Oídio en la vid: síntomas, tratamiento y prevención
- 07 Mar, 2026
El oídio de la vid, también llamado ceniza o cenicilla, cubre hojas, brotes y racimos de un polvillo blanco grisáceo con olor a moho, y hace que las uvas se endurezcan, se rajen y se pudran. Lo causa el hongo Erysiphe necator y se controla sobre todo con prevención: azufre desde poco antes de la floración hasta que los granos cambian de color, y una parra aireada en la que la luz llegue a los racimos.
Es la enfermedad más extendida de la viña en España porque, a diferencia del mildiu, no necesita lluvia: le bastan temperaturas templadas y algo de humedad ambiental. Afecta igual a la parra del patio que al viñedo.
Cómo reconocer el oídio en la vid
| Parte | Síntoma |
|---|---|
| Hojas | Manchas difusas de polvo blanco grisáceo por el haz y el envés; después la hoja se arruga y amarillea |
| Brotes a inicios de primavera | Algunos brotes salen raquíticos, con hojas enroscadas y cubiertas de polvo («brotes bandera») |
| Racimos en flor o recién cuajados | Granos cubiertos de ceniza; muchos se secan y caen |
| Uvas en crecimiento | Piel endurecida con una red de manchas oscuras; la uva se raja y asoman las pepitas |
| Sarmientos | Manchas pardo rojizas o negruzcas, en forma de red, visibles todo el invierno |
El olor a moho al sacudir un racimo enfermo es muy característico.
No lo confundas con
- Mildiu: manchas de aspecto aceitoso en el haz y pelusa blanca solo en el envés, justo debajo. Necesita lluvia o rocío prolongado.
- Erinosis: abultamientos en el haz y, debajo, un fieltro blanquecino que luego se vuelve pardo. La causa un ácaro diminuto y suele hacer poco daño.
- Restos de azufre o de caldo bordelés: no se extienden ni crecen de un día para otro.
Si tu parra tiene zonas claras en las hojas pero no ves polvo, compara con vid con hojas blancas.
Cuándo y por qué ataca
- Temperaturas suaves. El hongo crece mejor entre 20 y 27 °C y se frena por encima de unos 35 °C.
- Humedad ambiental alta, aunque no llueva. Sufren más las parras en patios cerrados, junto a muros o en emparrados muy densos.
- Sombra y follaje apretado. La luz directa perjudica al hongo.
- Variedades sensibles. Cariñena (Mazuela), Chardonnay, Tempranillo o las moscateles suelen necesitar más vigilancia que otras.
El hongo pasa el invierno en las yemas y en la corteza, y se activa en primavera. El periodo crítico va de la floración al cierre del racimo: un ataque en esas semanas arruina la cosecha. A partir del envero, cuando la uva cambia de color, el grano se vuelve resistente, aunque las hojas pueden seguir infectándose.
Cómo tratarlo
Azufre, la base del control
El azufre es el tratamiento clásico contra el oídio y está admitido en agricultura ecológica. Se usa de dos formas:
- En polvo, espolvoreado sobre hojas y racimos. Actúa por contacto y por los vapores que desprende con el calor, y llega bien al interior del racimo.
- Mojable, en pulverización. Es más cómodo para una parra pequeña y moja mejor el envés.
Aplícalo a primera hora o al atardecer y sin viento. Por debajo de unos 18 °C apenas actúa por vapores, y por encima de 30–32 °C puede quemar hojas y uvas. No lo mezcles con aceites.
Calendario orientativo
- Brotes de 10–15 cm, solo si el año anterior hubo mucho oídio o ves brotes bandera.
- Justo antes de la floración, con los racimos separados y las flores aún cerradas.
- Al cuajado, cuando los granos tienen el tamaño de un perdigón.
- Granos como guisantes y cierre del racimo, si el tiempo sigue templado y húmedo.
Entre aplicaciones, deja el intervalo que marque la etiqueta, que suele ser algo más largo con el polvo que con el mojable, y repite tras lluvias fuertes que lo laven. Respeta siempre el plazo de seguridad antes de vendimiar.
Otros productos
El bicarbonato potásico registrado como fungicida actúa por contacto sobre las colonias visibles y puede alternarse con el azufre. Hay también fungicidas sistémicos para viña; si los usas, alterna materias activas distintas para que el hongo no se haga resistente y sigue estrictamente la etiqueta.
Prevención en la parra
- Poda en verde. Quita chupones y brotes dobles en primavera y despunta los más largos para que circule el aire. Tienes cómo hacerlo en cómo podar la vid.
- Deshojado ligero de la zona de racimos tras el cuajado, en la cara del sol de la mañana. En zonas de verano muy cálido no desnudes del todo los racimos o se quemarán.
- Poda de invierno eliminando los sarmientos con manchas oscuras de oídio.
- Abonado moderado. El exceso de nitrógeno da una vegetación tierna y espesa.
- Sin coberturas. En el emparrado de casa, evita mallas o lonas que acumulen humedad sobre la parra.
Cuándo ya no hay arreglo
Las uvas rajadas por el oídio no se recuperan: se pudren con facilidad, atraen avispas y abren la puerta a la podredumbre gris. Córtalas con tijera, o el racimo entero si está muy afectado, y sácalas de la parra; las uvas sanas del mismo racimo pueden madurar con normalidad. La cepa no muere por el oídio; el daño es para la cosecha de ese año y, si se repite, para el vigor de la planta.
Preguntas frecuentes
¿Se pueden comer las uvas de una parra con oídio?
Las sanas, sí. Las afectadas tienen mal sabor y aspecto, y en el vino transmiten olores a moho, así que se descartan. Lávalas bien y respeta el plazo de seguridad del azufre.
¿Por qué tengo oídio si este año apenas ha llovido?
Porque el oídio no necesita lluvia, al contrario que el mildiu. Le basta la humedad de la noche y temperaturas suaves, por eso suele ser peor en primaveras templadas y en parras sombreadas.
¿Cuándo dejo de tratar?
A partir del envero los granos ya no se infectan, así que en una parra doméstica puedes parar en ese momento, salvo que la etiqueta indique otra pauta. Vigila después los racimos y adelanta la vendimia si ves uvas rajadas; tienes las señales de madurez en cuándo cosechar uvas.