Pepinos marchitándose: por qué se mustia la planta y qué hacer

Pepinos marchitándose: por qué se mustia la planta y qué hacer

Si tus pepinos se marchitan en las horas de más calor y recuperan la tersura al atardecer, la planta transpira más agua de la que sus raíces pueden absorber: suele bastar con regar en profundidad y acolchar el suelo. Si siguen mustios por la mañana, con la tierra húmeda, el problema está bajo tierra o en el tallo: encharcamiento, hongos que pudren el cuello o la raíz, fusariosis o nematodos.

La prueba más sencilla es mirar la planta a primera hora y meter el dedo en la tierra a unos 5–10 cm de profundidad.

Diagnóstico rápido

Lo que vesCausa probable
Mustia a mediodía, recuperada al atardecer; tierra secaFalta de riego o calor extremo
Mustia con la tierra empapada; raíces pardas y olor agrioEncharcamiento y asfixia de raíces
Base del tallo oscura y estrangulada; plántula que se tumbaPodredumbre del cuello
Se marchita una guía y luego toda la planta; vasos pardos al cortar el talloFusariosis
Plantas raquíticas que se mustian con el calor; nudos en las raícesNematodos
Chancro pardo con gotas de goma en el tallo, en invernaderoChancro gomoso
Moho blanco algodonoso con bolitas negras en el talloEsclerotinia
Tallo roído a ras de sueloGusanos grises
Plantón recién trasplantado que se mustia varios díasEstrés de trasplante

Causas de más a menos frecuentes

1. Falta de agua y golpes de calor

El pepino tiene hojas grandes y raíces poco profundas, y más del 90 % de su fruto es agua. Con temperaturas por encima de 32–35 °C, viento seco o un riego que no llega a mojar las raíces, se mustia en las horas centrales. Si se recupera por la tarde, la planta está sana, pero el estrés repetido provoca frutos amargos, curvados o con la punta estrecha.

Qué hacer:

  • Riega en profundidad, a primera hora, de modo que la humedad llegue a 20–30 cm. En verano y en suelos arenosos, el goteo suele ser diario.
  • Acolcha con paja o restos de siega para conservar la humedad y bajar la temperatura del suelo.
  • En el sur y el interior peninsular, una malla de sombreo ligera durante las olas de calor reduce mucho el estrés.

Tienes las frecuencias según el tipo de suelo y la época en cada cuánto regar los pepinos.

2. Encharcamiento

El exceso de agua también marchita. En un suelo arcilloso o compactado, unos días de tierra saturada bastan para que las raíces finas se asfixien y mueran; la planta se mustia aunque el agua le rodee. Es típico tras riegos diarios en suelos pesados o tras tormentas en bancales bajos.

Qué hacer: deja de regar hasta que los primeros centímetros se sequen, airea con cuidado la superficie y, para futuras plantaciones, cultiva en caballones o bancales elevados.

3. Podredumbre del cuello y de las raíces

Hongos del suelo como Pythium y Phytophthora atacan el cuello en plántulas y plantas jóvenes, sobre todo con suelo frío y húmedo. La base del tallo se oscurece, se estrecha y la planta se tumba. Fusarium también puede pudrir raíces y cuello en invernadero.

Qué hacer: arranca las plantas afectadas con su cepellón. No amontones tierra húmeda alrededor del tallo, riega lejos del cuello y no trasplantes hasta que el suelo esté templado. Usa sustrato nuevo en los semilleros.

4. Fusariosis vascular

El hongo entra por las raíces y tapona los vasos que conducen el agua. Primero se marchita una guía o un lado de la planta, a menudo sin amarillear antes, y en pocos días se seca entera. Si cortas el tallo cerca de la base, verás los haces vasculares de color pardo.

Qué hacer: no tiene cura. Arranca la planta y no la compostes. El hongo sobrevive años en el suelo, así que rota con cultivos que no sean cucurbitáceas, elige variedades resistentes o planta pepino injertado sobre patrón de calabaza, una técnica habitual en los invernaderos del sureste.

5. Nematodos

Los nematodos de las agallas (Meloidogyne) son gusanos microscópicos que forman nudos en las raíces y les impiden absorber agua. Las plantas crecen menos, amarillean y se mustian con el calor aunque se rieguen. Son frecuentes en suelos arenosos y cálidos del litoral y en invernaderos con pepino o tomate repetidos.

Qué hacer: arranca una planta y revisa sus raíces. Si tienen nudos, sigue las pautas de cómo eliminar nematodos en pepinos: solarización en verano, aporte de materia orgánica y rotación.

6. Chancro gomoso y esclerotinia

En invernadero y en épocas húmedas, el chancro gomoso (Didymella) forma lesiones pardas en el tallo, a menudo en los nudos o en heridas de poda, de las que brotan gotas de goma. La esclerotinia produce un moho blanco algodonoso con bolitas negras. Ambas cortan el paso de la savia y la planta se marchita por encima de la lesión.

Qué hacer: retira las plantas o los tallos afectados, poda con herramientas limpias y en días secos, y ventila bien.

7. Gusanos grises y daños en el tallo

Las orugas del suelo, llamadas gusanos grises, roen de noche el tallo de las plantas jóvenes a ras de tierra, y la planta se desploma de un día para otro. Escarba alrededor del cuello: suelen estar enrolladas a pocos centímetros de profundidad.

Qué hacer: búscalas y retíralas a mano, y protege los plantones con un collar de cartón o de plástico alrededor del tallo.

8. Estrés de trasplante

Un plantón que se mustia los dos o tres primeros días tras el trasplante, sobre todo con sol fuerte, suele recuperarse si se riega bien y se sombrea brevemente. Si el cepellón estaba muy enraizado o se rompió, tardará más. Las pautas para hacerlo bien están en cuándo trasplantar pepinos.

Una nota sobre la marchitez bacteriana

Muchas guías extranjeras citan como causa principal una marchitez bacteriana que transmiten unos escarabajos del pepino. Esa enfermedad no es un problema habitual en España: aquí, ante un pepino marchito, mira primero el riego, las raíces y el cuello.

Prevención

  • Riego regular y profundo, mejor por goteo, sin encharcar.
  • Acolchado desde que el suelo se ha calentado.
  • Suelo suelto y bien drenado, con materia orgánica madura.
  • Rotación de tres o cuatro años sin pepino, melón, sandía, calabacín ni calabaza.
  • Variedades resistentes o plantas injertadas donde ya ha habido fusariosis o nematodos.

Cuándo la planta no tiene arreglo

No hay forma de recuperar una planta con fusariosis, con el cuello podrido o con el tallo roído del todo. Tampoco merece la pena insistir al final del verano, cuando la planta lleva semanas produciendo, tiene oídio y se mustia de agotamiento: es su ciclo natural.

Preguntas frecuentes

¿Hay que regar más si el pepino está mustio al mediodía?

No necesariamente. Comprueba la tierra por la mañana: si a 5–10 cm está húmeda y la planta se recupera por la tarde, es solo calor. Regar más en ese caso puede acabar encharcando el suelo.

¿Se puede salvar una planta de pepino con fusariosis?

No. Arráncala con sus raíces, no la dejes en el compost y no vuelvas a plantar cucurbitáceas en ese bancal durante varios años.

¿Por qué se marchita una sola guía del pepino?

Si el resto de la planta está bien, puede ser un daño en ese tallo: un chancro, una herida o un tallo pisado. Si poco a poco se marchitan más guías, sospecha de fusariosis y corta el tallo para ver los vasos.