a secarse. A partir de ahí el grano termina de madurar sin agua y la planta se seca para la cosecha.
Cuándo y cómo recoger cada tipo lo tienes en cuándo cosechar judías, y la guía completa del cultivo, en cómo cultivar judías.