Pulgón en ajos: cómo eliminarlo y evitar los virus

Pulgón en ajos: cómo eliminarlo y evitar los virus

En el ajo, el pulgón se esconde en la base de las hojas y entre sus vainas, y su mayor peligro no es la savia que chupa sino los virus que transmite, que pasan de una cosecha a la siguiente a través de los dientes. Para eliminarlo, lava la base de las plantas con agua o pulveriza jabón potásico al 1–2 % dirigido a las axilas de las hojas; para evitar sus consecuencias, planta ajo de siembra certificado. Vigílalo sobre todo de febrero a mayo, cuando la planta crece deprisa.

Cómo reconocer el pulgón en el ajo

No es la plaga más frecuente del ajo, pero cuando aparece pasa desapercibido porque se esconde bien. Los más habituales son:

  • Pulgón de la cebolla (Neotoxoptera formosana): pardo rojizo a negro brillante, en colonias en la base de las hojas y, en los ajos que la echan, en la vara floral.
  • Pulgones verdes o amarillentos (Myzus), más pálidos y dispersos. Uno de ellos se instala también en los ajos almacenados que empiezan a brotar.

Señales que conviene buscar:

  • Melaza pegajosa y brillante en las hojas y en la base de la planta.
  • Negrilla, un hollín negro sobre esa melaza.
  • Hormigas subiendo por la planta.
  • Hojas jóvenes algo retorcidas o que amarillean sin causa clara.

No lo confundas con trips ni roya

En el ajo hay dos problemas mucho más frecuentes que el pulgón:

SíntomaCausa probable
Punteado plateado o blanquecino en las hojas, sin melazaTrips
Pústulas anaranjadas que dejan polvo al frotarRoya
Insectos agrupados en las axilas, melaza y hormigasPulgón
Estrías amarillas a lo largo de la hoja y plantas enanasPosible virus

Tienes las guías de los otros dos en cómo eliminar los trips del ajo y cómo tratar la roya del ajo.

Daños

Daño directo

Suele ser moderado: plantas jóvenes algo debilitadas y cabezas más pequeñas si la colonia es grande y se mantiene semanas.

Virus, el problema real

Los pulgones transmiten virus del ajo que producen estrías amarillas en las hojas, plantas más bajas y cabezas pequeñas. Como el ajo se multiplica plantando sus propios dientes, el virus pasa a la cosecha siguiente y se acumula año tras año. Es lo que se conoce como «degeneración»: ajos que cada temporada dan cabezas más pobres.

Los insecticidas no sirven para frenar estos virus: el pulgón los transmite en las primeras picaduras, antes de que ningún producto haga efecto. La defensa está en partir de material sano.

Prevención

  • Planta ajo de siembra certificado, libre de virus. No uses ajos del supermercado: pueden llevar virus, a veces están tratados para que no broten y no siempre son variedades adaptadas a tu zona.
  • Renueva la semilla cada pocos años si reutilizas tus propios ajos, y elige solo cabezas grandes de plantas vigorosas y sin estrías.
  • Arranca las plantas con síntomas de virus en cuanto las veas.
  • Aleja el ajo de cebollas y puerros viejos que estén infestados.
  • Abona con moderación: el exceso de nitrógeno da hojas tiernas que atraen al pulgón.
  • Guarda la cosecha en un lugar fresco, seco y ventilado, y revisa los ajos que empiecen a brotar.

Tienes fechas de plantación, marcos y abonado en cómo cultivar ajos.

Tratamientos, de menos a más intensivos

1. Agua

Un chorro de agua dirigido a la base de las hojas, donde se acumulan las colonias, las arrastra. Hazlo por la mañana para que la planta se seque pronto: el ajo es sensible a la roya y a otros hongos con humedad persistente.

2. Jabón potásico

Las hojas del ajo están recubiertas de cera y el agua resbala, pero el jabón potásico hace de mojante y ayuda a que la mezcla se quede.

  • Dosis: 1–2 %, según la etiqueta.
  • Dónde: dirigido a las axilas y a la base de las hojas, no solo por encima.
  • Pauta: cada 5–7 días, dos o tres veces.

3. Azadiractina o piretrinas naturales

Si el jabón no basta, existen productos de extracto de neem o de piretrinas naturales. Antes de usarlos, comprueba que su etiqueta incluya el ajo y respeta el plazo de seguridad.

4. Insecticidas autorizados

Solo para infestaciones fuertes y persistentes, con productos autorizados en ajo. Recuerda que reducen el pulgón, pero no evitan los virus.

Cuándo y cómo actuar

  • Vigila desde el final del invierno, cuando suben las temperaturas y el ajo empieza a crecer con fuerza.
  • Trata a primera hora, sin viento y con tiempo seco.
  • Deja de tratar con antelación a la cosecha, que suele llegar entre finales de primavera y principios de verano, según el plazo de seguridad del producto.

Preguntas frecuentes

¿Puedo usar mis propios ajos como semilla?

Sí, pero elige siempre las cabezas más grandes de las plantas más sanas y renueva con ajo certificado cada pocos años. Si notas que la cosecha empeora año tras año, probablemente arrastras virus.

¿Los ajos almacenados con pulgón se pueden comer?

Sí. El pulgón se instala en los brotes de los dientes que han empezado a germinar. Quita el brote y usa el ajo cuanto antes.

¿Si veo hormigas en los ajos, hay pulgón?

Es muy probable. Las hormigas no dañan al ajo, pero suben a recoger la melaza de los pulgones. Si las ves recorriendo las hojas, separa con cuidado las vainas de la base y busca las colonias ahí: es donde suelen estar.

¿El ajo no servía para ahuyentar el pulgón?

Los macerados de ajo tienen fama de repelentes, pero su efecto es débil e irregular. Y la propia planta de ajo también puede tener pulgón, así que no conviene confiar en ella como barrera.