Cada cuánto regar la vid: cepa joven, parra y maceta

Cada cuánto regar la vid: cepa joven, parra y maceta

La vid es un cultivo de secano en la mayor parte de España, y una cepa adulta en suelo profundo apenas necesita riego. Donde sí hay que regar es en las plantas jóvenes: el primer verano, cada 7–10 días con 10–20 litros, y el segundo, cada 15 días. Las parras de jardín y de uva de mesa agradecen riegos de apoyo en verano en las zonas secas, y en maceta la vid necesita agua cada pocos días con calor.

Frecuencia según la edad y la forma de cultivo

SituaciónPrimaveraVeranoOtoño e invierno
Recién plantada (1.er año)Cada 10–15 días si no llueve10–20 l cada 7–10 díasSolo si el otoño es muy seco
2.º añoCada 15–20 días si no llueve20–30 l cada 15 díasNo
Cepa adulta en suelo profundoNoRiegos de apoyo solo en sequías fuertesNo
Parra de pérgola o de uva de mesaSi la primavera es secaRiego profundo cada 10–15 díasUn riego tras la cosecha si no llueve
En macetaCada 5–7 díasCada 2–3 díasCada 15–20 días

Son pautas para un clima seco de interior o del sur. En suelos arenosos los intervalos se acortan, y en Galicia, Asturias o el País Vasco la lluvia suele bastar incluso para las cepas jóvenes.

Los dos primeros años

Tanto si plantas un barbado a raíz desnuda en invierno como una planta en maceta en primavera, la clave está en el riego de asiento y en los primeros veranos. Al plantar, haz un pequeño alcorque y da 10–15 litros aunque la tierra esté húmeda: así se asienta alrededor de las raíces.

Durante el primer verano la raíz apenas ocupa un palmo de tierra. Riega cada 7–10 días con riegos lentos que mojen el suelo hasta 30–40 cm. Evita los riegos diarios y cortos: la vid tiene que acostumbrarse a buscar el agua en profundidad, que es lo que después le permite vivir de secano.

En el segundo año espacia los riegos a cada 15 días en verano. Desde el tercero, en un suelo profundo, la mayoría de las cepas solo necesitan ayuda en veranos excepcionalmente secos. Las fechas de plantación por zonas están en cuándo plantar vid.

La cepa adulta: en qué fases importa el agua

En viñedo, un poco de estrés hídrico en verano no es un problema, sino parte del manejo: limita el vigor, da racimos más sueltos y uvas con más color y azúcar. Por eso cuentan más las fases que la frecuencia:

  1. De la brotación a la floración (abril-junio): con primaveras muy secas, un riego profundo ayuda a que los brotes crezcan y a que el cuajado sea bueno.
  2. Del cuajado al envero (junio-julio): la baya engorda deprisa. Una sed fuerte aquí deja uvas pequeñas, aunque una falta moderada no perjudica.
  3. Del envero a la vendimia (agosto-septiembre): es mejor un ligero déficit. El exceso de agua da uvas aguadas, racimos compactos y más botritis. Deja de regar 2–3 semanas antes de cosechar.
  4. Tras la vendimia: si el otoño es seco, un riego ayuda a que la cepa acumule reservas para la brotación siguiente.

Parras de jardín y uva de mesa

Una parra que cubre una pérgola tiene mucha más hoja que una cepa de viñedo podada en vaso, y en zonas calurosas consume bastante más. Además, en la uva de mesa se buscan bayas grandes y jugosas. En el sur, el Levante o el interior, un riego profundo de 50–100 litros cada 10–15 días de junio a agosto, según el tamaño de la parra y el suelo, la mantiene sana y con racimos bien formados.

Con goteo, reparte varios goteros alrededor del tronco, a 40–60 cm, y déjalos funcionar el tiempo necesario para mojar en profundidad. Si la parra crece junto a una pared o sobre un suelo pavimentado, el calor reflejado y la poca tierra disponible obligan a regar más a menudo.

Vid en maceta

La vid aguanta bien en maceta si el recipiente es grande: de 40–50 litros como mínimo para una parra pequeña. En verano riega cada 2–3 días hasta que salga agua por abajo, y no dejes agua en el plato. En invierno, con la planta sin hojas, basta con un riego cada 15–20 días si no recibe lluvia.

Señales de exceso y de falta de agua

Exceso de agua: brotes muy largos y tiernos que no maduran, hojas grandes que sombrean los racimos, bayas que se rajan y más botritis y mildiu. En suelos que se encharcan, hojas amarillas y raíces asfixiadas.

Falta de agua: las puntas de los brotes dejan de crecer, los zarcillos se secan, las hojas se vuelven mates y, si la sed continúa, amarillean y caen desde la base del sarmiento. Las bayas se arrugan antes de madurar.

Si tu parra pierde hojas o se le secan los bordes en pleno verano, revisa también otras causas en vid con hojas marrones.

Errores habituales

  • Regar con aspersor sobre las hojas: el follaje mojado favorece el mildiu y el oídio.
  • Mantener la parra empapada hasta la vendimia, con uva aguada y podrida.
  • Plantar la vid en medio del césped, con riegos diarios y cortos.
  • Dejar sin agua una cepa joven en su primer mes de agosto.

Preguntas frecuentes

¿Hay que regar la vid en invierno?

No, salvo que esté en maceta y no le llegue la lluvia. En reposo apenas consume agua, y un suelo empapado en invierno solo favorece las podredumbres de raíz.

¿Se puede regar un viñedo con denominación de origen?

Cada denominación fija sus propias normas y en muchas se permite el riego de apoyo con limitaciones. Si tu viñedo está inscrito, consúltalo con su consejo regulador antes de instalar goteo.

¿Cuándo deja una vid de necesitar riego?

En suelo profundo, a partir del tercer año suele vivir de la lluvia en casi toda la Península. En suelos pedregosos o muy arenosos, y en el sureste más árido, conviene mantener riegos de apoyo en verano.

La poda también influye en cuánta agua pierde la cepa; tienes las pautas en cómo podar la vid.